Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 220 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
En cuanto Ding Songyan regresó al patio lateral de la finca, vio al Gran Anciano Wang Zhou esperándolo sentado en un taburete de piedra.
—Tío Abuelo Maestro, ¿qué lo trae por aquí? —preguntó Ding Songyan, sabiendo perfectamente el motivo de su visita pero simulando una completa sorpresa.
Wang Zhou, de cabello negro, echó un vistazo a su alrededor y bajó la voz de forma instintiva:
—El Mal sin Medida Sun Feiyang está muerto. ¿Fuiste tú?
Wang Zhou lo había analizado a fondo: alguien lo suficientemente fuerte como para matar de un solo golpe a un Sun Feiyang herido, sin intenciones de revelar su identidad, usuario de espada larga, que no fuera un Maestro Supremo y con motivos de sobra. Tras considerar cada detalle, concluyó que solo una persona en toda la Capital de la Llama cumplía con las cinco condiciones.
¡El joven que tenía en frente!
—Tío Abuelo Maestro, ansiaba la venganza pero no quería involucrar a la secta. Por eso no se lo dije con anticipación —admitió Ding Songyan de inmediato.
«Querida hermanita, no era mi intención dejar que la Secta Noche-Brillante se enterara. Si alguien lo adivina, ya no puedo hacer nada».
Wang Zhou se sintió conmovido, aunque no pudo evitar suspirar:
—Con el gesto bastaba. No tenías por qué correr semejante riesgo aquí en la Capital de la Llama. De todos modos, hiciste bien en ocultar tu identidad. El Camino del Mal Acumulado se venga de la más mínima ofensa. Sun Feiyang era su miembro más fuerte por debajo de los Cuatro Dioses del Temor, una de sus cartas de triunfo. Una secta que no cuenta con un Maestro Supremo no podría resistir su venganza, ya fuera abierta o encubierta.
Luego, Wang Zhou preguntó con desconcierto:
—¿Y cómo descubriste dónde se escondía Sun Feiyang? ¿Acaso fue por medio del chef Shi, el de la Tienda de Vino Barato que me mencionaste?
«Tío Abuelo Maestro, ¡estaba esperando a que preguntara eso! De verdad es un veterano del jianghu, va directo al grano...». Profundamente emocionado, Ding Songyan negó con la cabeza y respondió con calma:
—Disputas internas entre las facciones heréticas. Alguien sabía que la Secta Noche-Brillante le tenía rencor a Sun Feiyang y me pasó la información en secreto.
A Wang Zhou le brillaron los ojos:
—¿Y les creíste?
—No me quedó otra alternativa. —Ding Songyan lanzó la indirecta más clara posible sin decirlo de forma explícita, pues eso enfurecería a su querida hermanita.
Wang Zhou guardó silencio, reflexionando sobre lo que acababa de escuchar.
«Si las facciones heréticas querían usar a la Secta Noche-Brillante para matar a Sun Feiyang, ¿por qué le dieron la información a Songyan en lugar de a mí? Para el mundo exterior, yo soy el Gran Maestro que recibió el primer rango tras matar a Bai Zhaolin, el único con la fuerza para lograrlo. Songyan solo está en el Reino de la Gran Derivación perfeccionado...».
«Paso la mayor parte del tiempo cultivando en la residencia y casi no salgo. ¿Solo pueden contactarme a través de Songyan?».
«¿O será que saben que Songyan es un Gran Maestro y que no es mucho más débil que Sun Feiyang?».
«¿Cómo podrían saberlo...?».
«No le quedó otra alternativa...».
De pronto, un nombre le vino a la mente a Wang Zhou.
«¡La Demonia de las Nueve Maldades, Ji Hanyi!».
«La líder del Camino de la Extinción de los Santos también consumió los restos del Caos. ¿Acaso eso le permitió descubrir la verdadera condición de Songyan mientras intentaba pasarnos información? ¿Aprovechó para obligarlo a matar al Mal sin Medida Sun Feiyang?».
Wang Zhou disimuló su preocupación y preguntó con tono pensativo:
—¿Qué piensas hacer ahora?
—Mantener la calma y mantenerme firme por el momento. Si no me queda salida, no caeré solo. —Ding Songyan mantuvo su respuesta vaga.
Wang Zhou asintió levemente:
—Entonces esperemos a ver cómo se desarrollan los hechos.
