Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 30 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Los campos de entrenamiento interiores del Salón de Artes Marcial “Estanque de Piedra” eran cinco o seis veces más vastos que el espacio abierto que precedía a la entrada principal. El terreno se extendía completamente nivelado, flanqueado en todo su perímetro por hileras de estantes de armas que sostenían una enorme variedad de armamento: sables, lanzas, espadas, alabardas y mucho más. Algunos de estos filos lucían bordes afilados y relucientes, mientras que otros permanecían romos para la práctica. Más allá de los estantes, el lugar contaba con una dotación completa de maniquíes de madera, candados de piedra, estacas de sujeción, dianas de tiro con arco y pesadas cubas de hierro llenas de agua, entre otros utensilios de entrenamiento.
El maestro de la escuela, un hombre llamado Liu Yuxuan, aguardaba de pie junto a una imponente figura de piedra gris de 3 metros altura. Mantenía las manos entrelazadas detrás de la espalda mientras esperaba la aproximación de Ding Songyan. Su cabello y su barba se habían vuelto completamente blancos, y su boca sobresalía ligeramente hacia el frente. Poseía un rostro carnoso y de facciones amplias, una clara señal de prosperidad económica, y su piel mostraba varias manchas rojizas concentradas en el cuello y en el dorso de las manos.
Tras guiar a Ding Songyan hasta allí, el Hermano Mayor Yang se retiró hacia el borde del campo de entrenamiento, pero optó por no marcharse. Siete u ocho discípulos de la sala también merodeaban a corta distancia, medio escondidos entre las sombras de los corredores, observando la escena con expresiones graves y un odio apenas contenido en sus ojos.
«Estos pocos al menos tienen agallas y coraje. No salieron huyendo despavoridos por el simple hecho de que me presentara como un representante de la casa Zhen...»
Ding Songyan juntó sus manos en un saludo formal hacia Liu Yuxuan.
—Saludos, Maestro Liu.
Liu Yuxuan estudió minuciosamente al joven, sorprendido por su absoluta serenidad, y preguntó en un tono de voz muy bajo:
—¿Qué es lo que lo trae por aquí, joven maestro Ding?
Ding Songyan volvió a colocar una de sus manos detrás de la espalda y adoptó un tono de conversación casual, casi despreocupado:
—Maestro Liu, ¿sintió usted alguna vez que algo andaba mal con Chen Yuliang durante los días previos a su muerte?
Liu Yuxuan clavó la mirada fijamente en el rostro de Ding Songyan. Tras un prolongado instante de silencio, sacudió la cabeza con lentitud.
—No.
Ding Songyan, en realidad, no esperaba una respuesta distinta de su parte. Su verdadero objetivo era utilizar a Liu Yuxuan como un mero conducto para transmitir esa misma incógnita a los altos mandos de la Banda del Bote Pequeño. Si los líderes de la banda le creerían o si serían capaces de descubrir alguna anomalía por su cuenta, así como las medidas que tomarían a continuación, era algo que ya no dependía de él. Por el momento, lo único que podía hacer era tomar las cosas paso a paso.
De lo único que tenía plena certeza era de que la Banda del Bote Pequeño no buscaría cooperar con él a corto plazo. A fin de cuentas, ahora era oficialmente un miembro de la casa Zhen, y Chen Yuliang acababa de ser asesinado precisamente a causa de un trato similar; no serían tan ingenuos como para caer dos veces en la misma trampa.
—¿Y nunca le pareció que Chen Yuliang se comportaba de una manera demasiado agresiva durante estos últimos dos o tres meses? —insistió Ding Songyan. Basándose en lo que había escuchado en la oficina del condado y en los rumores que corrían por las calles, ofreció esta segunda pista, aunque con un menor grado de certeza.
Liu Yuxuan miró directamente a los ojos de Ding Songyan, los cuales ocultaban una sutil sonrisa, y volvió a negar lentamente con la cabeza.
—No.
—Tal vez no tuvo otra opción en todo este asunto —sugirió Ding Songyan deliberadamente, dejando teñir sus palabras con un matiz de melancolía.
