Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 45 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
La luz de la luna se balanceaba suavemente. Zheng Zhuxi parpadeó mientras observaba a Ding Songyan y preguntó:
—¿Hay algo más que desees preguntar?
Ding Songyan negó lentamente con la cabeza.
No solo parecía haber alcanzado su objetivo, sino que, además, había logrado conectar muchas piezas y esclarecer numerosas dudas.
Quién sabía qué tesoro había obtenido realmente Yan Changqing en el palacio del Emperador Celestial, en el Monte Kunlun. Incluso si no hubiera conseguido ningún tesoro, el simple hecho de conocer el paradero del desaparecido Monte Kunlun y la forma de acceder a él bastaría para desatar una guerra entre Sabios y Maestros Supremos.
—Estaremos vigilando —dijo Zheng Zhuxi, asintiendo con expresión seria.
Tomó nuevamente la linterna de palacio de cristal y condujo a su grupo de discípulos de la Secta Noche-Brillante fuera del callejón Chengyu.
Al comprobar que no había nadie cerca, Zheng Zhuxi levantó la vista hacia la torre de vigilancia más alta y, tras vacilar un instante, dijo:
—Hermana mayor Wuyue, hermano mayor Wufeng, primero iremos a las oficinas de la prefectura y del condado para informar de este asunto. Después enviaremos una paloma mensajera a la secta y pediremos a mi madre o a uno de los tíos mayores que venga cuanto antes durante la noche. Si para el amanecer no recibimos respuesta, nosotros tres regresaremos personalmente a la secta. La situación es demasiado compleja. Viajar de noche es peligroso e impredecible. Sin la protección de una potencia en el rango “Forma Transfigurada” o superior, nadie debería abandonar la ciudad por su cuenta para informar a la secta.
Aquellas últimas palabras explicaban por qué esa noche solo enviarían una paloma mensajera.
El hermano mayor Wufeng, con su ajustado uniforme negro y una expresión completamente inexpresiva, reflexionó un momento antes de hablar.
—Por lo que dijo Ding Songyan, este asunto no solo involucra a la familia Zhen, sino también a un "Clásico Secreto de las Montañas y los Mares" casi completo. Incluso podría contener la clave de la desaparición de Kunlun y de un tesoro del palacio del Emperador Celestial. ¿Por qué no mantener todo esto en secreto por ahora e informar únicamente a la secta? Aunque la paloma mensajera falle, una vez amanezca bastará medio día para hacer el viaje de ida y vuelta.
Zheng Zhuxi caminaba por la oscura calle mientras el bajo de su falda verde pálido se mecía suavemente con cada paso. Guardó silencio durante largo rato antes de apretar los labios y responder:
—Hay vidas humanas en juego. Salvar a alguien es como apagar un incendio. Las potencias de las oficinas de la prefectura y del condado están cerca. ¿Cómo podríamos ignorar lo que tenemos delante para buscar ayuda en un lugar lejano?
Tao Wuyue abrió la boca, como si quisiera decir algo, pero finalmente optó por guardar silencio.
Wufeng observó la figura de Zheng Zhuxi alejarse sin alterar su expresión y dijo:
—La luz de las velas ilumina la larga noche. Y la larga noche existe tanto en el exterior como en el corazón de las personas. Que la hermana menor Zheng haya tomado esta decisión demuestra que su futuro será ilimitado.
—Hermano mayor Wu, usted actúa únicamente por el bien de la secta. No se trata de quién tiene razón y quién no. —La expresión de Zheng Zhuxi se relajó considerablemente, revelando una sonrisa clara y luminosa—. Como soy yo quien dirige esta patrulla, la decisión me corresponde a mí. Después afrontaré personalmente el interrogatorio del Anciano de la Disciplina. Si hay algún castigo, limítense a decir que actué por mi cuenta y que no pudieron convencerme de lo contrario.
