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Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Al escuchar la pregunta del hombre de la nariz enrojecida, Ding Songyan percibió de inmediato que algo no encajaba. «¿Por qué está enfadado? No debería estarlo...» Según sus deducciones anteriores, aquel hombre acababa de ver caminando con toda normalidad a alguien que debía estar muerto. Eso explicaba el sobresalto, el miedo o la inquietud. Pero no la rabia. «Después de todo, si matas a alguien, no tiene mucho sentido enfadarte cuando su fantasma vuelve para atormentarte, ¿verdad? ¿Me equivoqué en mi suposición?» Mientras esa duda tomaba forma en su mente, Ding Songyan no respondió de inmediato. Se limitó a observar al hombre en silencio. Cuando no puedes pensar en una buena respuesta, lo mejor es no decir nada. El silencio pareció inquietar aún más al hombre de la nariz enrojecida. —¡El Jefe Chen te dio más que suficiente plata! ¿Por qué has vuelto? Podías haberte quedado tranquilo una temporada y, cuando todo se hubiera calmado, mandar a buscar a tu familia sin llamar la atención. «¿Jefe Chen? ¿Quién es ese? Suena como alguien que le había pagado al antiguo Ding Songyan para que desapareciera... El dueño original de este cuerpo realmente se había metido en algo turbio...» Tras reflexionar un momento, Ding Songyan decidió lanzar un farol. Dejó escapar una fría carcajada. —Si no hubiera regresado, ya estaría muerto y nadie recogería mis huesos. El hombre respondió de inmediato: —¡El Jefe Chen jamás te mataría! ¡No tenía intención de silenciarte...! Su voz fue apagándose a medida que hablaba. Cada palabra sonaba menos convencida que la anterior. Al final, ni siquiera logró terminar la frase. Cambió de tema a la fuerza y le devolvió la pregunta. —Si de verdad crees que el Jefe Chen quiso hacerte daño, ¿por qué no lo denuncias ante las autoridades? Como no tenía la menor idea de lo que realmente estaba ocurriendo, Ding Songyan no respondió en absoluto. Simplemente sonrió y preguntó a su vez: —Es cierto ¿Por qué no lo he denunciado? Los labios del hombre se movieron. Pasó un buen rato antes de que lograra hablar de nuevo. —Ya sobreviviste. ¿Por qué no aprovechar la oportunidad para desaparecer, cambiar de nombre y empezar una nueva vida en algún lugar lejano? ¿Por qué volver aquí a buscar la muerte? «Así que tú tampoco crees que vaya a denunciarlo. Eso significa que aquello en lo que estaba involucrado el antiguo Ding Songyan no puede salir a la luz. No puede llegar a oídos del gobierno ni de las sectas ortodoxas locales. Y ese Jefe Chen realmente podría matar para mantenerlo oculto... Cuando decidí no acudir a las autoridades fue únicamente porque no sabía nada de este mundo y solo podía seguir el consejo de mi familia de buscar ayuda en la casa Zhen. Un golpe de suerte inesperado...» Sopesando cuidadosamente sus palabras, Ding Songyan soltó otra risa fría. —He vuelto porque no tengo ni una sola moneda. ¿Adónde se supone que iba a ir? El hombre pareció quedarse sin argumentos —Estás sano y sabes contar historias. Podrías ganarte la vida en cualquier parte. ¿Por qué empeñarte en regresar y arrastrarnos a todos contigo? ¿De verdad crees que el Jefe Chen no volverá a actuar? ¿Piensas pasarte el resto de tu vida escondido bajo las torres de vigilancia? Mira, Ding Songyan, hagamos una cosa. Conseguiré algo más de plata para ti. Solo vete de la prefectura de Dingjiang. Ding Songyan cambió de tema como si una idea acabara de ocurrírsele. —Entonces viste al Jefe Chen hace poco. ¿Qué dijo? Un asunto tan delicado no era algo que aquel hombre se atreviera a manejar por su cuenta. En cuanto vio a Ding Songyan, sin duda fue a informar de inmediato. La voz del hombre adquirió un matiz amenazante. —El Jefe Chen ya sabe que has regresado. ¿Y aun así no piensas huir? Me envió a hablar contigo porque le resulta extraña tu conducta. No has escapado, pero tampoco has ido a buscarlo. No consigue entender qué estás tramando. «Ya veo...» Ding Songyan asintió para sus adentros. Después de sonsacarle toda aquella información, decidió que era momento de ser “sincero” y mostrar algunas cartas. —Por supuesto que mi comportamiento es extraño. Alguien me golpeó en la cabeza. No recuerdo nada. Mientras hablaba, se tocó el costado de la cabeza. —¿No recuerdas nada...?