Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 209 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
El alcance de veinte metros del Reino del Caos de Ding Songyan no se limitaba únicamente al espacio a su alrededor. Con el rasgo Establecer las Seis Direcciones, también podía percibir todo lo que hubiera veinte metros por encima y por debajo de él. Aunque los muros, la tierra, las piedras, el agua y el qi verdadero podían entorpecer su percepción hasta cierto punto, rara vez lograban bloquearla por completo.
En ese instante, detectó la existencia de al menos dos niveles de sótano debajo de la tienda de medicina. Un hombre que emanaba un aura siniestra se ocultaba precisamente en el segundo nivel.
En cuanto surgió la sutil perturbación dentro del Reino del Caos, aquel sujeto también reaccionó ante la presencia de Desterrar Demonios y Ahuyentar el Mal.
Huyó a toda velocidad, como si fuera llevado por el viento, deslizándose por un pasadizo secreto que conducía hacia el lado este del Mercado del Tesoro. En esa dirección, el río Xiaming fluía hacia el norte rumbo al Estanque Dorado.
Todo ocurrió demasiado rápido como para que Ding Songyan pudiera dar con la entrada a los sótanos o al pasadizo subterráneo. Tomando una decisión rápida, gritó con fuerza:
—¡Detecté a alguien siniestro! ¡Está huyendo hacia el río Xiaming!
Al resonar su voz, los miembros de la Oficina de Prohibición Marcial que registraban los alrededores salieron de inmediato de las tiendas, cambiaron de rumbo o se abrieron paso entre la multitud, corriendo todos en dirección al río Xiaming.
Fan Chunlin se quedó completamente desconcertado.
Él no había notado absolutamente nada, ¿y el hermano Ding ya había dado con los rastros de esa presencia siniestra?
«¡Las Pupilas de Vela y Estrella de verdad hacen honor a su fama!».
Estaba a punto de seguir a Ding Songyan fuera del establecimiento para correr hacia la orilla del río cuando el hermano Ding le habló, con un tono de voz grave y urgente:
—Quédate aquí y detén a todos los que estén dentro de la tienda.
«Es verdad. Si algo siniestro se ocultaba aquí, el tendero o al menos parte del personal tiene que estar involucrado. ¡Podrían ser todos cómplices heréticos!».
Fan Chunlin se detuvo en seco y desenfundó de golpe sus punzones Emei. Al girarse hacia los empleados, notó que algunos se habían quedado paralizados de pánico, mientras que otros intentaban huir desesperadamente hacia la parte trasera del local.
Antes de que Ding Songyan lograra acercarse a la orilla del río Xiaming, alcanzó a ver cómo una figura vestida de negro salía disparada desde una salida oculta. Transformada en un auténtico vendaval, recorrió a toda velocidad medio callejón directo hacia el agua.
En un abrir y cerrar de ojos, aquella silueta ya había avanzado decenas de metros.
En ese preciso instante, una flecha envuelta en una resplandeciente luz dorada y roja salió disparada desde una torre de vigilancia cercana.
Tan veloz como un meteoro, la flecha estalló en llamas a mitad de su trayectoria. De ella brotó un destello dorado tan intenso como si un sol estuviera cayendo del cielo, iluminando con violencia ese tramo del río Xiaming.
En un instante alcanzó a la figura que huía, sin darle el menor margen para esquivar el impacto.
La figura se detuvo en seco en el aire mientras un par de alas invisibles se desplegaban a sus espaldas.
Juntando con fuerza los dedos índice y medio de su mano derecha, los proyectó directamente contra la flecha.
De pronto, densas volutas de qi negro inundaron el aire a su alrededor. De ellas emergieron maldiciones, lamentos, gritos de rabia, alaridos de dolor, chillidos y súplicas desoladas de clemencia, proyectando visiones llenas de pura maldad: traiciones, promesas rotas, matanzas descontroladas, violaciones, deslealtades, abusos, saqueos y destrucción... Todo se transformó en ráfagas de luz que convergieron en un instante sobre esos dos dedos en apariencia ordinarios.
Los dedos se volvieron negros como el carbón, perdiendo cualquier rastro de brillo.
Impactaron de lleno la punta de la flecha, justo en el centro de su ardiente resplandor dorado.
El fulgor dorado matizado de rojo se disipó a gran velocidad, al tiempo que las volutas de qi negro que los rodeaban se desvanecían en el aire.
