Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 184 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Mientras examinaba la Tienda de Vino Barato, Ding Songyan no olvidó decirles a Li Baima y a Wu Mo:
—Pidan ustedes dos. Acabo de llegar y no sé qué es bueno aquí.
Los ojos de la Duodécima Dama Luo se desviaron hacia Ding Songyan al escuchar esto.
Mientras Li Baima se sentaba, le dijo a la Duodécima Dama Luo:
—Una jarra de Manantial de Jade y una de Luz Plateada. Ambos son excelentes vinos locales.
La última frase era para beneficio de Ding Songyan.
Continuó:
—Cuatro platos pequeños para acompañar el vino, más Pato al Vapor de los Ocho Tesoros, panceta de cerdo con hojas de mostaza en conserva, albóndigas de cerdo y camarón, y verduras mixtas...
La Duodécima Dama Luo memorizó con cuidado el pedido y estaba a punto de transmitírselo a un mesero cuando Wu Mo intentó agarrarle la manga.
Ella dio un paso atrás con agilidad, dejándolo atrapar solo el aire.
Acostumbrado a esto, Wu Mo sonrió sin vergüenza:
—Duodécima Dama, patrocinamos su tienda todos los días y, sin embargo, nunca se une a nosotros a beber.
La Duodécima Dama Luo lo fulminó con la mirada:
—¿Te gustaría beber agua de lavado de pies?
—¡Sí! ¡Si se atreve a servirla, me atrevo a beberla! —Wu Mo tampoco estaba dispuesto a ceder en una guerra de palabras.
—Bien. Con ese van dos —la comisura de la boca de la Duodécima Dama Luo se curvó hacia arriba.
Ding Songyan le echó un vistazo a Wu Mo, sacó un par de palillos de madera y le preguntó con desenvoltura a la Duodécima Dama Luo:
—¿De quién pretende usar el agua del lavado de pies?
La Duodécima Dama Luo miró a Ding Songyan y su sonrisa floreció de golpe como una flor.
—La del Séptimo Yu.
Un joven mesero que hacía tareas varias cerca alzó la vista despistado.
—Jefa, ¿me llamó?
No era mayor, y tenía varios bultos rojos en la frente.
—Hierve agua más tarde y remoja tus pies en un cuenco. No debemos decepcionar a nuestros honorables huéspedes —instruyó la Duodécima Dama Luo con una sonrisa burlona.
Wu Mo se quedó sin palabras.
Se sintió algo molesto, pero luego recordó que la Duodécima Dama Luo jamás había dicho que sería su propia agua de lavado de pies.
El hombre fornido de apellido Zhu, con el grano inflamado en el rostro, se puso de pie de un salto:
—Duodécima Dama, ¿qué significa esto?
—Significa exactamente lo que significa. ¿Cuándo te dije que sería la agua con la que yo me lavo los pies? —La Duodécima Dama Luo le lanzó una mirada de reojo.
Avergonzado ante la multitud, Zhu escupió varias maldiciones. La Duodécima Dama Luo le respondió con un lenguaje aún más sucio, y Ding Songyan reconoció los insultos más selectos de Dingjiang, Yuejiang, las Llanuras Orientales y varias otras prefecturas.
No pudo evitar maravillarse para sus adentros: «Ha reunido las malas palabras de cada provincia en un solo cuerpo... A diferencia de Zhu, que sigue repitiendo los mismos tres insultos: perra, hijo de puta, que se joda tu madre. Demasiado monótono...».
En cuestión de unas pocas frases, Zhu tenía la cara roja y prácticamente echaba humo por cada orificio.
Se remangó y dio un paso adelante, listo para recurrir a la violencia.
—Ya es suficiente —Li Baima se levantó y se interpuso entre ellos—. Intercambien insultos si quieren, pero no peleen. Esta es la capital imperial, a los pies del emperador. Muestren algo de dignidad. Es fácil entrar a la oficina oficial pero salir es difícil.
Las anomalías físicas de Li Baima eran evidentes. Eso, sumado al uniforme de guardia del Príncipe Kang y a las dos espadas cortas que le colgaban de la cintura, calmó rápidamente a Zhu. Le lanzó una mirada de odio a la Duodécima Dama Luo, dejó caer algunas piezas de plata sobre la mesa y se marchó furioso.
—Gracias por defender la justicia, Joven Héroe Li —le agradeció la Duodécima Dama Luo con una sonrisa radiante.
Tras sentarse de nuevo, Li Baima le echó un vistazo a la Duodécima Dama Luo mientras ella caminaba hacia el mostrador, y bajó la voz:
—Se sale con la suya solo porque muchos de los guardias del Príncipe Kang beben aquí. La mayoría viene de sectas rectas y son demasiado orgullosos para comportarse de forma vergonzosa, así que mantienen a raya a los holgazanes locales. De lo contrario, la Duodécima Dama Luo sufriría amargamente tarde o temprano. Si este callejón estuviera cerca de los talleres, los mercados o los muelles, alguien ya la habría golpeado y le habría destrozado la tienda hace tiempo.
