Leer La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) Capítulo 8 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Catorce incursiones consecutivas culminadas con grado S++.
El rango por sí solo ya resultaba una aberración estadística; pero lo verdaderamente insólito era el hecho de haber corrido sin pausa durante catorce días ininterrumpidos, sin concederse un solo día de tregua.
En condiciones normales, sostener semejante ritmo diario resultaba prácticamente imposible para cualquier mortal, debido al agotamiento mental acumulado y a las inevitables lesiones físicas contraídas dentro de la torre.
Y dicha dificultad se disparaba de forma exponencial una vez rebasado el umbral del piso 10.
A ello se sumaba el peligro de las heridas:
¿qué ocurría si un Jugador resultaba lesionado en el interior de la torre?
Las secuelas se trasladaban de manera íntegra e instantánea al cuerpo en el mundo real.
Precisamente por ese motivo existían las Pociones de Curación Exclusivas de la Torre:
no era estrictamente obligatorio consumirlas dentro del monumento; podían ingerirse perfectamente en el exterior.
La denominación de 'Exclusiva de la Torre' no limitaba el lugar de consumo, sino el origen del daño: únicamente tenían la facultad de sanar heridas provocadas dentro de la estructura mágica.
Lesiones internas sufridas durante una misión, traumatismos abiertos, envenenamientos... remediaban cualquier estado alterado del organismo con absoluta eficacia.
En contrapartida, carecían de la más mínima utilidad frente a dolencias, heridas o enfermedades adquiridas fuera de la torre.
Si hubiesen servido para curar padecimientos del mundo ordinario, su cotización habría alcanzado sumas astronómicas.
Joo-hyuk tenía cinco de esos frascos de poción guardados como recompensa en su inventario;
sin embargo, ni siquiera se había molestado en sacarlos.
Jamás había tenido la necesidad de usarlos.
'Primero tengo que convertir en dinero las piedras mágicas acumuladas...'
El lote de 5,5 kilogramos obtenido hasta el piso 10 ya lo había vendido con éxito.
'Lo haré en cuanto termine de limpiar el piso 15.'
El procedimiento para comercializarlas era de lo más sencillo: bastaba con realizar una llamada telefónica para que un funcionario asignado se presentara a domicilio a recoger el cargamento.
'Pensándolo bien, antes de eso debería darme una vuelta por la Oficina de Gestión.'
Hasta el momento, se había lanzado a las incursiones desprovisto de la más mínima protección física.
Al menos correspondía enfundarse en un atuendo de combate básico.
En la sede de la Oficina de Gestión de Despertados existía una tienda especializada para abastecer a los Jugadores:
hacer un espacio en su agenda para ir de compras sonaba como un plan bastante sensato.
Como fuera, primero había que finiquitar el piso 15.
Joo-hyuk activó la Invocación Designada para llamar a John Cossack.
Por muy rebelde y respondón que hubiera resultado el asesino, le otorgó una generosa calificación de cinco estrellas.
\[John Cossack ha sido invocado mediante Invocación Designada.\]
"¡A sus órdenes!"
"¿Cómo ha estado, señor Cossack?"
"Habiendo osado desobedecer sus órdenes directas y cometido el imperdonable crimen de insubordinación, recibir una calificación perfecta de cinco estrellas de parte de mi amo me conmueve hasta las lágrimas; ¡no sé dónde meterme de la vergüenza, jefe!"
"No se preocupe, lo comprendo perfectamente. Después de todo, las circunstancias no le dejaron otra opción."
"¡De ninguna manera, señor! Mi pecho solo alberga remordimiento. Una escoria como yo merecería morir dos veces seguidas."
Al menos parecía sinceramente arrepentido.
"A partir de este piso 15, ya no le pediré que se tome las cosas con lentitud. Conquiste con total comodidad y a su ritmo."
"¿Eh? ¿D-De verdad me lo autoriza, jefe?"
"No le dé más vueltas; al fin y al cabo, ya nada va a cambiar."
"¡Me entregaré en cuerpo y alma, señor invocador!"
Puesto que su identidad ya había quedado al descubierto frente a las autoridades, seguir jugando al gato y al ratón no tenía el menor sentido.
Y existía una motivación adicional de peso:
si lograban coronar el piso 15 con grado S++, acumularía la friolera de quince Insignias de Platino.
