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Leer La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 562 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Kria'vyne”" “Quinientos años” dijo la voz escurridiza. “Majestad, tiene quinientos años para apoderarse de la voluntad de esa alma. Si no lo consigue en ese plazo, la Alianza se la arrebatará. Esa alma es un valioso recurso bélico, y no podemos permitir que se desperdicie por más tiempo. La voz escurridiza se fue riendo. Aquel día, la mujer hizo algo que nunca antes había hecho. Ella pidió ayuda. "Invoquen a los Siete Soberanos de las Emociones. Con su ayuda, no debería llevar mucho tiempo doblegar la voluntad de este hombre." Parecía avergonzada de sí misma por haber recurrido a otras personas en busca de ayuda. Pero prefería pedir ayuda antes que renunciar al hombre, al tesoro que, según ella, retenía una fuerza de voluntad aparentemente infinita. Con tanta fuerza de voluntad, creía que podría convertirse en la persona que había anhelado ser durante toda su vida. "Con la fuerza de voluntad de este hombre y mi propia Fuerza de Voluntad, me niego a creer que no pueda ascender a Rompecielos. Entonces, no tendría que preocuparme por una guerra territorial como esta y con la Alianza, y finalmente podré dar el salto a un escenario más importante." Siete figuras con rasgos que desafiaban la lógica acudieron al encuentro del hombre. El Soberano de la Ira no llevaba piel, solo llamas. Su cuerpo ardía con una furia roja y naranja, y sus músculos parecían estar hechos de pura ira fundida. El Soberano del Dolor era un espectro flotante envuelto en velos de gris infinito. Sus ojos derramaban lágrimas de luz estelar que nunca tocaban el suelo. Dondequiera que se movía, el aire se volvía más denso, más frío. La Soberana de la Alegría estaba grotescamente deformada en una sonrisa demasiado amplia, con cientos de dientes enjoyados y manos que aplaudían sin cesar, sin producir sonido alguno. Su túnica era un carnaval de colores, y un despropósito para la vista. El Soberano del Miedo estaba envuelto en sombras. Su rostro estaba oculto y su cuerpo cambiaba constantemente de forma. Tentáculos, garras y extremidades de origen desconocido emergieron y desaparecieron en un instante de terror. El simple hecho de estar cerca de él hizo que la luz de la habitación se atenuara. La Soberana del Deseo resplandecía con encanto. Su piel era de oro fluido y sus ojos, de llamas violetas. Su cuerpo era indefinible, cambiando de género y forma como una alucinación. Incluso las cadenas de la Muerte Sin Nombre se tensaron ligeramente hacia el Soberano del Deseo. El Soberano del Repugnante caminaba encorvado, cubierto de putrefacción y limo. Y el último, el Soberano de la Serenidad, permaneció inmóvil. Completamente quieto. Era una figura alta, vestida con una túnica azul pálido, con los ojos cerrados. Su calma era tan absoluta que resultaba aterradora. Un solo paso suyo acallaba las emociones encontradas de los demás. Los siete Soberanos de las Emociones se inclinaron al unísono. Sus voces se alzaron juntas, superpuestas y distintas, pero unidas por la unidad. "¿Cuál es su voluntad, Majestad?" La mujer se irguió ante ellos. Sus dedos se curvaron ligeramente a sus costados, delatando su turbación interior. “Tenemos que doblegar su voluntad” dijo. “Este hombre” que se hace llamar Muerte Sin Nombre” se niega a ceder. He visto almas quebrarse por mucho menos. No tiene nombre, no tiene identidad, y aun así su voluntad se resiste incluso a mí. Ella los miró sin parpadear. "Si lo lográis, os concederé un deseo a cada uno. Lo que deseéis, si está a mi alcance, os lo concederé." Los Soberanos no intercambiaron palabras, pero algo cambió entre ellos y se formó un