\*\*\*
Después de conversar con Zheng Zhuxi, la opresión inexplicable que había estado sintiendo Ding Songyan se disipó en gran medida. Sin embargo, seguía teniendo la sensación de haber olvidado algo.
Con esa incómoda sensación rondándole la cabeza, regresó a casa caminando despacio antes de acostarse.
Estaba a punto de quedarse dormido cuando, de repente, oyó unos sollozos.
Provenían de la habitación interior, separada únicamente por un sencillo biombo. Era un llanto lleno de angustia.
—¿Hermanita? —preguntó Ding Songyan, desconcertado.
—Segundo hermano... yo... tuve una pesadilla... —sollozó Ding Qingyan.
Ding Songyan sintió una profunda impotencia.
—¿Qué soñaste?
Qingyan sorbió por la nariz antes de responder:
—Primero soñé que volvíamos a vivir en aquel gran complejo. Pero luego padre murió, madre murió, el hermano mayor murió... y tú también moriste. Todo el patio estaba cubierto de sangre, completamente teñido de rojo. Yo era la única que seguía allí... completamente sola...
Cuanto más hablaba, más difícil le resultaba contener el llanto.
—Los sueños suelen ser lo contrario de la realidad —intentó consolarla Ding Songyan.
Ding Qingyan respondió entre sollozos:
—Pero se sentía tan real... Como si de verdad hubiera pasado. Después soñé que seguíamos viviendo en este patio. Madre mataba al hermano mayor. Mataba a padre. Y tú también me abandonabas. No sabía adónde habías ido. Me quedaba sola en esta habitación... completamente sola...
—Pero estoy aquí, ¿no? —dijo Ding Songyan con suavidad.
Qingyan pareció limpiarse las lágrimas y sonarse la nariz con un pañuelo.
Después de un rato, volvió a hablar.
—También soñé que te esperaba para que me contaras una historia antes de dormir. Esperé y esperé... pero nunca viniste. La habitación estaba muy oscura... y parecía haber sangre en la ventana...
Al terminar de hablar, volvió a romper a llorar.
—¿Quieres que te cuente una historia ahora? —Ding Songyan no creía que su hermana estuviera llorando de esa manera solo para conseguir que le narrara un cuento.
—No hace falta... —respondió Qingyan con la voz congestionada.
Habló de nuevo, temblando ligeramente por el miedo.
—Segundo hermano... ¿crees que va a pasar algo malo? Si no, ¿por qué habría tenido un sueño así? Segundo hermano... no quiero separarme de todos ustedes. Segundo hermano... no quiero que mueras...
Al pensar en lo que podía suceder al día siguiente, el corazón de Ding Songyan se estremeció. No sabía cómo consolarla.
«No he dejado que se note nada... ¿Será mi hermanita tan sensible a los malos presagios?»
Ding Songyan suspiró para sus adentros antes de decir:
—No pasará nada. No voy a morir. Y vaya donde vaya, te llevaré conmigo.
—¡Júralo! —exclamó Qingyan. Sabía que estaba siendo algo irracional, pero aun así no conseguía tranquilizarse.
—Está bien, está bien... —Ding Songyan decidió seguirle la corriente—. ¿Ante quién quieres que jure?
—Jura ante el Supremo Venerable Celestial del Origen Misterioso —respondió Qingyan tras pensarlo unos instantes.
Ese era el título honorífico que el taoísmo había otorgado al Emperador Celestial al incorporarlo a su panteón. Como el nombre completo era demasiado largo para que la mayoría de la gente lo recordara, el pueblo utilizaba aquella versión abreviada.
Ding Songyan se aclaró la garganta.
—Yo, Ding Songyan, juro ante el Supremo Venerable Celestial del Origen Misterioso que no moriré, que nunca abandonaré a mi hermana menor y que la llevaré conmigo adondequiera que vaya. Si incumplo este juramento, que me alcance un rayo, me consuman las llamas o me arrastren las inundaciones.
