Leer La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: Inmensurable✍️ Traducción: Inmensurable
Sede de la Oficina de Gestión de Despertados de la Torre en Hannam-dong, Seúl.
Ayer, sin excepción alguna, volvió a resonar la notificación general por la conquista de rango S++ del piso 10.
Superar un piso de la torre no detonaba por sí solo una alerta global para toda la población.
Hasta ahora, existía una única circunstancia capaz de hacer sonar ese aviso colectivo:
Cuando se conquistaba un piso completamente nuevo e inexplorado.
Así había funcionado siempre.
Sin embargo, acababan de descubrir que existía una excepción insólita:
Un mensaje por una conquista de grado S++.
Probablemente se trataba del primer caso registrado en toda la historia de la humanidad.
Y para colmo, acontecido dentro de la República de Corea.
Había que encontrarlo a toda costa.
No cabía la menor duda de que pertenecía a la jurisdicción de Corea del Sur; no obstante, carecían de cualquier pista o mecanismo para identificarlo.
Lo único que les quedaba era esperar a que el teléfono sonara por propia iniciativa del Jugador.
El director Park Kyung-soo interrogó a Jeon Gwang-il, jefe del Equipo de Gestión Élite:
"Jefe Jeon, ¿qué novedades hay? Me comentaron que ayer entró una llamada de consulta."
"Sí, señor. Enviamos a nuestro personal a corroborarlo y, en efecto, se trataba de una Jugadora. Una mujer de veintisiete años residente en Daegu."
"¿Y por casualidad...?"
"Me temo que tampoco es la titular del récord S++."
"Mmmh. Empiezo a dudar de si llegará a aparecer algún día."
El número total de Jugadores en el mundo se mantenía siempre en un nivel constante:
Si alguien perecía en el interior de la torre o perdía su estatus por renunciar definitivamente a las incursiones tras tres meses de inactividad, la oportunidad del despertar se transfería de inmediato a otra persona del planeta.
Por esa razón, cada semana solían ingresar una o dos llamadas a la línea gubernamental solicitando el registro oficial.
El método para verificar si un solicitante era un auténtico Jugador resultaba sumamente sencillo: bastaba con observar de cerca cómo ejecutaba su ingreso a la torre.
Al desaparecer de improvisto en una fracción de segundo con un silbido en el aire, la confirmación era instantánea.
No obstante, a dicho protocolo se añadía una prueba crucial:
La determinación del talento y potencial del Jugador.
¿Cómo se llevaba a cabo?
Bajo el consentimiento previo del sujeto, se le solicitaba que grabara en video su propia incursión en la torre y luego mostrara el metraje a los inspectores.
Dado que era perfectamente posible ingresar portando teléfonos inteligentes o cámaras personales, resultaba un método viable y sumamente revelador.
La grabación en video poseía un valor estratégico descomunal:
Para los integrantes del Equipo Élite, filmar sus incursiones era un requisito obligatorio y sin excepciones.
Solo mediante un análisis táctico milimétrico de las grabaciones podían perfeccionar las estrategias de asalto y optimizar el rendimiento del combate colectivo.
"De cualquier modo, la solicitante de Daegu presenta un nivel bastante decente. Declaró haber obtenido una calificación de grado B en la misión del piso 8, y tras revisar minuciosamente su video, quedó demostrado que cuenta con solvencia más que de sobra para ese rango."
"¡Oh! Eso es una buena noticia."
"En efecto. Además, posee una firme determinación por incorporarse al Equipo Élite, por lo que reúne méritos suficientes para integrar la fuerza de reserva."
"Con eso basta y sobra. Procede de inmediato con la firma del contrato."
El talento innato importaba, por supuesto; pero la sola disposición de integrarse a la vanguardia élite constituía un pase directo de admisión. La mayor de las virtudes para el Estado era la voluntad inquebrantable de seguir escalando pisos.
Cualquier carencia técnica o física corría por cuenta del respaldo integral de la nación.
Un Jugador tenía permitido transportar objetos personales al interior de la torre:
Si bien era imposible ingresar artefactos de gran volumen, cualquier artículo de tamaño portátil estaba autorizado.
