arrow_back

Leer La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 27 online gratis en español

El río apareció al segundo día después de las señales, mucho más ancho que el arroyo delgado donde habían acampado, el agua corriendo despacio entre orillas de piedra lisa. Sevrin se acercó con cuidado, pensando en llenar el odre, cuando ella se detuvo en el aire, de golpe, a varios metros de la orilla. No voló más adelante. —¿Qué pasa? —preguntó Sevrin, deteniéndose también, siguiendo la dirección de su mirada. Y entonces lo vio. Al otro lado del río, medio hundida en la orilla opuesta, había una forma que al principio confundió con una colina cubierta de rocas oscuras. No era una colina. Respiraba. El cuerpo, alargado y macizo, se extendía por al menos veinte metros, cubierto de placas gruesas, grisáceas, algunas cubiertas de musgo y líquenes como si llevara ahí, inmóvil, mucho más tiempo del que Sevrin podía imaginar. La cabeza, apoyada sobre las patas delanteras, era casi tan grande como el refugio que solía construirse cada noche, con dos cuernos curvados hacia atrás que se perdían entre la maleza de la orilla. Dormía. Cada respiración levantaba y bajaba el costado entero de su cuerpo, un movimiento lento, pesado, que hacía temblar ligeramente el agua cerca de la orilla con cada exhalación. —Mierda —susurró Sevrin, sin moverse un centímetro. Ella ya no estaba en el aire, quieta. Había retrocedido hasta su hombro, y ahora se apretaba contra su cuello con una fuerza que Sevrin no le conocía, las alas completamente plegadas, el cuerpo entero temblando. —Tranquila —murmuró Sevrin, aunque no supiera si se lo decía a ella o a sí mismo—. No se ha movido. Ni siquiera sabe que estamos aquí. Eso no pareció tranquilizarla en absoluto. Si acaso, se apretó más contra él, y Sevrin sintió, por primera vez en mucho tiempo, que ella estaba genuinamente aterrada, no solo cautelosa. Sabe algo que yo no sé, pensó. No es solo su tamaño. Es algo más. Se quedó mirando a la criatura un rato largo, la curiosidad tirando de él con la misma fuerza de siempre, esa necesidad de acercarse, de entender, de tocar aunque fuera con la mirada cada cosa nueva que ese mundo le ponía delante. Dio un paso hacia la orilla, casi sin pensarlo. Ella se lanzó desde su hombro, se plantó frente a su cara, las manos extendidas como si pudiera detenerlo físicamente con ellas, y emitió un sonido bajo, gutural, que Sevrin jamás le había escuchado antes. Una advertencia. Clara. Sin ambigüedad posible. —Está bien —dijo Sevrin, deteniéndose de golpe, las manos abiertas en un gesto de rendición—. Está bien. No me acerco. Ella no bajó las manos. Se quedó ahí, flotando frente a él, hasta que Sevrin retrocedió un paso completo, después otro, alejándose de la orilla. Se sentó sobre una piedra, más lejos del río, y se quedó mirando la forma inmensa al otro lado, todavía dormida, ajena por completo a la existencia de dos criaturas diminutas observándola desde la distancia. Antes habría cruzado ese río solo para ver de cerca qué es eso, pensó, y la idea lo sorprendió un poco, viniendo de él mismo. Ahora... Miró a la criatura una vez más. El tamaño, la respiración pesada, el musgo creciendo sobre placas que probablemente llevaban ahí generaciones enteras sin que nada las hubiera perturbado jamás. —No —dijo, en voz alta, para sí mismo tanto como para ella—. Eso puede quedarse exactamente donde está, sin conocerme. Ella se relajó, apenas, cuando escuchó la decisión en su voz, y volvió a posarse en su hombro, aunque sin soltar del todo la tensión en las alas. Rodearon el río por un tramo mucho más angosto, corriente abajo, donde el agua apenas les llegaba a las rodillas, y Sevrin cruzó sin mirar atrás ni una sola vez hacia la orilla donde dormía la criatura. Cuando ya estaban del otro lado, lo bastante lejos como para que ni el sonido de su respiración les llegara, se permitió preguntar lo que llevaba un rato dándole vueltas. —¿Sabes qué es esa cosa? —le preguntó, sin esperar respuesta, mirándola de reojo—. Porque tu reacción no fue solo miedo normal. Fue algo más específico. Ella no respondió, claro. Pero se quedó mirando hacia atrás, hacia el río, durante un buen rato, con una expresión que a Sevrin le costó definir del todo. No exactamente miedo. Más parecido a respeto. El tipo de respeto que se le tiene a algo tan antiguo y tan grande que ni siquiera vale la pena preguntarse si es peligroso. Simplemente es. Y uno no se mete en su camino. Sevrin aprendió esa lección sin necesitar ninguna palabra para que se la explicaran, y siguió caminando, el río quedando cada vez más lejos, con la sensación extraña de haber crecido un poco, esa misma tarde, sin haber peleado contra nada en absoluto.
La Forma de un Monstruo (Novela)

Continúa leyendo

La Forma de un Monstruo (Novela)

Capítulo 28

Siguiente Capítulo ›

La Forma de un Monstruo (Novela) Capítulo 27

Estás leyendo el capítulo 27 de La Forma de un Monstruo (Novela), un novela. Sevrin no era nadie. Una vida vacía. Un mundo que no le ofrecía nada. Hasta que todo terminó. Despertó en un mundo que no entiende. Dos soles, dos lunas y criaturas que observan en silencio desde lugares que no puede… Este capítulo tiene publicado el 24 de septiembre de 2026. La Forma de un Monstruo (Novela) tiene 60 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.