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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 633 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La respiración de Leonora era lenta y constante. Muerte sin nombre permaneció en silencio durante unos instantes, observándola. “Despierta” dijo. “Sé que no estás durmiendo. Leonora no reaccionó. Yacía bajo el árbol de hojas plateadas, acurrucada con el rostro medio girado hacia otro lado. Muerte sin nombre chasqueó la lengua. La razón por la que la había eclipsado era simple. “Si Berserker no me dice cómo acceder a mi Cosmos”, pensó, “entonces tendré que preguntarle a otra persona”. Leonora continuó con su numerito. Su respiración seguía rítmica. Su presencia permanecía pasiva. "Si sigues así, te agarraré la cabeza y usaré control mental para obligarte a contactar a tu madre", dijo claramente. Sigue sin haber avances. Dio un paso adelante. Al instante siguiente, el agua estalló frente a él. Un denso chorro de líquido giratorio a alta presión brotó de su palma, afilado como cuchillas y al doble de velocidad. Atravesó el aire como si pudiera partir el mundo en dos. Se estrelló contra él. Y se dispersó inofensivamente tan pronto como lo tocó. Leonora dio un salto hacia atrás, con la mirada feroz. ¡Aléjate de mí! No esperó respuesta. Un destello de luz azul surgió detrás de ella. El lago se onduló, el aire se espesó y, de repente, el agua surgió con fuerza al emerger una forma enorme. Una ballena gigantesca hecha enteramente de agua comprimida (maná). Un espíritu de agua. Sus ojos brillaban con un profundo color zafiro mientras flotaba de forma antinatural sobre la superficie del lago. Leonora alzó ambas manos. La ballena embistió. La criatura abrió sus fauces y lanzó un rugido ensordecedor mientras un rayo de maná de agua condensada salía disparado, impactando contra Muerte Sin Nombre como una cascada hecha de lanzas. De nuevo, nada. Muerte sin nombre exhaló por la nariz y miró hacia arriba, hacia la ballena. ¿Podemos hablar ahora? No voy a hacerte daño. Leonora respiraba con dificultad, pero sus manos no bajaron. “¡Aléjate!” gritó. “Me trajiste aquí para hablar con la Suprema del Agua, ¿verdad? ¡Quieres hacer un contrato con ella! ¡No voy a tener hijos con nadie! Los labios de la Muerte sin Nombre se crisparon. "Yo tampoco planeo hacer eso." Parpadeó, sorprendida por la respuesta. "Solo te traje aquí para hablar", añadió. "Si hay otra manera, me gustaría encontrarla". Leonora resopló, manteniendo aún la distancia. "La Suprema del Agua ya dijo que no aceptará nada más. ¿Qué te hace pensar que puedes negociar?" Muerte sin nombre no respondió. Simplemente la miró fijamente. Su expresión se crispó. Desenvainó una espada de su maná, una espada estrecha con filo azul plateado, y la apuntó hacia él. “No te acerques” dijo. Le temblaban las manos. “Me mataré si das un paso. “¿Qué te pasa?” dijo exasperado. “¡Si ni siquiera he hecho nada todavía! Leonora no respondió. Suspiró. "Mira. Planeo dar acceso a mi Sendero directamente a la Suprema del Agua y a su pueblo. No hay necesidad de que tú y yo tengamos hijos." “No importa lo que digas” comenzó”, la Suprema del Agua no… Ella se detuvo. "¿Qué dijiste?" "Le daré acceso directo a mi Camino." Leonora lo miró fijamente como si le hubiera salido otra cabeza. Bajó ligeramente la espada. "¿Hablas en serio?" "Sí." “…¿Qué estás planeando? Antes te negaste, pero ahora dices que le darás acceso al Camino”. ¿Planear? ¿Yo? No estoy planeando nada. La Muerte Sin Nombre le dedicó una sonrisa inocente. Entrecerró los ojos. Aquella sonrisa bastaba para confirmar lo contrario. "Sin duda estás planeando algo." Se quedaron en silencio, con la mirada fija en el rostro. Finalmente, Muerte sin Nombre volvió a hablar. “Llama al Supremo del Agua” dijo. “O te obligaré a hacerlo. La expresión de Leonora se