Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 634 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Leonora lo siguió hasta la forja.
Las paredes eran oscuras, ásperas, revestidas con los esqueletos desnudos de los equipos esparcidos por el amplio espacio.
"¿Y bien... cómo vas a empezar?"
Muerte sin nombre no se volvió. Caminó hasta el centro de la forja y se detuvo. “Primero, adquiriré el conocimiento de cada Sendero que puedo usar actualmente”.
Leonora ladeó la cabeza, confundida.
¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso no sabes ya cómo funcionan los Caminos?
“Sé cómo funciona la Senda del Despertador” dijo. “Sé cómo funciona la Senda de los Elementales. Pero sigo sin entender la Senda de los Logros.
Frunció el ceño. "¿Eh?"
“Voy a devorarlo” dijo con naturalidad, como si fuera obvio. “Es la única manera de aprender cómo funciona.
Leonora parpadeó una vez. Y otra vez.
No podía creer lo que oía.
Apenas habían pasado unos minutos desde que había dicho algo que ya sonaba ridículo, y ahora lo estaba superando con algo aún más absurdo.
"¿Vas a devorar el Sendero? ¿Cómo... cómo piensas siquiera hacer eso?"
"El Sistema del Códice Universal está conectado a mí", dijo. "Así es como se manifiesta la Senda de los Logros. Devoraré esa conexión".
"¿Sabes cómo está conectado contigo?"
“No” admitió. “Pero tengo una idea.
Muerte sin nombre se sentó en el rincón más alejado de la forja, apoyándose contra la pared. "No me molesten hasta que termine".
Leonora lo observó un instante, pero no dijo nada más. Caminó hacia un lado de la forja y se sentó en silencio, mirándolo de reojo de vez en cuando.
Muerte sin nombre cerró los ojos.
Se sumergió en su interior.
A través del cuerpo, a través del alma. A través del Núcleo e incluso hasta su Semilla de Existencia.
Nada.
En ninguno de esos lugares había rastro de la conexión con el Códice Universal. Pero eso no hizo más que confirmar sus sospechas.
"Está conectado al único lugar que aún no he revisado."
Miró más allá. Más allá de las capas de Semilla de la Existencia.
En su interior yacía la Intención de la Existencia: la fuente de su ser, su fundamento, el concepto que lo definía en su esencia.
Lo único que no había devorado.
Dudó.
"Podría morir definitivamente si intento devorar esto", murmuró para sí mismo.
Ni siquiera él tenía idea de lo que sucedería si su Intención de Existencia fuera destruida.
Esto fue una imprudencia sin límites.
Pero siempre había caminado al filo de la navaja, donde la muerte era una visitante frecuente.
No tuvo tiempo de ser cuidadoso.
"Quien no arriesga, no gana."
Con un suspiro, abrió la Semilla de la Existencia.
La agonía se apoderó de su cuerpo en el momento en que comenzó.
Su piel se desgarró. Su sangre se volvió caliente, brotando por cada poro.
Pero permaneció con vida, obligando a su propio elemento de Muerte a estabilizarse, manteniéndolo consciente incluso cuando su vida se le escapaba de las manos.
Extendió la mano hacia su Intención de Existencia y comenzó a devorarla, poco a poco.
La intención no permaneció pasiva.
Luchó.
Tembló, intentó retroceder, huir. Eso lo sorprendió.
Era como si la intención de la existencia tuviera voluntad propia.
Pero la Muerte sin Nombre no la soltó. Apretó los dientes, la agarró y arrancó una décima parte.
Un dolor agudo lo atravesó como si le clavaran estacas fundidas en los huesos. Apretó la mandíbula. Sintió como si las uñas se le clavaran en las palmas de las manos.
Él resistió.
Cuando terminó de devorar la primera décima parte, se detuvo.
Esperó a que se regenerara la Intención de la Existencia.
Luego repitió el proceso.
Una y otra vez.
Había creado un método para devorarlo sin matarse: devorar, esperar, recuperarse, repetir.
Fue doloroso e imprudente.
Incluso para él, que estaba acostumbrado al dolor, le produjo una agonía inimaginable.
Pero funcionó.
Y entonces” cuando hubo consumido la mitad de su Intención de Existencia” tocó algo.
Algo nuevo.
Era algo que no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Una presencia extraña y distinta, enterrada en lo más profundo de su ser.
Extendió la mano para alcanzarlo.
Y entonces, de repente”
"¿Qué intentas hacerle?"
Una voz resonó en su mente.
Su consciencia se desvaneció.
Cuando recobró el sentido, se encontraba en un lugar muy diferente de la forja donde había estado meditando.
Un apartamento moderno.
Suelos limpios. Un salón amplio. Un gran ventanal que deja entrar una luz tenue.
Muerte sin nombre parpadeó.
Miró sus manos.
Sus poderes habían desaparecido.
Se sentía… humano.
Frunciendo el ceño, se volvió hacia la ventana.
Afuera, vio un barrio.
Casas sencillas. Niños jugando en la calle. El sonido lejano de los coches.
Un mundo humano.
Se giró hacia la puerta y la abrió. Antes de que pudiera salir, oyó una voz que provenía del interior del apartamento.
