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Leer La Orden del Alba (Novela) Capítulo 13 online gratis en español

—Despierta, dormilón. —Mmm... —Vamos, levántate que tenemos mucho camino que recorrer. Mmmm. ¿Qué? Poco a poco recobré mi vista, y lo primero que vi fueron las ramas de los árboles. No había sido una pesadilla… Me senté en el suelo y empecé a ver a todos lados con somnolencia mientras me tallaba los ojos. Al girar mi vista hacia la fogata, vi que estaba prendida y con una nueva madera seca. —Vamos, desayuna un poco que el camino es largo —escuché decir de Artar antes de que pusiera su sonrisa que transmitía una calidez incomparable. —Sí… Caminé hacia la fogata y vi que había una brocheta de hongos recién cocinada, parece que él tenía rato desde que se había levantado, sin embargo… aun no podía borrar aquello de mi cabeza. Fijé mi visión hacia su brazo herido y estaba con una nueva venda, sólo que esa estaba medianamente húmeda y con más sangre que la anterior venda improvisada. Él notó mi mirada y, simplemente, lo oculto antes de sonreírme un poco. Su piel… estaba tan pálida que podía jurar que vio un fantasma del susto. Y no sólo eso, sus ojos se veían cansados y tenía unas leves ojeras. —¿Ya desayunaste, Artar? —Ya, ya, no te preocupes, tú come. Mientras agarraba la brocheta de hongos, lo mire durante varios segundos antes de morderlo y masticarlo con fuerza. Me desagradan los hongos, me daban asco. Pero por más que los odie, esto de aquí, es todo lo que mi hermano lucho para conseguir mientras su brazo estaba en la miseria misma. No sólo sería desconsiderado no comerlo, sería un completo insulto. Yo no podía hacer nada por él, mis piernas no se movían por más que en mi mente quisiera hacer todo lo posible para ayudarlo. Era como si mi propio corazón tuviera miedo de siquiera moverme, pero mi mente, estaba lleno de pensamientos horribles. Nada más que pura carga me he convertido. Peor que un muñeco de trapo, los muñecos al menos no gastaban comida ni agua. Frotaba mi ojo con mi mano libre, ocultando las lágrimas de impotencia, para después obligarme a mi mismo a seguir comiendo hasta llenar mi estómago. No tardamos mucho en movernos, el ritmo en el que caminaba era mucho más rápido que el de mi hermano, pero no porqué quisiera dejarlo atrás. Él cada vez era un poco más lento con cada hora que pasaba, y mi mente estaba sumido en pensamientos que sólo me hacían sentir cada vez menos que una carga. ¿Era de esta forma en la que los libros siempre trataban de retratar cuando un personaje era completamente inútil? ¿Al final de todo, me convertí en nada más que un personaje secundario sin relevancia alguna? Odiaba admitir que, todas las fantasías que leí hace apenas un par de días, me hacían pensar que todo a mi alrededor era parte de una historia, o al menos, era un consuelo tan profundo que a veces ni siquiera me daba cuenta como terminaba cayendo al tropezar con ramas o de árboles enormes. Entonces, sin darme cuenta al instante, pude ver a lo lejos estructuras que no eran parte de la naturaleza misma. Aquello era... Un tejado. —Vamos, Artar, que ya falta muy poco, puedo ver las casas desde aquí —lo jalé del brazo con un ligero entusiasmo. Por fin podrían tratarlo, eso me entusiasma más que un libro. —Sí, ya voy, tranquilo —expresó con una leve sonrisa Sin embargo, podía notar cómo su brazo temblaba de dolor… Lo solté por miedo a lastimarlo más y me adelanté. Desde aquí podía ver una casa de madera, y asumí que las demás estaban en la parte de enfrente. Corriendo con todas mis fuerzas, en cuestión de segundos, llegué a la pared de madera y rodeé la casa para buscar ayuda. Pero… —¿Es… es una broma? —¿Qué pasa? —escuché la voz de Artar atrás mío—. Mierda… El pequeño pueblo que apenas se estaba formando estaba destruido… De las ocho casas que había, tres de ellas estaban rasgadas con claras señales de garras tan grandes como las de aquel hombre