arrow_back

Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 217 online gratis en español

🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
La pregunta de Sun Feiyang golpeó a Ding Songyan como un balde de agua helada. «¿Acaso hay alguien más detrás de todo esto?». Se serenó de inmediato. Tal vez le estaba dando demasiadas vueltas al asunto. Tras meditarlo unos instantes, le preguntó: —Fu Yangquan trabaja para el Maestro Wei y fue enviado a la prefectura de Dingjiang a cumplir una misión. El Maestro Wei es un Dos Rostros que cultiva la Escritura del Demonio del Corazón. Supongo que sabes perfectamente quién es, ¿verdad? Esta vez, el fantasma de Sun Feiyang asintió con la cabeza. —Wei Wuji, el líder oculto de la Secta de los Diez Reflejos. Es un Dos Rostros de nacimiento, no alguien que se volvió así por corrupción. Se encarga de controlar la Secta de los Diez Reflejos en nombre del Maestro del Camino. «Wei Wuji...». Ding Songyan memorizó el nombre en su mente. La Secta de los Diez Reflejos era la facción heterodoxa que el Mariscal Yi había mencionado como heredera de la Escritura del Demonio del Corazón, y contaba con tres Grandes Maestros. La Oficina de Prohibición Marcial le había facilitado previamente a la Secta Noche-Brillante información sobre ellos con tres nombres listados, pero ninguno llevaba el apellido Wei. Ahora el enigma quedaba resuelto: Wei Wuji siempre se había mantenido tras bambalinas, sin mostrarse jamás en público. —¿Acaso la Secta de los Diez Reflejos es una rama independiente del Camino del Mal Acumulado? —indagó Ding Songyan, mientras su sobresalto inicial se disipaba. —No. Son sirvientes del Maestro del Camino. Por lo visto, la Escritura del Demonio del Corazón les resulta sumamente útil a los Dos Rostros, ya que les permite dominar su propio egoísmo, traición, codicia y malicia como si se tratara de demonios internos. Así consiguen, al menos, no perder de vista el plan principal. Por esa razón, el Maestro del Camino puso a la Secta de los Diez Reflejos bajo su absoluto control —reveló el fantasma de Sun Feiyang, compartiendo todo cuanto sabía. «¿Un Enviado del Mal que ha echado a perder no pocos planes solo por dar rienda suelta a su impulso de cometer atrocidades viene ahora a criticar a los verdaderos Dos Rostros por ignorar el panorama general? Vaya ironía... Aunque, viéndolo bien, un auténtico villano debería abrazar su doble rasero sin el menor empacho...». Desde que acabó con el Mal sin Medida Sun Feiyang, Ding Songyan había mantenido un ánimo bastante bueno, salvo en el momento en que indagó sobre el duelo a muerte de Bai Zhaolin. Bastaba con no detenerse a cavilar en los horrores cometidos por aquel sujeto. La pregunta «¿Quién es Fu Yangquan?» solo le había provocado un susto pasajero. —¿Has tenido mucho trato con los Dos Rostros? —prosiguió Ding Songyan tirando del hilo. Sun Feiyang volvió a negar con la cabeza. —Hay uno o dos Dos Rostros en cada grupo de Enviados del Mal, Enviados de Intención Maligna y Enviados de los Ocho Vientos. A los demás los controlan en nombre del Maestro del Camino verdaderos Dos Rostros como Wei Wuji. Tampoco es que sepa gran cosa sobre ellos. Igualmente ignoro si alguno de los otros tres Maestros Supremos, aparte del Maestro del Camino, son Dos Rostros. Ding Songyan precisó con cuidado cuáles enviados pertenecían a los Dos Rostros y luego retomó el tema central. —¿Qué tan poderoso es Wei Wuji? —Más o menos a mi nivel, pero me saca más de cuarenta años de juventud y tiene bastantes probabilidades de alcanzar el Reino del Hombre Celestial. Me encantaría matarlo; si yo no puedo llegar a ser Maestro Supremo, ¿por qué habría de conseguirlo él? —soltó Sun Feiyang repleto de amargura. Como Wei Wuji se había reservado siempre tras bambalinas y operaba bajo identidades falsas, no aparecía registrado en la Prisión del Dios Malévolo. «Vaya, sigue lleno de rencor. Un villano