acuerdo tácito. Se mudaron. Cadenas, invisibles a ojos normales, envolvían a la Muerte Sin Nombre. Símbolos grabados con emoción primigenia se iluminaron a lo largo de su extensión. Una niebla oscura emanó de los Soberanos mientras comenzaban su labor. La pesadilla comenzó de inmediato. … La Muerte Sin Nombre despertó en una cabaña. El mundo que se veía fuera de la ventana resplandecía con una luz suave. Tenía las manos callosas pero limpias. Una mujer le sonrió desde la cocina con una mirada cálida. Un niño corrió a sus brazos, riendo. La Muerte Sin Nombre miró a su alrededor y recordó que esa era su vida. ¿Qué pasó, papá? "Nada. Solo tuve una pesadilla." La Muerte sin nombre sonrió y le despeinó el cabello a su hijo. Su esposa tarareaba una melodía mientras ponía la mesa, y disfrutaron de un desayuno tranquilo. Entonces comenzaron los gritos. El fuego surgió del exterior. Sombras se extendieron por la aldea. Relucieron las espadas. Su esposa gritó su nombre. Su hijo lloró. Luchó. Fracasó. Murió. Y luego- Abrió los ojos. La misma casita. La misma sonrisa. El mismo niño. Pero esta vez, sí que lo recordó. Se quedó paralizado. El niño le tiró del brazo. 'Otra vez no.' Tomó a su familia y huyó esta vez, intentando escapar de los bandidos que irrumpieron en su aldea la última vez. Pero su familia aún así murió. Quemado. Talado. Aplastado. Volvió a morir. Y desperté. Mismo lugar. El mismo aroma a pan caliente. Las mismas risas en la calle. El ciclo se repitió. Cada vez, moría. Cada vez, recordaba. Intentó avisar al pueblo. Intentó esconderse. Intentó luchar con más ahínco. Nada funcionó. Hiciera lo que hiciera, no pudo salvarlos. No pudo detener el fuego. No pudo cambiar el desenlace. Él gritó. Se quedó paralizado. Luego gritó de nuevo. … En el mundo real, la Muerte sin nombre temblaba. Su respiración era superficial. Las cadenas se apretaron, brillando tenuemente con colores cambiantes: ira, tristeza, alegría, desesperación. El Soberano del Dolor inclinó la cabeza, observando los dedos temblorosos del hombre. "Parece que pronto se derrumbará", dijo en voz baja. El Soberano de la Ira gruñó. "Concéntrate en el presente, no en el futuro." “Así lo haremos” dijo el Soberano del Miedo. “Y cuando el futuro se convierta en presente, y hayamos doblegado su voluntad, finalmente podremos pedir una recompensa. La mujer permaneció inmóvil. Su mirada estaba fija en la Muerte sin Nombre y los Soberanos de la Emoción. Ella los miró en silencio. Su objetivo estaba cerca, lo sentía. Si su voluntad flaqueaba, si ella lograba absorberlo, trascendería esta guerra. Trascendería la política. Trascendería las limitaciones de su reino. Con semejante fuerza de voluntad, ya no tendría que suplicar, arrodillarse ni luchar por territorio. Podría trascenderlo todo y convertirse en una Rompecielos. Pero cuanto más tiempo observaba, menos segura estaba. Porque incluso después del centésimo ciclo, incluso atrapado en un dolor sin fin, el hombre no había suplicado que se detuviera. No había dicho su nombre. Y no se había roto.
La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela)

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La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) Capítulo 562

Estás leyendo el capítulo 562 de La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela), un novela. Un personaje sin nombre que nunca apareció en la novela. Un extra. Neo se convirtió en ese personaje extra.... Transmigrar a la novela y obtener el linaje de Hades, el dios de la muerte, se suponía que era lo mejor que… Este capítulo tiene publicado el 20 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. La Muerte de Extra: Soy el Hijo de Hades (Novela) tiene 839 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.