arrow_back

Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 10 online gratis en español

🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
El abrasador sol del verano brillaba entre las finas nubes blancas. Ding Songyan permanecía de pie en el estrecho callejón, apenas lo bastante ancho para que dos hombres caminaran uno al lado del otro, fingiendo disfrutar de la brisa que corría entre las paredes. En realidad, había considerado llamar directamente al jefe de sala Chen, que bien podría estar observando o escuchando desde algún lugar cercano. Incluso se le había pasado por la cabeza gritar: —¡Jefe Chen, tenga la amabilidad de mostrarse! Pero, después de darle vueltas una y otra vez, terminó descartando la idea. Si Chen Yuliang realmente estaba cerca, aquello equivaldría a obligarlo a salir de las sombras y exponerse. La situación podría complicarse rápidamente. No había forma de saber si eso lo empujaría a actuar desesperadamente. Las torres de vigilancia servían para contener a quienes aún deseaban conservar una vía de escape; no intimidaban a alguien que ya hubiera decidido jugarse la vida. Si las cosas llegaban a ese punto, Ding Songyan tendría que confiar por completo en la protección del Maestro Yu. Y proteger a una persona de alguien que ya ha aceptado morir siempre es mucho más difícil que simplemente matar a un enemigo. Ahora que por fin tenía una idea general de la situación y veía una posibilidad real de resolverla, no estaba dispuesto a apostar su propia vida. Por eso se limitó a preguntar, en tono casual, dónde creía el hombre que se encontraba el jefe de sala Chen en ese momento. Era una señal para el Maestro Yu, oculto en algún lugar cercano: “Chen Yuliang podría estar aquí.” No sabía si el maestro Yu habría llegado por sí mismo a esa conclusión. Y precisamente porque no lo sabía, debía asumir que no. El hombre de la nariz manchada pareció desconcertado por la pregunta. —En la sede de nuestra Banda del Pequeño Bote, por supuesto. Ding Songyan cambió de tema y preguntó: —¿Qué arte marcial cultiva el Jefe Chen? También preguntaba eso por el bien del Maestro Yu. Como miembro de una fuerza rival, lo más probable era que ya conociera la respuesta. Pero por precaución, decidió averiguarlo de todos modos. —Todo el mundo sabe eso. ¿Por qué lo preguntas? ¡Es el Arte Divino de la Tortuga Negra! —El hombre de la nariz manchada seguía sin comprender qué estaba buscando Ding Songyan. Ding Songyan presionó un más: —¿Y el Jefe Chen posee alguna técnica que le permita ver a los lejos u oír el “Diting” \[1\] (escuchar a grandes distancias)? Ignoraba si en este mundo existía algún término marcial conciso para designar una audición sobrehumana, así que, sin querer, había recurrido a un concepto de las escrituras budistas. El hombre parpadeó El hombre parpadeó —El Jefe Chen puede oír hasta los sonidos más leves a más de 70 metros de distancia... Mientras hablaba, pareció darse cuenta de algo: ¡El Jefe Chen podría estar aquí mismo! Casi al mismo tiempo, Ding Songyan percibió una leve alteración cerca de la entrada del callejón, como si algo hubiera cruzado a toda velocidad. Inmediatamente después, el Maestro Yu, con un pequeño gorro negro y vestido con ropa corta de color oscuro, salió corriendo de quién sabe dónde. Su figura centelleó como un fantasma y desapareció en un abrir y cerrar de ojos. «Qué rápido...» El pensamiento apenas acababa de surgir cuando el hombre de la nariz manchada reaccionó de golpe. Sin siquiera terminar de girarse, salió corriendo hacia el otro extremo del callejón. «¡Maldito seas, Ding Songyan! ¡Me tendiste una emboscada!» Ding Songyan todavía tenía preguntas que hacer. Al ver que el hombre no parecía tener entrenamiento marcial, lanzó a un lado la brocheta de espino acaramelado que llevaba en la mano y salió tras él. Una persecución así, sin artes marciales ni violencia abierta, no llamaría la atención de las torres de vigilancia. Al menos, no mientras no causara disturbios ni involucrara a los transeúntes. Los pasos del hombre resonaban frenéticamente contra el suelo. Ya había alcanzado la salida del callejón y estaba a punto de rodear un gran árbol de copa ancha y frondosa cuando ocurrió algo inesperado. De repente dos grandes manos de un tono bronceado oscuro surgieron de detrás del árbol. Lo agarraron por los hombros con precisión absoluta. Y lo arrastraron de golpe hacia el punto ciego formado por la pared y el espeso follaje. Ding Songyan, que aún seguía dentro del callejón, ni siquiera había notado que hubiera alguien escondido allí. Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos. Antes de que pudiera detenerse, mientras aún corría tras él, oyó un golpe sordo y contundente. Un instante después, llegó el inconfundible sonido de huesos rompiéndose. Ding Songyan frenó en seco y retrocedió de inmediato, poniendo distancia entre él y el árbol. ¡El hombre noble no permanece bajo un muro a punto de derrumbarse! \[2\] —¡Songyan! ¡Songyan, soy yo! —La voz familiar llegó desde detrás del árbol. «¿Hermano mayor?» Ding Songyan se quedó inmóvil. Entonces vio asomarse brevemente el rostro de Ding Daniu. Solo lo suficiente para dedicarle un rápido asentimiento antes de ocultarse de nuevo. Aquellos ojos redondos como campanas estaban inyectados en sangre. Su espesa barba y gran parte de su rostro estaban salpicadas de gotas rojas. Ding Songyan frunció el ceño. Reflexionó un momento. Luego adoptó la expresión de alguien que necesitaba aliviarse con urgencia y caminó hacia el árbol. Se colocó junto a la pared del callejón, de cara a ella, con las manos apoyadas en la cintura y desde allí mientras fingía hacer sus necesidades, usando únicamente el rabillo del ojo, observó el punto ciego El hombre de la nariz manchada yacía en el suelo. Su rostro parecía haber recibido el impacto de un enorme mazo. Los huesos se habían hundido por completo. La sangre que brotó de la herida había salpicado tanto su propio cuerpo como el rostro de Ding Daniu. Ya no respiraba. Daniu se limpió el puño todavía cubierto de sangre, fragmentos de hueso y restos de carne en la ropa del cadáver. Después giró la cabeza, se rascó la nuca y le habló a Ding Songyan con cierta timidez. —Songyan, te mentí esta mañana. Madre dijo que el Maestro Yu está solo y que quizá no bastara para protegerte. Me ordenó que no fuera hoy a los muelles. Que te siguiera en secreto. Ding Songyan asintió distraídamente con la mente en blanco. Luego señaló al hombre de la nariz manchada. —¿Está muerto? —Sí. Le di un puñetazo y murió —Ding Daniu asintió con total seriedad. Aquellos ojos enormes no mostraban ni el más mínimo rastro de miedo o nerviosismo. Parecía tan tranquilo como si estuviera diciéndole a su hermano menor que él pagaría la comida en los muelles. El primer impulso de Ding Songyan fue llamar a la policía. No, informar a las autoridades. Pero su mente se quedó completamente en blanco. «¿Mi propio hermano acaba de matar a alguien? ¡Yo solo quería capturarlo para preguntarle más detalles sobre la transacción del Clásico Secreto de las Montañas y los Mares! De acuerdo. Eso eliminaba a un testigo hostil. Y el muerto pertenecía a una banda criminal. ¡Pero yo siempre he sido un ciudadano respetuoso de la ley!» Mirando la expresión completamente impasible de Ding Daniu, un pensamiento repentino lo golpeó. —Hermano Mayor... esta no es la primera vez que matas a alguien, ¿verdad? Ding Daniu reflexionó seriamente durante unos instantes. —En el camino hacia la prefectura de Dingjiang. Maté a varios. La espalda de Ding Songyan se tensó. Y, sin embargo, una parte de él sintió que aquello era perfectamente lógico. Antes, cuando le explicó a Xu Chang'an que una muchacha tan hermosa como la del vestido blanco podía viajar hasta la prefectura de Dingjiang sin ocultar su apariencia y conservando aún ese aire ingenuo e inocente, había llegado a dos conclusiones: “O provenía de una familia extraordinariamente poderosa. O poseía una fuerza marcial excepcional.” En aquel momento había establecido inevitablemente un paralelismo con su propia familia. Qingyan no era menos hermosa que la joven de vestido blanco. Su madre también era una mujer llamativa. Era cierto que ambas solían cubrirse con sombreros de velo cuando salían de viaje y que, durante el trayecto hacia la prefectura de Dingjiang, seguramente