crispó. Ella sabía que él tenía razón. Sin duda, él podía obligarla a hacerlo. Ella también sabía que él había demostrado mucha más paciencia de la necesaria. Dada la diferencia de fuerza entre ellos, tuvo suerte de que no hubiera actuado así desde el principio. Murmuró algo entre dientes. Luego preguntó, casi tímidamente: "¿De verdad no vas a intentar nada? ¿No... tener hijos?" “No” dijo Muerte sin nombre rotundamente. Ella asintió, casi aliviada. "De acuerdo. Confío en ti." Cerró los ojos. Un suave murmullo escapó de sus labios. Su voz era firme, aunque su postura permanecía tensa. La Muerte sin Nombre permanecía cerca, observando. “La última vez hizo lo mismo. Así debe ser como se contacta a un Supremo. ¿Podría yo llamar también al Supremo de la Oscuridad de esta manera, si lo intentara?” Al fin y al cabo, él era su ser querido. Una parte de él estaba segura de que funcionaría. Pero otra parte” el instinto perfeccionado en cada batalla, en cada paso de su vida fragmentada” le decía que no lo hiciera. Llamarla le resultaba peligroso. No solo para él. Para todo. Así que no lo había hecho. Todavía. Leonora abrió los ojos. "Ella no responde." Muerte sin nombre frunció el ceño. "¿Qué?" “No responde” repitió, esta vez con más firmeza. "¿Por qué?" Leonora dudó un instante y luego dijo: "Creo que... es porque la rechazaste la última vez. Va a esperar hasta el último segundo, o probablemente más, para que estés aún más desesperado por su ayuda". La Muerte sin Nombre la miró fijamente. "¿Es tan mezquina?" “Tiene un carácter desagradable” asintió Leonora. “A la Suprema del Agua no le gusta que la rechacen. Así que te va a dejar aquí sentada, retorciéndote hasta el último momento. Muerte sin nombre chasqueó la lengua, molesta. Eso fue todo. Es probable que el Supremo del Agua supiera cómo acceder a su Cosmos. Pero ella esperaba, dejando pasar el tiempo hasta que su necesidad superara su orgullo. Una demostración de poder. Ella quería que él estuviera lo suficientemente desesperado como para ceder por completo. Chasqueó la lengua y dirigió la mirada al cielo. Que así sea. Si el Supremo del Agua no respondía ahora, podía esperar. "Hasta entonces me centraré en construir mi camino", murmuró. Se dio la vuelta para ir a la forja y comenzar a crear el Vientre del Diablo, que sería el fundamento de su Sendero. Leonora, que había permanecido sentada en silencio, finalmente habló: "¿Adónde vas?" “Para construir mi Camino” dijo con sencillez. “Puedes quedarte aquí. Haz lo que quieras hasta que ella decida responder. Cuando lo haga, ven a buscarme. Estaré en estas tierras, en el lejano oriente. Allí hay una forja. Leonora parpadeó, sorprendida. "Espera... ¿entonces puedes darme algunos juegos? Me aburriré sin ellos." Hizo una pausa. "¿Juegos?" Leonora ladeó la cabeza, dándose cuenta de algo. "Espera, no me digas... ¿que no sabes lo que es un juego?" "No." Sus ojos se iluminaron. "¡Oh! Entonces te espera una sorpresa. Eran bastante famosos de donde yo vengo. Los juegos son como experiencias estructuradas. Pueden ser físicos o virtuales. Hay reglas, objetivos, generalmente algún tipo de desafío o historia…" La Muerte Sin Nombre escuchó en silencio. Parecía interesado en esos supuestos juegos. Animada, se inclinó hacia adelante, su voz cada vez más rápida, las palabras mezcladas con un entusiasmo creciente. "Hay diferentes géneros: estrategia, rol, simulación. Por ejemplo, hay un juego donde construyes ciudades, gestionas recursos y mantienes a tu gente con vida. Luego hay otro donde eres granjero de día y explorador de mazmorras de noche. Y los sistemas de combate... algunos son por turnos, otros en tiempo real, y algunos incluso te permiten combinar la magia con..." “Leonora” gruñó la gigantesca ballena que flotaba a su lado sobre el lago. “Con eso basta. No creo que necesite todos los detalles. Se incorporó