lobo escamado. No podía creer que había llegado hasta allí… ¿Cuántos habrán perecido ante sus garras? ¿Cuántas familias? El sólo imaginar que alguien como yo, pequeño, indefenso ante el peligro, haya quedado completamente sólo en el bosque, me provocaba… tristeza. \*\*\* ¡Maldita sea! Nuestras últimas esperanzas se habían ido a la mierda. De la rabia, di un golpe a la pared de madera que, de alguna manera, se quebró, aunque tampoco era tan difícil, era una de las tres casas destruidas en su totalidad. Tres casas destruidas, solamente tres… Miré a mi alrededor y no había rastro de sangre, ni siquiera algún cuerpo desmembrado o algo que de la señal de que habían muerto. ¿Habían logrado escapar a tiempo? El pedestal del escudo y el núcleo estaban intactos, sólo que ese era de un color morado, lo que indicaba que solamente protegía de bestias de apenas un núcleo, Iraletz. Giré mi cabeza hacia Enko, quien parecía que fue a ver una de las casas. —Avísame si encuentras comida. —Vale —respondió a secas. Seguí caminando un poco y encontré unas marcas en el suelo de gran tamaño que formaban un cuadrado perfecto y, en su centro, había como pisadas con garras. ¿Habían encerrado allí a algún lobo o perro? Miré hacia el frente y vi una de las casas intactas. Eso era raro… Había indicios de que el lobo escamado había estado allí, pero también de que probablemente había sido encerrado, o también estaba la posibilidad de que quizá tenían lobos o perros encerrados, y tras el ataque del lobo escamado, solamente tres casas fueron destruidas en su totalidad. Me volteé hacia una de las casas destruidas. Me acerqué en busca de algún indicio. Moví varios tablones de madera en busca de algo, pero nada. Entonces, sin esperarlo. Solté un grito contenido mientras caía al suelo, temblando. ¡Mi brazo me estaba empezando a doler de manera descontrolada! ¡Eso me dolía como si me estuvieran encajando miles de cuchillos y quemado en brasas ardientes! Traté de reprimir el dolor mordiendo un pedazo de mi ropa, pero no desaparecía… o eso fue durante más de cinco minutos, en algún punto, sin querer había mordido mi propio brazo. El dolor ya estaba desapareciendo… Por las constelaciones, eso había dolido demasiado, ni siquiera ser embestido por un cerdo dolía tanto. Levantándome como pude del suelo, respire con dificultad antes de siquiera poder mover mi brazo con suavidad. Mirando entre los tablones que moví antes, me di cuenta que algunos tenían marcas algo extrañas. Si, estaban destruidos, pero no eran el mismo tipo de destrucción que las otras dos casas. Al mirarlo de cerca, no eran marcas de garras ni tampoco los cortes limpios que había usado el lobo escamado para abrirse paso, de hecho, era algo distinto. Es cómo si hubiera sido golpeado por una enorme roca o similar, golpeando a una velocidad que dejó aplastado la madera con mucha presión. Incluso con moverlo con mi pie, pude notar como un cacho se había desmoronado en astillas... Espera, ¿qué era eso? Debajo de unos tablones, podía verse la orilla de un libro de cuero curtido, con algunas páginas amarillentas saliéndose. Moviendo con los pies la madera ya medio destruida, pude ver con claridad el libro de curtido, cocido, y con un pequeño grabado de color negro con una sola frase escrita: "Diario personal de Alton". Al levantarlo con cuidado, aplicando más fuerza en mi brazo sano, volteé suavemente las primeras páginas.
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La Orden del Alba (Novela) Capítulo 13

Estás leyendo el capítulo 13 de La Orden del Alba (Novela), un novela. Creció con amor, ilusiones y un sueño: convertirse en un Guerrero. Los Guerreros son aquellos que han abandonado sus cuerpos mundanos para ascender y manipular uno de los elementos de la naturaleza, dedicando su poder a… Este capítulo tiene publicado el 5 de octubre de 2026. La Orden del Alba (Novela) tiene 17 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.