Soltó una leve risa y añadió:
—Por supuesto que confiamos en ti.
Ding Songyan dejó el tema hasta ahí. Le contó a Wang Zhou todo lo que había averiguado, incluyendo la colaboración del Camino del Mal Acumulado con la Orden del Abismo Retornante y la Orden del Chamanismo, para luego agregar:
—Tío Abuelo Maestro, por favor no reporte nada de esto todavía. No podemos explicar cómo obtuvimos la fuente. Ya encontraré otra forma de hacer que la Oficina de Prohibición Marcial se entere.
—De acuerdo. —Wang Zhou no presionó más. Se levantó y salió del patio lateral.
También tenía la intención de preguntarle: «¿Qué está pasando entre tú y la Duodécima Dama Luo, la de la Tienda de Vino Barato? ¿Acaso no son tú y Zhuxi una pareja? ¿Cómo es que estos rumores ya llegaron a mis oídos?».
Sin embargo, como los asuntos serios eran lo primero, consideró que no valía la pena preguntar sobre chismes tan obvios.
Tras ver marchar a su Tío Abuelo Maestro Wang, Ding Songyan se sentó en el patio. Parecía relajado por fuera, pero por dentro estaba tenso. Temía que la Hermanita Qingyan pudiera aparecer de repente para castigarlo.
Ella lideraba el Camino de la Extinción de los Santos, no la Secta Noche-Brillante. No necesitaba pruebas para actuar; una vez que tomaba una decisión, de nada servía intentar aclararlo como un malentendido o un error inocente.
Ninguna cantidad de palabras astutas o excusas elaboradas servía de nada si ella ya había decidido la verdad por su cuenta.
Ding Songyan sabía muy bien que recurrir a esos pequeños trucos para poner a prueba los límites de su hermana era como jugar con fuego. Podía terminar quemándose vivo en cualquier momento.
Aun así, someterse sin más, sin intentar salvarse y liberarse, no iba con su forma de ser.
Dicho con amabilidad, era alguien tenaz y decidido; dicho sin tanto rodeo, era un terco que se negaba a aprender la lección.
Al notar que pasaba un buen rato sin que ocurriera nada, Ding Songyan suspiró en silencio para sus adentros.
«Parece que mi Hermanita no me está vigilando a cada momento. Al fin y al cabo, la líder de una facción de primer nivel no debe de tener tanto tiempo libre...».
Ya con el cuerpo y la mente más relajados, esperó a que los sirvientes le trajeran la cena.
Sin embargo, Fan Chunlin llegó antes que la comida.
El discípulo de la Escuela del Asesinato en las Sombras, que llevaba marcas negras de leopardo en la frente, miró a Ding Songyan con emociones contradictorias. Se sentó frente a él y dudó un buen rato antes de hablar.
—Si tienes algo que decir, suéltalo sin más —dijo Ding Songyan con una sonrisa.
Fan Chunlin titubeó un momento:
—¿Sa... saliste hoy con la Duodécima Dama?
—Sí —admitió Ding Songyan sin vacilar.
La decepción y el pesar se profundizaron en el rostro de Fan Chunlin:
—¿Y qué... qué hay entre ustedes dos ahora?
Ding Songyan soltó una risa divertida:
—La Duodécima Dama ya está harta de que la gente la moleste, incluyéndote a ti y a Wu Mo. Me pidió que la ayudara a montar una actuación para que todos ustedes se rindieran y dejaran de tomarse atribuciones con ella. Avísales a Wu Mo y a Li Baima más tarde.
—Ah, ya entiendo... —La expresión de Fan Chunlin se relajó un poco, aunque la decepción no desapareció del todo.
Después de cenar, Ding Songyan regresó a su habitación, encendió la lámpara de aceite, extendió unas hojas de papel y retomó la escritura de su historia.
«Escribir un libro es algo excelente. Tengo que seguir con esto», reflexionó mientras avanzaba con la pluma.
No solo le servía para intercambiar conceptos marciales con el héroe Ou, sino que también podía usarlo para complacer a su hermanita.
«Tu Segundo Hermano siempre ha recordado lo mucho que te gustaba escuchar sus historias antes de dormir. Mira, estoy escribiendo una especialmente para ti...».
Si poner a prueba sus límites equivalía a jugar con fuego, necesitaba una forma de enmendar las cosas cuando algo saliera mal.
