Leer La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) Capítulo 7 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
El jefe de equipo Jeon Gwang-il estaba tan pasmado como su compañera.
Al principio, ni siquiera comprendía el motivo del desconcierto de la jefa de sección Lee Min-ah:
al ver que el Jugador Bong Joo-hyuk reaparecía en el apartamento tras menos de diez minutos de incursión, supuso que el joven simplemente había arrojado la toalla y cancelado la misión por pánico.
Sin embargo, en ese preciso instante, una ráfaga de mensajes comenzó a iluminar la pantalla de su teléfono inteligente:
—Jefe de equipo, acaba de saltar otra notificación general.
—Se registró un récord de conquista de grado S++ en el piso 11, consecutivo.
—El señor director general convocó a una reunión de emergencia del comité de crisis.
—Ordena que concluya la comisión de campo a la mayor brevedad y regrese de inmediato a la sede central.
Jeon Gwang-il ya se había comunicado antes con el director Park Kyung-soo para informarle que aquel muchacho carecía de la menor madera para el récord S++, prometiendo formalizar un contrato ordinario antes de regresar...
¿Y qué era esto?
¡Era este muchacho!
Aquel tímido joven que ni siquiera se atrevía a sostenerles la mirada a él y a Lee Min-ah era el mismísimo autor de la hazaña histórica de los récords S++.
Había que ser rematadamente ciego para no darse cuenta:
por mucho que el chico insistiera en que se trataba de una simple casualidad...
'¿Casualidad? ¡Y un cuerno!'
El piso conquistado y el momento exacto de la alarma encajaban a la milésima de segundo.
Aun así, Bong Joo-hyuk continuaba escurriendo el bulto con un desparpajo admirable:
"¡N-No es así, señor, ha sido pura coincidencia! ...Ah, d-disculpen, se me pegó la forma de hablar... C-Como sea, ¡le juro por lo más sagrado que yo no he sido!"
Aunque tartamudeaba por el nerviosismo, negaba los hechos con una desfachatez imperturbable.
"¿En verdad me asegura que no fue usted?"
"¡A sus órdenes! Digo... no, señor, de verdad que no."
No obstante, Jeon Gwang-il tenía la certeza absoluta:
Bong Joo-hyuk era el poseedor de las marcas de grado S++.
Por más que intentara encubrirlo, cada tic de su rostro, cada inflexión de su voz y la postura de su cuerpo lo delataban a leguas.
"Comprendo."
"...Ja, ja, ja. S-Se lo dije, pura casualidad."
"Bien. Puesto que su condición de Jugador ha quedado debidamente certificada, pasaremos a formalizar el contrato. ¿Jefa Lee?"
Rápida de reflejos, Lee Min-ah extrajo un documento especial del interior de su maletín:
un contrato preparado de antemano bajo sobre cerrado, reservado única y exclusivamente para el misterioso prodigio del grado S++.
"E-Esto... Este no es el contrato del Equipo General, ¿verdad? Se parece más al del Equipo Élite..."
"No se equivoque: no tiene punto de comparación con ese. Si tuviéramos que clasificarlo, encajaría más bien como un 'Contrato Ultra Élite'."
"......"
"En la actualidad, en toda la República de Corea existe un único Jugador que goza de estas condiciones preferenciales."
El Jugador Yoo Chul-min.
Un nombre que hasta el propio Joo-hyuk conocía de sobra:
el máximo exponente de los Jugadores coreanos, el pionero absoluto que había conquistado el piso 65 y se encontraba desafiando el piso 66.
"Revíselo usted mismo. Incluye todos los beneficios y privilegios que el Estado coreano tiene facultad de otorgar: un salario anual garantizado de doce mil millones de wones, asignación de bienes inmuebles, protocolo y escolta personal VVIP, e inmunidad jurídica absoluta ante la ley."
"P-Pero... ¿por qué me ofrecen esto a mí?"