Se quedó paralizado.
Cerró la puerta, se dio la vuelta y se adentró en el apartamento, siguiendo la fuente de la voz.
Lo condujo al dormitorio principal.
Dentro, un joven estaba sentado en el suelo, recostado contra la cama. Sostenía un mando y jugaba a lo que parecía un juego tipo Mario Kart en una pantalla enorme.
El joven echó un vistazo a Muerte Sin Nombre una sola vez, y luego volvió a centrar su atención en la pantalla.
“Déjame terminar esta carrera antes de hablar” dijo el joven con naturalidad. “Puedes salir si quieres y mirar alrededor mientras tanto.
La Muerte sin nombre miró fijamente.
"...¿Cole Calloway?"
No sabía por qué, pero podía adivinar quién era la persona que tenía delante.
El joven ni siquiera lo miró.
Sí. Revisé tus recuerdos y vi lo que intentabas hacer. Hablamos en un minuto. Este es un nivel difícil.
Muerte sin nombre entrecerró los ojos.
El ambiente era… extraño.
A pesar de lo estúpidamente que actuaba el chico, los instintos de la Muerte Sin Nombre gritaban una sola palabra.
Peligroso.
No podía percibir el límite de la fuerza de Cole. Era como mirar a un Vacío sin forma, sin figura, sin fin.
Muerte sin nombre no salió.
En cambio, caminó hasta el pequeño balcón y se quedó allí de pie, mirando hacia la calle.
Los niños reían. Los pájaros cantaban. El tintineo del camión de helados a lo lejos resonaba débilmente en el viento.
Era un mundo pacífico.
Finalmente, los sonidos de una victoria pixelada estallaron desde el televisor del interior.
Cole se puso de pie, estiró los brazos por encima de la cabeza y dejó escapar un suspiro de satisfacción.
Sus zapatillas rozaron suavemente el suelo de madera pulida al entrar en la cocina.
A continuación, se oyó el suave zumbido de una máquina de café, junto con el tintineo de las tazas.
Un instante después, Cole salió al balcón con dos tazas humeantes en la mano.
“Toma” dijo, ofreciéndole una a Muerte Sin Nombre sin mirarlo. “Esta es amarga. No le puse azúcar porque parecías del tipo de persona a la que no le gusta el azúcar.
Muerte sin nombre vaciló, luego tomó la copa.
El aroma era desconocido pero agradable.
Cole se apoyó en la barandilla del balcón, bebiendo tranquilamente mientras miraba hacia la calle.
“Este es mi mundo” dijo. “Nací aquí. No es el mismo universo que el tuyo.
Muerte sin nombre también bebió un sorbo. No respondió.
“También se la llamaba Tierra” continuó Cole con una risita ahogada. “Aunque no teníamos dragones ni maná. Solo humanos. Vivíamos, trabajábamos, luchábamos. Entonces llegó el apocalipsis.
La mirada de la Muerte sin Nombre se posó en él.
"La gente empezó a morir. Los edificios se derrumbaron. El gobierno colapsó. Las ciudades quedaron en ruinas. Nos vimos obligados a luchar."
Siguió un largo silencio.
La tranquila calle que se extendía abajo no se correspondía con las imágenes que se formaban en la mente de Muerte Sin Nombre.
"Puede que no lo recuerdes, pero tu mundo también fue destruido por un apocalipsis."
"¿Qué?"
“No es una coincidencia” dijo Cole lentamente. “El destino tiene una extraña forma de entrelazar las cosas. Cuando crucé a tu universo, no solo me traje a mí mismo. Traje conmigo el destino de mi mundo. Me siguió. Y finalmente... también alcanzó a tu Tierra.
La Muerte Sin Nombre guardó silencio.
No tenía sentido discutir sobre algo que no podía verificar.
“¿No me vas a culpar a mí?” preguntó Cole de repente, mirando de reojo.
“¿Eso cambiaría algo?” preguntó la Muerte sin Nombre.
Eso hizo reír a Cole.
“Buena respuesta. De hecho, sí. Mis poderes son... digamos que superan todo lo que puedas imaginar. Puedo detener el apocalipsis que destruyó tu planeta.”
"¿Te refieres a la Ruta de los Logros?"
“Oh, no” dijo Cole con un gesto despreocupado de la mano. “Eso es algo que me inventé cuando llegué a tu universo. Los Eternos me estaban molestando con el tema de usar poderes de otro mundo.
"Así que usé algunas herramientas de casa, las mejoré y las llamé la Senda de los Logros. El sistema era solo una forma de que los Eternos dejaran de molestarme."
Eso realmente dejó atónita a Muerte Sin Nombre.
"¿Creaste la Senda de los Logros precisamente para esto?"
"Sí."
Muerte sin nombre se giró completamente hacia él. Permaneció en silencio unos segundos antes de preguntar:
"¿Has conocido a los Eternos?"
"Sí."
“¿Qué tan fuerte eres?” preguntó finalmente Muerte sin nombre.
Cole siguió mirando a lo lejos.
“¿Yo?” rió entre dientes, y volvió a mirar a Muerte Sin Nombre. “Soy el más fuerte que existe.

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Estás leyendo el capítulo 634 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.