—El hombre de la nariz enrojecida se quedó paralizado —Entonces tú... Ding Songyan le dedicó una sonrisa tranquila y serena. —Sabía que alguien había intentado matarme. Pero no recordaba quién. Así que vine al Templo Dangkang para ver quién se ponía nervioso. —¡Tú... tú...! —El hombre lo señaló con el dedo, atrapado entre la conmoción y la rabia, incapaz de articular una frase completa. Lo habían engañado. El tímido y cobarde Ding Songyan le había arrancado la verdad a base de faroles. Y, sin embargo, aquello también explicaba perfectamente todas las contradicciones que lo habían desconcertado. Si Ding Songyan contara con un respaldo poderoso, habría ido directamente a ver al Jefe Chen. Si no tuviera ningún respaldo, habría huido. Pero no había hecho ninguna de las dos cosas. Se había limitado a rondar los alrededores del Templo Dangkang. Aquello no tenía sentido. Hasta ahora. Pérdida de memoria. Intentaba reconstruir lo ocurrido e identificar el peligro oculto. Era la única explicación que encajaba. Ding Songyan aprovechó la oportunidad para presionarlo. —Cuéntame qué pasó realmente. Si el peligro es tan grande como dices, no tendré inconveniente en marcharme de inmediato. Pero si te niegas a hablar, iré directamente a las autoridades. ¡Y aunque me desuellen vivo, me aseguraré de arrastrarte a ti y al Jefe Chen conmigo! El hombre de la nariz enrojecida estudió su rostro durante largo rato antes de hablar, claramente a regañadientes —Está bien, te explicaré por qué no puedes quedarte aquí. —Y no intentes inventarte nada para engañarme. Tengo formas de comprobarlo —Ding Songyan lanzó otro farol, apostando a que el hombre no creería que sus recuerdos habían desaparecido por completo. El hombre reprimió su ira. —¿Qué sentido tendría mentirte? No eres un extraño. Todo esto ya lo sabías. Y cuando recuperes la memoria, tampoco se lo contarás a nadie. Porque, si lo haces, te matarán. Hace unos días viniste a verme diciendo que querías vender una copia del Clásico Secreto de las Montañas y los Mares. El Jefe Chen se interesó mucho por ella. Te pagó una enorme suma de plata y te ordenó abandonar la prefectura de Dingjiang y no volver a hablar del asunto con nadie... —¿El Clásico Secreto de las Montañas y los Mares? —Lo interrumpió Ding Songyan. «Conozco el Clásico de las Montañas y los Mares. Pero ¿qué es eso del Clásico Secreto?» El hombre lo miró fijamente. —¿Ni siquiera recuerdas eso? Ding Songyan negó con la cabeza, mostrando una expresión de sincera confusión. El hombre inhaló profundamente, comprobó ambos extremos del callejón y bajó la voz. —Todas las artes marciales de este mundo proceden de una de dos fuentes. O descienden de los legados transmitidos por los distintos Emperadores Celestiales y ciertos Dioses Celestiales, o derivan de los seres divinos, criaturas sobrenaturales y bestias extraordinarias registradas en el Clásico de las Montañas y los Mares. Incluso el Clásico Ordinario ya menciona cosas como que comer cierta planta cura determinadas enfermedades, o que consumir aquella criatura permite resistir el fuego o ahuyentar espíritus malignos. —Pero según el Clásico Secreto, muchos de esos seres extraordinarios pueden otorgar sus poderes y capacidades a quienes los consumen. Podrías convertirte en un dios o en un inmortal. Es cierto que, después de que el Emperador Zhuanxu cortara la conexión entre el Cielo y la Tierra, tanto los seres divinos, criaturas sobrenaturales y bestias extraordinarias sean ido debilitando y volviéndose cada vez más escasas con el paso de las eras. Pero si llegaras a encontrar uno y consiguieras devorarlo, aún podrías ascender al rango de Gran Maestro de un solo salto. —Feng Yining, de la Secta de