Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 19 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Propiedad de los Zhen, Pabellón de Escuchar el Agua.
Tras relatar cada detalle del asunto al Maestro Yu sin omitir nada, se dispuso que Ding Songyan, Xu Chang'an y Ding Daniu aguardaran allí mientras se investigaban los hechos.
El pabellón no contaba con grandes bloques de hielo ni con ventiladores impulsados por agua, pero muy cerca una cascada descendía desde lo alto de una colina artificial. El constante murmullo del agua y la brisa húmeda que levantaba aportaban un frescor agradable al lugar.
Xu Chang'an no podía quedarse quieto. Tan pronto se sentaba como volvía a levantarse o comenzaba a pasearse de un lado a otro. Al alzar la vista, vio a Ding Daniu metiéndose tiras de carne seca en la boca mientras masticaba con entusiasmo.
Ding Songyan, por su parte, sorbía tranquilamente el té y probaba los pasteles de judía verde y los caramelos de sésamo que la familia Zhen había preparado para ellos.
—Hermano Ding, ¿de verdad no estás nervioso? ¿No te preocupa todo esto? —preguntó Xu Chang'an, incapaz de contenerse.
Ding Songyan apartó con la tapa de la taza las hojas de té que flotaban en la superficie y sonrió levemente.
—Estar nervioso no va a servir de nada.
«Además, ese es tu maestro, no el mío.»
—He oído decir en las obras de teatro que un hombre capaz de mantener un lago sereno por rostro mientras el trueno ruge en su pecho está destinado a convertirse en gran general. Hermano Ding, definitivamente estás hecho para algo más que contar historias —dijo Xu Chang'an con admiración.
Ding Songyan señaló a Ding Daniu.
—Entonces, ¿qué dirías de él?
Ding Daniu estaba completamente concentrado en los refrigerios de la familia Zhen. Ni siquiera parecía escuchar la conversación, y mucho menos mostrar preocupación o ansiedad.
«Probablemente sea algo lento de entendederas...» Xu Chang'an no se atrevió a decir aquello en voz alta. Los antebrazos desnudos de Ding Daniu eran tan gruesos como sus propios muslos.
\*\*\*
Después de más de una hora de espera, el Maestro Yu regresó desde el Pabellón de las Aguas Frías.
Se dirigió al Patriarca Zhen.
—El fallecido era Zhang Rui, un conocido jefe de ladrones de la ciudad prefectural. Encontramos este libro en su cuerpo.
Zhen Qianfan, que ya había dejado a un lado las bolas de hierro, tomó el volumen. Estaba encuadernado con un papel grueso y resistente al agua, cubierto de marcas de pliegues y desgaste. En la portada podían leerse varios caracteres grandes: “Arte Profundo Intachable de los Diez Cuerpos y las Cien Manos”.
Al hojear las páginas interiores, encontró una marca oculta con forma de flor de ciruelo y un nombre escrito con una caligrafía distinta a la del propio manual: “Jia Yushu.”
Pasó rápidamente a la última página. Allí figuraban las palabras “Robando los Secretos del Cielo”, pero el contenido terminaba abruptamente tras unas pocas líneas dispersas.
—Está incompleto, pero aun así basta para cultivar hasta la culminación del Reino de la Gran Derivación. Jia Yushu... ¿el Divino Ladrón de las Nueve Vidas? —preguntó Zhen Qianfan.
El Maestro Yu asintió.
—No muy lejos del cadáver de Zhang Rui encontramos otro cuerpo enterrado. Ya se había reducido por completo a un esqueleto. Las proporciones de los huesos coinciden con las exigencias físicas de este método de cultivo. Con toda probabilidad, pertenecía al Divino Ladrón de las Nueve Vidas, Jia Yushu. También es muy probable que fuera él quien robó el Clásico Secreto de las Montañas y los Mares de la finca.
Una de las cuatro orejas de Zhen Qianfan se movió ligeramente. Asintió levemente. —Así que fue él...