Prendas de combate, equipamiento táctico de vanguardia, toda clase de pociones especializadas e incluso armas de fuego convencionales como pistolas.
Aparte de ello, los beneficios que percibía un miembro del Equipo Élite de escalada eran sencillamente descomunales:
Un salario astronómico garantizado por el Estado y un trato protocolar equiparable al de un legislador de la Asamblea Nacional.
Gozaban de todos y cada uno de los privilegios que el aparato estatal era capaz de otorgar;
incluso contaban con inmunidad jurídica absoluta ante delitos de gravedad extrema, tales como el homicidio.
El gobierno mantenía bajo estricta tutela y administración preferente a un contingente selecto de aproximadamente ciento cincuenta Jugadores élite.
Dicha élite se subdividía internamente en el Primer Escuadrón y las Fuerzas de Reserva.
Ellos conformaban el núcleo operativo indispensable sobre el cual recaía la responsabilidad de conquistar los nuevos pisos de la torre.
No había otra alternativa:
Era imperioso establecer semejante jerarquía para eludir la catástrofe sin precedentes del colapso de la torre.
Sin embargo, el panorama para el 'Equipo General' era diametralmente opuesto:
Al carecer de la intención activa de escalar pisos superiores, no percibían un respaldo financiero mayúsculo.
En comparación con los privilegios de la élite, lo suyo no representaba más que una gota en el océano.
Aun así, dado que abastecían de piedras mágicas a la nación para contribuir al desarrollo energético del país, el Estado les asignaba un subsidio mensual de dos millones de wones, gestionaba la venta e intermediación comercial de las recompensas obtenidas en la torre y les brindaba asesoramiento legal gratuito.
¿Qué sucedería si el Jugador que poseía el récord de conquista de grado S++ llamaba para solicitar su registro?
El director Park Kyung-soo estaba dispuesto a concederle absolutamente todo cuanto pidiera, sin el más mínimo reparo presupuestario.
Fue en ese preciso instante.
Bzzzt, bzzzt.
El jefe de equipo Jeon Gwang-il revisó una notificación en su teléfono y se dirigió de inmediato al director:
"Señor director."
"¿Qué ocurre?"
"Acaba de ingresar otra llamada para solicitar el registro de Jugador."
"¿Otra más? ¿De qué localidad?"
"De Seúl."
"¿En verdad?"
Seúl.
A tiro de piedra.
"Iré a verificarlo en persona."
"Excelente, jefe Jeon. Encárgate de ello. Si llega a tratarse de la persona indicada..."
"Tenga la plena certeza de que lo traeré al Equipo Élite cueste lo que cueste."
"Ofrécele los beneficios más altos que esta Oficina de Gestión tenga facultad de conceder."
"Entendido, señor."
\* \* \*
El semblante de Bong Joo-hyuk distaba mucho de lucir sereno.
"Uff."
Aunque había tomado la determinación con valentía, el arrepentimiento y la zozobra no tardaron en asaltarlo de nuevo.
¿Pero qué otra cosa podía esperarse?
Era la esencia misma de un ciudadano ordinario, precavido hasta la cobardía.
'Van a venir visitas, así que será mejor que empiece por limpiar.'
Por muy humilde y destartalado que fuera su pequeño apartamento de soltero, al menos debía presentarlo impecable.
Se puso a barrer y fregar el suelo con esmero, pulverizó ambientador por cada rincón, lavó los platos pendientes en el fregadero y vació la papelera de basura; pero a pesar de su ajetreo incesante, la inquietud no disminuía.
'Qué intranquilidad...'
La sola idea de recibir a dos personas completamente desconocidas en su domicilio le erizaba la piel.
'...¿Debería invocar a Cossack por si las moscas?'
No, mala idea.
No tenía ningún sentido desperdiciar a un activo de semejante calibre en un asunto tan banal.
Además, corría el riesgo de ser descubierto.
¡Y justo en ese instante!
Toc, toc, toc.
Unos nudillos golpearon con firmeza la puerta principal.
'Y-Ya llegaron.'
Con el corazón palpitándole en la garganta, preguntó:
"¿Q-Quién es?"
"Venimos de la Oficina de Gestión de Despertados. ¿Nos permite pasar?"