los Cinco Santos, se tragó un huevo de fénix y alcanzó el Reino del Dharma apenas entró en el Jianghu. Su secta sigue precisamente el linaje del fénix, así que esto es como dice el dicho, encaja como anillo al… al ¿dedo?, como sea, la cuestión es que, tras el corte de la conexión entre el Cielo y la Tierra por parte del Emperador Zhuanxu, estos seres han ido desapareciendo poco a poco. Sin embargo, aquellos antiguos que las habían consumido basándose en los cambios de sus propios cuerpos y los poderes que habían obtenido, crearon distintos métodos de cultivo y técnicas marciales. Esos legados se convirtieron en los cimientos de la mayoría de las sectas ortodoxas actuales, incluidos los caminos heréticos. —Se dice que el Clásico Secreto es una copia derivada del Clásico de las Montañas y los Mares Anotado por el Emperador celestial_,_ una obra hecha y transmitida por un Emperador Celestial.  El original desapareció hace muchísimo tiempo junto con la mítica montaña Kunlun. Pero el Clásico Secreto registra igualmente las propiedades específicas de cada ser extraordinario y contiene incluso anotaciones relacionadas con los legados de los propios Emperadores Celestiales y de diversos dioses celestiales. Piensa en lo que eso significa. Revela los secretos más profundos de todas las grandes sectas y escuelas. Si cualquiera pudiera conseguir una copia, los misterios fundamentales de sus artes supremas quedarían al alcance de todo el mundo. —Para gente insignificante como nosotros no serviría de mucho. Pero en manos de alguien ambicioso, significa la posibilidad de preparar contramedidas específicas de antemano. Y aun dejando de lado las disputas marciales, poseer el Clásico Secreto significa que, si algún día encuentras una criatura divina, sabrás cuáles pueden consumirse y qué efectos producen. No tendrás que quedarte mirando mientras las grandes sectas se quedan con todos los beneficios. —Desde que la dinastía Youqiong sustituyó a la dinastía Xia, el Clásico Secreto ha sido destruido sistemáticamente por todas las sectas. Cada una conservó únicamente las secciones relacionadas con su propio legado y las guardó bajo llave como secretos absolutos. Cualquiera ajeno a una gran secta que sea descubierto con una copia será perseguido sin excepción. Morirá. Así que, Ding Songyan... ¿qué esperas para largarte? «Así que así es como evolucionaron las artes marciales en este mundo. La mayoría de los caminos comienzan con el consumo de seres extraordinarios. Con razón Qingyan dijo que, en los niveles más altos de cultivo, el cuerpo empieza a manifestar anomalías físicas; eso significa que uno se está acercando al correspondiente ser divino, criatura sobrenatural o bestia extraordinaria... Recuerdo que el Clásico de las Montañas y los Mares menciona al zorro de nueve colas. La cola de zorro que describió Qingyan probablemente provenga de ahí...» Una repentina sensación de claridad inundó a Ding Songyan. Frunció el ceño y preguntó: —Entonces, ¿de dónde saqué yo una copia del Clásico Secreto de las Montañas y los Mares? La caída de Xia y el ascenso de Youqiong debieron de ocurrir hace miles de años. Durante todo ese tiempo, el Clásico Secreto solo había sobrevivido en fragmentos conservados por las grandes sectas y entre los tesoros imperiales. ¿Cómo podía haber aparecido de repente una copia, así como así? Y, más aún, ¿cómo había terminado en manos de un simple narrador? «¿No me dirás que el Ding Songyan original lo desenterró al saquear alguna una tumba antigua?, ¿Había un socio, entonces? ¿Y si el responsable de la muerte del antiguo Ding Songyan no era el jefe Chen, sino ese supuesto socio?» El hombre de la nariz enrojecida lo miró con irritación. —¿Y cómo voy a saberlo yo? Por más que te preguntaron, nunca abriste la boca. Jamás dijiste de dónde había salido. Para evitar que el asunto se filtrara, el Jefe Chen no tuvo más remedio que enviarte lejos de la prefectura de Dingjiang. —¿Estás seguro de que el Clásico Secreto de las Montañas y los Mares era