Leer La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 36 online gratis en español
Zecoy desapareció esa tarde sin mucha explicación —algo sobre un recado para su abuelo, dicho tan rápido que Sevrin no llegó a preguntar más— y lo dejó solo por primera vez desde que habían entrado a la ciudad.
No le molestó tanto como hubiera esperado.
Caminó sin rumbo fijo, Tii en su hombro, dejando que sus propios pasos decidieran por dónde ir, deteniéndose cada tanto a mirar algo nuevo: un artesano tallando una pieza de madera con una precisión que Sevrin no hubiera creído posible sin herramientas metálicas, un grupo de niños jugando algo que se parecía, vagamente, a las atrapadas de su propio mundo, solo que con más saltos y menos reglas claras.
Llegó a un mirador pequeño, una plataforma apartada del bullicio principal, con vista hacia el bosque que se extendía más allá de la muralla.
No estaba vacío.
—No sueles andar solo —dijo una voz, grave, sin ningún saludo previo.
Sevrin se giró.
El Leonin de la cicatriz —el del Consejo, el que había cuestionado su presencia el primer día— estaba sentado en el borde de la plataforma, las piernas colgando sobre el vacío, en una postura que Sevrin no hubiera asociado con nadie tan formal en aquella mesa.
—Zecoy tenía algo que hacer —dijo Sevrin, con cautela, sin acercarse todavía del todo.
—Siempre tiene algo que hacer. —El Leonin no sonó irónico. Sonó, más bien, cansado—. Siéntate, si quieres. No voy a empujarte desde aquí.
Sevrin dudó un segundo, y después se sentó, dejando una distancia prudente entre los dos.
—Voren —dijo el Leonin, sin extender la mano, sin ningún otro gesto de presentación—. En el Consejo me toca ocuparme de la seguridad de la ciudad. Por eso te hice tantas preguntas el primer día.
—Lo entiendo.
—No creo que lo entiendas del todo —dijo Voren, aunque sin dureza—. Pero está bien que lo intentes.
Se quedaron en silencio un rato, mirando hacia el bosque, Tii removiéndose apenas en el hombro de Sevrin, atenta, como siempre, a cualquier movimiento que Voren pudiera hacer.
—¿Hace cuánto que eres del Consejo? —preguntó Sevrin, más por llenar el silencio que por curiosidad real.
—Demasiado —dijo Voren, y por primera vez algo parecido a una sonrisa, breve, cansada, le cruzó la cara—. Antes de eso, era guardia. Antes de eso, cazador. Uno va subiendo, si sobrevive lo suficiente.
—¿Y te gusta? El Consejo, digo.
Voren lo pensó un momento, la cola moviéndose despacio detrás de él, un gesto que a Sevrin ya no le costaba interpretar como duda genuina.
—Me gusta menos cada año —admitió—. Cuando era guardia, el problema era claro: algo amenaza la ciudad, tú lo detienes. En el Consejo, el problema nunca es tan claro. Todo es "quizás", "podría ser", "en cinco años esto se convertirá en un problema si no hacemos nada ahora".
—Suena agotador.
—Lo es.
—¿Por eso te molestó tanto que yo entrara? —preguntó Sevrin, decidiendo arriesgarse—. ¿Porque soy un "quizás"?
Voren lo miró de reojo, evaluándolo otra vez, con la misma calma fría del primer día, aunque esta vez sin la hostilidad detrás.
—No me molestaste tú —dijo, al final—. Me molestó no saber qué hacer contigo. Es distinto.
—¿Y ya lo sabes?
—No. —Se encogió de hombros—. Pero Ashan confía en su nieta más que yo, y ella confía en ti. Eso, por ahora, alcanza para que yo me quede callado en vez de insistir.
Sevrin no supo bien qué responder a eso, así que no dijo nada.
—¿Puedo preguntarte algo? —dijo Voren, después de un rato.
—Adelante.
—Esa Pix. —Señaló con la cabeza hacia Tii, sin mirarla directamente, como si el gesto de mirarla de frente fuera, en sí mismo, una falta de respeto—. ¿Sabes lo raro que es lo que tienes ahí?
—Me lo han dicho varias veces desde que llegué.
—Y aun así no pareces entenderlo del todo.
Sevrin miró a Tii, que le devolvió la mirada con la misma calma de siempre, sin ninguna señal de que la conversación la incomodara.
—Sé que es rara —dijo Sevrin—. Sé que la gente reacciona raro cuando la ve. No sé por qué, exactamente. Nadie me lo ha explicado del todo.
Voren asintió, despacio, como si esa respuesta —la honestidad simple de no saber— le resultara, de alguna forma, más tranquilizadora que cualquier explicación elaborada que Sevrin hubiera podido inventar.
—Las Pix no se equivocan casi nunca en a quién siguen —dijo, al final, la voz más baja—. Eso es lo que sé yo. No mucho más. Pero para nosotros, que una decida seguir a alguien es raro incluso entre los nuestros. Que haya seguido a un forastero, a un humano, es algo que no le había visto hacer a ninguna en toda mi vida.
—¿Y eso qué significa?
—No tengo idea —dijo Voren, con una franqueza que sonó casi aliviada—. Y no me gusta no tener idea. Eso es todo.
Se puso de pie.
Se quedó ahí un momento más, mirando a Sevrin desde arriba, con una expresión que ya no tenía nada de la dureza del primer día.
—Disfruta lo que te queda de estos días —dijo, ya dándose la vuelta—. Ashan no va a alargar el plazo, y yo tampoco se lo voy a pedir. Pero mientras estés aquí, no vas a tener problemas conmigo.
—Gracias.
—No me lo agradezcas. Todavía no he decidido si hice bien dejándote pasar.
Se alejó por la plataforma, la cola quieta, la postura recta, sin mirar atrás.
Sevrin se quedó sentado un rato más, Tii todavía en su hombro, dándole vueltas a la última frase de Voren sin encontrar ninguna forma de que le sonara menos incómoda de lo que sonaba.
«Ni siquiera saben qué hacer conmigo», pensó. «Y, por alguna razón, eso parecía preocuparles más de lo que decían.»

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Estás leyendo el capítulo 36 de La Forma de un Monstruo (Novela), un novela. Sevrin no era nadie. Una vida vacía. Un mundo que no le ofrecía nada. Hasta que todo terminó. Despertó en un mundo que no entiende. Dos soles, dos lunas y criaturas que observan en silencio desde lugares que no puede… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026. La Forma de un Monstruo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.