Sin aguardar la reacción del maestro, se giró a medias y comenzó a estudiar la enorme figura de piedra gris, plagada de incontables cicatrices causadas por impactos de espada y sable. Dejó escapar una risa amarga y autocrítica:
—¿Por qué creo que algo andaba mal? Porque me vi atrapado de lleno en el meollo del asunto. Me convertí en un peón que la casa Zhen estaba más que dispuesta a sacrificar.
Los ojos de Liu Yuxuan parpadearon con sorpresa y su expresión cambió ligeramente.
Con una mano todavía apoyada en la espalda, Ding Songyan caminó un par de pasos hasta colocarse a su lado. Manteniendo la vista al frente, fija en otro de los maniquíes de madera, continuó hablando en voz baja, como si solo estuviera pensando en voz alta:
—Estuve a punto de perder la vida debido a eso. Pero, a cambio, también obtuve un golpe de fortuna extraordinaria. Las cosas ya no son como antes; no tengo la menor intención de tragarme este agravio en silencio.
Habiendo soltado esto, no se detuvo a observar la reacción en el rostro del Maestro Liu. Sonrió, sacudió levemente la cabeza y levantó la mano derecha, la cual había permanecido colgando con naturalidad a un costado de su cuerpo.
Al ejecutar ese movimiento, activó la brumosa y resplandeciente "semilla" que residía en su mente, enviando su energía de forma instantánea hacia la palma de la mano. Los sentidos de Ding Songyan sufrieron de repente una “elevación”, como si su propia alma se hubiera desprendido del cuerpo físico y contemplara todo el entorno desde las alturas.
Pudo percibir con absoluta claridad el viento que barría el campo de entrenamiento; un viento que se sentía contaminado por un violento qi proveniente del cielo y de la tierra, y que arrastraba consigo nubes oscuras y opresivas. En mitad de aquella negrura celestial, saltaban ya crueles y fugaces destellos de un color blanco plateado. Más allá de su propia percepción, parecía existir otro cuerpo invisible cuyas aperturas se ocultaban en el mismísimo vacío, respirando al unísono con el mundo.
Siguiendo una trayectoria arcana, Ding Songyan empujó la palma de su mano derecha hacia el frente.
En el preciso instante en que el vendaval que azotaba el patio desapareció por completo, el aire de los alrededores se volvió sofocante, adquiriendo una densidad casi sólida. La palma de Ding Songyan aterrizó en el maniquí de madera que tenía delante, posándose de forma ligera, suave como una pluma.
Un pestañeo después, un violento y devastador torrente de qi estalló de golpe desde su mano. Todo el viento que se había desvanecido momentos antes parecía haber sido transferido directamente a ese punto, enrollándose y comprimiéndose al límite hasta alcanzar el punto de ruptura, para luego detonar hacia el exterior con una fuerza descomunal.
Cualquier sonido ambiental fue devorado por el impacto. El maniquí de madera se desintegró instantáneamente, reducido a astillas que fueron arrastradas por vendavales visibles hacia lo alto del cielo, como si un verdadero dragón divino estuviera extrayendo agua directamente de las nubes superiores.
Aun luciendo esa misma y leve sonrisa, Ding Songyan retiró la palma derecha y la colocó también detrás de su espalda. Se dio la vuelta y caminó con paso firme hacia el borde del campo de entrenamiento, sin dedicarle al Maestro Liu ni una sola mirada más.
El Maestro Liu, el Hermano Mayor Yang y los siete u ocho discípulos que acechaban escondidos en las cercanías contemplaron con los ojos desorbitados aquel “tornado que succionaba agua”, elevándose a unos 10 metros de altura, así como los fragmentos flotantes a los que el maniquí de madera había quedado reducido.
En ese preciso instante, un relámpago cegador descendió de los cielos, golpeando con una fuerza tremenda exactamente en el lugar donde un segundo antes se erguía el maniquí. El fulgor iluminó el rostro del Maestro Liu con un destello blanco plateado, mientras que las caras de asombro del Hermano Mayor Yang y de los demás quedaron envueltas en sombras parpadeantes.
¡Boom!
El estruendo del trueno resonó con un rugido expansivo, y la tormenta que se había estado gestando finalmente estalló sobre la Prefectura de Dingjiang en un aguacero torrencial.