La probabilidad de que el sistema le concediera un nuevo Beneficio de Privilegio era prácticamente del cien por ciento:
a las cinco insignias recibió la mejora de rasgo para invocar a dos aliados; a las diez insignias obtuvo la copia de habilidad para aprender Paso de Sombras... ¿y qué le aguardaría a las quince?
La codicia era inevitable;
al acumular más privilegios, su seguridad personal se blindaría a niveles estratosféricos.
"E-Esto... Se-Señor invocador Bong, hay un pequeño detalle que debo poner en su conocimiento."
"¿De qué se trata?"
"A partir del piso 16, la situación se tornará un tanto difusa."
"¿Se volverá mucho más difícil?"
"La conquista en sí misma es pan comido, jefe; el dilema radica en asegurar la calificación S++. Podría complicarse... Un grado S+ está garantizado, pero el S++ no lo puedo asegurar."
Es decir: el sobresaliente con dos cruces peligraba, aunque el de una cruz fuera seguro.
"¿Y una calificación S+ otorga Insignia de Platino?"
"Negativo, señor. Las insignias son un distintivo exclusivo reservado únicamente para el récord absoluto. Si no es con grado S++, no hay insignia que valga."
"Ya veo..."
No importaba en lo más mínimo:
de todos modos, su plan inicial consistía en superar el piso 15 y tomarse varios días de descanso absoluto.
Un respiro era indispensable.
Dado que Cossack resolvía cada peligro en un abrir y cerrar de ojos, había empezado a olvidar lo despiadada y letal que era la torre en realidad.
Prohibido confiarse.
Perder la cautela del novato era el camino más corto hacia la tumba.
Autopreservación rigurosa y a rajatabla:
quien pretende vivir con audacia y temeridad en este mundo no llega a viejo.
Con calma, sin prisas y disfrutando del trayecto.
Solo abordaría las incursiones cuando estuviera pertrechado a la perfección.
¿Que el piso 16 era complicado?
¿Que corría el riesgo de no recibir la Insignia de Platino?
'De ninguna manera.'
Al menos hasta el piso 20 tenía que asegurarse todas y cada una de las insignias platinadas.
Tratándose de garantizar su propia supervivencia, ser codicioso estaba plenamente justificado.
Joo-hyuk ya había trazado una estrategia milimétrica:
aprovecharía al máximo el repertorio de privilegios acumulados.
Primer pilar:
El beneficio obtenido al reunir las primeras cinco insignias.
Mejora de rasgo: dos invocaciones simultáneas disponibles.
Ese era el eje maestro de su plan;
solo restaban un par de semanas para que el enfriamiento de la Invocación Aleatoria concluyera, así que esperaría pacientemente hasta entonces.
Segundo pilar:
El privilegio otorgado a las diez insignias.
La habilidad Paso de Sombras copiada del catálogo de Cossack:
necesitaba entrenarla y ejecutarla repetidamente para familiarizarse con su manejo y pulir su dominio.
Tercer pilar:
El nuevo beneficio que recibiría tras superar el piso 15 con quince insignias:
rogaba al cielo que fuera algo verdaderamente útil y defensivo.
Y por último:
Visitar la tienda de la Oficina de Gestión para equiparse con pertrechos de combate básicos.
A fin de cuentas, hasta el momento había peleado casi a cuerpo descubierto.
Una vez cubiertos esos cuatro pasos, recién entonces iniciaría el asalto al piso 16.
Seguridad ante todo, y más seguridad después.
Había que vivir conociendo las propias limitaciones:
esa era la auténtica doctrina de vida de un cobarde de bajo calibre.
'Empecemos por liquidar el piso 15.'
\[Ingresando al piso 15 de la Torre Negra de la República de Corea.\]
La franja comprendida entre los pisos 15 y 20 marcaba la cacería de la estirpe goblin:
el punto exacto donde hacían su aparición los monstruos humanoides de piel verde.
En este piso 15 las criaturas eran simples Goblins Obreros, por lo que su poderío marcial no representaba una amenaza mayúscula.