Tanto los oscuros dedos como el frío destello de la flecha quedaron suspendidos en el aire, inmóviles y sumidos en un silencio absoluto.
De repente, la flecha se hizo pedazos, esparciendo incontables chispas de luz por el ambiente. La negrura desapareció de los dedos, devolviéndoles su aspecto normal, mientras unas cuantas gotas de sangre de un rojo muy oscuro, casi negro, brotaban de ellos.
Aprovechando el impulso del impacto, la figura se arrojó hacia el río, hundiéndose en el agua con un ruidoso chapoteo hasta llegar al fondo.
Otra flecha impactó sobre la superficie del río, levantando una enorme columna de agua.
Esa fue la escena con la que se encontró Ding Songyan al llegar.
Desde la distancia, había intentado aprovechar la escasa luz para ocultar un latigazo de Qi de Espada Unificador. Sin embargo, la tremenda onda de choque generada por el impacto entre la flecha y los dedos terminó por disipar su ataque antes de que pudiera alcanzar a su objetivo.
«Tanto el Gran Maestro Yi desde la torre de vigilancia como ese Gran Maestro del Camino del Mal Acumulado que acaba de escapar por el agua son combatientes extraordinarios, incluso entre los Grandes Maestros Resonantes con el Espíritu de primer rango. Puede que no pudiera vencer a ninguno de los dos ni aunque peleara con todas mis fuerzas...». Ding Songyan observó cómo varios miembros de la Oficina de Prohibición Marcial expertos en artes acuáticas se lanzaban al río para iniciar la persecución.
Ding Songyan arrojó unas cuantas ramas de sauce y otros objetos sobre el río Xiaming. Deslizándose de puntillas sobre ellos con extrema agilidad, alcanzó un punto sobre la corriente y logró recoger dos gotas de la sangre que pertenecía al Gran Maestro del Camino del Mal Acumulado.
Mientras regresaba a la orilla, Ding Songyan hizo brotar a su alrededor una suave e ilusoria luz de estrellas.
Los destellos se movían de forma constante, intentando marcarle una dirección.
Estaba usando la sangre recogida para rastrear al fugitivo mediante la arte secreta de la Orientación de la Osa Mayor.
Sin embargo, aquellas dos gotas de sangre parecían guardar una pequeña chispa de consciencia propia, oponiéndose con ferocidad a cualquier intento de conectarlas de nuevo con el cuerpo al que pertenecían.
Habían traicionado por completo a su dueño, dejando inservible la Orientación de la Osa Mayor de Ding Songyan.
«¿Acaso esta es otra forma en la que se manifiesta el rasgo de destruir la fidelidad y aniquilar la lealtad? El Arte Divino del Mal Acumulado es realmente aterrador y profundo...», reflexionó Ding Songyan en silencio mientras sus pies tocaban tierra firme.
Una vez controlado el incidente inmediato, él y Fan Chunlin se reunieron con un director de apellido Hong, perteneciente a la Oficina de Prohibición Marcial.
El director Hong no dejaba de maldecir mientras les explicaba la situación:
—El Camino del Mal Acumulado está tramando algo grande. No solo la Espíritu Malvado Fei Biru ha venido a la Capital de la Llama, sino que el Mal sin Medida Sun Feiyang también está aquí.
«¿El Mal sin Medida Sun Feiyang?», pensó Ding Songyan, sorprendido.
—¿El de hace un momento era él?
—¿Quién más podría recibir de frente un flechazo del subdirector Yi y salir con vida? —comentó el director Hong con profunda frustración—. Es una pena que solo hayamos logrado herirlo de gravedad y no hayamos podido evitar que se nos escapara.
Uno de los subdirectores de la Oficina de Prohibición Marcial, Yi Beiwang, pertenecía a la misma generación que los tíos de Yi Qincang. Conocido bajo el apodo de la Flecha Divina que Dispara al Sol, era un Gran Maestro Resonante con el Espíritu de primer rango que había alcanzado el Reino del Dharma hacía treinta años. Cuando disparaba desde una posición elevada hacia abajo, o bien desde el suelo hacia un enemigo en el aire, era capaz de desatar una fuerza formidable, bastante cercana a la del Reino del Hombre Celestial.
La Oficina de Prohibición Marcial lo había asignado estratégicamente a una torre de vigilancia cercana para supervisar todo el operativo en el Mercado del Tesoro.