hasta la médula...». Ding Songyan preguntó: —¿Tus planes para la Secta Noche-Brillante estaban separados de los de Wei Wuji? ¿Apenas tenías idea de lo que él hacía por su lado? De ser así, resultaba perfectamente lógico que Sun Feiyang no tuviera la menor noción sobre Fu Yangquan. —Así es. El Maestro del Camino vive en constante guardia contra nosotros —dijo el fantasma de Sun Feiyang, incapaz de contener una burla hacia Tan Guanchan a pesar de su propio miedo—. No le gusta que las distintas facciones bajo su mando hagan tratos o arreglos a sus espaldas. «Tan Guanchan puede ser el líder del Camino del Mal Acumulado, pero esa no es la única facción que maneja...». Ding Songyan asintió despacio y preguntó, como si buscara reconfirmar sus sospechas: —¿Qué clase de sujeto es Wei Wuji? Aun temblando, el fantasma de Sun Feiyang esbozó una mueca despectiva. —Es traicionero, despiadado, egoísta y codicioso, pero sabe dominarse. Tiene cabeza y resulta bastante precavido. «Bastante precavido...». La expresión de Ding Songyan se volvió rígida al instante. Un frío repentino le recorrió el pecho. «Si es un hombre así de cauto, ¿por qué no esperó a que el asunto de la Maestra se resolviera y se confirmara su muerte antes de enviar a ese Dos Rostros con Semilla Demoníaca a la prefectura de Dingjiang?». «La captura de ese Dos Rostros estuvo a punto de echar a perder los planes de Tan Guanchan». «Faltaban más de cuatro meses para el reclutamiento de fin de año; Wei Wuji no tenía ninguna prisa...». «Además, dentro del plan, ese muchacho no tenía nada más que hacer en la prefectura de Dingjiang aparte de aguardar dicho reclutamiento. Fu Yangquan se encargaba de todo lo demás...». «Puesto en su lugar, yo habría esperado la confirmación de la muerte de la Maestra antes de mover a ese Dos Rostros con Semilla Demoníaca a la prefectura de Dingjiang. ¿Para qué arriesgarse a que todo fallara?». Mientras sus pensamientos volaban a toda prisa, Ding Songyan recordó de pronto las palabras que había escuchado en aquel entonces: «Aguarda a que Tao Wenshu muera y luego aprovecha el reclutamiento de fin de año para infiltrarte en la Secta Noche-Brillante». Con la prisa de aquel instante no le había encontrado nada raro a esa frase, pero ahora, cuanto más la sopesaba, más extraña le parecía. Se trataba de un Dos Rostros con Semilla Demoníaca sin ninguna experiencia, preparado de forma exclusiva para el reclutamiento de la secta. «¿Por qué razón tendrían que decirle que esperara a la muerte de Tao Wenshu? ¡Eso era un dato de suma confidencialidad!». «Si Wei Wuji fuera un descuidado, lo entendería; pero ni el propio Mal sin Medida Sun Feiyang ponía en duda su cautela». «¿No era mucho más sencillo decirle únicamente: "Aprovecha el reclutamiento de fin de año para infiltrarte en la Secta Noche-Brillante"?». «Si la Maestra llegaba a salir con vida del asunto con Bai Zhaolin, Wei Wuji todavía habría dispuesto de más de cuatro meses para retirar a ese Dos Rostros. ¡No había la menor necesidad de mencionar la muerte de la Maestra!». «¡Esas palabras se dijeron con toda la intención!». «Fue... como si buscaran advertir a alguien». «¿A la Secta Noche-Brillante? ¿A mí?». Ding Songyan entrecerró los ojos, con la mente vuelta un mar de dudas. «De verdad hay alguien más detrás de todo esto...». «Se siente un poco como obra de la Demonia Ji. Aunque, si mi inmerecida hermanita hubiera tenido que ver, seguramente que anoche me lo habría mencionado para hacerse la buena y burlarse de mí...». «Tendré que preguntárselo la próxima vez que venga a jugar conmigo. No me puedo permitir sacar conclusiones equivocadas en un asunto de esta importancia...». Ding Songyan continuó interrogándolo un rato más sobre el Maestro Wei y los Dos Rostros. Al ver que no surgía más información, pasó a indagar sobre la estructura interna del Camino del Mal Acumulado. Incluso tras semejante interrogatorio, el fantasma