La verdadera pesadilla comenzaba a partir del piso 16:
el piso 16 estaba custodiado por Goblins Exploradores equipados con dardos envenenados;
el 17 albergaba a Goblins Guerreros pertrechados con espadas y escudos pesados;
el 18 ocultaba a Goblins Asesinos capaces de desplazarse bajo sigilo absoluto;
el 19 estaba infestado de Goblins Chamanes que torturaban a los invasores con extrañas y ponzoñosas hechicerías;
y el piso 20 concentraba a todas las variantes combinadas bajo el mando de su cabecilla supremo, el temible Hobgoblin.
Era precisamente en este tramo donde una infinidad de Jugadores perdía la vida o sufría mutilaciones de gravedad irreparable:
únicamente aquellos bendecidos con un talento sobresaliente conseguían abrirse paso a través de esta barrera para alcanzar la meseta de los pisos 20.
Incluso conociendo la información táctica de antemano, lidiar con ellos era un dolor de cabeza:
los goblins poseían inteligencia propia y eran criaturas sumamente ladinas y traicioneras.
Como fuera, había llegado la hora de empezar.
Cossack, con un semblante insólitamente solemne, le susurró al oído:
"Avance pegado a mis talones, jefe. Por nada del mundo se separe demasiado."
El entorno del piso 15 consistía en un bosque lúgubre y sombrío.
En cuanto se adentraron unos metros entre la arboleda, emergió la ventana de interfaz:
\[Misión del Piso 15 : Elimina a 20 Goblins Obreros.\]
La misión había dado inicio formal.
En ese mismo instante, sus primeros objetivos entraron en su campo visual.
¡Tock, tock, tock!
Un grupo de Goblins Obreros talaba un tronco con pequeñas hachas de mano.
Eran cinco ejemplares en total.
John Cossack advirtió en un murmullo imperceptible:
"Hay que degollarlos en un solo parpadeo, señor. Un segundo de retraso y saldrán huyendo; y si uno solo logra escapar, traerá consigo a toda la colonia."
"En ese caso, yo también..."
Joo-hyuk extrajo de su cintura el cuchillo de cocina que había traído desde su casa.
"¿Eh? Guarde ese adminículo tan espantoso de inmediato, señor invocador; con un descuido se va a rebanar los dedos."
Reintegrando a toda prisa el utensilio a la vaina, Joo-hyuk carraspeó:
"...V-Verdad, ¿cierto? Mejor no estorbar."
"¡Afirmativo, jefe! Sin embargo, manténgase alerta y listo para activar Paso de Sombras ante cualquier eventualidad imprevista."
¡Shhhhk!
La silueta de Cossack comenzó a desdibujarse en el aire, fundiéndose con la vegetación circundante hasta volverse imperceptible.
'Vaya, conque eso es el Sigilo...'
Qué maravilla sería poder aprender esa técnica también.
Paso a paso, sin emitir el más mínimo sonido.
Cossack se deslizó hasta la espalda del primer goblin que talaba absorto la madera y...
¡Slash!
Le cercenó la garganta con un trazo limpio y despiadado.
El engendro ni siquiera tuvo tiempo de emitir un chillido; la sangre brotó a borbotones de su cuello.
Acto seguido, arremetió contra dos más en una sola ráfaga:
¡Slash! ¡Shing!
Recién entonces los dos supervivientes se percataron de la carnicería:
"¿Krrrk?"
"¡¿Keeek?!"
Arrojaron las hachas al suelo y se dispersaron en direcciones opuestas a toda prisa; sin embargo, ya era demasiado tarde:
a uno de ellos lo ensartó limpiamente en el pecho, reventándole el corazón de una estocada;
"¡Kuaaargh!"
mientras que el último, que corría desesperado impulsando sus cortas patitas verdes...
¡Fwoosh!
Una daga lanzada con una precisión matemática rasgó el aire y...
"¡Kik!"
¡Thump!
Se le incrustó limpiamente en la parte posterior del cráneo.
'...¡Cielos!'
Cinco enemigos borrados de la faz de la tierra en menos de tres segundos.
"Proseguimos la marcha, jefe."
"Mmmh, veo que a las cabezas de los goblins no les ata nudos de cinta de lazo."
"Yo también sé distinguir la ocasión y el terreno, señor invocador. Además, las cintas de regalo están reservadas exclusivamente para los seres humanos.
"¡Excelente! ¡A por ellos!"
"Je, je, je. Muchas gracias por los ánimos, jefe. Pondré aún más empeño."
