arrow_back

Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 237 online gratis en español

🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Hu Chaohui soñó una vez más con aquel mar vasto, azul y violento. Su barco era arrojado por olas enormes y caía en “profundos valles”, casi volcándose en múltiples ocasiones; aun así resistía, hasta que una tormenta repentina lo empujó hacia una isla desolada. Mientras buscaba leña adecuada, Hu Chaohui y su compañero se toparon con una morada en cueva. Él sintió de forma vaga que el lugar le resultaba familiar, como si ya hubiera estado ahí antes y como si ese sitio fuera a convertirse en el punto de quiebre para cambiar su destino. Echándole una mirada a su compañero, Hu Chaohui dejó que un destello asesino se asomara sutilmente en sus ojos. Dentro de la morada en cueva había arriates de flores, huertos, estanques y campos espirituales, pero todos estaban marchitos y en ruinas, sin rastro de hierbas inmortales o frutos divinos. Hu Chaohui y su compañero atravesaron el área hasta llegar al santuario interior. Lo primero que captó su mirada fue un gran salón con murales a ambos lados. Justo al frente se alzaba una plataforma de jade blanco que sostenía un libro hecho de piel de animal. Sin prestarle atención a los murales, Hu Chaohui fue directo hacia la plataforma de jade y tomó el volumen. Su portada llevaba una antigua escritura de bronce de la cual no podía leer ni un solo carácter, y el contenido estaba en las mismas condiciones. «Eso está mal. Si yo me abrí camino hasta la Capital de la Llama y estudié la escritura de bronce durante mucho tiempo...». Conforme le surgía el pensamiento, Hu Chaohui comprendió de pronto el título del libro: Fundamentos de los Decretos del Cielo. Pasó las páginas despacio, una tras otra, como si intentara memorizarlo, aunque sin lograrlo de verdad. Tras un lapso indeterminado, exhaló, y le pareció escuchar a alguien decir en su mente: —Finalmente memorizado. Solo entonces Hu Chaohui examinó los murales de ambos lados. Para su asombro, cada imagen era en realidad una representación visual del refinamiento de aperturas y la circulación de qi para concentrar el espíritu; con cada imagen que miraba, muchas aperturas de su cuerpo palpitaban en respuesta. Las artes marciales ocultas en los murales compartían su origen con los Fundamentos de los Decretos del Cielo, o más bien lo englobaban. Mientras Hu Chaohui las contemplaba, comenzó a practicarlas de forma inexplicable. Poco a poco, sintió cómo se volvía uno solo con todo el océano. Con un solo gesto podía provocar tormentas y levantar olas furiosas, tomando prestado un poder vasto y colosal para decidir la vida y la muerte de todas las cosas en el Mar del Sur. «El Arte de Manejar el Mar Vidriado...». De pronto, ese nombre emergió en la mente de Hu Chaohui. De haber sabido que los murales de la cueva ocultaban un arte todavía más profunda, no se habría quedado en la Capital de la Llama tras dominar la escritura de bronce. Habría regresado a la provincia del Sur para navegar por los mares. Aunque no pudiera convertirse en un verdadero dios del mar, habría sido una serpiente local disfrazada de un dragón verdadero, casi celestial mientras no saliera del Mar del Sur: el señor de su propio dominio. Con eso, ¿qué final le habría tenido que preocupar? En medio de su frustración, Hu Chaohui observó el último mural. Una deidad de rostro humano, con dos serpientes cian colgando de sus orejas y dos serpientes rojas bajo los pies, se erguía entre olas imponentes, alzando una larga alabarda y rugiendo de furia. Sobre él, más allá de capas de nubes, se cernía una figura difusa que vestía una corona alta, con el rostro velado por cuentas colgantes, sentada en el centro y dominando las seis direcciones. La mente de Hu Chaohui se quedó en blanco por un instante. De pronto recordó algo. «¿Acaso no tenía un compañero?». «¿No habíamos entrado los dos juntos a la cueva?». Justo cuando pensaba en esto, descubrió a una figura de pie ante él. Llevaba una túnica gris, mantenía las manos juntas detrás de la espalda y portaba una máscara de la Doncella de Jade pintada con colorete de flor de durazno. Al atraer el qi del cielo y la tierra hacia sí misma, se veía alta, majestuosa, vasta y distante, mirando hacia abajo en todas direcciones. En su porte se parecía bastante a la figura de lo alto del mural, como si el mundo presente y la pintura se hubieran superpuesto. —Di Hong... —pronunció Hu Chaohui finalmente. Di Hong era el Emperador Xuanyuan. Esto figuraba registrado en la escritura de bronce de los Fundamentos de los Decretos del Cielo. La mente y el espíritu de Hu Chaohui se sacudieron por igual. Toda la cueva y el mundo entero temblaron