«La Duodécima Dama Luo parece bastante confiada; no entró en pánico para nada... ¿Confía tanto en ustedes, los guardias, o tiene algún otro respaldo?», pensó Ding Songyan mientras el mesero traía el vino y los cuencos de porcelana, comenzando a charlar de manera distendida con Li Baima y Wu Mo.
Mientras conversaba, escuchaba las fanfarronadas de los guardias del Príncipe Kang, de los héroes errantes del jianghu y de los holgazanes locales en las otras mesas.
—Xie Fengchao derrotó a Bai Qilin, de la Secta Tianyu, sin usar ninguna de sus cinco armas ocultas características. Bai Qilin también se especializa en artes de desplazamiento y, aun así, no pudo hacer nada contra él. Ese combate hizo famoso al Quinto Joven Maestro Xie y le valió el puesto 96 en la Clasificación de la Joven Orquídea...
—Un hombre llamado Yang Shiduo desafío a dieciséis salones marciales famosos de forma consecutiva sin una sola derrota. Es el favorito para el Examen de Gracia de la Orquídea de este año. Dicen que no viene de ningún gran clan ni pertenece a ninguna secta famosa; ascendió a la prominencia solo con sus puños. Muchas casas de apuestas esperan que quede entre los primeros treinta y entre al rollo dorado, así que han abierto apuestas. ¿Te interesa poner una?
—¿Se enteraron? Li Linquan, el hombre que encandila tanto a mujeres como a hombres, alcanzó recientemente el Reino del Dharma. ¡Un Gran Maestro a los veintiséis años, y encima nombrado en la Clasificación de Hombres Apuestos del Jianghu! Compararse con otros de verdad te mata de envidia. La Casa del Sonido del Trueno ni siquiera es una facción importante, ¿cómo produjo semejante monstruo?
—Espero que Li Linquan visite la Capital de la Llama. Quiero ver qué tan encantador es en realidad y qué tan explosivo puede ser su carácter...
Li Baima claramente también había notado estas conversaciones y no pudo evitar suspirar:
—En fin. Cada vez que escucho que alguien ha saltado a la fama, que alguien se ha vuelto renombrado en todo el mundo o que alguien más se ha convertido en Gran Maestro, me siento desolado. ¿Por qué no puedo ser yo?
—Te pasas el día entero escondido en la finca. Incluso en el Río Hengbo te comportas bien y no ofendes a nadie. ¿Cómo pretendes ganar fama? —se burló Wu Mo—. La Oficina de Langhuan te dio una clasificación de tercer rango, Forma Transfigurada, solo por respeto a la finca y a tu nivel de cultivo. ¿Por qué no buscamos una oportunidad para desafiar a algunas arenas y poner a prueba los salones marciales de la Capital de la Llama?
Li Baima guardó silencio un momento.
—Podemos discutir eso después de que me vaya. Actualmente somos guardias del Príncipe Kang y representamos a su finca dondequiera que vamos. No podemos actuar a la ligera.
Probo algunos bocados de los platillos recién servidos y luego se volvió hacia Ding Songyan con una sonrisa:
—Hermano Ding, tú tampoco has empezado a recorrer formalmente el jianghu, ¿verdad?
—Así es. Vine a la Capital de la Llama a experimentar las artes marciales de distintas escuelas y sectas —respondió Ding Songyan con franqueza.
—¿Qué nivel has alcanzado? —preguntó Wu Mo con curiosidad.
—El Reino de la Gran Derivación perfeccionado —Ding Songyan probó un bocado de tofu mezclado con cebolletas, sin intentar ocultarlo en absoluto.
—Vaya, te ves bastante joven —Wu Mo se quedó atónito.
—Cumplí veintidós a finales de mayo —Ding Songyan había decidido fijar su cumpleaños eligiendo el de su vida anterior.
—Veintidós años y ya en el Reino de la Gran Derivación perfeccionado... —Li Baima se congeló brevemente—. Hermano Ding, te ofrezco este cuenco con la esperanza de que, al igual que Li Linquan, entres al Reino del Dharma antes de cumplir los treinta.
«Intentaré convertirme en Maestro Supremo antes de los treinta...», pensó Ding Songyan mientras alzaba su cuenco de vino y se lo terminaba de varios tragos.
Recordó que la Señorita Xiaoqing había mencionado en su última carta que su hermano mayor, Su Yunzhang, efectivamente había entrado al Reino del Dharma, convirtiéndose en Gran Maestro a los veinticinco años.
Ding Songyan les deseó entonces a Li Baima y a Wu Mo que ganaran fama en el jianghu, renombre como héroes por derecho propio y que tuvieran éxito en alcanzar el Reino del Dharma.
Mientras comían, bebían y charlaban, el cielo se fue oscureciendo gradualmente. El Pato al Vapor de los Ocho Tesoros fue lo que dejó la impresión más profunda en Ding Songyan: su piel era rica y tierna, su carne jugosa e intensamente perfumada, y el relleno de arroz glutinoso estaba empapado en jugos deliciosos.
—Ya es tarde y la finca tiene muchas reglas. Deberíamos regresar —Li Baima echó un vistazo fuera de la taberna.