—El Médico Divino Shao ha examinado los restos —continuó el Maestro Yu —Calcula que Jia Yushu lleva muerto aproximadamente nueve meses.
La expresión del Patriarca Zhen Qianfan cambió varias veces. Un destello extraño apareció en sus ojos y exclamó bruscamente:
—¿Robó el Clásico Secreto hace nueve meses y luego murió inmediatamente en las fosas comunes? ¡Inútil!
«¿Qu…?» El Maestro Yu quedó atónito.
Durante todos sus años al servicio de la familia Zhen, jamás había visto al viejo patriarca dejar que sus emociones se reflejaran tan claramente en el rostro. ¿Y ahora estaba llamando inútil a Jia Yushu?
En el extraño silencio que siguió, Zhen Qianfan murmuró para sí:
—Si alguien mató a Jia Yushu, ¿por qué no se llevó el Clásico Secreto? ¿Y por qué tampoco tomó este Arte Profundo Intachable? Je. El Divino Ladrón de las Nueve Vidas... Al final, ni siquiera nueve vidas pudieron salvarlo de la muerte.
El Maestro Yu respondió con honestidad:
—Según el Médico Divino Shao, Jia Yushu no fue asesinado. Se quitó la vida él mismo.
—¿Suicidio...? —Los párpados de Zhen Qianfan se elevaron involuntariamente, incapaz de ocultar su asombro.
Un instante después, su expresión se volvió extraordinariamente compleja, como si hubiera recordado algo importante.
\*\*\*
Pabellón de Escuchar el Agua.
Al ver regresar al Maestro Yu, Xu Chang'an corrió inmediatamente a recibirlo. Ding Songyan dejó la taza de té sobre la mesa y lo siguió.
Ding Daniu, con evidente desgana, terminó de lamerse los dedos antes de ponerse en pie.
El Maestro Yu recorrió a los tres con la mirada y habló con voz grave:
—No pueden contarle esto a nadie. La versión oficial será que Zhang Rui ofendió a la familia Zhen y huyó de la ciudad desde entonces. —La mirada del Maestro Yu recorrió los rostros de los tres antes de detenerse en Xu Chang'an. —Los objetos encontrados en el cuerpo de tu maestro no pueden entregársete. Para empezar, nunca le pertenecieron. En cuanto a su patio y al dinero que dejó, tú y tus compañeros de aprendizaje pueden discutir cómo repartirlos.
El corazón de Xu Chang'an por fin volvió a su sitio. Asintió una y otra vez, lleno de gratitud.
El Maestro Yu hizo un gesto para que él y Ding Daniu se retiraran primero, dejando a Ding Songyan a solas.
Entonces, con voz grave habló.
—El Patriarca ha quedado muy impresionado con tu comportamiento durante estos últimos días. Eres observador, sabes tomar decisiones bajo presión y posees una calma impropia de alguien de tu edad.
—La concubina Qin preguntó anteriormente por tu entrenamiento marcial. El Patriarca tiene dos propuestas para ti. Si deseas unirte a la Secta Noche-Brillante, la casa Zhen puede conseguirte un buen salón marcial para que comiences de antemano con el templado corporal y el cultivo del qi. Todos los gastos correrán por nuestra cuenta. Y si prefieres unirte a la casa Zhen, todo está abierto a discusión, excepto las artes secretas del propio clan.
Ding Songyan escuchó atentamente, pero no mostró ninguna alegría evidente.
Su experiencia le había enseñado que, cada vez que alguien empezaba con condiciones tan generosas, tarde o temprano aparecía un "pero". Y si no aparecía... Eso sí que le daría miedo. Probablemente saldría corriendo en dirección contraria.
—Pero tendrás que hacer algo por nosotros. —El tono del Maestro Yu cambió ligeramente.
—¿Qué es? ¿Es peligroso? —Ding Songyan ya se esperaba algo así.
—Nada peligroso. Solo debes guardar silencio. No puedes contárselo a nadie. Ni a la concubina Qin, ni a tus padres, ni a tus hermanos.
Mientras hablaba, lo observaba fijamente a los ojos.