habían pagado por acompañar a una gran caravana mercante o a una flotilla de transporte. Pero en los largos caminos siempre podían surgir imprevistos. Una familia de cinco personas sin protección especial era exactamente el tipo de presa que atraía problemas. Ding Songyan había asumido originalmente que simplemente habían tenido suerte. O que habían encontrado una caravana especialmente fiable. Ahora comprendía que no era ninguna de esas dos cosas. Su familia ya contaba con su propio protector “poderoso”. Cualquier depredador que hubiera logrado colarse entre las grietas había sido eliminado por su hermano mayor. —Hermano Mayor, ¿qué arte marcial practicas? —preguntó Ding Songyan, casi por reflejo. Ding Daniu volvió a mirar el cadáver de rostro hundido. Su voz salió en un grave rugido: —Nací con fuerza divina. Mientras hablaba, levantó la mano izquierda y se limpió las gotas de sangre que tenía en la cara y la barba. Luego se llevó los dedos a la boca y comenzó a lamerlos lentamente para limpiarlos. —... —Ding Songyan se quedó mirándolo con la boca entreabierta. Ding Daniu pasó una mano por el rostro destrozado del hombre de la nariz manchada. Las comisuras de sus labios se alzaron en una sonrisa mientras compartía una confesión con su hermano: —Songyan. Me gusta mucho matar. Todos los pelos del cuerpo de Ding Songyan se erizaron. Un escalofrío le recorrió la espalda. Ding Daniu se relamió los labios, con una expresión de sincero arrepentimiento. —Pero Madre no me deja. Antes de que Ding Songyan pudiera responder, el hombre agachado junto al cadáver volvió la cabeza. Su expresión era casi la de alguien buscando aprobación. —Songyan, Madre no debería regañarme ni castigarme por esto, ¿verdad? Después de todo, hoy te estaba protegiendo. La comisura de la boca de Ding Songyan se contrajo. Por el bien de su propia seguridad, optó por darle una respuesta ambigua. —Probablemente no... La noche anterior, cuando descubrió la verdad sobre los orígenes de su hermano, observó la actitud de su madre, Liu Yuzao, hacia Ding Daniu y, por alguna razón, le había parecido que estaban tratando con un gran perro acostumbrado a ser menospreciado. ¡Lo que tenía delante no era un perro en absoluto! Era un tigre feroz, uno que solo permanecía dócil porque las cadenas del afecto familiar lo mantenían sujeto. \*\*\* Fuera del Templo Dangkang. El Maestro Yu avanzaba entre la multitud con una agilidad casi simiesca, persiguiendo a Chen Yuliang. Con cada paso, parecía que el viento lo envolvía y lo transportaba a otra posición, como si se desvaneciera y reapareciera unos metros más adelante. En algún momento, una leve sensación de hormigueo recorrió su cuerpo. Lo entendió de inmediato. Uno de los centinelas de las torres de vigilancia lo había fijado como objetivo. Como aún no había cruzado la línea que separaba el movimiento marcial de la violencia marcial, el Maestro Yu no redujo la velocidad. La distancia entre él y Chen Yuliang seguía acortándose. Si no fuera por la densa multitud que abarrotaba el mercado, él, que practicaba un arte marcial con “viento” en el nombre, ya lo habría alcanzado hacía tiempo. Después de dejar atrás el Templo Dangkang, Chen Yuliang se internó de repente en un salón marcial. Atravesó un corredor techado, rodeó el patio y el campo de entrenamiento, y, con la familiaridad de quien conocía el lugar de memoria, llegó hasta un pequeño edificio vacío en la parte trasera. Allí se detuvo. Giró sobre sus talones y miró hacia la entrada. Era un hombre de poco más de treinta años, de piel oscura, labios algo prominentes y vestido con ropas ajustadas propias de la gente de río. Al ver al Maestro Yu acercarse poco a poco, sin apresurarse, sonrió mientras hacía crujir el cuello. —Así que el Clásico Secreto de las Montañas y los Mares era una trampa preparada para nuestra Banda del Pequeño Bote… Maestro Yu, ¿verdad? Llevas diez años sirviendo al patriarca Zhen y jamás has luchado con todas tus fuerzas. Ni siquiera apareces en la clasificación de las orquídeas del mundo. Hace mucho tiempo que quería medir tus capacidades. ¿Estás también en el nivel de ‘Profundidad Discernida’? ¿O has llegado