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Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 250 online gratis en español

🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
—¿De acuerdo? —Ding Songyan se quedó helado, apenas procesando la palabra. La Duodécima Dama Luo, sosteniendo en la mano media manzana de tonos rojos, amarillos y verdes, arqueó una ceja: —Dije que sí. Pero solo esta vez. «¿Tan fácil? Pensé que tendría que rogarle un par de veces más...», Ding Songyan se sorprendió y se alegró al mismo tiempo, inclinándose en una profunda reverencia. —Duodécima Dama, eres una verdadera heroína, leal y generosa hasta la médula, siempre la primera en ayudar a los necesitados... —¡Basta! —la Duodécima Dama Luo cortó de golpe su efusión—. Si sigues diciendo tonterías, me echo para atrás. La tendera se frotó la manga derecha con la mano izquierda: —Me estás poniendo la piel de gallina... Ding Songyan sonrió de oreja a oreja: —¿Qué puedo hacer si mi gratitud fluye como un río desbordado, incesante e ininterrumpido? Antes de que ella pudiera reprenderlo, añadió con total gravedad: —Duodécima Dama, esa Demonia Ji consumió restos del Caos hace algunos años, y el año pasado alcanzó el Reino del Hombre Celestial recurriendo a métodos del Caos. No la puedes tratar como a una oponente común. —Restos del Caos... —la Duodécima Dama Luo asintió pensativa. De pronto dirigió sus ojos hacia Ding Songyan y le dijo con una sonrisa: —Con razón me topé contigo. «Vaya... ¿ya lo dedujo? La Duodécima Dama sí que es hábil...», Ding Songyan no lo confirmó ni lo negó. Se terminó la manzana de dos o tres bocados y le dijo a Luo Mingyin: —Me voy a la finca a hacer guardia. —¿Hoy te estás haciendo el perezoso? —bromeó la Duodécima Dama Luo. Se había saltado el entrenamiento matutino. —Surgió un asunto, pero lo compensaré cuando regrese al mediodía —explicó Ding Songyan con naturalidad. En cuanto las palabras salieron de su boca, se dio cuenta de que el intercambio sonaba un poco extraño, casi como si estuvieran hablando de obligaciones conyugales. Al ver que la expresión de la Duodécima Dama no cambiaba, sin señal alguna de que hubiera pensado mal, Ding Songyan esbozó una sonrisa de autoburla, tomó a Sombra Gélida y salió del patio trasero por la puerta lateral. «Esto es lo que te hace demasiado internet en tu vida pasada. Una mente llena de obscenidades». Todavía era temprano cuando Ding Songyan llegó al patio lateral de la finca. Se cambió al uniforme de guardia y se dirigió hacia el anexo. Wang Zhou practicaba con su espada cuando de pronto percibió una presencia y miró hacia la puerta. Ding Songyan, a quien no veía en varios días, estaba allí sonriendo. —¿Qué te trae por aquí hoy? —Wang Zhou envainó su espada y preguntó con una sonrisa. Había escuchado algunos rumores, pero confiaba en que Ding Songyan sabía bien lo que hacía. En ese sentido, encontraba a este discípulo demasiado maduro para su edad. Ding Songyan echó un vistazo a su alrededor y bajó la voz: —Tío Abuelo Maestro, tengo algo que reportar. Mientras hablaba, el aire a su alrededor se oscureció ligeramente, quedando sellado por una barrera invisible. Al notar la seriedad de Ding Songyan, la sonrisa de Wang Zhou se desvaneció y asintió: —Adelante. Ding Songyan comenzó relatando cómo el Comandante Han Shun le había pedido que realizara el Tránsito Yin, luego cubrió la muerte del líder de la Escuela del Manejo del Fuego, cómo él y la Duodécima Dama habían rescatado por casualidad a Wu Zheng, los intentos del Príncipe Shen por apoderarse del legado del Señor Divino de la Virtud del Fuego, y cómo había ahuyentado a un Gran Maestro echándole la culpa a la Duodécima Dama al hacerse pasar por su muchacho bonito. Solo omitió su propia historia personal y el pasado de la Duodécima Dama. Al final, le advirtió: —Tío Abuelo Maestro, si la finca le pide que asuma alguna tarea en estos días, tenga cuidado de no meterse en aguas turbias y no confíe a ciegas en sus compañeros. Wang Zhou escuchó con atención y soltó un largo suspiro: —Entiendo. Esto no es algo en lo que nuestra Secta Noche-Brillante deba involucrarse. Tampoco vayas indagando más de la cuenta. Si usamos las Pupilas de Vela y Estrella para verificar si alguna de las candidatas a consorte lleva Semillas Demoníacas o está disfrazada, habremos cumplido con el Príncipe Kang. Que la familia imperial resolviera sus propios asuntos. El Gran Anciano de la Secta Noche-Brillante era un hombre íntegro y recto, pero en asuntos de este calibre carecía del poder para imponer su voluntad y solo podía limitarse a lo que estaba a su