Antes de que Ding Songyan pudiera responder, cambió de tema de repente.
—Esa Leyenda de la Serpiente Blanca que has estado contando frente al Templo Dangkang está teniendo bastante éxito. Ya se habla de ella por toda la ciudad. Sin embargo, no todos están contentos. Muchos creen que estás rompiendo las reglas al saltar directamente de los relatos históricos a las leyendas y sagas. Si no supieran que tienes relación con la casa Zhen, ya habrían presentado una queja ante el gremio y estarían buscándote problemas tanto en público como en privado.
«Los rivales de un mismo oficio siempre terminan siendo enemigos naturales...» A Ding Songyan no le sorprendió en absoluto.
De hecho, ya tenía preparada una excusa para cualquiera que viniera a reclamarle.
«Soy un joven impulsivo y lujurioso; solo quería ganarme el favor de la señorita Xiaoqing. Narraré menos historias en el futuro y dedicaré la mayor parte de mi tiempo al entrenamiento marcial.»
Al ver que no mostraba ni alarma, ni ira, ni temor, el Maestro Yu asintió levemente.
—Tenemos un huésped distinguido alojado en la finca. Le encantan las leyendas y las sagas, pero no desea que nadie sepa de su presencia.
—Hasta ahora hacíamos que algunos miembros del clan Zhen recopilaran guiones y aprendieran a narrarlos ellos mismos para mantener el secreto. Pero después de tantos años, ese huésped ya se ha cansado de todas las historias habituales. Tu Leyenda de la Serpiente Blanca ha llegado justo a tiempo.
—Si aceptas narrársela y mantener el secreto, te consideraremos uno de los nuestros. Y entonces recibirás todos los beneficios que acabo de mencionar.
—Con Nuansheng aquí, ya puedo considerarme medio miembro de la casa Zhen. —Ding Songyan primero dejó clara la relación antes de preguntar con cautela —¿Ese distinguido huésped tiene alguna otra preferencia?
«¡Vendo mis historias, no mi cuerpo!»
Al Maestro Yu le tomó varios segundos comprender el significado oculto de aquellas palabras. Su expresión se tensó ligeramente.
—Ese huésped únicamente disfruta escuchando leyendas y sagas. Y si quisiera algo más, ¿de verdad crees que la casa Zhen tendría que recurrir a ti para conseguirlo?
«Bueno... eso es cierto.» Ding Songyan lo admitió para sus adentros.
El Maestro Yu lo observó un instante antes de decir:
—No hace falta que respondas ahora. Dame tu respuesta mañana.
Ding Songyan soltó un suspiro de alivio y aprovechó la oportunidad para agradecer al Maestro Yu por todo lo ocurrido anteriormente.
\*\*\*
En el patio de la familia Ding, en el callejón Chengyu, después de cenar y de que recogieran la mesa, las sillas y los platos, Ding Songyan se puso en cuclillas junto al olmo para cepillarse los dientes con un cuenco de agua y un cepillo de cerdas de cerdo.
A su lado, su padre, Ding Shengyi, hacía lo mismo.
Tras enjuagarse la boca y escupir el agua, Ding Songyan lo miró pensativo.
—Padre, las artes marciales del clan Yi no se enseñan a forasteros, ¿verdad?
Durante los últimos días había averiguado que el clan Yi era uno de los “Tres Grandes Clanes” dentro de las “Dos Órdenes y Tres Clanes” del Gran Zhao, una facción de primer nivel con Grandes Maestros entre sus filas. Era un poderoso clan noble familiar, muy superior a la Secta Noche-Brillante, cuya influencia apenas alcanzaba la Prefectura de Dingjiang. Además, el mariscal del condado, Yi Qincang, pertenecía a una rama directa del clan Yi.
Ding Shengyi escupió el agua del enjuague, se volvió para observar a su hijo durante unos instantes y respondió:
—Tendrías que casarte con una mujer del clan y adoptar su apellido. Y el mariscal Yi no tiene hijas, así que puedes olvidarte de esa idea. \[1\]
La comisura de los labios de Ding Songyan se crispó.