El requisito previo para romper ese juramento era su propia muerte, así que lo pronunció sin ninguna carga psicológica. Después de todo, una vez muerto, ¿qué más había que temer?
Sin embargo, como aquel era un mundo donde existían poderes sobrenaturales y el inframundo, sustituyó silenciosamente la frase «que mi alma sea condenada eternamente», que había estado a punto de pronunciar, por «que me consuman las llamas o me arrastren las inundaciones». ¿Y si los muertos conservaban la conciencia? ¿Y si existía una próxima vida?
En cuanto a llevar a su hermana consigo adondequiera que fuera, aquello solo significaba un par más de palillos y un cuenco adicional en la mesa.
Solo entonces Qingyan sonrió satisfecha.
—Entonces te creo.
\*\*\*
Al día siguiente, Ding Songyan salió de casa con los ojos ligeramente hinchados por la mala noche que había pasado, cargando su equipo para narrar historias.
—Songyan. —Ding Daniu, que por alguna razón todavía no había partido hacia los muelles, se acercó con una sonrisa—. Has sido muy bueno conmigo. Lo recordaré.
«¿Por qué dice eso de repente...?» Ding Songyan respondió con un par de frases llenas de desconcierto antes de dirigirse al Templo Dangkang junto a Xu Chang'an.
Cuando el mercado ya estaba a la vista, reflexionó un momento y le dijo a Xu Chang'an:
—Ven a mi casa a las cuatro de la tarde. Si no estoy allí, ve inmediatamente a la oficina del condado e informa que la familia Zhen intenta hacerme daño.
—¿Qué...? —Xu Chang'an lo miró con una mezcla de alarma e incertidumbre.
Ding Songyan sonrió y asintió.
—Después de eso, no te preocupes por nada más.
Si ese día estallaba el conflicto, nadie perdería el tiempo vigilando a una figura tan insignificante como Xu Chang'an. Si, por el contrario, no ocurría nada, Ding Songyan estaría esperándolo en casa a las cuatro. Además, era muy posible que para entonces Xu Chang'an ni siquiera recordara aquella conversación.
La garganta de Xu Chang'an se movió varias veces antes de responder:
—Está bien.
Ambos se separaron.
Ding Songyan llegó a su puesto, concentró toda su atención y ofreció la entrega final de La Leyenda de la Serpiente Blanca, desplegando con maestría cada uno de sus momentos de tensión y emoción. La historia concluyó con la cálida escena de una familia finalmente reunida.
Completamente satisfecha, Xiaoqing lanzó otra pieza de plata. Al ver aquel final feliz, el resto del público también abrió sus bolsas con una generosidad sin precedentes.
—Nos vemos esta tarde. —Como Xiaoqing tenía prisa por asistir al banquete de la familia Zhen, no se entretuvo. Saludó con la mano y se marchó junto a su sirvienta en dirección al Salón Tianyang.
Ding Songyan estaba a punto de recoger sus cosas cuando un narrador vestido con una túnica azul oscuro se acercó a él.
Era un hombre de unos cuarenta años que sonreía de oreja a oreja.
—Ding Songyan, ¿estarías dispuesto a permitir que otros narradores representen tu versión de La Leyenda de la Serpiente Blanca?
—Tengo pensado ordenar el manuscrito durante estos próximos días y ver si el gremio está interesado en comprarlo —respondió Ding Songyan. Era una idea que llevaba tiempo considerando.
A esas alturas ya entendía bastante bien cómo funcionaba el negocio. Si otro narrador quería contar su versión de La Leyenda de la Serpiente Blanca, debía pagarle y obtener su autorización. De lo contrario, tendría que modificar la historia hasta hacerla prácticamente irreconocible. Por supuesto, si alguien que hubiera escuchado la historia viajaba a la Capital de la Llama o a otra provincia para contarla allí, Ding Songyan no tendría forma de impedirlo.