Para cuando las gruesas gotas de lluvia comenzaron a golpear con fuerza a sus espaldas, Ding Songyan ya se había adentrado en la pasarela cubierta, manteniendo ambas manos elegantemente unidas detrás de la espalda. De espaldas al Maestro Liu y a los suyos, la fingida sonrisa se desvaneció gradualmente de su rostro, siendo reemplazada por un profundo asombro.
«¿No ha sido ese efecto un poco demasiado exagerado? Menos mal que me alejé justo después de terminar mi actuación... Casi me parte un rayo por mitad... ¡Si hubiera sabido que el qi de Yan Changqing era así de terrorífico, habría elegido la figura de piedra de 3 metros!»
Había optado por el maniquí de madera por el puro temor de que, al golpear la roca, su ataque no lograra hacerle ni un rasguño, quedando en ridículo y provocando la burla de todos los presentes.
Con las manos todavía firmes a la espalda, Ding Songyan mantuvo la compostura y caminó paso a paso, con absoluta parsimonia, de regreso hacia la entrada principal del Salón Marcial del Estanque de Piedra. Sin embargo, al asomarse y contemplar la densa cortina de lluvia que se extendía ante él, su expresión se hundió por completo.
«No traje paraguas...»
\*\*\*
Bajo el amparo del alero del Templo Dangkang, Ding Songyan se escurría las mangas de la ropa, exprimiendo un flujo constante de agua que caía al suelo.
—¿Cómo es posible que esta lluvia haya llegado de forma tan repentina y con tanta fuerza...? —a su lado, Xu Chang'an, quien se encontraba igualmente empapado, no paraba de refunfuñar.
—¿Acaso no es perfectamente normal que el clima cambie sin previo aviso en pleno mes de junio? —respondió Ding Songyan, recurriendo a un dicho común.
Aunque, en realidad, ni él mismo había logrado descifrar del todo lo ocurrido. ¿Había sido la tormenta provocada por su propio ataque, o simplemente el cielo ya estaba listo para romper a llover en ese preciso instante? ¿O tal vez habían sido ambas cosas, potenciándose de forma mutua?
De cualquier modo, el abrumador poder de Yan Changqing había quedado plenamente demostrado. ¡Un solo hilo de qi, prestado por un anciano que llevaba años lisiado, poseía semejante fuerza devastadora!
«Zhen Qianfan debe de tenerle un profundo recelo. Si Yan Changqing no hubiera estado gravemente herido en aquel entonces, Zhen Qianfan no habría tenido las agallas de codiciar ese tesoro ni aunque hubiera reunido diez veces más coraje... Asumiendo que Yan Changqing no mentía al decir que ayudó a Zhen Qianfan a convertirse en un Gran Maestro, entonces es muy probable que él mismo pertenezca al Reino del Hombre Celestial... Solo existe un puñado de figuras de tal calibre en todo el mundo. Si tuviera más tiempo, y si contara con más fuentes de información aparte de Xiaoqing y Ren Youyang, con toda seguridad podría precisar la verdadera identidad de Yan Changqing mediante una simple comparación...»
Los pensamientos de Ding Songyan no dejaban de agitarse.
Xu Chang'an, por su parte, solo seguía quejándose del mal tiempo sin darle mayores vueltas al asunto. Tras mirar de reojo a las demás personas que también buscaban refugio bajo el alero del templo, bajó la voz y preguntó por lo que realmente importaba:
—Hermano Ding, ¿cómo te fue con el Maestro Liu?
—Bastante bien. Creo que quedó profundamente impresionado conmigo —Ding Songyan mintió de forma descarada.
«_Tampoco puedo decirte que los dejé a todos atónitos, ¿verdad?»_
En realidad, no le preocupaba en lo más mínimo que el Maestro Liu difundiera la noticia sobre su supuesta "fortuna extraordinaria" o su repentino aumento de poder. Tampoco temía que el Hermano Mayor Yang o los demás discípulos lo filtraran a las autoridades locales. Al contrario: lo que verdaderamente deseaba era poder dirigir por sí mismo los rumores que comenzaran a extenderse por el jianghu. Deseaba con fuerzas que la noticia llegara a la oficina del condado para que el clan Yi y la Secta Noche-Brillante vinieran a investigar con precisión qué clase de "fortuna" había recibido.