—Padre, parece que no te importa demasiado ese tipo de cosas.
Ding Shengyi, cuya apariencia siempre tenía un aire ligeramente delicado, soltó una risita.
—Cuando era joven pasé muchas penurias. De cada tres comidas, apenas podía permitirme una. Si la familia Liu no se hubiera fijado en mí, probablemente habría muerto congelado en casa o de hambre al borde de la calle. En aquel entonces no vi a ninguno de los ancestros de la familia Ding tenderme una mano.
—Quizás que la familia Liu se fijara en ti fue la protección de nuestros antepasados —ofreció Ding Songyan a modo de pequeña refutación.
Ding Shengyi guardó silencio.
Tras unos momentos, dejó escapar un suspiro.
—En realidad, el clan Yi es bastante abierto en ese aspecto. Si haces suficientes méritos, permiten que tus descendientes recuperen el apellido original. Eso sí, seguirías formando parte de una rama de la familia Yi y la transmisión de las artes marciales continuaría bajo las reglas del clan.
Ding Songyan asintió y cambió de tema:
—Padre, ¿por qué nuestra familia abandonó la Prefectura de Yuejiang para venir a depender de Nuansheng?
Era una duda que llevaba tiempo rondándole la cabeza, especialmente después de descubrir que la familia Liu parecía vivir bastante bien.
Las manos de Ding Shengyi se tensaron de repente. Pasó un buen rato antes de que levantara la mano para darle una palmada en el hombro.
—Es mejor que lo hayas olvidado...
Hizo una pausa y su expresión se ensombreció.
—Cuando estaba pasando por mis peores momentos, hice algunas cosas de las que no me siento orgulloso. Después de que la familia Liu comenzara a decaer, alguien terminó fijándose en ellas. No nos quedó más remedio que venir a Dingjiang y apoyarnos en Nuansheng. No preguntes más. Y quédate tranquilo. Lo que te ocurrió no tiene nada que ver con aquello. Si lo tuviera, ahora mismo estaría encerrado en una celda.
Tras decir eso, se levantó y regresó al interior de la casa.
\*\*\*
Esa noche, acostado en la cama, Ding Songyan habló a través del biombo:
—Hermanita, ¿por qué abandonamos la Prefectura de Yuejiang?
Ding Qingyan soltó una carcajada.
—¿Y me lo preguntas a mí? Antes te supliqué que me lo contaras, pero tú, junto con padre y madre, mantenías la boca completamente cerrada. ¡No me dijeron ni una sola palabra!
Su voz se volvió poco a poco soñadora.
—Pero en aquel entonces vivíamos en una casa de tres patios. Aunque la compartíamos con otras ramas de la familia Liu y solo nos correspondía medio patio, seguía siendo mucho mejor que ahora. Había tuberías de barro conectadas al pozo para sacar agua. Incluso teníamos un retrete con cisterna...
Aquello no despertó gran emoción en Ding Songyan. Solo podía pensar en que, entre la aterradora naturaleza de su hermano mayor y los peligros ocultos en el pasado de su padre, la familia Ding parecía estable en la superficie, pero en cualquier momento podría desatarse una tormenta.
Tomó una decisión: aceptaría el encargo de la familia Zhen.
Libre al fin de sus preocupaciones, estaba a punto de cerrar los ojos para quedarse dormido cuando una ráfaga de viento helado lo invadió, haciéndolo estremecer.
—Ni siquiera has escrito la historia de mañana. ¿Cómo puedes quedarte dormido así como así? —murmuró una voz dulce y delicada muy cerca de su oído.
\*\*\*
\[1\] El término original (rùzhuì / 入赘) se refiere al matrimonio matrilocal en la antigua China. Es una práctica legal y cultural donde el hombre se integra a la familia de la esposa y adopta el apellido de ella para perpetuar el linaje de sus suegros.

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La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 19
Estás leyendo el capítulo 19 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 10 de junio de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.