"Porque acaba de demostrar un talento supremo e inigualable. Le rogamos que tome una decisión favorable... por el bien de la patria."
Se fue todo al garete.
Y todo por culpa del maldito John Cossack.
Por culpa de esos ridículos e inquebrantables Tres Principios del Invocado.
'Mierda, la que se acaba de armar...'
Joo-hyuk se desinfló por completo, abatido.
Al contemplar su desconsuelo, Lee Min-ah intervino con tono persuasivo:
"Joo-hyuk, eres alguien con un talento colosal que merece con creces un trato de primer nivel. Únete al Equipo Élite, por favor."
Al pronunciar aquellas palabras, le dedicó una dulce y cautivadora sonrisa con la mirada.
¡Bum!
El corazón de Joo-hyuk dio un vuelco en el pecho.
'¿U-Una mujer... sonriéndome de esa manera?'
Aquello no figuraba en sus cálculos.
Su nivel de inmunidad ante el encanto femenino rozaba prácticamente el cero absoluto.
Tenía que recuperar la compostura de inmediato; un segundo de debilidad y terminaría arrastrado por la corriente.
Adoptando un semblante pétreo y solemne, sentenció:
"...Si no es mediante el contrato del Equipo General, renunciaré por completo a ser Jugador."
"¿Cómo?"
"Pero... ¿por qué...?"
Joo-hyuk armó de valor su garganta:
"Porque detesto llamar la atención. Ser el centro de atención me genera estrés, y cuando me estreso, me bloqueo y no quiero hacer absolutamente nada."
"...Mmmh."
"......"
Por asombroso que pareciera, aquella confesión era la pura verdad.
Así había sido toda su vida.
"Hasta ahora, admito que la escalada a la torre me ha resultado entretenida. Lo hago con genuino entusiasmo; pero apenas voy por el piso 11. Lo que depare el futuro es una incógnita incierta y ni yo mismo tengo certeza de cómo me irá más adelante."
Solo entonces Jeon Gwang-il comprendió la naturaleza psicológica de Bong Joo-hyuk:
era idéntico a esos clientes que van a una tienda de ropa y, si el dependiente los atiende con excesiva insistencia o amabilidad, jamás vuelven a pisar el local;
o como aquel comensal habitual de un restaurante que, en cuanto el dueño lo reconoce y empieza a darle conversación de confianza, al día siguiente deja de frecuentar el establecimiento.
Existen individuos para los cuales la atención desmedida produce un rechazo inmediato y contraproducente.
El clásico perfil de un introvertido extremo.
En momentos así, presionar era el peor error; lo sensato era replegarse.
"...Está bien. Procederemos con el contrato del Equipo General."
"¡Oh! Muchísimas gracias."
Joo-hyuk recibió el nuevo documento, verificó las cláusulas y estampó su firma con rapidez fulminante.
Había salido victorioso de una emboscada mayúscula.
Cualquiera podría preguntarse por qué demonios se empecinaba en rechazar el Equipo Élite:
¿no era infinitamente más rentable firmar el contrato élite, cobrar una fortuna millonaria y escalar la torre respaldado por toda la nación?
El problema radicaba en que el contrato élite exigía obligaciones proporcionales a sus beneficios:
si en algún momento deseaba renunciar a la escalada en pisos superiores, no podría hacerlo bajo ningún concepto.
Ese contingente existía con el único propósito de conquistar forzosamente los pisos inexplorados de alta peligrosidad.
Y lo que era aún más delicado: al integrarse a la élite, estaría obligado por ley a filmar sus incursiones con cámara corporal y entregar el metraje a las autoridades.
La existencia de John Cossack quedaría expuesta de forma irremediable ante el mundo entero.
Y él no deseaba revelar a su camarada:
Cossack no era una bestia de invocación ordinaria ni un títere descerebrado;
era una persona con conciencia, mente y dignidad propias.