de golpe, agrietándose centímetro a centímetro. Su sueño estaba a punto de colapsar. Ding Songyan había estado observando aquel mural con atención. No supo en qué momento había revelado su presencia, sobresaltando a Hu Chaohui. En el instante siguiente, notó que la figura sobre la cabeza de Buting Huyu, en lo alto de los cielos superpuestos, había cambiado de forma inexplicable. Las cuentas colgantes se balancearon de manera casi imperceptible y el rostro que ocultaban miró fijamente hacia abajo, hacia el reino inferior. A Ding Songyan se le erizó el cabello al instante. Sintió una mirada densa y palpable caer desde lo alto, atravesar el sueño y posarse sobre él. No, no venía solo desde arriba, sino desde debajo de las Nueve Fuentes, desde los Ocho Confines y las Seis Direcciones: ¡de todas partes! En silencio, el sueño de Hu Chaohui se hizo añicos y el espíritu de Ding Songyan regresó de golpe a su propio cuerpo. Abrió los ojos de manera abrupta y encontró el qi del cielo y la tierra sumido en el caos: viento y lluvia entremezclados, la luna brillante con pocas estrellas, el calor de la tierra ascendiendo y el hielo esparciéndose. El inframundo, envuelto en una oscuridad similar al humo, también apareció ante sus ojos. A través del Reino del Caos, reflejó de forma natural su apariencia actual: Su rostro lucía tenue y borroso, como si estuviera cubierto por una gasa negra; su piel estaba notablemente amarillenta, sus seis piernas eran casi invisibles y las alas de las cuatro estaciones tenían cada una un color diferente. Había manifestado por completo las anomalías físicas de un Gran Maestro del Caos. Sus ojos yin también se habían abierto de manera inexplicable. \*\*\* En algún lugar de la Capital de la Llama. Ji Hanyi, vestida de blanco y practicando una delicada caligrafía regular de horquilla y flor con un pincel, retrocedió de pronto a toda velocidad mientras capa tras capa de barreras invisibles surgían ante ella. Fue como si, en un solo suspiro, hubiera escapado más allá de las capas del cielo y la tierra, dejando de estar en este reino. Sin embargo, aquella mirada inexplicable no encontró obstáculo alguno: atravesó los Tres Reinos en todas direcciones, cruzando los Ocho Confines y las Seis Direcciones, hasta posarse sobre ella. El qi del vacío hirvió de repente, agitando el cielo y la tierra por completo. La mirada se desvaneció en un instante y Ji Hanyi se detuvo. El borde de su falda se levantó ligeramente y todo volvió rápidamente a la calma. «¿Qué habrá provocado mi buen Segundo Hermano esta vez? De verdad sabe cómo darle sorpresas a la gente...», murmuró la mujer de belleza extraordinaria, mitad complacida y mitad molesta. \*\*\* En una habitación tranquila del Estudio Terraza del Fénix. Un hombre con una túnica holgada y una corona alta estaba sentado con las piernas cruzadas. Sus cejas parecían espadas afiladas que se alzaban hacia sus sienes, sus ojos recordaban a flores de durazno con pupilas profundas como estanques, su nariz era recta y heroica, su mandíbula suave y sus facciones bien definidas. Era un hombre extraordinariamente apuesto. El hombre giró la cabeza hacia la ventana y dejó escapar un leve: «¿Oh?». El qi del cielo y la tierra en la Capital de la Llama se había desordenado sin explicación. \*\*\* En el Callejón Cola de Tigre, en el patio trasero de la tienda de vino barato. La Duodécima Dama Luo leía a la luz de la lámpara mientras anotaba sus reflexiones con un pincel, lucía una letra elegante y digna. De pronto, presionó el pincel con demasiada fuerza y levantó la mirada hacia la puerta. Un momento después, murmuró casi sin hacer ruido: —¿Relacionado con el Emperador Celestial? \*\*\* En ese mismo instante, no se sabe cuánta gente en toda la Capital de la Llama exclamó en voz baja y cuántos se sumieron en sus pensamientos. Ding Songyan podía adivinar vagamente la razón, pero no tenía tiempo que perder. Cerró rápidamente sus ojos yin y empleó el Tratado sobre Compartir las Sombras del Mundo para ocultar las anomalías del Caos. Luego, recurriendo a Fundir Todas las Cosas en la Unidad para borrar cualquier rastro y qi, se escurrió fuera de la residencia de Liu. En el camino se topó con un viento y una lluvia furiosos, nieve de principios de invierno y una luna brillante en lo alto, como si las cuatro estaciones hubieran caído en el desorden. Le tomó el tiempo de una taza de té entera para que la anomalía se desvaneciera, lo que también libró a Ding Songyan de cualquier peligro de ser descubierto. Huyó hasta llegar a un patio lateral de la finca del Príncipe Kang, suspiró aliviado y repasó lo que acababa de experimentar. «¿Eso fue... la mirada del Emperador Celestial?». Cuanto más lo pensaba, más aterrorizado se