Debido a esa "semilla" instalada en su mar de la conciencia, incluso el acto de informar a las autoridades requería este tipo de enfoque indirecto: montar un espectáculo lo bastante conspicuo y esperar a que alguien picara el anzuelo. ¡Y aun así, las probabilidades de éxito seguían siendo frustrantemente bajas!
Xu Chang'an dejó escapar un largo suspiro de alivio.
—No sé qué es lo que estás planeando realmente, Hermano Ding, pero si hay cualquier cosa en la que pueda ayudarte, solo pídelo.
—No seré formal contigo si llega el momento —Ding Songyan miró a Xu Chang'an, y las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba en una sonrisa.
Xu Chang'an se estremeció de pies a cabeza debido a un escalofrío inexplicable.
\*\*\*
Una vez que la tormenta amainó, Ding Songyan cruzó el umbral de su casa en el Callejón Chengyu. A Qingyan no le sorprendió en absoluto ver de regreso a su hermano tan temprano; con semejante diluvio, era obvio que el mercado ambulante a las afueras del Templo Dangkang difícilmente habría podido continuar. Su hermano, al quedarse sin público dispuesto a escuchar sus historias, lógicamente había optado por volver al hogar.
—Toma, esto es para ti —Ding Songyan metió la mano en su túnica, extrajo la horquilla de plata que había comprado horas antes y se la extendió.
Los ojos de Qingyan se agrandaron por la sorpresa, y sus delicadas cejas se elevaron ligeramente de golpe.
—Segundo hermano, solo tienes la Enfermedad del Desprendimiento del Alma, no un pozo sin fondo de dinero. ¿Para qué me das una horquilla de plata? Será mejor que la guardes para tu futura esposa.
—¿Acaso no es lo más natural del mundo que un hermano mayor ayude a su hermana a ahorrar algunos fondos privados? —Ding Songyan se rió—. Solo tómala. De lo contrario, iré a dársela a Ahua.
—¿Quién es Ahua? —Qingyan sintió de inmediato que aquello valía mucho más la pena investigar; su renuencia inicial se debilitó y terminó por aceptar la horquilla.
Ding Songyan contuvo a duras penas la risa.
—El perro amarillo que vive en la casa del viejo Ren, al final del callejón. Como olvidé su nombre, decidí ponerle uno nuevo: Ahua.
—... —La expresión de Ding Qingyan se congeló rápidamente. Apretó los dientes y, clavándole una mirada fulminante, le dijo: —¿Te resulta muy divertido burlarte de mí?
—Sí —respondió Ding Songyan, y de inmediato corrió a refugiarse en el ala oeste de la casa antes de que su hermana tuviera tiempo de echarle mano a la escoba.
Se cambió la ropa que traía mojada y se secó el cuerpo con un paño limpio. Cuando regresó a la sala principal, Ding Qingyan se encontraba sosteniendo el espejo de bronce, girándolo de un lado a otro para admirar cómo lucía la horquilla de plata que se había insertado en el cabello.
—Bien podrías haberme dado el dinero directamente —murmuró, aunque mientras miraba su reflejo en el espejo de bronce esbozaba una brillante sonrisa.
Ding Songyan prefirió no ponerla en evidencia. Acercó un taburete, se sentó y murmuró para sí mismo con un indiscutible toque de satisfacción:
—En estos próximos días iré viendo qué es lo que podrían necesitar o querer madre, padre y hermano mayor...
Ding Qingyan se quedó atónita al escucharlo. Dejó a un lado el espejo de bronce, frunció el ceño con evidente extrañeza y le preguntó con un tono cargado de preocupación:
—Segundo hermano, dime la verdad... ¿no te has metido en algún tipo de problema otra vez, verdad?
Ding Songyan sacudió la cabeza con presteza y le sonrió para tranquilizarla:
—Para nada. Es solo que últimamente me he topado con un "benefactor". Además, Xu Chang'an me agradeció con una muy buena cantidad de plata.
—¿Y de dónde la ha sacado él? ¿A qué familia rica robó esta vez? —la atención de Qingyan se desvió de nuevo.
Ding Songyan le explicó brevemente la situación respecto al fallecido maestro de Xu Chang'an. Luego, aprovechando que todavía era temprano, se dispuso a practicar su caligrafía. Esa misma noche, se preparó mentalmente para avanzar una vez más con la historia de Xu Shilin.