de Sun Feiyang aún no se disipaba. Haber pasado décadas en el Reino del Dharma perfeccionado sin duda marcaba una gran diferencia. Ding Songyan evaluó con cuidado la situación en la superficie. Los sirvientes solían evitar la casa principal a menos que tuvieran un motivo de fuerza mayor para acercarse, de modo que todavía no se habían percatado de los cadáveres. Aprovechó esa ventana de tiempo para cuestionar al fantasma de Sun Feiyang sobre el Arte Divino del Mal Acumulado, centrándose de manera especial en la Espada Asesina de la Fidelidad. Esa arte de espada destacaba en desbaratar los ataques y las variaciones previstas del enemigo, por lo que tal vez pudiera integrar sus principios en la Espada del Camino Unificado. Ding Songyan no albergaba la menor intención de cultivar el Arte Divino del Mal Acumulado como una arte secundaria para crear variantes en el futuro. Por un lado, parecía alterar progresivamente la personalidad del practicante, avivando toda clase de inclinaciones perversas; por otro, si no acumulabas actos malvados, cualquier técnica derivada quedaría convertida en un cascarón vacío e incapaz de desplegar ni el treinta por ciento de su poder verdadero. No valía la pena correr semejante riesgo por una ganancia tan miserable. Lo ideal era analizar sus movimientos, sus técnicas y el manejo de las aperturas para desentrañar sus principios básicos e incorporar lo que le sirviera a sus propias artes. A mitad de la conversación, el fantasma de Sun Feiyang perdió finalmente su cohesión y, tras soltar un chillido agudo, se disolvió en el aire sin dejar el menor rastro. —Logré memorizar casi toda la Espada Asesina de la Fidelidad, pero del resto solo me quedé con lo más básico —lamentó Ding Songyan con un toque de pesar. Se inclinó, cubrió su mano derecha con el oscuro Qi de las Diez Mil Formas Presencia-Ausencia y procedió a registrar el cadáver de Sun Feiyang. Aparte de las dos armas, ambas con una calidad que no le envidiaba nada a Sombra Gélida, encontró billetes de banco por un valor total de 11.200 taeles, un frasco con píldoras de un tono rojo oscuro tirando a púrpura que apestaban a sangre, una libreta repleta de anotaciones sobre su cultivo, varios órganos humanos cercenados que se conservaban mediante métodos especiales y algo de plata suelta. Las píldoras eran famosas en el jianghu: la medicina curativa suprema del Camino del Mal Acumulado, conocidas como el Feto de Siete Meses, las cuales se elaboraban a partir de fetos de siete meses de gestación. Solo les surtían efecto a los cultivadores de dicha rama que extraían poder de los actos malvados. Resultaban más eficaces que la Píldora de Sustento Vital y ayudaban a desgastar el qi verdadero enemigo que contrarrestara el del usuario, aunque estaban lejos de resucitar muertos o hacer crecer carne sobre los huesos. Asqueado por las píldoras del Feto de Siete Meses y los restos humanos, Ding Songyan tomó primero la libreta de cultivo. Usando el autoengaño del Arte del Corazón Celestial, memorizó a toda prisa cada página que consideró de utilidad. Terminado eso, sopesó detenidamente si le convenía llevarse los billetes de banco. Quedaba descartado llevarse la espada teñida de sangre o el pincho afilado, pues resultaría muy complicado venderlos y podrían delatarlo fácilmente como el asesino. Si no le había pedido ayuda al Tío Abuelo Maestro Wang ni había recurrido a la Oficina de Prohibición Marcial para apresar a Sun Feiyang, era justamente para no arrastrar a la Secta Noche-Brillante a este asunto. El Camino del Mal Acumulado cobrabas sus afrentas sin perdonar la más mínima traición, y la Secta Noche-Brillante todavía se encontraba en una posición relativamente vulnerable. «¡Que el Muchacho Dorado se atribuya el mérito de castigar el mal es justo lo que corresponde!». «Estos billetes no parecen llevar ninguna marca particular. ¿Quién podría asegurar si proceden del Camino del