Joo-hyuk destrabó el cerrojo y abrió la puerta para recibir a las visitas.
"A-Adelante, bienvenidos. P-Pueden tomar asiento por aquí."
Un hombre de mediana edad y una mujer joven.
Eran dos inspectores.
En una fracción de segundo, cruzaron miradas evaluándose mutuamente.
"Mucho gusto. Soy Jeon Gwang-il, jefe de equipo en la Oficina de Gestión."
"Un placer conocerle. Soy Lee Min-ah, jefa de sección. Yo también soy Jugadora."
"...¡Ah! Comprendo. Yo soy B-Bong Joo-hyuk."
Los tres tomaron asiento alrededor de la pequeña mesa baja de comedor.
"Antes que nada, permítame formularle una pregunta obligatoria. Señor Bong Joo-hyuk, ¿está seguro de haber despertado como Jugador?"
"...Ah, sí, sí. He ingresado a la torre y también he completado incursiones."
"¡Vaya! ¿Y hasta qué piso ha llegado?"
"Hasta el piso 10. La zona de adaptación para principiantes. Aquí tengo las piedras mágicas que he recolectado durante este tiempo."
Joo-hyuk extrajo y colocó sobre la mesa un lote que sumaba exactamente 5,5 kilogramos de mineral brillante.
'¿El piso 10?'
Un destello de asombro cruzó por la mirada del jefe Jeon Gwang-il.
El registro de las alertas globales por conquistas de grado S++ abarcaba con exactitud hasta el piso 10.
¿Sería este muchacho el responsable?
La duda flotaba en el aire; resultaba difícil emitir un juicio definitivo a simple vista.
Tras comprobar el peso exacto en una balanza digital portátil que traían consigo, el funcionario prosiguió:
"Jugador Bong, ¿me permitiría hacerle una consulta?"
"Dígame."
"¿Por casualidad ha escuchado las notificaciones generales que han sonado con frecuencia últimamente?"
"¡Ah! ¿Se refiere a las incursiones de grado S++? Sí, claro que las oí... Q-Quién será esa persona, la verdad es que da mucha curiosidad. No me cabe duda de que debe ser un Jugador extraordinario."
Jeon Gwang-il ladeó ligeramente la cabeza, intrigado, y retomó la palabra:
"Primero permítame exponerle los términos de afiliación. El gobierno administra a los Jugadores dividiéndolos en dos categorías principales: la primera es el Equipo Élite de escalada y la segunda es el Equipo General de incursión."
"A-Ajá, entiendo."
"Si pasa a formar parte del Equipo Élite, el salario base anual que percibirá ascenderá a..."
Una explicación densa y prolongada se desplegó a continuación:
El funcionario detalló minuciosamente la estructura operativa del Equipo Élite, el catálogo interminable de privilegios que incluía y cómo la tasa de riesgo en las incursiones se reducía drásticamente gracias al masivo respaldo armamentístico y científico del Estado.
Sin embargo, ¿a santo de qué se empeñaba en detallarle con tanto fervor las ventajas de una élite a la que él jamás pensaba unirse?
¿Acaso sospechaba que él era el artífice de los récords S++?
'Esa forma en la que me mira...'
¡Ni en sueños!
¿Equipo Élite? ¡Ni loco!
"No obstante, para integrarse al Equipo Élite se requiere una prueba fehaciente de habilidades. Con la cámara corporal que hemos traído, grabaremos un video de su incursión en la torre y..."
Esto no iba para ningún lado; había que cortar por lo sano.
Era momento de dejar su postura meridianamente clara.
"D-Disculpe, u-un momento, por favor."
"¿Sí?"
"¿P-Podría expresar mi opinión?"
"Por supuesto, siéntase con total libertad de hablar."
Joo-hyuk tomó una breve pausa para respirar hondo.
"Me conformo con el Equipo General. La verdad es que no deseo ingresar a un equipo élite."
"¿Eh? ¿De verdad? ¿Y cuál sería el motivo...?"
"Para serle sincero, carezco por completo de talento."
Aquello era una verdad incuestionable.
"Y además, m-me da muchísimo miedo. Mi único plan es estacionarme en un piso seguro y limitarme a recolectar las recompensas."
