Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 677 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A veces, los pensamientos eran demasiado difíciles de soportar.
Intentaba convencerse de lo contrario, intentaba acallar las dudas que la invadían, pero las lágrimas seguían brotando.
A menudo sollozaba fuerte hasta altas horas de la noche, cuando nadie podía oírla.
Su ausencia comenzó a pasarle factura a su salud física.
Sentía su cuerpo más pesado cada día.
Despertarse se convirtió en una batalla.
Se quedaba tumbada en la cama mirando al techo, sabiendo que tenía cosas que hacer, clientes que atender, masa que amasar... pero sus extremidades no se movían.
No se dio cuenta hasta semanas después.
Él se había convertido en una droga para ella.
Ella había dependido de esa droga más de lo que creía.
Su voz. Su presencia. Sus comentarios estúpidos y burlones. Todo eso se había convertido en parte de su vida.
Y ahora se había ido.
Cada vez que tenía un momento libre, sus pensamientos volvían a él. Y con esos pensamientos llegaba el dolor.
Para escapar de ello, se refugió en el trabajo.
La panadería se convirtió en su único refugio. Abría más temprano que nunca y cerraba muy tarde. Cuando volvía a casa, estaba demasiado cansada para pensar o llorar.
Ayudó. Un poco.
El negocio repuntó. Los clientes elogiaban su dedicación, sus pasteles, su constancia. Pero los elogios ya no significaban nada para ella.
La hicieron sentir peor.
Él le enseñó a cocinar.
Ella lo practicaba para cocinarle algo bueno.
Pero ahora, no estaba segura de si ese momento llegaría.
Había días en que se sorprendía mirando fijamente el cuchillo de pan sin expresión.
Otros días, se sentaba en el almacén durante horas, preguntándose en silencio si sería más fácil acabar con todo y rezando para que tal vez, solo tal vez, reencarnara en un futuro donde él la encontrara de nuevo.
Pero ella siempre se autocensuraba.
“No. No me suicidaré” susurró Moraine en voz baja, repitiendo las palabras como un mantra cada mañana, cada noche, cada vez que sentía que su resolución flaqueaba.
Ella no se suicidaría.
Ella se negó a hacerlo.
Sin embargo, ella lo sabía.
Sabía que, al final, incluso esas palabras podrían no ser suficientes.
Y entonces llegó ese día.
Volvía a mirar fijamente el cuchillo, absorta en sus pensamientos.
Su determinación se había debilitado demasiado.
El suave tintineo de la puerta de la panadería al abrirse resonó, pero ella no lo notó.
Un hombre entró.
"Disculpe, ¿llego demasiado tarde?"
Comenzó a responder por instinto. "Depende de lo que quieras. Algunos de nuestros productos todavía están..."
Sus palabras se interrumpieron a la mitad.
Esa voz.
Sus ojos se dirigieron lentamente hacia la entrada.
Cabello negro.
Ojos rojos.
Esa leve y exasperante sonrisa que siempre parecía saber demasiado.
Le temblaban los labios.
"¿Eres... eres realmente tú?"
"Que yo sepa, solo yo me veo así de bien, así que sí. Soy yo."
Él sonrió, la misma sonrisa pícara que ella había visto cientos de veces.
Ya no pensaba más.
Su cuerpo se movió por sí solo.
Ella corrió y saltó a sus brazos.
Las lágrimas brotaron.
Su voz se quebró.
"Bienvenido... hip... de nuevo..."
“He vuelto” dijo en voz baja, estrechándola con más fuerza.
Su mano le acarició suavemente la espalda.
Ese pequeño gesto le reveló todo lo que necesitaba saber. Él no había estado con nadie más.
Debió de haber otra razón por la que llegó tarde.
Aun así, la ira volvió a aflorar ahora que el alivio había pasado.
"¿Por qué... hip... por qué llegaste tan... tarde? ¿Sabes... hip... cuánto me preocupé?"
Sus puños golpeaban su pecho, pero no había fuerza en ellos.
Él soltó una risita, encontrando su enfado entrañable.
¡No te... rías! ¡Estoy enfadado!
Lloró durante lo que parecieron horas.
Cuando ya no pudo llorar más, se dejó desplomar sobre él, completamente agotada.