Al menos correspondía consultarle su parecer antes de exponerlo al ojo público.
\* \* \*
Sede de la Oficina de Gestión en Hannam-dong, Seúl.
El director Park Kyung-soo no hacía más que parpadear atónito ante el insólito informe presentado por Jeon Gwang-il:
¿el joven con el que se habían reunido hoy no solo era sospechoso de ser el autor del grado S++, sino que su identidad estaba prácticamente confirmada?
El director lo interrogó varias veces para asegurarse de no haber oído mal;
pero la respuesta del funcionario no varió un ápice.
"J-Jefe Jeon, esto contradice de cabo a rabo tu reporte telefónico de hace unas horas. ¿Acaso no me dijiste que se trataba de un Jugador apocado y sin el menor interés en escalar pisos?"
"En efecto, señor. Así es."
"¿Eh? ...¿Y aun así sostienes que es el prodigio del grado S++?"
"Ambas afirmaciones son ciertas: carece por completo de ambición por ascender y posee una personalidad sumamente cobarde, pero es el dueño indiscutible de ese talento monstruoso."
El director sentía que la cabeza le daba vueltas:
"Explícamelo con lujo de detalles."
"Verá, lo que ocurrió fue..."
Jeon Gwang-il relató paso por paso los sucesos acontecidos en el apartamento.
Al concluir la narración, el director Park Kyung-soo preguntó con expresión escéptica:
"...¿Y no cabe la posibilidad de que fuera una coincidencia?"
La respuesta provino de Lee Min-ah:
"El encaje cronológico fue demasiado perfecto, señor director. Es humanamente imposible que se trate de una casualidad."
Ella era una Jugadora en activo:
había visto la hora de la notificación resonar en su mente y la reaparición del chico al segundo exacto.
Eso significaba que no cabía la menor duda sobre la identidad del artífice de las alertas globales.
¿Por qué entonces se obstinaba en recluirse en el Equipo General?
¿Acaso pretendía desperdiciar semejante don divino en labores de relleno?
"¿Le explicaron minuciosamente los beneficios de la élite?"
"Sí, señor; se los reiteramos en múltiples ocasiones y enfatizamos cada privilegio."
"...¿Y aun así se mantuvo inamovible?"
¿Qué pretendía con semejante actitud?
"¿Acaso estará fingiendo desinterés para inflar deliberadamente su cotización en el mercado...?"
"Lo dudo mucho, señor. Su propio temperamento parece ser la causa fundamental."
"¿De verdad es tan cobarde e introvertido?"
"Sí, señor; me temo que sí."
"Uff, esto es para volverse loco."
¿Qué debían hacer?
Si un Jugador carecía de voluntad de combate, por muy talentoso que fuera, lo prudente era dejarlo ir;
sin embargo, ¡estaban hablando de un talento inaudito capaz de arrasar con grados S++!
"¿Y qué pasó con el contrato?"
"En las circunstancias actuales, firmar el contrato general era la única salida viable. Un paso en falso y habríamos provocado el efecto contrario."
"¿Pretendes que nos crucemos de brazos y lo dejemos perderse?"
"¡En lo absoluto! ¿Cómo podríamos quedarnos de espectadores ante semejante genialidad? Lo incorporaremos al Equipo Élite sí o sí; es solo cuestión de tiempo."
El director Park Kyung-soo asintió lentamente con la cabeza.
"Me parece una buena postura, pero no seas excesivamente insistente. Si se trata de alguien auténticamente cobarde, ante la menor presión podría renunciar definitivamente a su estatus de Jugador."
"Descuide, señor director. Nuestro primer paso será analizar exhaustivamente su perfil y debilidades personales; en cuanto detectemos una fisura en su coraza, entraremos por allí."
"De acuerdo; sin embargo, esto debe permanecer bajo la más estricta reserva de Estado. Que quede sellado exclusivamente entre tú, la jefa Lee y yo."