de golpe. Su rostro se enrojeció ligeramente. "Ah... cierto. Lo siento. Me dejé llevar." La Muerte sin Nombre no se movió. Entonces, inesperadamente, habló. "Eso es algo increíble. Esos juegos." Leonora alzó la vista, sorprendida por la sinceridad en su tono. "¿...Te gustan?" "Sí." "¿Pero nunca has jugado a un videojuego antes?" "Sí, no las he escuchado. Pero ya suenan increíbles, solo con lo que has dicho." Hizo una pausa y luego añadió: “Ven conmigo. Cuéntame más sobre ellos. Voy a integrar el mecanismo de funcionamiento de estos juegos en mi Camino. Eso me ahorrará muchos quebraderos de cabeza”. Leonora parpadeó. ¿Eh? Espera... ¿qué? Sígueme. Te lo explicaré por el camino. Se puso de pie rápidamente, con la curiosidad bullyendo en su interior mientras se apresuraba a seguirle el paso. Los dos comenzaron a caminar hacia el borde oriental, donde la forja se encontraba en el extremo más alejado de la masa de tierra flotante. Mientras caminaban, Muerte sin Nombre la miró de reojo. "¿Sabes que cada Rompecielos debe construir su propio Camino, verdad?" Leonora asintió. "Por supuesto." "Planeo construir un Camino que unifique todos los poderes que he adquirido hasta ahora. Todos los Caminos que he recorrido. Y en su núcleo... crearé un [Registro Akáshico]." Sus cejas se alzaron de golpe. "¿Un [Registro Akáshico]? ¿Como un sistema que lo almacena todo?" Sí. Una viviente. Almacenará todos los poderes, todas las técnicas, todas las autoridades. Pero, aún más importante, las evolucionará una y otra vez. Los pasos de Leonora se ralentizaron. "¿Cómo evolucionará repetidamente?" “Te lo mostraré luego” dijo. “Es difícil de explicar ahora mismo. Pero esa parte ya está resuelta. Lo que aún no he descubierto es… cómo conectar este Camino con otras personas. "¿Cómo se otorgan estos poderes a otros? ¿Mediante bendiciones? ¿O debería hacerlo al azar al nacer? ¿O tal vez otorgar poderes a algunas personas y dejar que los transmitan a través de la sangre?" "He estado pensando en cómo resolver este problema hasta ahora." Miró hacia adelante, entrecerrando ligeramente los ojos. "Pero creo que... usaré la estructura que mencionaste. La interfaz del juego." "¿Interfaz de juego? ¿Como qué?" "Clases. Niveles. Habilidades." Dejó de caminar. Ella comprendió las implicaciones de lo que él había dicho. Fue… espantoso y asombroso a la vez. La Muerte Sin Nombre se giró para mirarla y sonrió. Su rostro se había puesto pálido. “¿De verdad... de verdad piensas crear una senda así?” preguntó. “Si es una senda que usa clases, niveles y habilidades, entonces... “Sí” dijo sencillamente. “Un camino donde todos pueden crecer. Donde el esfuerzo es recompensado. Será un camino donde cualquiera puede llegar a la cima, si se esfuerza. Ella lo miró fijamente, sin poder articular palabra. Todos los caminos existentes presentaban diferentes tipos de limitaciones para asegurar que no todos se volvieran fuertes. Se hizo para reducir el número de personas que podían llegar a la cima. Si alguien tuviera la oportunidad de convertirse en el más fuerte, se crearía mucho caos. ¿Pero Muerte Sin Nombre planeaba crear un Sendero como ese? ¿Cómo piensa afrontar el caos que se desatará con un camino como ese? La Muerte sin Nombre aún no le había contado todo. Este era solo el marco fundamental. Una estructura superficial para hacer accesible el camino. La verdadera profundidad de lo que planeaba iba más allá de la evolución de los poderes. Después de todo, incluso el Camino de Ultris tenía el poder de la evolución. 'Pero el camino de Ultris tiene muchas limitaciones.' 'No puede crecer infinitamente.' 'Es más débil que la Senda de los Elementales.'
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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 633

Estás leyendo el capítulo 633 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.