alcance. En un momento crítico daría la vida por la justicia, pero no iba a dejar que Ding Songyan pereciera en la Capital de la Llama. Una vez entregada la advertencia, Ding Songyan retiró el poder de Establecer las Seis Direcciones. El rostro de Wang Zhou recuperó la normalidad y dijo con una sonrisa: —Hace un par de días me contaron que te habías mudado al patio trasero de esa Tienda de Vino Barato y que estabas viviendo con esa tal Luo Mingyin. Conociéndote, me imaginé que habría una buena razón, pero jamás esperé que fuera un asunto tan grande, ni que Luo Mingyin pudiera ser alguien del Reino del Hombre Celestial. El Gran Anciano continuó pensativo: —Para guardar el secreto y proteger a la secta, preferiste manchar tu propio nombre. Por suerte esa gente tampoco soporta la luz, así que no andarán divulgando nada. De lo contrario, me da escalofríos pensar en lo que el jianghu diría de ti. Aun así, los guardias de la finca no están diciendo nada limpio sobre ti en este momento. —Alguien puede dar la cara por mí —dijo Ding Songyan, tranquilizando a su tío abuelo maestro. —¿Quién? —se sorprendió Wang Zhou. Limpiar la propia reputación era de las cosas más difíciles del mundo. Una vez que te arrojaban lodo y se creaba el prejuicio, resultaba casi imposible lavarlo. La gente siempre prefería creer lo peor. «No me digas que tienes una marca de castidad... Las malas lenguas son terribles...». —El Joven Maestro Arroyo Brillante, Jiang Lanting, y mis propios compañeros —explicó Ding Songyan con detalle lo de la Píldora del Tigre-Leopardo que Oculta al Dragón, no fuera a ser que su tío abuelo pensara que intentaba contrarrestar los rumores sobre la Duodécima Dama fingiendo gusto por los hombres. Por último, añadió: —Es un asunto íntimo, del tipo de cosas que a todo el mundo le encanta escuchar, difundir y comentar. Una vez que se corra la voz, sabrán que actué por lealtad y no por desvergüenza. Wang Zhou se rio con cierta sorpresa: —¿Tenías esa jugada guardada? Me preocupé por nada. Dicen que requiere siete días, ¿cuántos te tomó a ti en realidad? —Dos —respondió Ding Songyan con franqueza—. Apenas terminé de absorber la medicina, fui a ver a la Duodécima Dama para preguntarle sobre el Camino del Nombre y la Realidad y el qi del cielo y la tierra, y justo me topé con el herido tirado en el callejón trasero. —Eres un obsesionado con las artes marciales, ¿verdad? No puedes aguantar ni un instante —comentó Wang Zhou sacudiendo la cabeza con una sonrisa. De no ser porque Luo Mingyin era una presunta Maestra Suprema ortodoxa que sin duda mantendría su dignidad, le habría costado no sospechar que Ding Songyan tenía otras intenciones. ¿Quién iría a buscar a la supuesta amante de sus propios rumores apenas termina de asimilar una Píldora del Tigre-Leopardo que Oculta al Dragón? Ding Songyan se mostró repentinamente tímido y se aclaró la garganta: —Tío Abuelo Maestro... este... si la Hermana Mayor llega a malinterpretar las cosas por esto en el futuro, por favor ayúdeme a explicárselo. Al escuchar esto, Wang Zhou se relajó por completo y soltó una carcajada: —Está bien. Pero tú, bribón, ten más cuidado de ahora en adelante. ¡Deja de andarte tirando tierra a ti mismo! Tras una ronda de reprimendas afectuosas, el Gran Anciano preguntó con gravedad: —¿Quién crees que sea esa Maestra Suprema, Luo Mingyin? —Tengo una sospecha, pero no puedo estar seguro. Parte de su comportamiento no encaja —respondió Ding Songyan pensativo—. Tampoco tengo pensado andar indagando con lo que he descubierto. A veces es mejor mantenerse un poco al margen; descubrirlo todo podría no ser tan bueno. Al menos no antes de que la Duodécima Dama terminara de instruirlo en el Camino del Nombre y la Realidad, ya que exponer su identidad podría alterar las cosas y hacer que ella abandonara la Capital de la Llama antes de tiempo. Wang Zhou estuvo de acuerdo: —Tienes razón. Si una maestra reclusa decide vivir de incógnito como tendera de una tienda de vinos, deberíamos seguirle el juego y no ponernos a adivinar su identidad. Con el asunto resuelto, Ding Songyan regresó al patio lateral y acompañó a Li Baima y a los demás a vigilar la puerta de la esquina noreste. En el camino, preguntó con una media sonrisa: —¿Le dijeron a alguien que tomé la Píldora del Tigre-Leopardo que Oculta al Dragón? —No —dijo Li Baima—. Es un asunto privado tuyo, hermano Ding. Si no quieres que lo andemos contando, no lo haremos. Ding Songyan bajó la voz sonriendo: —Claro que quiero que lo cuenten. Es un motivo de orgullo. ¿Qué hombre no quiere que los demás lo miren con admiración y envidia? —¡Entendido! —comprendió