"Descuide, señor director. Lo grabaré en mi memoria."
"Yo también, señor."
Aunque el codiciado contrato del Equipo Élite no se había concretado en el primer intento, quedarse de brazos cruzados era impensable:
al fin y al cabo, ya conocían la identidad del prodigio;
además, habían logrado amarrarlo al menos mediante el contrato del Equipo General.
La prioridad estratégica indiscutible en este punto era la seguridad:
si la noticia se filtraba, una nube de moscas carroñeras no tardaría en sobrevolar al muchacho;
un Jugador de semejante potencial era una joya codiciada por cualquier potencia extranjera.
"Dicho sea de paso, jefe Jeon... ¿crees que vuelva a imponer una marca de grado S++ en el piso 12?"
"Es difícil predecirlo, señor. Existe esa posibilidad, pero también debemos contemplar que decida ralentizar el paso deliberadamente: alargando los tiempos o complicando artificialmente la incursión."
"¿Para evitar a toda costa ser reclutado en el Equipo Élite?"
"O bien, podría seguir conquistando con grado S++ de forma imparable. Después de todo, admitió que la escalada le resultaba divertida."
La expectativa flotaba en una tensa ambivalencia:
por un lado, ardían en deseos de verificar si su genialidad era infinita; por el otro, anhelaban que aminorara la marcha para que su existencia no quedara expuesta ante los ojos del mundo.
Sin embargo, al día siguiente:
\[Aviso : Ha alcanzado el grado de conquista S++ en el piso 12 de la Torre Negra (Corea).\]
¿Otra vez?
Para despejar cualquier sombra de duda, el jefe Jeon Gwang-il marcó de inmediato el número de Joo-hyuk:
"J-Jugador Bong Joo-hyuk, disculpe la molestia... ¿por casualidad acaba de conquistar el piso 12?"
A través del auricular, la voz del muchacho replicó con desgano:
—...Sí, he sido yo. Aunque me temo que el piso 13 ya se me va a complicar bastante.
Al día siguiente:
\[Aviso : Ha alcanzado el grado de conquista S++ en el piso 13 de la Torre Negra (Corea).\]
¿Cómo que complicado?
Y al día siguiente:
\[Aviso : Ha alcanzado el grado de conquista S++ en el piso 14 de la Torre Negra (Corea).\]
¡Tres días consecutivos de victorias apabullantes!
'Era real. Una realidad aplastante.'
Llegados a este punto, ¿qué demonios importaba si el chico era cobarde o tímido?
Los resultados que entregaba eran indiscutibles y colosales.
Al director Park Kyung-soo no le quedó más remedio que tomar una determinación definitiva:
incorporarlo al Equipo Élite a como diera lugar.
El jefe Jeon Gwang-il compartía plenamente su parecer.
"¿Le asignamos escolta encubierta, señor director?"
"No, en lo absoluto. Un trato preferencial visible solo aumentaría los riesgos; hay demasiados ojos vigilando. Por el momento, mantengamos el protocolo ordinario aplicable a cualquier contratista del Equipo General."
"Coincido con usted, señor."
Había que avanzar con pies de plomo:
lo primordial era consolidar un vínculo de confianza mutua;
incluso la persona más retraída del mundo cambia de actitud cuando entra en confianza.
"Diseña una estrategia para estrechar los lazos con él."
"La vía más eficaz consiste en propiciar encuentros frecuentes y continuos."
"En ese caso, jefe Jeon, te lo encomiendo por entero a tu criterio."
"Entendido, señor director."
\* \* \*
Tres días atrás.
A la mañana siguiente de haber conquistado el piso 11.
Joo-hyuk había convocado a Cossack a su apartamento, impostando un tono severo e indignado:
"¿Acaso no le ordené expresamente que se tomara las cosas con calma?"
"...S-Sí, señor. Así lo dispuso mi amo."
