Leer La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 42 online gratis en español
El grupo de Rehk salió por la puerta principal minutos después, sin ceremonia, sin discursos, solo un puñado de guardias adicionales uniéndose a la formación mientras cruzaban hacia la oscuridad del bosque.
Sevrin se quedó parado donde estaba, Tii todavía en su hombro, sintiendo que el suelo bajo sus pies se había vuelto, de golpe, menos sólido de lo que era hacía una hora.
No sabía qué hacer.
Todos a su alrededor tenían un lugar en esto: Rehk, su escuadra, los guardias, incluso Ashan, de pie junto a la puerta, cargando el peso de toda la ciudad sobre unos hombros que ya se veían demasiado viejos para tanto.
Sevrin no tenía nada de eso. No sabía pelear con espadas de ese tamaño. No sabía moverse por un bosque que no fuera el suyo. No conocía el calabozo, ni los monstruos, ni la escala Desolación de la que todos hablaban con tanto miedo.
Y sin embargo.
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Zecoy lo había recibido con curiosidad, no con miedo, la primera vez que se vieron. Le había enseñado la ciudad, las reglas, el Éter. Se había reído de él, lo había molestado, le había contado su historia más íntima una noche cualquiera, sin pedir nada a cambio.
Lo había traído hasta la puerta de su propia casa, algo que —según todos, según el propio Ashan— nunca había hecho por nadie más.
«No tengo nada que ofrecer», pensó Sevrin. «Pero ella me dio algo de todas formas. Varias veces. Sin que yo se lo pidiera.»
La idea se asentó en su pecho con una claridad que no dejaba mucho espacio para la duda.
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Se acercó a Ashan antes de que el nervio se le apagara.
—Voy a ir —dijo, la voz más firme de lo que se sentía por dentro.
Ashan se giró hacia él, la sorpresa cruzándole la cara arrugada con una rapidez que no era habitual en él.
—No hace falta —dijo el anciano—. Rehk y su gente son lo mejor que tenemos. Ellos van a traerla de vuelta.
—Lo sé. Igual quiero ir.
—¿Por qué? —Ashan lo miró, no con desconfianza, sino con algo más parecido a la genuina confusión—. No conoces el bosque. No conoces el calabozo. No tienes ningún arma que valga la pena mencionar.
—Lo sé —repitió Sevrin—. No sé qué puedo hacer allá abajo. Puede que nada. Pero sé que no puedo quedarme aquí, esperando, sin hacer nada, cuando ella hizo tanto por mí sin que se lo pidiera.
Se quedó un segundo en silencio, buscando las palabras correctas.
—Quiero salvarla —dijo, al final—. A ella. Y si puedo, a los demás también. No sé si voy a servir de algo. Pero necesito intentarlo.
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Ashan lo miró un largo momento, la mandíbula tensa, algo librándose detrás de esos ojos dorados y pálidos que Sevrin ya conocía bien.
—Podrías morir ahí abajo —dijo, sin ninguna suavidad en la voz—. Y entonces habría fallado en cuidar de dos personas que confiaron en mí, no solo de una.
—Lo entiendo.
—No creo que lo entiendas del todo. —Ashan suspiró, largo, cansado—. Pero tampoco creo que vaya a convencerte de lo contrario.
Se quedó mirando hacia la puerta un momento más, hacia la oscuridad donde el grupo de Rehk ya se había perdido de vista.
—Está bien —dijo, finalmente—. Ve.
Sevrin sintió algo aflojarse en el pecho, aunque no fuera exactamente alivio.
—Tráela a casa —dijo Ashan, y por primera vez desde que Sevrin lo conocía, la voz del anciano tembló, apenas, lo suficiente para notarlo—. Por favor.
Sevrin lo miró a los ojos, con la misma seguridad con la que había dicho todo lo demás.
—La traeré —dijo—. Como sea que tenga que hacerlo.
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Fue entonces cuando se dio cuenta de que no podía llevarla con él.
Miró a Tii, en su hombro, y algo en el pecho se le encogió con más fuerza que cualquier otra cosa que hubiera sentido esa noche.
—No puedes venir —dijo, en voz baja, casi esperando que ella no entendiera del todo, aunque supiera que sí lo hacía—. No sé qué hay ahí abajo. No puedo protegerte y buscar a Zecoy al mismo tiempo. No puedo arriesgarte a ti también.
Ella lo miró, los ojos de ámbar muy abiertos, y por un instante Sevrin creyó que iba a discutir, a resistirse, a hacer cualquiera de las cosas tercas que solía hacer cuando algo no le gustaba.
En cambio, se quedó completamente quieta.
Eso fue, de alguna forma, mucho peor.
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La llevó hasta Ashan con las dos manos, con el mismo cuidado con que se sostiene algo que puede romperse, y la depositó, despacio, en las manos enormes y curtidas del anciano.
—Cuídala —dijo Sevrin—. Por favor.
Fue en ese momento cuando Tii pareció entender, de golpe, lo que estaba pasando.
Empezó a moverse, desesperada, las alas batiendo con una fuerza que Sevrin nunca le había visto usar contra nada, intentando zafarse de las manos de Ashan, que la sostenían con firmeza pero sin hacerle daño. Un sonido salió de su garganta, agudo, roto, muy distinto a cualquier cosa que Sevrin le hubiera escuchado antes: parecía casi un tañido, una campanilla desesperada, repetida una y otra vez, cada vez más aguda.
—Tii.
Ella no dejó de moverse. Si acaso, se movió con más fuerza, los ojos fijos en Sevrin, el sonido agudo subiendo de tono, quebrándose en algo que ya no sonaba a advertencia ni a enojo.
Sonaba a súplica.
—Voy a volver —dijo Sevrin, agachándose un poco, acercando su cara a la de ella todo lo que pudo—. Te lo prometo. Voy a volver, y voy a traer a Zecoy conmigo.
Ella no dejó de agitarse.
Sevrin se obligó a dar un paso atrás, después otro, el sonido desesperado de Tii siguiéndolo incluso cuando ya se había dado la vuelta hacia la puerta, incluso cuando ya no podía verla sin girar la cabeza, y decidió no girarla, porque sabía que si lo hacía, no iba a poder terminar de irse.
—Cuídala —repitió, sin mirar atrás, la voz más rota de lo que hubiera querido admitir—. Por favor.
Y echó a correr hacia la puerta, hacia la oscuridad donde el grupo de Rehk ya llevaba varios minutos de ventaja, el sonido agudo y desesperado de Tii todavía resonándole en los oídos mucho después de que la distancia debería haberlo apagado del todo.

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La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 42
Estás leyendo el capítulo 42 de La Forma de un Monstruo (Novela), un novela. Sevrin no era nadie. Una vida vacía. Un mundo que no le ofrecía nada. Hasta que todo terminó. Despertó en un mundo que no entiende. Dos soles, dos lunas y criaturas que observan en silencio desde lugares que no puede… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026. La Forma de un Monstruo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.