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Leer La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 48 online gratis en español

El tercer descenso fue más corto que los anteriores —el mismo pozo, la misma cuerda que el grupo de Zecoy había usado un día antes, todavía marcada con el roce reciente de otras manos—, la cuerda cediendo bajo el peso de Sevrin con un chirrido seco, y cuando sus pies tocaron el suelo, el calor pesado del desierto desapareció de golpe, reemplazado por algo húmedo, denso, cargado del olor a tierra y savia que ya conocía de memoria. Árboles. Vegetación espesa. La misma luz azulada de siempre, filtrándose apenas entre hojas demasiado grandes para pertenecer a cualquier planta normal. —Bosque —dijo Doreth, innecesariamente, aunque nadie se lo discutió. Sevrin se apoyó un segundo en las rodillas, respirando hondo. Las piernas le ardían, los brazos le pesaban del descenso, y el cansancio acumulado de tantas horas sin dormir empezaba a cobrarle cuentas que ya no podía seguir ignorando. Rehk no le dio tiempo a recuperarse del todo. —Avancen —dijo, la espada ya en la mano, aunque el bosque, por ahora, estuviera en silencio. \--- No caminaron mucho antes de encontrar la primera señal. Una forma enorme, verde y marrón, yacía entre la maleza aplastada, las patas delanteras cortadas, el cuerpo entero mutilado de una forma que no dejaba dudas sobre cómo había muerto: no de un solo golpe, sino de varios, desde ángulos distintos, el tipo de muerte que deja una criatura cuando la rodea un grupo entero en vez de un solo combatiente. —Mantis —dijo Voren, agachándose junto al cuerpo, tocando una de las heridas con dos dedos—. Reciente. Un día, quizás menos. —¿El grupo de Zecoy? —preguntó Sevrin, sin poder evitar que la voz le saliera más ansiosa de lo que hubiera querido. —Probablemente —dijo Celine, sin levantar la vista de donde examinaba las huellas alrededor del cuerpo—. Doce personas no dejan un rastro tan limpio de casualidad. Sevrin sintió algo aflojarse en el pecho, apenas, lo suficiente para volver a respirar sin que doliera tanto. «Están vivos. O al menos, estuvieron vivos aquí.» \--- Siguieron el rastro sin mucha dificultad: ramas cortadas, restos de enredaderas partidas por la mitad, huellas superpuestas de doce pares de pies distintos, marcando un camino que se adentraba más y más en la vegetación. —Se movían con confianza —dijo Vrass, estudiando las huellas con la misma atención con que hubiera seguido a cualquier animal en la superficie—. No corriendo. No en pánico. Caminando. —Eso es bueno, ¿no? —preguntó Sevrin. —Es bueno —confirmó Vrass—. Significa que, hasta este punto, todavía no habían encontrado nada que los asustara de verdad. El grupo siguió avanzando, más rápido ahora, con un propósito claro guiando cada paso en vez de la cautela pura del principio. \--- Encontraron el campamento poco después, en un pequeño claro rodeado de árboles más juntos entre sí, formando una especie de pared natural. Hojas anchas, trenzadas entre ramas caídas, formaban lo que quedaba de varios colchones improvisados, ya aplastados, algunos deshechos del todo. Los restos de una comida —cáscaras de fruta, huesos pequeños de algo que Sevrin no reconoció— estaban esparcidos cerca de donde debía haber ardido un pequeño fuego, ya apagado, frío desde hacía tiempo. Sevrin caminó entre los restos, sin saber bien qué buscaba, hasta que algo le llamó la atención cerca de uno de los colchones deshechos. Se agachó. Un cordón. Rojo, trenzado con más cuidado que cualquier otra cosa alrededor, uno de los extremos deshilachado, como si se hubiera roto al enganchar con algo durante la noche o durante la pelea con la mantis. Lo reconoció de inmediato. \--- —Es de ella —dijo, la voz saliéndole más baja de lo que pretendía, sosteniendo el cordón entre los dedos con un cuidado que no tenía ningún sentido práctico—. Lo llevaba en el cinturón. Nunca me dijo de dónde lo sacó. Rehk se acercó, miró el cordón un momento, y después miró a Sevrin, algo parecido a la comprensión cruzándole la cara llena de cicatrices. —Pudo habérsele caído durmiendo —dijo, sin ninguna intención de sonar tranquilizador, solo constatando una posibilidad tan válida como cualquier otra—. O durante la pelea con la mantis. No significa lo peor. —Lo sé. —Pero tampoco significa lo mejor. Sevrin se guardó el cordón en el bolsillo, junto a la talla de madera y la vaina de semillas que ya llevaba desde hacía semanas, sin decir nada más. \--- —Aquí durmieron una noche —dijo Voren, calculando algo en silencio, la mirada recorriendo el claro entero—. Después de la mantis, probablemente. Y después siguieron. —¿Hacia dónde? —preguntó Sevrin. Voren señaló hacia el fondo del claro, donde la vegetación se abría en un sendero visible, marcado por más huellas, más ramas cortadas, el mismo rastro de doce personas caminando con propósito. —Hacia el siguiente pozo —dijo. —Los primeros niveles no representaron ningún desafío real —dijo Celine, sin ninguna emoción particular en la voz—. Así que siguieron bajando. «Solo estaban haciendo lo mismo que cualquier otro grupo antes que ellos», pensó Sevrin. «No hicieron nada distinto. Nada que mereciera esto.» Nadie dijo nada después de eso. No hacía falta. \--- Rehk se puso en marcha otra vez, sin darle al grupo mucho tiempo para quedarse pensando en lo que implicaba esa decisión, la de doce jóvenes seguros de sí mismos bajando más de lo que deberían. Sevrin lo siguió, la mano cerrada alrededor del cordón dentro del bolsillo, la fatiga de las últimas horas empujada a un rincón de su mente donde no pudiera interferir todavía. «Un nivel más», pensó, mirando hacia el sendero que se abría frente a ellos, hacia la oscuridad que esperaba más allá del claro. «Solo un nivel más, y vamos a estar donde ellos estuvieron cuando todo salió mal.» No sabía si esa idea debía darle esperanza o terror. Decidió, por ahora, no elegir ninguna de las dos cosas, y simplemente seguir caminando.
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La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 48

Estás leyendo el capítulo 48 de La Forma de un Monstruo (Novela), un novela. Sevrin no era nadie. Una vida vacía. Un mundo que no le ofrecía nada. Hasta que todo terminó. Despertó en un mundo que no entiende. Dos soles, dos lunas y criaturas que observan en silencio desde lugares que no puede… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026. La Forma de un Monstruo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.