Además, la Demonia Ji era de carácter voluble; sus límites cambiaban seguido y dependían mucho de su estado de ánimo. Esto no era un juego con diálogos ni opciones fijas, y el afecto que ella sentía por él no era una puntuación fija que variaba solo según sus acciones.
Apelar a sus sentimientos era la mejor manera de ganar un mayor margen de error.
Pero para lograrlo no bastaba con palabras o recuerdos del pasado; tenía que demostrarlo con hechos reales.
\*\*\*
A la mañana siguiente, Ding Songyan y sus tres compañeros montaban guardia en la puerta de la esquina sureste, viendo pasar a la gente.
El otoño estaba llegando a su fin y el clima se había vuelto bastante frío. Cuando las nubes tapaban el sol, se sentía como si el invierno ya se hubiera instalado.
Ding Songyan descubrió de pronto que disfrutaba bastante el turno de guardia. No tenía que pensar en los planes de los herejes ni preocuparse por las amenazas de la Demonia Ji; podía despejar la mente y limitarse a vigilar.
Poco después, notó que las sirvientas del patio exterior —mujeres mayores dedicadas a las tareas pesadas— y las supervisoras del hogar salían una tras otra, todas vestidas con sus mejores prendas.
—¿Van a alguna feria del templo? —le preguntó Ding Songyan a Li Baima, que estaba frente a él.
Li Baima parpadeó, sorprendido:
—¿Acaso no lo sabes?
—No —negó Ding Songyan con sinceridad.
Durante los últimos dos días, haber matado a Sun Feiyang y lidiar con su difícil hermana habían consumido toda su atención, por lo que casi no se había enterado de nada más.
Li Baima sonrió:
—Yu Chongyuan, de la Secta de los Cinco Santos, llega hoy a la capital.
«¿El Canto del Fénix de los Nueve Firmamentos, Yu Chongyuan? ¿El único Maestro Supremo de la Clasificación de los Hombres Apuestos del Jianghu, y por si fuera poco es alguien recto, caballeroso, cortés y virtuoso...? Con razón es tan popular. Je, ¿le lanzarán tanta fruta al carruaje que van a terminar llenándolo? Una lástima que sea demasiado fuerte como para morirse de vergüenza ante tantas miradas...», comprendió Ding Songyan al instante.
Ninguno de los cuatro sintió la menor tentación de ir a mirar. Si se hubiera tratado de alguien de la Clasificación de las Grandes Bellezas del Jianghu, la historia habría sido otra.
«Los propios Maestros Supremos de la corte, el Maestro Supremo Hong, los de la sede de la Orden del Rey de la Cocina y la sede del Templo Dangkang, además de los Maestros Supremos de sectas como Yu Chongyuan... Debe de haber por lo menos diez Maestros Supremos ortodoxos en la Capital de la Llama...», recordó Ding Songyan.
Cuando terminó su turno, en lugar de volver al patio lateral, se dirigió hacia el sur.
—¿A dónde vas, Hermano Ding? —preguntó Wu Mo con curiosidad.
—A la Tienda de Vino Barato —respondió Ding Songyan con total naturalidad.
Fan Chunlin y los demás guardaron silencio. Se le quedaron mirando como con ganas de decirle algo, pero al final lo pensaron mejor y ninguno lo siguió.
Al llegar a la Tienda de Vino Barato, Ding Songyan no vio a la Duodécima Dama por ningún lado, así que le preguntó al mesero, Séptimo Yu:
—¿Dónde está la tendera?
—En el patio trasero —respondió Séptimo Yu sin rodeos.
Con la soltura de quien entra a su propia casa, Ding Songyan tomó el camino habitual pasando por la cocina.
Al cruzar, notó que el chef Shi lo observaba con una expresión indescifrable, a lo que Ding Songyan respondió dedicándole una sonrisa amistosa.
Mientras lo veía dirigirse al patio trasero, Shi Wuyan recordó de repente la noticia que había recibido la noche anterior.
«El Mal sin Medida Sun Feiyang fue asesinado en el Callejón Fengjia, en el este de la ciudad...».
«El asesino llevaba una máscara de Muchacho Dorado...».
«La Duodécima Dama... estaba juntando información para él y ocultándomelo a mí. Él también debe de tener la fuerza del Reino del Dharma perfeccionado. Hacen una buena pareja...». Shi Wuyan dejó ir un leve suspiro.