más alto? La expresión del maestro Yu permaneció tan fría e inmutable como siempre. No respondió. Simplemente dio un paso adelante. El viento estalló. En un instante había reducido la distancia a menos de tres metros. Acto seguido, lanzó un corte con la palma en dirección a Chen Yuliang. Justo cuando Chen Yuliang levantó la mano para bloquear el ataque, el Maestro Yu apoyó el talón, lo hizo girar y, de manera casi imposible, cambió bruscamente el impulso de su embestida. Como un fantasma, rodeó a su adversario hasta situarse a su espalda y, acto seguido, descargó un corte diagonal con la palma izquierda. —¡Hmph! —Chen Yuliang no mostró la menor señal de alarma, giró el cuerpo de lado y recibió el golpe de palma directamente con el hombro. ¡Bam! La mano del Maestro Yu impactó contra algo que se sentía como el cuero curtido. Y entonces lo vio. Ante sus ojos apagados e inexpresivos, la piel expuesta de Chen Yuliang pareció engrosarse de repente, marcada por líneas profundas que recordaban las grietas del caparazón de una tortuga. ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! Dentro del reducido espacio del edificio, el Maestro Yu se movía con una libertad casi imposible. La parte inferior de su cuerpo era como lenteja de agua flotando sobre la superficie de un lago, balanceándose y girando al compás del viento. Cada cambio de posición impulsaba nuevos ataques. Palmas y puños llovían desde todos los ángulos, buscando cualquier resquicio en la defensa de Chen Yuliang. Chen Yuliang era incapaz de seguir el ritmo de aquella velocidad. Solo podía permanecer donde estaba y resistir. En medio de aquella lluvia de golpes, tan rápido como el estallido un petardo, el Maestro Yu cambió de posición y, antes de que Chen Yuliang pudiera reaccionar, descargó un corte con la palma izquierda sobre su cuello, acertando de lleno. Pero el cuello de Chen Yuliang cedió de forma antinatural. Capas de piel parecieron separarse unas de otras, envolviendo la mano izquierda del Maestro Yu y atrapándola en su interior. El impulso del ataque murió en seco. Una sonrisa cruel apareció en el rostro de Chen Yuliang. Aprovechando la oportunidad, cerró el puño derecho, giró medio cuerpo y lanzó un golpe directo al rostro del Maestro Yu. La expresión del Maestro Yu no cambió. Su mano derecha se lanzó hacia adelante como una garra. Con ese movimiento, el aire frente a él pareció solidificarse. Corrientes de viento tangibles surgieron una tras otra, retorciéndose como extensiones de sus propios dedos mientras barrían el rostro de Chen Yuliang. Su objetivo era claro. Los ojos. La sangre brotó de inmediato. La boca de Chen Yuliang se abrió en un grito. Pero el viento aullante que irrumpió hacia adelante empujó el sonido de vuelta por su garganta. La oscuridad absoluta envolvió su visión. Solo un nombre estalló en su mente. «¡Las Siete Artes de Cazar el Viento!» \[3\] \*\*\* \[1\] Nota de traducción: 谛听 (Díting): Bestia mítica budista al servicio de Dizang (Kṣitigarbha) que podía oírlo todo en el universo. El propio texto indica que Ding Songyan eligíó inconscientemente un término de las escrituras budistas al no conocer un vocablo marcial equivalente. La versión inglesa «hearing over great distances» borra la referencia cultural. \[2\] Nota de traducción: 君子不立危墙之下 es una máxima clásica confuciana que significa literalmente: «El hombre noble no se cobija bajo un muro en peligro de derrumbarse», es decir, una persona prudente evita exponerse a riesgos innecesarios. \[3\] Nota de traducción: 捕风七法: «cazar/capturar el viento». La versión inglesa opta por «Seven Arts of Wind Seizure»; se prefiere «Las Siete Artes de Cazar el Viento» por ser más literal y fluido en español. Nota del autor: ¡Gracias a «PlantarTomates» por apoyar con dos Alianzas de Plata!
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)

Continúa leyendo

La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)

Capítulo 11

Siguiente Capítulo ›

La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 10

Estás leyendo el capítulo 10 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 5 de junio de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.