"¿Y qué fue lo que pasó? ¡Quedamos al descubierto frente a todo el mundo!"
"M-Mis más sinceras disculpas, jefe."
"Una más como esta y se acabó: desharé su invocación en el acto y no volverá a salir."
"Entendido, jefe..."
En el fondo, Joo-hyuk sentía un dejo de remordimiento:
al fin y al cabo, el asesino solo había actuado impulsado por el afán de protegerlo.
"Señor Cossack."
"¿Diga, señor?"
"Si yo decidiera hacer pública su existencia ante la sociedad, ¿usted qué opinaría?"
"Eso dependerá exclusivamente de la voluntad de mi señor invocador. Si me ordena revelarme, lo haré sin rechistar."
"Hable con el corazón en la mano. ¿Le agradaría o le molestaría?"
"...Mmmh. La verdad es que lo detestaría, jefe. Sería un fastidio insoportable."
"Ya me lo imaginaba."
Tenía toda la razón del mundo:
Cossack era un habitante procedente de otra civilización;
si su figura salía a la luz, una legión interminable de curiosos, científicos y burócratas lo acosaría sin tregua:
¿De dónde vienes?
¿Cuál es tu nombre real?
¿Por qué sirves a este muchacho?
Definitivamente, jamás lo expondría ante el ojo público.
Mantendrían el anonimato tal como hasta ahora.
"Bien, procedamos con el piso 12."
\[Misión del Piso 12 : Elimina a 20 Comadrejas de Lanza de Carámbano de Hielo y Nieve.\]
\[Plazo límite : En 3 horas.\]
\[Condición de victoria : Comadrejas de Lanza de Carámbano de Hielo y Nieve 0/20\]
\[Condición de fracaso : Muerte o abandono de la misión\]
"¡Esta vez con muchísima cautela, por favor! Una incursión absolutamente ordinaria."
Si a partir del piso 12 firmaban una marca común y corriente, la Oficina de Gestión terminaría perdiendo el interés y los dejaría en paz.
"¡A la orden, señor!"
Cossack respondió con su habitual entusiasmo marcial.
Esta vez parecía seguro confiar en él:
a diferencia del piso 11, donde un océano interminable de ciempiés subterráneos los había cercado por sorpresa, las Comadrejas de Lanza de Carámbano se encontraban sumamente dispersas por el territorio gélido.
Había que adentrarse en la llanura helada y rastrearlas pacientemente una a una.
Sin embargo, el obstáculo mayúsculo del piso 12 no radicaba en los monstruos, sino en el entorno:
un frío polar despiadado y desgarrador.
Aunque Joo-hyuk se había pertrechado de antemano con un abrigo acolchado de plumas y una bufanda gruesa tras consultar foros en internet, el viento helado penetraba entre las costuras de la ropa como si fueran puñales afilados que le cortaban la piel.
Habría sido infinitamente más cómodo aguardar resguardado cerca del portal de ingreso; pero...
no le quedaba más remedio que desplazarse junto a su invocado:
apartarse del campo de visión de Cossack y quedarse a solas en aquel páramo entrañaba un peligro mortal.
No obstante, cuanto más se internaban en la tundra, más insoportable se volvía la gélida ventisca.
Los parches térmicos adheridos a su cuerpo resultaban totalmente inútiles frente a semejante crudeza ártica.
Castigo, castigo, castigo.
Los dientes le castañeteaban con violencia y sus labios habían adquirido un tono violáceo alarmante.
Justo cuando Joo-hyuk intentaba moverse en el sitio para reactivar la circulación:
"¡A este paso el señor invocador va a morir congelado! ¡Liquidaré esto a la velocidad del rayo para regresarlo de inmediato a una habitación cálida!"
Cossack se abalanzó como un bólido en dirección a los pequeños grupos de comadrejas de hielo.
"¡Aguarde aquí, jefe! ¡Esto se acaba en un santiamén!"