Esto también era la pura verdad.
Jeon Gwang-il se quedó pasmado con una mueca de incredulidad.
¿Reconocerlo de una forma tan abierta y descarada?
El requisito primordial e indispensable para formar parte de la élite era la determinación férrea de conquistar pisos.
Sin esa voluntad, pertenecer al Equipo Élite resultaba una quimera imposible.
"No se precipite a tomar una decisión tan tajante..."
"¡No! Ya tengo mi decisión tomada de antemano."
Ante la firmeza incontestable en la voz de Joo-hyuk, una decepción inocultable ensombreció el rostro del jefe Jeon Gwang-il.
"...De acuerdo. Respetaremos plenamente su criterio."
"M-Muchas gracias."
"Por casualidad, ¿se encontraría en condiciones de ingresar a la torre hoy mismo?"
"Sí, puedo hacerlo."
"En ese caso, le rogamos amablemente que ejecute el ingreso aquí mismo, frente a nosotros. Es el procedimiento reglamentario indispensable para certificar su condición de Jugador."
"Entendido."
Solo entonces el tenso semblante de Joo-hyuk se relajó visiblemente.
Ya solo restaba cumplir con el último formalismo administrativo.
Una vez que entrara y saliera de la torre, podría vender su cargamento de piedras mágicas y embolsarse una respetable suma de dinero.
"Y-Ya que voy a ingresar, aprovecharé para realizar una incursión rápida antes de salir. Me tomará cerca de dos horas; si la espera les resulta incómoda..."
"No se preocupe en lo absoluto. Es parte integral de nuestro trabajo; aguardaremos aquí con gusto."
"Bueno, siendo así..."
Se calzó los zapatos, se vistió con ropa adecuada y, una vez listo, Joo-hyuk activó la habilidad Entrada a la Torre.
¡Fwoosh!
Al contemplar cómo la figura del joven se desvanecía en el aire, el jefe Jeon Gwang-il comentó con tono resignado:
"En efecto, no cabe duda de que ha despertado como Jugador."
Luego, dirigiéndose a la jefa de sección Lee Min-ah, preguntó:
"¿Tú qué impresión te has llevado de él?"
"Desconozco si tiene talento oculto o no, pero a simple vista se le ve demasiado apocado e inseguro. Su forma de expresarse denota una cobardía y una falta de confianza abrumadoras."
"Coincido plenamente contigo."
"Sabe Dios hasta qué piso será capaz de llegar. Es muy probable que termine arrojando la toalla hoy mismo en el piso 11."
"¿Ah, sí? ¿Por qué lo dices?"
Lee Min-ah afirmó con un gesto de absoluta convicción:
"Lo sé por experiencia propia: el piso 11 es una prueba concebida para poner a prueba el umbral de terror del Jugador."
"¿Te refieres a los Ciempiés de Madriguera de Cola Larga?"
"En realidad, si uno se atiene únicamente a sus capacidades de combate, no son monstruos tan complejos de abatir; sin embargo, son repulsivos hasta la náusea. Su número es demencial y la misión impone cazar nada menos que a cien de esas criaturas... ¿Cree usted de verdad que alguien con ese temperamento será capaz de soportarlo?"
"Mmmh."
Sus argumentos tenían lógica.
"Si tus sospechas se confirman, esto terminará mucho más rápido de lo previsto."
"Saldrá huyendo despavorido hacia la zona segura para abandonar la misión. Apuesto lo que sea."
Una vez más, el viaje había resultado un fracaso.
"Tendré que llamar al señor director para ponerlo al tanto."
Daba igual por dónde se le mirara: aquel muchacho no guardaba la menor relación con el prodigioso autor de los récords S++.
No tenía caso alimentar vanas ilusiones.
\* \* \*
\[Ingresando al piso 11 de la Torre Negra de la República de Corea.\]
Joo-hyuk procedió de inmediato con la invocación.
\[John Cossack ha sido invocado mediante Invocación Designada.\]
"¡A sus órdenes! ¡Muchas gracias por convocarme de nuevo, señor invocador!"
Como de costumbre, Cossack se presentó con su energía desbordante y una reverencia impecable.
