Leer La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 47 online gratis en español
Fenrik bajó primero, como siempre, y esta vez, cuando tocó el fondo, no fue arena lo que sintió bajo las botas.
Fue tierra blanda, húmeda, cubierta de hojas.
Uno por uno, los demás bajaron detrás de él, y cuando Zecoy llegó al suelo, se quedó mirando alrededor con una mezcla de sorpresa y algo más parecido al recelo: árboles, densos, altos, con una vegetación tan espesa que apenas dejaba pasar la misma luz azulada que iluminaba el nivel de arriba.
—Este es distinto —dijo Fenrik, esperando a que el último bajara—. Más peligroso. Hay insectos aquí abajo del tamaño de un perro, y algunas de estas plantas no son tan inofensivas como parecen. Mantengan las manos lejos de cualquier cosa que no hayan visto moverse antes.
—¿Y si se mueve? —preguntó Tarek.
—Entonces ya sabes qué hacer.
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Caminaron con más cuidado que en el nivel anterior, buscando con la mirada cualquier movimiento entre las hojas, cualquier forma que no encajara del todo con lo que esperaban de una planta o un insecto normal.
No tardaron en encontrar la primera señal.
Una enredadera, gruesa como un brazo, se lanzó desde un costado sin ningún aviso, el extremo terminando en algo parecido a un látigo espinoso, directo hacia uno de los Leonin del grupo —Sevrin, si hubiera estado ahí, no habría sabido su nombre, pero Zecoy sí lo conocía desde hacía años: Bal, uno de los más callados del grupo—.
Bal reaccionó sin pensarlo, la espada curva cortando el látigo antes de que llegara a tocarlo, la enredadera entera retorciéndose y quedándose inmóvil un segundo después.
Se quedó mirando el corte, y se rió, un sonido corto, casi incrédulo.
—Esto es ridículamente fácil —dijo.
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Y por un rato, lo fue.
Encontraron más plantas parecidas, escondidas entre la maleza, cada una atacando con el mismo tipo de látigo espinoso, y cada una cortada con la misma facilidad relativa, el grupo entero ganando confianza con cada una que caía. Alguien encontró un insecto del tamaño de un perro pequeño, de caparazón brillante, que salió corriendo apenas los vio acercarse, sin ofrecer ninguna resistencia real.
—A este ritmo, vamos a terminar el día sin ningún rasguño —dijo Kessa, limpiando la punta de su lanza contra la hierba.
Zecoy no dijo nada, pero algo en la quietud del bosque, en lo callado que se había vuelto de golpe, le puso los pelos de punta sin ninguna razón concreta que pudiera nombrar.
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Fue entonces cuando Tarek se separó del grupo, apenas diez metros, siguiendo algo brillante entre las hojas que le llamó la atención.
Nadie lo notó a tiempo.
Del follaje, a su lado, emergió algo enorme: un cuerpo alargado, verde y marrón, casi invisible contra la vegetación hasta el último segundo, dos patas delanteras curvas y espinosas desplegándose con una velocidad que no debería tener nada tan grande.
El golpe llegó antes de que Tarek pudiera reaccionar.
Salió disparado por el aire, un grito de sorpresa más que de dolor, y chocó contra el resto del grupo con un impacto que tiró a dos de ellos al suelo junto con él.
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—¡Mantis! —gritó alguien, y no hizo falta decir nada más.
Zecoy se puso de pie de un salto, las dos hojas ya en las manos, mientras el resto del grupo se dispersaba en un círculo amplio, rodeando a la criatura sin acercarse demasiado de golpe.
La mantis giró la cabeza triangular hacia ellos, las patas delanteras chasqueando en el aire, evaluando, como si calculara a quién atacar primero.
—¡Divídanse! —gritó Kessa—. ¡No la dejen enfocarse en uno solo!
Se movieron en parejas, atacando desde ángulos distintos, retirándose apenas la mantis giraba hacia ellos, un baile brutal de golpes y retiradas que fue desgastando, poco a poco, la ventaja inicial de la criatura.
Zecoy sintió el cosquilleo familiar del Éter subiéndole por las piernas cuando decidió arriesgarse a un ataque directo, la velocidad extra permitiéndole esquivar una de las patas espinosas por centímetros antes de hundir una de sus hojas en el costado del insecto.
Otro Leonin, más adelante, dejó que el Éter le cargara los brazos, y su siguiente golpe cortó limpio una de las patas delanteras, la mantis retorciéndose con un chillido agudo, desesperado.
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Terminó minutos después, la criatura ya mutilada, las patas cortadas, el cuerpo inmóvil sobre las hojas aplastadas, ninguno de los doce con más que golpes y raspones que curar.
Tarek se puso de pie, todavía aturdido, frotándose el costado donde había recibido el impacto.
—Eso —dijo, con la voz todavía temblorosa— no estaba en los relatos de mi hermano.
—Por eso no te alejas del grupo —dijo Fenrik, sin ninguna simpatía en la voz, aunque algo en su postura se había relajado apenas, ahora que el peligro había pasado.
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Pasaron el resto del día así, avanzando con más cautela después de la mantis, cortando plantas y esquivando insectos hasta que la luz azulada empezó a bajar de intensidad otra vez, anunciando la noche del nivel.
Esta vez, al menos, tenían con qué prepararse: hojas anchas, apiladas y trenzadas entre ramas caídas, improvisando algo parecido a colchones que, sin ser cómodos, eran mejores que la piedra desnuda de la noche anterior.
Yara y Fenrik se sentaron un poco apartados del grupo, hablando en voz baja, y Zecoy, cerca, alcanzó a escuchar parte de la conversación.
—Están manejando esto mejor de lo que esperaba —dijo Yara—. La mantis pudo haber matado a cualquiera de ellos, y en cambio la derribaron en minutos.
—Es una buena generación —admitió Fenrik, con un orgullo que no solía mostrar tan abiertamente—. Quizás la mejor que hemos llevado en años.
—No te confíes tú tampoco —dijo Yara, aunque sin mucha dureza—. Los próximos niveles no van a ser tan generosos como estos dos. A partir de aquí, el peligro es real.
Zecoy se acostó sobre su colchón improvisado de hojas, escuchando eso, y se quedó mirando la luz azulada del techo un rato largo antes de que el sueño, esta vez sí, la alcanzara.

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La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 47
Estás leyendo el capítulo 47 de La Forma de un Monstruo (Novela), un novela. Sevrin no era nadie. Una vida vacía. Un mundo que no le ofrecía nada. Hasta que todo terminó. Despertó en un mundo que no entiende. Dos soles, dos lunas y criaturas que observan en silencio desde lugares que no puede… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026. La Forma de un Monstruo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.