La incursión resultó sumamente accesible:
al fin y al cabo, se trataba de simples obreros, el eslabón más débil dentro de toda la jerarquía goblin;
si hubiesen pertenecido a una clase marcial especializada, la historia habría sido muy distinta.
Aun así, limpiar la zona demandó un poco más de tiempo de lo habitual:
aniquilar a los veinte ejemplares dispersos por el bosque les tomó unos diez minutos.
Pese a ello:
\[Ha completado con éxito la misión del piso 15.\]
\[¡Ha subido de nivel!\]
\[Recompensa : 1,5 kg de piedra mágica\]
\[Recompensa : Poción de Curación Exclusiva de la Torre (5)\]
'¡Oh! Cinco frascos de poción adicionales.'
Ya sumaba diez unidades reposando a buen recaudo en su inventario.
\[Aviso : Ha alcanzado el grado de conquista S++ en el piso 15 de la Torre Negra (Corea).\]
\[Recompensa de conquista S++ : Se le otorga una Insignia de Platino.\]
\[Ya puede desafiar el piso 16.\]
\[Saliendo de la Torre Negra de la República de Corea.\]
¡Objetivo cumplido!
Quince conquistas consecutivas selladas con grado S++.
Quince Insignias de Platino en su haber.
"Buen trabajo, señor invocador."
"¿Qué buen trabajo ni qué ocho cuartos? Si yo no he movido un solo dedo."
"El solo hecho de que permanezca sano y salvo a mi lado ya es una proeza descomunal, jefe."
"Ja, ja, ja."
Un calor tímido le tiñó las mejillas.
"Hoy vamos a cenar pizza. Coma todo lo que quiera y descanse plácidamente viendo la televisión."
"¡A la orden, señor!"
Había llegado el momento de verificar el botín.
En primer lugar, los minerales mágicos:
en su inventario dimensional se acumulaban exactamente 6,5 kilogramos de piedra mágica recolectados entre los pisos 11 y 15.
Al delegar su venta comercial a la Oficina de Gestión, se embolsaría otros tres millones doscientos cincuenta mil wones limpios.
'Dios mío, con semejantes cifras, ¿cómo diablos voy a dejar de escalar?'
En apenas medio mes de incursiones había ganado más dinero que trabajando dos meses enteros encadenando dos empleos de medio tiempo simultáneos.
Con justa razón la sociedad entera consideraba el despertar como una auténtica bendición caída del cielo.
Y si conseguía alcanzar el piso 20 sin contratiempos, el panorama sería de ensueño:
la cosecha diaria rondaría los dos kilogramos de piedra mágica;
al comercializarla a través de la intermediación estatal, eso equivaldría a percibir un millón de wones al día, completamente libre de comisiones y exento de tributos fiscales.
¡Un millón de wones diarios!
Estaría hablando de un ingreso mensual garantizado de treinta millones de wones.
En pocas palabras: una auténtica mina de oro sin riesgos.
Incursiones seguras en pisos dominados, retribuciones descomunales y un flujo constante de riqueza.
Dejar la ardua labor de prevenir el colapso de la torre en manos del talentoso contingente de la vanguardia élite sonaba como el reparto más justo del mundo.
No obstante, el jefe Jeon Gwang-il no dejaba de llamarlo por teléfono varias veces al día:
le insistía con vehemencia en que jamás le exigirían nada a la fuerza, rogándole que al menos inscribiera su nombre en la nómina del Equipo Élite para que pudiera gozar de todos los beneficios millonarios sin asumir obligaciones.
Una molestia de proporciones bíblicas.
¡Ni loco caería en semejante trampa!
¿Desde cuándo existía algo gratis en esta vida?
Estaba clarísimo que en cuanto estampara la firma, terminarían arrastrándolo del cuello a las fauces del peligro.
Por supuesto, como ciudadano de la República de Corea, no era del todo indiferente a la catástrofe nacional que supondría el derrumbe de una torre;
sin embargo, apenas se encontraba en el piso 15.
Aún le quedaba un abismo por delante:
lo sensato era dejar la gloria a los héroes del Equipo Élite, que contaban con un respaldo armamentístico colosal y se batían el cobre en el piso 66.