La alzó suavemente sin decir una palabra y la llevó a su habitación.
“Duerme” susurró, dándose la vuelta para marcharse.
Su mano se extendió de repente y agarró su manga.
"Quédate aquí... Quédate conmigo... Me siento solo."
La miró fijamente antes de que su mirada recorriera la pequeña habitación.
Solo había una cama.
Golpeó suavemente el espacio Vacío a su lado, notando su mirada.
Dudó solo un instante antes de aceptar su invitación.
Ninguno de los dos habló.
Había una extraña tensión en la habitación.
Era la primera vez que le permitía dormir en la misma habitación, y mucho menos compartir la misma cama.
Mientras yacían allí, él miraba fijamente al techo, incapaz de dormir. Lentamente, casi con nerviosismo, su mano se deslizó por la cama y la rodeó suavemente por la cintura.
“¿Moraine?” susurró.
Ella le daba la espalda. Él no podía verle la cara.
No podía saber si estaba dormida o simplemente lo ignoraba.
"Moraine, ¿estás despierta?"
Él la acercó más a él.
El hecho de que le hubiera permitido dormir juntos significaba que ella había dado su permiso... ¿verdad?
"¿Morena?"
Tras unos segundos más, se incorporó con cuidado y miró por encima del hombro de ella.
"...Está dormida."
Su rostro, antes tenso por el estrés y el agotamiento, ahora lucía sereno.
Suspiró, un suspiro cargado de amargura y afecto a la vez.
"Realmente haces todo a tu propio ritmo, ¿verdad?"
Esa noche durmió bien.
No podía dormir nada.
Pequeños pero innegables cambios en Moraine al día siguiente.
Sus dedos rozaban su mano.
Ella se apoyaba en su hombro.
La sorprendió mirándolo cuando ella creía que él no la veía. Y cuando él sonrió, ella no apartó la mirada.
Eso le dio esperanza.
Tal vez esta vida sería diferente.
Tal vez esta vez sí lo acepte.
Pero...
¿Y si me rechaza de nuevo?
Sus acciones siempre habían sido desconcertantes.
Aunque actuaba de forma coqueta, nunca lo aceptó.
A menudo se preguntaba si ella actuaba de forma insinuante e inconsciente, o si estaba jugando con sus sentimientos.
'Suspiro, si me rechaza, simplemente se lo volveré a preguntar en mi próxima vida.'
Así había decidido actuar. Si ella decía que no, esperaría a la próxima vida.
Él no la presionaría para que lo aceptara.
Esta vez, tenía la esperanza de que las cosas finalmente cambiarían para bien.
Se encontró buscando el momento adecuado.
Una semana después, lo encontró.
Visitaron una colina tranquila a las afueras de la ciudad.
El cielo estaba despejado. Una brisa danzaba entre la hierba y hermosas flores silvestres florecían a lo largo del sendero.
En lo alto, bajo la sombra de un gran árbol, él estaba de pie detrás de ella.
¿Te gusta este lugar?
"Es hermoso."
Moraine no podía apartar la vista del impresionante horizonte.
La abrazó por la cintura desde atrás.
Se quedó paralizada.
"¿Morena?"
Ambos comprendieron el significado de sus palabras.
Él pedía permiso, preguntaba si podía abrazarla así, preguntaba si estaba bien cruzar los límites que habían establecido entre ellos.
Ella le dio un golpecito en la mano, indicándole que la soltara.
Retrocedió rápidamente.
"Ah... lo siento, lo siento. No quería..."
Pero antes de que pudiera terminar, ella se giró.
Tomó sus manos, que se retiraban, y las guió de vuelta a su cintura. Luego lo abrazó por el cuello.
Parpadeó, completamente desprevenido.
Moraine no tuvo tiempo de observar su expresión.
Su corazón latía desbocado.
Era tan fuerte que ella creía que él podía oír los latidos de su corazón.
Pero no pudo evitarlo.
Nunca había hecho nada tan audaz.
Le costaba muchísimo no agacharse en el suelo y esconder la cara de la vergüenza.
Reunió valor y alzó la vista.
'Ah.'
Ella vio su rostro.

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 677
Estás leyendo el capítulo 677 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.