En el patio trasero, la Duodécima Dama Luo estaba sentada en un columpio, vistiendo una falda plisada de color rojo oscuro que se balanceaba suavemente con la brisa. Tenía la mirada perdida en la distancia.
Cuando Luo Mingyin se giró a mirarlo, Ding Songyan sonrió y se le adelantó antes de que ella pudiera hablar:
—¿Contemplando el cielo y la tierra?
—Soñando despierta —respondió la Duodécima Dama Luo con tono seco—. ¿A qué viniste esta vez?
Ding Songyan sonrió:
—Le debo tantos favores, Duodécima Dama, y como no he tenido oportunidad de pagárselos, lo mínimo que puedo hacer es venir todos los días a ver cómo se encuentra. Si no, me sentiría culpable.
—¡Todos los días... ni que fuera tu madre! ¡No necesitas presentar tus respetos mañana y noche! —exclamó la Duodécima Dama Luo, incapaz de contenerse.
Ding Songyan cambió de tema y echó un vistazo hacia la cocina:
—El chef Shi parece tener una idea equivocada sobre mí.
Algo cruzó por el rostro de la Duodécima Dama Luo, quien terminó suspirando:
—Déjalo. Solo no te hagas tú también una idea equivocada.
—¿Lo ve? Todavía puedo serle de utilidad, Duodécima Dama; puedo ahorrarle bastantes problemas —presumió Ding Songyan sin el menor reparo.
La Duodécima Dama Luo le lanzó una mirada de reojo y bajó ligeramente del columpio:
—Ya que lo mencionas, sí tengo algo para ti.
Sin pedir detalles, Ding Songyan juntó las manos en gesto de respeto:
—Usted dirá.
\*\*\*
Provincia de Du, prefectura de Changhua.
Zheng Ziming estaba escribiendo junto a la ventana cuando un pájaro se posó de pronto ante él.
El ave tenía ojos de un rojo brillante y un cuerpo castaño ensamblado con piezas de madera; no era más grande que la palma de una mano y se trataba claramente de un mecanismo autómata.
Zheng Ziming tomó el pájaro de madera, le abrió el compartimento del vientre y extrajo una carta.
—¿Padre, son noticias urgentes de la Capital de la Llama? —preguntó Zheng Zhuxi, que lo había estado acompañando mientras leía, poniéndose de pie.
Al percibir un tenaz qi yin que emanaba del autómata, utilizó las Pupilas de Vela y Estrella. En efecto, la silueta espectral de un ave estaba vinculada al artefacto.
«¿Acaso... no es esta la idea de Qu Zhongheng?», pensó Zheng Zhuxi, parpadeando con sorpresa.
Al ver a su hija examinando el pájaro de madera, Zheng Ziming le explicó con una sonrisa:
—Es una creación conjunta entre la Oficina de Mecanismos Ingeniosos y la Secta del Espíritu Verdadero. Dicen que se inspiraron en Qu Zhongheng, el de la prefectura de Dingjiang. Con razón te resulta familiar.
Mientras hablaba, desdobló la carta. Su rostro fue cambiando gradualmente, mostrando una mezcla de satisfacción y nostalgia.
Zheng Zhuxi estaba a punto de preguntarle algo cuando su padre murmuró, casi para sí mismo:
—El Mal sin Medida Sun Feiyang fue asesinado ayer por la tarde en la Capital de la Llama.
«El Mal sin Medida Sun Feiyang...». Las pupilas dobles de Zheng Zhuxi se dilataron levemente.
Ese nombre permanecía grabado en su memoria, un nombre que no se atrevía a olvidar.
«¿Sun Feiyang, el mismo que mandó a Bai Zhaolin a la Montaña del Lago Alpino, está muerto? ¿Y en la Capital de la Llama? ¿Acaso habrá sido...?». Sus ojos estrellados se desviaron levemente mientras una sospecha repentina cruzaba por su mente.
Una ola de emoción la recorrió por completo. En ese preciso instante, Zheng Ziming añadió:
—El asesino de Sun Feiyang llevaba una máscara de Muchacho Dorado.
«¿Una máscara de Muchacho Dorado?». Zheng Zhuxi se quedó helada un momento y luego parpadeó.
Sus emociones encontradas parecieron tomar dos caminos: una parte se reflejó en sus ojos y el resto se dibujó suavemente en la comisura de sus labios.

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Estás leyendo el capítulo 220 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 27 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.