Bien, era hora de desvelar la recompensa más codiciada de todas:
el Beneficio de Privilegio concedido cada cinco Insignias de Platino.
¿Qué maravilla le aguardaría esta vez?
\[Por acumular 15 Insignias de Platino, se le otorga un Beneficio de Privilegio.\]
\[Privilegio : Se ha enviado el objeto 'Kit de Escudo de Energía' a su inventario exclusivo de la torre.\]
'¿Escudo de energía?'
¿Qué clase de artefacto era ese?
Al extraerlo del espacio dimensional, descubrió que se trataba de un brazalete metálico de diseño austero y desprovisto de cualquier ornamentación superflua.
Al colocárselo en la muñeca, se ajustó a su contorno con una precisión milimétrica.
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Efecto : Despliega una barrera de energía protectora que absorbe el daño dirigido hacia el portador.
Límite : La barrera se desvanece tras absorber una cantidad determinada de impacto. Requiere un período de recarga de 5 horas para reactivarse.
Propiedad especial : La potencia defensiva del escudo se calibra automáticamente en función del nivel del usuario.
¡Santo cielo!
¿Podía existir algo más perfecto que esto?
Era exactamente el recurso que más desesperadamente necesitaba su cobarde corazón.
Haber acumulado las insignias hasta la última gota había valido cada segundo de esfuerzo:
era el equivalente exacto a portar una armadura pesada invisible.
Y lo que resultaba aún más extraordinario:
era un artefacto carente de prefijos restrictivos.
En la torre regía una ley inmutable respecto a los objetos mágicos:
si llevaban antepuesto el término 'Exclusivo de la Torre', solo podían utilizarse en el marco de las incursiones; por el contrario, si carecían de dicha etiqueta, ¡tenían plena vigencia en el mundo real!
Las pociones de curación, por ejemplo, estaban limitadas a las heridas sufridas dentro del monumento;
en cambio, las piedras mágicas no tenían restricción alguna, por lo que alimentaban la industria energética en la realidad.
'¿Significa que esto también funciona afuera...?'
Joo-hyuk susurró con cautela:
"Escudo de energía."
¡En ese preciso instante!
¡Bzzzt!
Una película translúcida de energía titilante emergió del brazalete y envolvió por completo cada centímetro de su cuerpo en medio de su pequeña habitación.
"...Ja, ja, ja."
¡Funcionaba! ¡Era una realidad palpable!
Acababa de recibir como privilegio un tesoro de valor incalculable.
Si pusiera a la venta una reliquia semejante en el mercado negro, ¿cuánto llegarían a ofrecerle los magnates del mundo?
¿Mil millones de wones? ¿Dos mil millones? ¿Tres mil millones?
'¿Debería venderlo ahora mismo y mandar a paseo las incursiones para siempre?'
No, pésima idea.
Primero lo exprimiría hasta el cansancio para proteger su propia vida; cuando llegara el momento en que la torre se tornara ingobernable, recién entonces consideraría venderlo.
'Será mejor tomarme un buen descanso.'
Suspendería temporalmente la escalada a pisos inexplorados:
durante ese lapso se limitaría a repetir la incursión del piso 15 para acumular ganancias seguras y sin sobresaltos.
Y Joo-hyuk descansó a pierna suelta:
repitiendo metódicamente la rutina del piso 15 una vez al día mientras aguardaba a que el tiempo de reutilización de la Invocación Aleatoria expirara por completo.
Y así transcurrieron quince días enteros.
En consecuencia, a lo largo de esas dos semanas completas, ni una sola alarma general por récords S++ volvió a resonar en los cielos de la República de Corea.
\* \* \*
Sede de la Oficina de Gestión en Hannam-dong, Seúl.
El director Park Kyung-soo, con el semblante ensombrecido por la inquietud, deliberaba junto al jefe de equipo Jeon Gwang-il:
"Ya han pasado dos semanas enteras, ¿verdad?"
"...Sí, señor director."
Quince días exactos sin que la notificación global volviera a proclamar una hazaña desde la victoria en el piso 15.
"¿Cuál será la razón? ¿Por qué no intenta asaltar el piso 16? ...¿Acaso ya lo intentó y fracasó al no conseguir la calificación S++?"
La curva de dificultad de la torre distaba mucho de ser uniforme:
existían tramos donde el peligro se disparaba de golpe hasta volverse una muralla insalvable.