"En marcha."
"¡Yo abriré camino, jefe!"
Tan pronto como pusieron un pie fuera de la zona segura:
\[Misión del Piso 11 : Elimina a 100 Ciempiés de Madriguera de Cola Larga.\]
\[Plazo límite : En 3 horas.\]
\[Condición de victoria : Ciempiés de Madriguera de Cola Larga 0/100\]
\[Condición de fracaso : Muerte o abandono de la misión\]
"...Uff."
Tratándose de una incursión de prueba oficial, no podía haber tenido peor suerte:
"¿Tenían que ser ciempiés precisamente?"
Y por si fuera poco, un centenar de ellos.
En fin, tampoco era para tanto; después de todo, él no movería un solo dedo en la batalla.
"Me encargaré de despacharlos en un abrir y cerrar de ojos, jefe. Un centenar de esos bichos subterráneos es pan comido: los liquido en menos de cinco minutos."
¡Ni de broma!
"No, en absoluto. Esta vez vamos a ir con muchísima calma."
"¿Cómo dice, señor?"
"Alargue el tiempo tanto como le sea posible. Que tarde más de una hora, para evitar a toda costa que se registre una marca de grado S++."
¿Por qué se había tomado la molestia de ingresar a combatir en lugar de limitarse a mostrar su desaparición?
Precisamente para despistar.
Para desmarcarse por completo de cualquier sospecha que lo vinculara con el misterioso ejecutor de las alertas globales.
Saldría de la torre exhibiendo una modesta cosecha de 1,1 kilogramos de piedra mágica tras una pausada faena, y con eso disiparía cualquier conjetura.
"¡Ajá! ¡Comprendo a la perfección la brillante estrategia de mi señor invocador!"
"Además, hoy desharé su invocación aquí dentro de la torre antes de regresar, porque afuera hay ojos vigilándome."
"¡No hay inconveniente alguno, jefe!"
Un plan maestro y sin fisuras:
Cumpliría el requisito de verificación y, al mismo tiempo, borraría cualquier rastro que pudiera delatarlo como el poseedor del récord S++.
¡Fwoosh!
El demente asesino John Cossack se lanzó disparado hacia la vanguardia.
Al instante, desde las profundidades del suelo comenzaron a emerger y arrastrarse unas criaturas colosales de casi tres metros de longitud: los Ciempiés de Madriguera de Cola Larga.
Carentes de veneno, pero dotados de una anatomía descomunal y una infinidad de patas viscosas e inquietas que se retorcían provocando un asco visceral.
Y por si fuera poco, el enjambre era incontable.
Incluso contemplándolos desde una prudente distancia, a Joo-hyuk se le erizaron los cabellos de la nuca.
"Ugh, qué asco..."
El suelo entero parecía una masa viva y palpitante en constante ebullición.
Sin embargo, a John Cossack aquel espectáculo dantesco parecía no afectarle en lo más mínimo.
Dando saltos ágiles y precisos, procedía a ejecutar a los monstruos con calculada parsimonia, uno por uno.
'...¿No va demasiado deprisa todavía?'
Preocupado, Joo-hyuk gritó:
"¡Señor Cossack, cázelos todavía más despacio!"
"¡Entendido, jefe!"
El ritmo de ejecución se redujo de manera drástica.
'Excelente, así está perfecto.'
Dócil, disciplinado y obediente a cada indicación al pie de la letra: Cossack era un colaborador invaluable.
¡Pero fue justo en ese instante!
¡Shhhhk! ¡Krrrsh!
"¡Argh! ¡M-Maldita sea!"
Justo debajo de los pies de Joo-hyuk, la tierra se resquebrajó y un tropel de ciempiés gigantes emergió de golpe a la superficie.
¡Por la izquierda, brotaban como pesadillas!
¡Por la derecha, emergían sin cesar!
Estaba completamente acorralado.
Erguiendo la parte superior de sus cuerpos como cobras reales colosales, las criaturas clavaron sus miradas amarillentas y voraces sobre el rostro petrificado de Joo-hyuk.
"A-Aaaah..."
Habían eludido por completo el radio de ataque de Cossack, excavando túneles subterráneos para tenderle una emboscada silenciosa.