Qingyan, que por costumbre siempre charlaba con él un buen rato antes de conciliar el sueño, habló de repente desde el otro lado del biombo:
—Segundo hermano, hoy en realidad... me he sentido muy feliz. Ha sido justo como antes. En ese entonces, solías contarme una historia cada noche y yo me quedaba profundamente dormida escuchándote... —su voz fue disminuyendo de volumen gradualmente. Acto seguido, esbozó una sonrisa traviesa y añadió con una fingida indignación—: ¡Y eso que ni siquiera me has contado La Leyenda de la Serpiente Blanca correctamente! ¡Leer únicamente el esquema de la trama es sumamente soso!
Los esquemas que elaboraba Ding Songyan eran, a fin de cuentas, simples borradores toscos.
—Yo... —Ding Songyan en verdad había planeado posponer ese asunto para más adelante.
En esos momentos, su mente se encontraba plagada de graves preocupaciones. Si no fuera por la imperiosa necesidad de pedirle información crucial a la señorita Xiaoqing, ni siquiera habría querido sentarse a escribir esta nueva entrega de La Leyenda de la Serpiente Blanca.
Sin embargo, antes de darle tiempo a continuar, Qingyan murmuró para sus adentros en tono comprensivo:
—Segundo hermano, bien sé que has estado sumamente ocupado últimamente, quedándote despierto hasta altas horas de la noche solo para escribir. Solo decía cosas por capricho. Cuando estés más libre y no haya nada urgente que hacer antes de acostarte, me lo podrás narrar entonces. Si no fuera por toda la multitud de gente y el tremendo alboroto que se arma afuera del Templo Dangkang, habría ido a escuchar tu narración de historias al menos una vez. Madre no me ha estado dejando salir mucho durante estos últimos días, y la verdad es que no quiero convertirme en una molestia para todos ustedes...
Al escuchar aquellas palabras tan consideradas, maduras y sensatas por parte de Qingyan, el corazón de Ding Songyan se ablandó por completo. Dejó escapar un suspiro silencioso y cedió:
—Todavía es temprano esta noche. Te contaré una parte.
—¡Ah! ¡15 minutos me son suficientes! —la voz de Qingyan se tiñó al instante de sorpresa y absoluto deleite—. Quiero escuchar específicamente la parte donde Dama Bai asusta a Xu Xian hasta causarle la muerte.
—Está bien. —Ding Songyan dio inicio al relato comenzando desde las intrigas y manipulaciones de Fahai con Xu Xian, añadiendo minuciosos detalles a la trama; narró con maestría todo el episodio del vino de rejalgar durante el Festival del Bote del Dragón y, hacia el final, incluso se animó a cantar para su hermana la melodía de Bai Suzhen al pie de la montaña Qingcheng.
Para su sorpresa, Qingyan comenzó a tararear la canción, lo cual dejó a Ding Songyan bastante impresionado. Poseía exactamente esa cualidad fría, etérea y del otro mundo que él tanto había estado buscando para la ambientación. Sin embargo, antes de que pudiera articular elogio alguno, Qingyan ya se estaba riendo con picardía y suavidad desde su cama:
—Segundo hermano, sabía perfectamente que si te pedía de forma directa que me contaras una historia, te negarías sin dudarlo. Pero si actuaba de manera sensata, gentil y considerada, añadiendo tan solo un pequeño toque de melancolía, lo más probable es que terminaras cediendo. ¡Hmph, eso te pasa por haberte burlado de mí hace un momento! ¡Y ahora ya me he dormido, así que no me molestes más!
—... —Ding Songyan casi había olvidado por completo que su pequeña hermana poseía ese lado tan astuto.
Tras un breve instante, sacudió la cabeza con una leve risa colgada de los labios y tomó el pincel de su soporte.
Escribió durante un buen rato, concentrado en el papel, antes de ver aparecer finalmente la familiar silueta de Xiaoqing. Mientras continuaba redactando los caracteres, deslizó una pregunta en un tono sumamente casual:
—Señorita Xiaoqing, ¿por casualidad conoce usted a alguien llamado Yan Changqing?

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La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)
Capítulo 31
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 30
Estás leyendo el capítulo 30 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 14 de junio de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.