Mal Acumulado o de la Secta Noche-Brillante? E incluso si tuvieran marcas, tras moverlos por unos cuantos bancos nadie podrá rastrearlos hasta mi persona...». «El único inconveniente es que podría circular el rumor de que el virtuoso Muchacho Dorado siente demasiada codicia por el dinero, lo cual resultaría un tanto vergonzoso frente a la Hermana Mayor. Pero no pienso gastar esta plata manchada de sangre para mi propio provecho; la ingresaré en la Sociedad de Ayuda que fundamos y así ayudaremos a más personas. La Hermana Mayor solo me elogiará por ello...». Mientras le daba vueltas al asunto, Ding Songyan empleó el Qi de las Diez Mil Formas Presencia-Ausencia para limpiar la superficie de cada billete, disolviendo cualquier rastro en la unidad. Solo entonces los dobló y los guardó bien. Volvió a desenvainar a Sombra Gélida, la colocó a la altura del cuello de Sun Feiyang y liberó un tajo de qi de espada con un gesto despreocupado. Tras guardar la espada, arregló un poco el lugar y cargó la cabeza de Sun Feiyang a través del pasadizo secreto hasta salir a la superficie. Al aproximarse a la casa principal, pisó con fuerza un escalón de piedra con el pie derecho. ¡BAM! El piso tembló y la casa principal entera se sacudió violentamente. El estruendo puso en alerta de inmediato a los sirvientes, quienes corrieron hacia el lugar por instinto. Llegaron justo a tiempo para ver cómo un objeto redondo salía volando desde la casa principal y caía rodando al patio. Era una cabeza ensangrentada, con los ojos todavía abiertos de par en par y con marcas negras trazando el carácter de "maldad" en la frente. A pesar de que todos los sirvientes trabajaban para el Camino del Mal Acumulado, ninguno había presenciado jamás semejante escena. Varios soltaron gritos de puro terror, mientras que otros dirigieron la mirada instintivamente hacia la casa principal. Allí alcanzaron a ver una máscara pintada. Ojos alzados, cejas rectas, frente blanca y rostro dorado. La máscara se dejó ver apenas un momento antes de desaparecer sin dejar rastro. \*\*\* Poco más tarde, varios alguaciles de la prefectura de Chengtian se presentaron ante la casa principal de la antigua residencia de Qian Shulong. Todos se quedaron contemplando la cabeza que reposaba en mitad del patio, con las marcas negras formando el carácter de "maldad" sobre la frente, los pómulos hundidos, la barba entrecana y los ojos, aunque bien abiertos, cubiertos por sangre seca. Los alguaciles identificaron el rostro al instante: habían visto su cartel de búsqueda tanto la noche anterior como esa misma mañana. ¡Se trataba del Mal sin Medida Sun Feiyang! Semejante Gran Maestro de renombre, un herético que figuraba en el séptimo puesto de la Prisión del Dios Malévolo, había sido ejecutado sin hacer el menor ruido, dejando su cabeza abandonada en pleno patio. \*\*\* En el mercado situado a las afueras de la sede del Templo Dangkang. La Duodécima Dama Luo vestida con una chaqueta acolchada de color rojo oscuro que se abrochaba por delante, se hallaba en cuclillas frente a un puesto. Tomó un tambor de sonaja y lo agitó suavemente, sonriendo al percibir sus rítmicos y tibios golpeteos. En un momento dado, Ding Songyan se agachó a su lado, le sonrió y le dijo: —Duodécima Dama, ¡no tenía idea de que te gustaran los juguetes para niños! La Duodécima Dama Luo lo miró de reojo y le respondió con cierto tono mordaz: —Todavía soy joven de corazón. Ding Songyan tomó un molinillo de papel, sopló sobre él para verlo girar y añadió: —Entonces a mí me gusta este.
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)

Continúa leyendo

La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)

Capítulo 218

Siguiente Capítulo ›

La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 217

Estás leyendo el capítulo 217 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 25 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.