"¡N-No, estoy bien! ¡Vaya d-despacio...!"
Como era de esperar, Cossack hizo oídos sordos a sus súplicas.
"¡L-Le ordené obediencia c-ciega...!"
Al final:
\[Aviso : Ha alcanzado el grado de conquista S++ en el piso 12 de la Torre Negra (Corea).\]
\[Recompensa de conquista S++ : Se le otorga una Insignia de Platino.\]
'Maldita sea mi suerte.'
Excelente.
A ver quién aguantaba más.
"Uff, por fin entramos en calor, jefe. Si le parece bien, salgamos para ver un rato la televisión y..."
"Deshacer Invocación."
¡Fwoosh!
¿Televisión? ¡Ni que estuviera loco!
Para los subordinados rebeldes no había contemplación alguna.
Poco después sobrevino la llamada del jefe Jeon Gwang-il preguntando si era él quien acababa de limpiar el piso 12.
Puesto que ya lo habían pescado con las manos en la masa, ¿qué sentido tenía negarlo?
Lo admitió sin rodeos.
En el piso 13, durante la misión de sortear un pasillo laberíntico atestado de trampas mortales:
"¡Aquí no hay alternativa que valga, señor invocador! El objetivo consiste en cruzar este corredor y está minado de trampas mecánicas; de las paredes y del suelo brotan cuchillas que podrían herirlo gravemente. ¡Destruiré todos los mecanismos de inmediato!"
"......"
Y en el piso 14, en el interior de una caverna tenebrosa:
"¡Son Murciélagos de Ojos Gigantes, jefe! Su técnica principal es un chillido ultrasónico de área amplia; si llegan a emitirlo, el señor invocador sufrirá daños considerables. ¡Los exterminaré antes de que abran las fauces!"
"......"
Ni siquiera la amenaza de deshacer su invocación lograba doblegar la determinación inquebrantable de John Cossack.
El Tercer Principio del Invocado.
¡Era sencillamente insoportable!
Joo-hyuk terminó rindiéndose por completo ante la realidad:
¿Obediencia absoluta? ¡Y una mierda!
Aquel tipo no escuchaba razones cuando se trataba de su seguridad.
En fin.
Que hiciera lo que le viniera en gana.
Hasta él mismo empezaba a sentir curiosidad por ver qué tan lejos serían capaces de llegar.
Tampoco es que deseara abandonar la torre:
su cuerpo ya se había acostumbrado a la bonanza económica.
En su cuenta bancaria figuraban relucientes los dos millones setecientos cincuenta mil wones provenientes de la venta de las piedras mágicas hasta el piso 10, sumados a los dos millones de wones del subsidio estatal para Jugadores ordinarios;
y por si fuera poco, en su inventario dimensional reposaban otros cinco kilogramos de mineral mágico cosechados entre los pisos 11 y 14.
'Solo con eso ya son otros dos millones y medio de wones...'
¡Dios santo!
Prácticamente había amasado más de siete millones de wones en un puñado de días.
La cantidad de dinero que estaba por generar a este ritmo resultaba inimaginable.
Ya había presentado su renuncia formal en la tienda de conveniencia y en el restaurante de carnes a la brasa:
infinitamente mejor concentrar todas las energías en una sola labor rentable.
En semejantes condiciones de riqueza y seguridad, ¿renunciar a escalar la torre?
¡Ja!
Por muy cobarde que fuera, tampoco era ningún imbécil.
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• Novela: La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre
• Autor: 꾸찌꾸찌 (Kkujjikkujji)
• Traductor: Inmensurable
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La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela)
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La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) Capítulo 7
Estás leyendo el capítulo 7 de La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela), un novela. Hace 20 años, misteriosas y monumentales "Torres Negras" emergieron por todo el planeta, despertando poderes sobrenaturales en una selecta minoría de la humanidad: los "Jugadores". Las torres imponen un ultimátum: cada… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.