Ding Songyan recordó de pronto el rostro de Sun Feiyang en los carteles de búsqueda y en la Clasificación de las Nueve Prisiones.
Tenía marcas negras en la frente que formaban el carácter de "maldad". Sus mejillas caídas le daban un aspecto envejecido y fiero, como el de un tigre demacrado. Lucía cejas cortas y pobladas, y se le podía ver la esclerótica blanca por tres lados de los ojos. Varias canas asomaban entre el vello negro que le rodeaba la boca, y tenía arrugas tan profundas que parecían marcas de cortes.
Siendo el principal de los diez Enviados del Mal, llevaba más de sesenta años ostentando el título de Gran Maestro. Era un hombre de naturaleza despiadada y responsable de incontables atrocidades; se decía que aún guardaba esperanzas de ascender al Reino del Hombre Celestial, aunque a su edad esa ilusión era prácticamente lo único que le quedaba.
Sin embargo, para Ding Songyan, la figura del Mal sin Medida Sun Feiyang significaba una cosa por encima de todo.
Él había sido quien incitó a Bai Zhaolin a ir a la Montaña del Lago Alpino a desafiar a su Maestra a un combate a muerte, orquestando absolutamente todo detrás de escena.
—Es una lástima que se haya escapado... —mencionó Ding Songyan, compartiendo la frustración del director Hong.
A pesar de tener casi cien años a sus espaldas, el Mal sin Medida Sun Feiyang aún ocupaba el séptimo puesto en la Prisión del Dios Malévolo, y su nivel de fuerza no se había reducido en lo más mínimo. Seguía estando entre los mejores Grandes Maestros Resonantes con el Espíritu de primer rango. De no haber tenido el terreno en su contra, la Flecha Divina que Dispara al Sol, Yi Beiwang, podría no haber sido rival para él en un enfrentamiento directo.
Después de todo, la persona que actualmente ocupaba el primer lugar en la Prisión del Dios Malévolo era Ji Hanyi, mientras que Sun Feiyang ocupaba el séptimo lugar en esa misma lista.
El director Hong les dio algunas indicaciones adicionales y les pidió a Ding Songyan y a sus compañeros que continuaran buscando al vendedor de objetos funerarios un poco más.
Ding Songyan y Fan Chunlin siguieron recorriendo el Mercado del Tesoro, comiendo unos bollos al vapor en el camino para calmar el hambre.
Al doblar por un callejón estrecho, ambos se toparon de frente con un hombre que vestía ropas de trabajo bastante sencillas.
Bajo la luz tenue de los faroles, aparentaba tener unos treinta años y lucía un rostro cuadrado. De no ser por las puntas despeinadas de sus cejas, sus rasgos resultaban del todo comunes y corrientes.
«Ese es...».
«¡Es el hombre que vendió los objetos funerarios!».
Fan Chunlin sintió una mezcla de sorpresa y alivio, mientras que Ding Songyan experimentó un frío estremecimiento que le recorrió todo el cuerpo.
«¿De verdad nos lo venimos a cruzar así como así?».
«¿No es demasiado conveniente?».
De pronto, dos cálidas llamas de vela amarillas iluminaron los ojos de Ding Songyan, rodeadas por pequeñas estrellas.
Las Pupilas de Vela y Estrella le revelaron de inmediato un detalle inquietante sobre el individuo.
Su piel mostraba un tono anormalmente rojizo y, escondida en su oreja, parecía haber una polilla con el aspecto de una gran hormiga roja.
La criatura asomó unas antenas cubiertas de escamas de color rojo sangre y las volvió a esconder rápidamente en su interior.
A Ding Songyan se le erizó el cabello.
Conocía esas señales perfectamente.
«¡La Escritura del Dios Polilla! ¡Patriarcas polilla, matriarcas polilla y semillas de polilla!».
«¡El vendedor de objetos funerarios es un hombre-polilla!».
«¡Un hombre-polilla con gesticulaciones naturales, conducta normal y una fluidez perfecta al hablar!».
Al darse cuenta de que Ding Songyan y Fan Chunlin lo estaban observando, el hombre-polilla no intentó escapar. Por el contrario, se giró hacia ellos y les dedicó una sonrisa amplia y radiante.
Esa sonrisa hizo que a Ding Songyan se le erizara todo el cuero cabelludo.