sentía. Aunque nunca había presenciado el poder de un Sabio, no creía que nadie, tras la separación entre el cielo y la tierra, pudiera provocar semejante terror, el cual era peor incluso que el alma remanente del Fénix de Nueve Cabezas vagando por el inframundo. «¿El Emperador Celestial todavía existe?». «¿Habrá lanzado su mirada desde el Reino Celestial?». «¿Pero por qué le habría permitido a Yan Changqing entrar al Palacio de Kunlun a tomar parte de los restos del Caos?». «¿Qué significa Su mirada?». «Hasta llegué a pensar que me enfrentaría a una tribulación celestial y a un castigo divino...». «Digno del Emperador Celestial. Lo que vi en el sueño era la figura de un mural dentro de los recuerdos de Hu Chaohui, separada de mí por quién sabe cuántas capas, y aun así pudo resonar con mi esencia del Caos para entablar una conexión...». «Esa mirada de hace un momento no parecía dirigida solo a mí. Je, je, mi buena hermana también está en la Capital de la Llama. Ella se quedó con la mayor parte del Caos, así que debió de haber compartido esta carga conmigo...». «De esa forma, hay dos fuentes de desorden en el qi del cielo y la tierra que se afectan mutuamente, alterando toda una región. Incluso si la Oficina de Prohibición Marcial llama a un Maestro Supremo, lo más probable es que no encuentren nada y no puedan rastrearlo hasta la casa del Hermano Liu». «Maldición, pude sentir que la mirada también cayó sobre mi hermanita. Ella adivinará fácilmente que yo estoy detrás de esto. Me pregunto si se enfadará y qué irá a hacer después...». De forma instintiva, Ding Songyan se llevó una mano a la sien y se la frotó, pensando en cómo lidiar con su hermana si venía a pedirle cuentas. También comprendió de forma vaga que eso de "comer el Caos juntos y compartir el yin y el yang" podría ser cierto. En cuanto al resto, tal vez su hermana lo había adornado, exagerando de manera casual para asustarlo. A medida que reflexionaba sobre esto, el ánimo de Ding Songyan se fue asentando. Se giró para examinar su propia condición. Puesto que no había caído muerto en el acto, era evidente que al Emperador Celestial no le importaba una hormiga como él. O tal vez, para mantener la separación entre el cielo y la tierra, no podía actuar con facilidad, por lo que la amenaza no era inminente y no necesitaba preocuparse por el momento. Al carecer de información suficiente para deducir más, Ding Songyan decidió concentrarse en sí mismo. Pronto confirmó dos cosas: Primero, ahora podía percibir todas las aperturas exteriores que le quedaban. Segundo, podía abrir sus ojos yin a voluntad sin necesitar que la marca del Corazón Celestial los activara, y lo mismo sucedía con el Tránsito Yin. «¿Acaso esa mirada del Emperador Celestial estimuló mi espíritu y sacudió mi alma, provocando este cambio?». Ding Songyan cerró los ojos, hizo circular el Qi de las Diez Mil Formas Presencia-Ausencia y condensó rápidamente las dos aperturas exteriores que acababa de dominar. Ya solo le quedaba el Abismo Retornante para perfeccionar el Reino del Dharma en las artes marciales del Caos. «Uf...». Ding Songyan exhaló, dejando que el contenido de los Fundamentos de los Decretos del Cielo fuera surgiendo poco a poco en su mente. No pudo evitar culpar a Hu Chaohui: «En aquel entonces, a este tipo le faltó perspicacia; no estudió los murales con cuidado y no lo recordó todo. Por su culpa, no puedo dominar el Arte de Manejar el Mar Vidriado. Solo me queda esperar y ver si algún día encuentro la cueva que dejó Buting Huyu». En cuanto a los Fundamentos de los Decretos del Cielo, Ding Songyan no tenía intención de gastar su tiempo de vida en cultivarlos. Esa arte marcial era en realidad algo similar al estado del Corazón Celestial. Ambas podían alterar el qi del cielo y la tierra en la zona circundante, pero con ella no podía percibir con claridad la presencia o los cambios de dicho qi. Ding Songyan planeaba usar los Fundamentos de los Decretos del Cielo como base, tomando como referencia la marca del Corazón Celestial para extrapolar sus variaciones; su objetivo era mejorarla y, de ser posible, crear su propia arte secreta o arte marcial utilizable para "percibir la voluntad del cielo y ejecutar sus decretos". Un falso Corazón Celestial reemplazaría al verdadero, reduciendo así su dependencia de la marca. Un objeto externo como la marca del Corazón Celestial tendría que abandonarse tarde o temprano.
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)

Continúa leyendo

La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)

Capítulo 238

Siguiente Capítulo ›

La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 237

Estás leyendo el capítulo 237 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.