'¿D-Dilaté demasiado el tiempo?'
El terror le congeló la sangre; sus músculos se negaban a responder.
¿Qué demonios debía hacer?
Jamás en su vida se había visto expuesto a un peligro tan letal y fulminante: hasta ese día, siempre se había limitado a contemplar la carnicería desde un refugio seguro.
Tenía que activar una habilidad a la de ya, pero el pánico le dejó la mente en blanco absoluto.
¡Y en una milésima de segundo!
"¡¡Señor invocador Bong!! ¡¡Ya voy para allá!!"
¡Swiiiish!
Con las pupilas encendidas en un carmesí frenético, John Cossack se abalanzó a una velocidad sobrehumana.
Las dagas empuñadas en ambas manos trazaron destellos invisibles que rajaron el aire.
Ver a su amo amenazado de muerte desató en Cossack una furia sanguinaria descontrolada.
¡Slash! ¡Shing!
¡Krrk, krrsh, krrsh!
Las cabezas de los ciempiés salían cercenadas por los aires como espigas de trigo bajo una guadaña.
Joo-hyuk recobró el sentido de golpe ante el espectáculo:
"¡E-Espere un momento!"
El contador de bajas se disparaba a un ritmo aterrador.
"¡M-Más despacio! ¡Va demasiado rápido!"
"¡Imposible, señor! ¡Debo aniquilarlos a todos de inmediato, la manada es inmensa!"
"¡Es una orden terminante! ¡Baje la velocidad al mínimo!"
"¡Desobedeceré su orden! ¡¡La preservación de la vida del señor invocador es la prioridad absoluta e incuestionable!!"
"¡N-No, por favor...!"
¡Maldita sea mil veces el tercer principio del invocado!
¡Slash, krrsh, slash!
"¡A-Alto! ¡Si sigue a ese paso, volverá a sonar...!"
.
.
.
\[Aviso : Ha alcanzado el grado de conquista S++ en el piso 11 de la Torre Negra (Corea).\]
\[Recompensa de conquista S++ : Se le otorga una Insignia de Platino.\]
"¡Mierda!"
Se fue todo al demonio.
La estruendosa alarma global volvió a sacudir cada rincón de la torre.
John Cossack, con una expresión de sincero arrepentimiento, se rascó la nuca avergonzado:
"Mis más humildes disculpas, jefe."
"...Deshacer Invocación."
¡Fwoosh!
\[Ya puede desafiar el piso 12.\]
\[Saliendo de la Torre Negra de la República de Corea.\]
¡Flash!
Joo-hyuk reapareció en el centro de su modesto apartamento de soltero.
No habían transcurrido ni diez minutos desde que había cruzado al interior de la torre.
Con los ojos abiertos de par en par y la boca desencajada por el asombro, la jefa de sección Lee Min-ah lo miraba con expresión de absoluto estupor.
Siendo Jugadora, era evidente que acababa de escuchar con perfecta claridad la notificación general resonando en su mente.
"J-Jugador Bong... ¿n-no me diga que...?"
"Ejem, mmmh... Parece que ha habido un pequeño malentendido..."
Haciéndose el desentendido con absoluto descaro, Joo-hyuk soltó:
"Sea como sea, le aseguro que yo no he sido."
"......"
"¡En verdad! Ha sido pura casualidad."
"......"
"Por una extraña coincidencia del destino, otro Jugador debe de haber completado la conquista del piso 11 en este mismo instante. ¡Cielos, qué casualidad tan tremenda! ¡Vaya que debe de tratarse de un Jugador descomunal!"
"......"
¿Es que nadie pensaba creerle?
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• Novela: La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre
• Autor: 꾸찌꾸찌 (Kkujjikkujji)
• Traductor: Inmensurable
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La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela)
Capítulo 7
La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela), un novela. Hace 20 años, misteriosas y monumentales "Torres Negras" emergieron por todo el planeta, despertando poderes sobrenaturales en una selecta minoría de la humanidad: los "Jugadores". Las torres imponen un ultimátum: cada… Este capítulo tiene publicado el 22 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Inmensurable. La Guía de un Cobarde para Conquistar la Torre (Novela) tiene 10 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.