auténtico? —preguntó Ding Songyan, examinando cuidadosamente el asunto. El hombre se quedó desconcertado. —El Jefe Chen dijo que era auténtico y que estaba completo. No habrás tenido la osadía de engañarlo, ¿verdad? Además, ¿quién se tomaría la molestia de falsificar algo así? «Subestimas a los estafadores... Pero, por lo visto, el Jefe Chen tenía algún método para verificar su autenticidad. Y tampoco parece discípulo de una gran secta; de lo contrario no tendría necesidad de ocultarlo ni de enviar apresuradamente al antiguo Ding Songyan lejos de la ciudad...» Ding Songyan cambió de tema. —Entonces, ¿quién es exactamente ese Jefe Chen? Al ver a alguien pasar por la entrada del callejón, el hombre aceleró sus palabras. —Se llama Chen Yuliang. Es Jefe de Sala de la Banda del Bote Pequeño en la prefectura de Dingjiang. Su rango oficial es ‘Profundidad Discernida’, que en términos comunes es… noveno, octavo, séptimo… el quinto rango. Nuestra Banda del Bote Pequeño es una organización bastante conocida en la provincia de Ning. Actualmente estamos disputando ciertas rutas fluviales con la Hermandad de las Cuatro Aguas. «¿La Hermandad de las Cuatro Aguas? El patriarca Zhen de la casa Zhen es uno de sus Grandes Ancianos y un célebre Gran Maestro... Así que todo esto realmente vuelve a conectar con la familia Zhen...» Ding Songyan sentía que empezaba a distinguir el contorno general del asunto, pero al mismo tiempo percibía un olor mucho más turbio oculto bajo la superficie. «¿Y si la posesión del Clásico Secreto por parte del antiguo Ding Songyan hubiera formado parte de un plan mucho más grande desde el principio?» —Ya veo...—Ding Songyan adoptó una expresión resuelta —Entonces realmente no debería seguir quedándome en la prefectura de Dingjiang. Ve a ver al Jefe Chen y dile que me entregue algo más de plata. Buscaré una oportunidad para marcharme por mi cuenta. Hasta entonces permaneceré a la vista de todos. No se atreverá a actuar bajo las torres de vigilancia. El hombre de la nariz enrojecida se relajó visiblemente. —Bien, bien. ¡Así sí podemos entendernos! Añadió unas cuantas advertencias más antes de darse la vuelta y dirigirse hacia la salida del callejón. Ding Songyan observó su figura alejarse mientras su mente trabajaba a toda velocidad. «El Maestro Yu debería ser capaz de seguir a este hombre y encontrar a Chen Yuliang... ¿Pero acaso Chen Yuliang no habrá tomado precauciones? Mi comportamiento ha sido demasiado anómalo... Si yo estuviera en su lugar, con la información que posee ahora mismo, ¿qué haría? Desde luego, no me quedaría tranquilamente en casa esperando a que un subordinado regresara con noticias. Existe una probabilidad demasiado alta de que los problemas entren por la puerta junto con él. O me escondería en algún lugar y observaría desde la distancia mientras mi subordinado regresaba, para decidir entonces si presentarme y ocuparme del asunto o abandonar directamente las operaciones de la Banda del Bote Pequeño en Dingjiang y desaparecer. O quizá lo seguiría personalmente desde atrás, escuchando en secreto y listo para intervenir en cuanto comprendiera la situación. Y si ese fuera el caso, si el Maestro Yu sigue a este hombre hasta la guarida de la Banda del Bote Pequeño... Yo me quedaré aquí completamente solo. ¿No me convertiría eso en un blanco extremadamente vulnerable? Matar a alguien a plena luz del día no es sencillo. Pero hacer algo más sí podría estar a su alcance.» El pensamiento le recorrió la espalda de Ding Songyan como una descarga. Habló de inmediato. —Espera. —¿Eh? —El hombre de la nariz enrojecida se volvió a medias, mirándolo con desconcierto. Ding Songyan dejó aflorar una leve sonrisa. Su tono era relajado, casi conversacional. —Dime una cosa. ¿Dónde crees que está el Jefe Chen en este mismo instante?
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Estás leyendo el capítulo 9 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 4 de junio de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.