El piso 66, donde la vanguardia nacional llevaba dos meses estancada sin dar con la clave del éxito, constituía el ejemplo más doloroso;
y el piso 16 representaba un abismo semejante:
la brecha que separaba a los simples Goblins Obreros del piso 15 de los letales Goblins Exploradores del piso 16 era un precipicio abrumador.
"No es ese el caso, señor. Hace un par de días me comuniqué discretamente con el Jugador Bong y me confirmó que ni siquiera ha puesto un pie en el piso 16; adujo que todavía no se siente preparado..."
"¿Preparado para qué?"
"No quiso entrar en detalles; únicamente manifestó que se encuentra repitiendo la conquista del piso 15."
"Válgame el cielo... ¿Repitiendo el piso 15? No me digas que planea estacionarse allí de por vida..."
"E-Eso... no sabría qué decirle, señor."
La posibilidad era más que plausible:
cosechando recursos en el piso 15 tenía la subsistencia resuelta sin correr el menor riesgo.
La zozobra aumentaba por momentos:
si se hubiese tratado de un Jugador común y corriente, ni siquiera se habrían tomado la molestia de darle vueltas al asunto; bastaba con asumir que había tirado la toalla y rescindirle el contrato;
sin embargo, ¡Bong Joo-hyuk era un caso aparte!
¿El autor de quince récords S++ consecutivos, portador de un talento inaudito, vegetando plácidamente en el piso 15?
"Qué decepción tan grande... El cielo es verdaderamente caprichoso: concederle semejante genialidad divina precisamente al individuo más cobarde sobre la faz de la tierra..."
Fue en ese preciso instante.
Bzzzt.
El teléfono de Jeon Gwang-il vibró sobre el escritorio.
"...¿Eh?"
"¿Qué sucede, jefe Jeon?"
"Acaba de ingresar un mensaje... es del Jugador Bong Joo-hyuk."
"¿Y qué dice?"
"Comunica que vendrá a la sede de la Oficina de Gestión porque desea hacer uso de la tienda especializada de Jugadores."
¿De improviso?
¿A la tienda de equipamiento?
"...¿A la tienda? ¡Ah! ¿N-No me digas que...?"
Una revelación fulminante atravesó la mente del director Park Kyung-soo:
"Jefe Jeon, el Jugador Bong jamás ha adquirido suministros en nuestra tienda, ¿cierto?"
"Así es, señor. Cuando acudimos a verificar su despertar en su apartamento, se encontraba completamente desarmado y en ropa de calle."
"¡Cielos santos! ¡Entonces la preparación a la que se refería consistía en reunir fondos para costearse equipamiento de combate!"
"Tiene toda la razón, señor director. El equipo especializado es sumamente costoso; su intención al repetir el piso 15 era juntar el capital necesario antes de dar el salto."
Al director Park Kyung-soo se le encendió el rostro en una llamarada de pura vergüenza:
"¡Pero qué ciegos y estúpidos hemos sido!"
La culpa le mordía la conciencia:
mientras ellos se dedicaban a criticarlo a sus espaldas, lamentándose de por qué no sonaban las alarmas, especulando si había arrojado la toalla y tachándolo de cobarde y conformista, ¡jamás se habían detenido a considerar las precarias condiciones materiales en las que aquel muchacho desafiaba la torre!
"En cuanto el Jugador Bong ponga un pie en la sede, facilítale cualquier artefacto, armadura o arma que solicite a precio de remate simbólico... ¡No, qué digo! ¡Entrégale absolutamente todo cuanto pida de forma totalmente gratuita!"
"¡Sí, señor director! ¡Me encargaré de inmediato!"
Cualquier error tenía remedio si se enmendaba a tiempo;
y ellos estaban decididos a no llegar tarde.
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• Novela: La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre
• Autor: 꾸찌꾸찌 (Kkujjikkujji)
• Traductor: Inmensurable
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La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela)
Capítulo 9
La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) Capítulo 8
Estás leyendo el capítulo 8 de La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela), un novela. Hace 20 años, misteriosas y monumentales "Torres Negras" emergieron por todo el planeta, despertando poderes sobrenaturales en una selecta minoría de la humanidad: los "Jugadores". Las torres imponen un ultimátum: cada… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.