«¡Ya sé quién está detrás del asunto de los objetos funerarios!».
«¿Será que la Demonia Ji ha logrado dominar la Escritura del Dios Polilla e incorporar en ella la marca del Corazón Celestial?».
«Eso es sencillamente escalofriante...».
«¿Por qué enviaría a este hombre-polilla a vender objetos funerarios al mercado nocturno de la Calle Pingnan?».
«Yo me topé con esa entidad malvada en un objeto funerario y recordé que la Casa de Apuestas del Gancho de Plata también estaba en la Calle Pingnan. Eso me llevó directamente hasta el contador Ma y la Enviada...».
«Luego resulta que este vendedor frecuentaba el Mercado del Tesoro, así que vinimos a investigar y terminamos tropezando con el Mal sin Medida Sun Feiyang...».
«¿Acaso la Demonia Ji está tramando algo en contra del Camino del Mal Acumulado?».
«El Camino de la Extinción de los Santos y el Camino del Mal Acumulado siempre han sido enemigos...».
«Pero soy yo quien no deja de cruzarse con ellos. Eso significa que... Por favor, no te me acerques más...».
A Ding Songyan no solo lo horrorizaba la idea de que Ji Hanyi anduviera cerca; también quería evitar a toda costa que el vendedor de objetos funerarios se les aproximara.
El sujeto caminaba hacia ellos sin dejar de sonreír.
Incluso Fan Chunlin, a quien le costaba darse cuenta de las cosas, comenzó a notar que algo andaba mal.
De repente, la cabeza del vendedor se fue hacia atrás de golpe. El hombre se desplomó secamente contra el suelo.
Murió ahí mismo, justo delante de Ding Songyan y Fan Chunlin. Su cadáver comenzó a descomponerse a una velocidad pasmosa, y una polilla similar a una gran hormiga roja salió disparada de entre su boca y su nariz.
—Pero qué... Hermano Ding... —Fan Chunlin, atónito y lleno de un temor inexplicable, miró a Ding Songyan buscando alguna respuesta.
Ding Songyan suspiró profundamente.
—Llama a la Oficina de Prohibición Marcial. Deja que ellos se encarguen de esto.
Luego de todo el revuelo, los agentes trasladaron el cadáver del vendedor a la Oficina de Prohibición Marcial. Interrogaron a Ding Songyan y a Fan Chunlin por un momento y finalmente les permitieron regresar a la residencia por esa noche.
Al cruzar por el mercado nocturno de la Calle Pingnan, escucharon de pronto las melancólicas notas de una flauta de bambú interpretando Bai Suzhen al Pie de la Montaña Qingcheng.
—Esa melodía suena mucho mejor tocada con flauta de bambú que con pipa... —comentó Fan Chunlin sin pensarlo mucho.
Ding Songyan se puso rígido al instante. Apenas juntó el valor para dirigir la mirada hacia el origen de la música.
Al hacerlo, reconoció al músico callejero que ya lo había escuchado tocar Bai Suzhen al Pie de la Montaña Qingcheng en la flauta de bambú anteriormente.
«Uf...». Ding Songyan no lograba descifrar si aquello era una simple coincidencia o si su inmerecida hermanita había ideado otra manera de asustarlo.
Se mantuvo en alerta máxima durante todo el trayecto de regreso a la finca. Solo cuando puso un pie dentro del patio lateral logró relajarse un poco.
Entró en su habitación y, apenas encendió la lámpara de aceite, una voz divertida resonó de repente a su lado:
—Segundo Hermano, ¿por qué regresas tan tarde? Casi me quedo dormida esperándote.
Con el rostro completamente petrificado, Ding Songyan dirigió la mirada hacia la cama. Había una figura sentada allí, luciendo una chaqueta corta de cuello recto en tono blanco cebolla con detalles bordados en plata, combinada con una falda vaporosa de color amarillo ganso.
Bajo la tenue luz amarilla de la lámpara, sus facciones lucían tan bellas como una pintura; era una imagen fresca, llena de vida y de una belleza extraordinaria. Su silueta estilizada combinaba una inocencia juvenil con un encanto único, luciendo tan exquisita como una doncella inmortal. Con la cabeza ligeramente inclinada, contemplaba a Ding Songyan con una sonrisa en los labios.

Continúa leyendo
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)
Capítulo 210
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 209
Estás leyendo el capítulo 209 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 20 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.