Si vendía el manuscrito al gremio, los demás narradores solo tendrían que pagar una tarifa al propio gremio para representarlo y podrían hacer las adaptaciones que quisieran sin necesidad de pedirle permiso. Que Ding Songyan recibiera una parte de esos ingresos dependería de las condiciones que negociara.
Además, el gremio local recomendaba los buenos manuscritos a los gremios de otras provincias a cambio de una comisión. Si estos compraban los derechos, también se encargaban de perseguir las representaciones no autorizadas. A eso se refería el dicho: “Todos los gremios bajo el cielo son una sola familia; incluso cuando los huesos se rompen, los tendones siguen unidos”. Los conflictos internos siempre se resolvían puertas adentro.
Al escuchar su respuesta, el narrador sonrió aún más ampliamente.
—¡Excelente! ¡Excelente! ¡Qué generoso eres, Ding Songyan!
Ding Songyan intercambió unas cuantas palabras de cortesía y estaba a punto de marcharse cuando comenzaron a acercársele más personas.
Todos eran representantes de conocidos salones de entretenimiento del barrio de placer del Callejón del Norte, y cada uno quería contratarlo para actuar en su establecimiento.
Ni siquiera sabía si seguiría vivo al día siguiente. Con la excusa de que necesitaba meditar cuidadosamente cada propuesta, abandonó el mercado del Templo Dangkang.
Tras comer algo de forma apresurada, llegó a las inmediaciones de la propiedad de la familia Zhen. Sin embargo, no entró de inmediato. En lugar de eso, permaneció merodeando por los alrededores, esperando la llegada de Xiaoqing, de su segundo tío y de Ren Youyang.
Su intención era simplemente dejarse ver por Xiaoqing y Ren Youyang, transmitiéndoles en silencio el siguiente mensaje: “Estoy aquí, en la propiedad de la familia Zhen, como todos los días. Si ocurre algo, recuerden sacarme de aquí.”
Mientras esperaba pacientemente, Ding Songyan distinguió de pronto una figura conocida.
Era su madre, Liu Yuzao.
Vestía una chaqueta oscura abotonada al frente y un delantal azul. Sobre la cabeza llevaba un sombrero de gasa negra con velo, mientras avanzaba tranquilamente hacia la propiedad de la familia Zhen.
—Madre, ¿qué haces aquí? —preguntó Ding Songyan, acercándose con desconcierto.
—He venido a visitar a Nuansheng —respondió Liu Yuzao con sencillez.
Ding Songyan guardó silencio unos instantes antes de decir:
—Hoy la familia Zhen tiene invitados muy importantes. Será mejor que no te quedes mucho tiempo.
Podría ser peligroso.
Liu Yuzao asintió brevemente y entró en la propiedad por una de las puertas laterales.
Ding Songyan la observó alejarse. Al principio solo se sintió confundido; pero, de pronto, un dolor punzante atravesó su cabeza.
«¡Es falso! ¡Es falso! ¡Es falso!» Algo pareció estallar en su mente, repitiendo esas palabras una y otra vez.
En un instante, Ding Songyan recordó aquello que había descubierto y olvidado la noche anterior.
¡Ding Shengyi era el “Patriarca Polilla”, el responsable de controlar a los hombres polilla para llevar a cabo sus acciones! ¡Ding Daniu era un cultivador marcial de gran nivel cuyo cuerpo presentaba anomalías físicas!
¡Y, sin embargo, durante todo su paseo nocturno con Xiaoqing había olvidado por completo ambas cosas!
En el momento en que aquellos recuerdos regresaron de golpe, otra escena acudió a su mente. Recordó las preguntas que le había hecho a Ding Qingyan el mismo día en que transmigró:
«¿Cómo sé que de verdad eres mi hermana? ¿Y cómo puedo estar seguro de que las personas que vienen son realmente mi padre y mi madre?»
Sus propias palabras se habían vuelto proféticas.

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Capítulo 46
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 45
Estás leyendo el capítulo 45 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 20 de junio de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.