Wu Mo al instante. Fan Chunlin vaciló un momento antes de comentar: —Hermano Ding, te tomaste la píldora el día que el Joven Maestro Jiang vino a verte, ¿verdad? Para mañana por la tarde deberías haber terminado de asimilarla. Si te sigues quedando en la Tienda de Vino Barato mañana por la noche, me temo que va a dañar tu buena fama. Ding Songyan se sintió profundamente conmovido. «¡Qué buen hermano, que todavía cree que tengo buena fama!». —Todavía no he atrapado al culpable, pero debería tener resultados en un par de días —dijo Ding Songyan con seriedad. Una vez que la Duodécima Dama ahuyentara a la Demonia Ji, él podría regresar tranquilamente al patio lateral de la finca. Al terminar el turno de guardia, Ding Songyan se cambió de ropa, entró paseando por la puerta lateral del patio trasero de la tienda y retomó su entrenamiento matutino como lo había prometido. Cuando concluyó, la hora del almuerzo ya había pasado hacía rato y la Duodécima Dama Luo había servido varios platillos y dos tazones de arroz sobre la mesa de piedra. —¿Todavía no has comido? —preguntó Ding Songyan. La Duodécima Dama Luo apretó los labios: —Hace un momento vinieron varias personas a pedir que las regañara, hasta hacían fila. —¿Quiénes eran? —preguntó él mientras probaba la comida. La Duodécima Dama Luo se sentó frente a él y le fue contando sobre los clientes mientras comía, con Ding Songyan soltando alguna maldición de vez en cuando. La jornada tranquila pronto dio paso a la noche. Ding Songyan le dedicó a la Duodécima Dama una sonrisa complaciente y regresó al ala este a descansar. «¡Hasta estando acostado aquí me siento seguro!». \*\*\* Al caer la noche. Ji Hanyi, luciendo su capa blanca bordada en piel, contempló al hombre-polilla de ojos brillantes que estaba frente a ella, asintió levemente y murmuró con una risa suave: —¿Conque mi buen Segundo Hermano se mudó con esa tal Luo Mingyin? ¿Estará montando todo este espectáculo para proteger a su Hermana Mayor Zheng, o de verdad es un libertino que se enamora de cuanta mujer conoce? Iré a ver por mí misma quién es esa Luo Mingyin... Con una sonrisa en los labios, Ji Hanyi se acomodó la capucha de la capa, cubriendo de sombras su rostro incomparable. Atravesó capa tras capa de oscuridad y reapareció bajo el gran árbol que marcaba la entrada del Callejón Cola de Tigre. A lo lejos, la Tienda de Vino Barato ya había cerrado por la noche y descansaba en la más absoluta penumbra. Justo cuando Ji Hanyi se disponía a dar un paso al frente, percibió que el entorno se oscurecía de una manera extraña: la luna brillante y las incontables estrellas desaparecieron de golpe del firmamento. Una punta de lanza emergió ante sus ojos. Parecía llenar el mundo entero, absorbiendo cada hebra de luz, y descendió sobre Ji Hanyi como si se tratara de una tribulación celestial. Su peso colosal albergaba toda la rectitud del mundo. La expresión de Ji Hanyi no cambió. Sus mangas blancas, bordadas en verde pálido, se alzaron bruscamente. La oscuridad frente a ella se congeló de golpe en múltiples capas, intentando atrapar la punta de la lanza como a un mosquito en ámbar. La punta de la lanza se mantuvo firme y recta: todo lo que se interponía en su camino terminaba perforado y hecho añicos; aun así, las capas de oscuridad continuaban colapsando y reorganizándose. La lanza perdió velocidad a causa de ello, momento en el que se encendió en llamas de tono carmesí y dorado. Esto le dio el impulso para liberarse con un estocada y atravesar las barreras, volviéndose imparable hasta alcanzar a Ji Hanyi. Un dedo que parecía condensado a partir de pura sombra se extendió y tocó de lleno la punta de la lanza. En ese instante, todo se detuvo. El mundo sin luna ni estrellas se desmoronó poco a poco, colapsando en absoluto silencio. Las llamas carmesí y doradas, la punta de la lanza que concentraba toda la luz y el dedo de sombra se desvanecieron al mismo tiempo. Ji Hanyi retrocedió flotando y tocó tierra a varios metros de distancia. Una voz de mujer, fresca y clara, resonó de la nada y llegó hasta sus oídos: —Por fin alcanzaste el Reino del Hombre Celestial. La expresión de Ji Hanyi cambió ligeramente. Entrecerró los ojos hacia la dirección de donde podía haber venido la voz, pero ya no quedaba rastro de su oponente. Tras unas cuantas respiraciones, murmuró: —Feng Yining...
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La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 250

Estás leyendo el capítulo 250 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 15 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.