—¡Duodécima Dama, la cuenta! —Wu Mo se levantó y llamó hacia el mostrador.
La Duodécima Dama Luo había estado apoyando la mejilla en una mano, mirando en blanco las luces de las lámparas repartidas por toda la tienda. Alzó la vista y lo pensó un momento:
—Cuatro monedas de plata. Les perdono el resto.
«Eso sí que es barato...», pensó Ding Songyan mirando la mesa llena de platos y las cuatro jarras de vino.
Cuatro monedas de plata por tres artistas marciales habría sido un poco caro en la prefectura de Dingjiang, pero esta era la Capital de la Llama. Había calculado que la comida costaría al menos seis.
En cuanto sacó algo de plata, Wu Mo le sujetó la manga con una sonrisa:
—Dámela a mí. Yo la llevo al mostrador.
Ding Songyan no tuvo problema. Observó al hombre de 1,90 metros acercarse al mostrador y decir algo que provocó que la Duodécima Dama Luo le soltara un torrente de insultos horribles.
Wu Mo dejó las dos piezas de plata y regresó con una expresión de satisfacción absoluta.
«¿Acaso el Río Hengbo no ofrece esa clase de servicios especiales?», murmuró Ding Songyan para sus adentros. Salió del callejón con Li Baima y Wu Mo, cruzó las calles y regresó al patio lateral de la finca.
Unos tenues acordes de cuerdas e instrumentos de viento flotaban desde el patio interior, acompañados por un canto delicado.
Fan Chunlin, con la hinchazón todavía evidente en la frente, estaba de pie escuchando en el patio pequeño mientras suspiraba de vez en cuando.
—¿Qué te pasa? —preguntó Li Baima, desconcertado.
Fan Chunlin habló con una fascinación nostálgica:
—Los fénix destacan en el canto y la danza. Si la Lanza del Fénix Carmesí, Zhang Yingbo, cantara y bailara, ¿qué espectáculo tan maravilloso crearía...?
Wu Mo también se detuvo e inclinó la cabeza, intentando captar la suave melodía en el viento.
Chasqueó la lengua apreciando el sonido:
—La Señorita Zhang jamás cantaría ni bailaría en ningún otro sitio, pero la princesa es su hermana mayor de la Secta de los Cinco Santos. Quizás actuaría para complacerla...
«¿Ustedes dos están persiguiendo ídolos...? Dijiang \[1\] también destaca en canto y danza. ¿Debería cantar y bailar para ustedes?», pensó Ding Songyan, que estaba acostumbrado a bellezas extraordinarias y no sentía nada especial hacia la Lanza del Fénix Carmesí, Zhang Yingbo, y mucho menos la emoción que agitaba a Wu Mo y a Fan Chunlin.
Al ver la actitud calmada de Ding Songyan, Li Baima le preguntó confundido:
—Hermano Ding, ¿no sientes curiosidad ni fascinación en absoluto?
—Sí que me da bastante curiosidad y fascinación. Incluso planeo comprar la última edición de la Clasificación de las Grandes Bellezas del Jianghu del Maestro Xiaozhang en unos días —sonrió Ding Songyan, siguiéndoles el juego.
—¡Iremos juntos! —Wu Mo se animó de inmediato—. Puede que el Maestro Xiaozhang ya haya visto a la Señorita Zhang para ese entonces. Su retrato seguro será mucho más hermoso y preciso.
La conversación pasó pronto de la Lanza del Fénix Carmesí a otras mujeres nombradas en la Clasificación de las Grandes Bellezas del Jianghu. Ding Songyan se unía de vez en cuando, hasta que mencionaron a la Demonia de las Nueve Maldades, Ji Hanyi.
—El retrato de Ji Hanyi es exquisitamente hermoso, como el de una joven inmortal a la que no ha tocado el mundo terrenal. Nada en ella parece de una demonia —Li Baima sonaba escéptico—. Quizás el Maestro Xiaozhang la dibujó tirando únicamente de imaginación y nunca la vio en persona. Puede que tenga fama de ser difícil de matar, pero si de verdad se hubiese topado con la Demonia Ji, probablemente no habría salido vivo.
—Si una demonia tuviera aspecto de demonia, no tendría mucho de demonia —hablando desde una experiencia dolorosa, Ding Songyan les advirtió a sus tres compañeros con suma sinceridad.
«Nunca se dejen engañar por la apariencia de una demonia».
—Es verdad. El retrato de Ji Hanyi en el aviso de búsqueda se parece mucho al de la Clasificación de las Grandes Bellezas del Jianghu —recordó Wu Mo.
Ding Songyan no quiso seguir con el tema. Regresó a su habitación en el lado occidental, se lavó un poco y se acostó en la cama.
Las noches en la Capital de la Llama solían ser muy animadas, pero esas calles estaban tranquilas. Solo se alcanzaba a oír una música suave de flautas, gaitas y cuerdas.
Ding Songyan se fue quedando dormido poco a poco.
Tras un tiempo indefinido, abrió los ojos de golpe.
Un instante después, el sonido de algo cortando el aire cesó de manera brusca, seguido por un grito de dolor que provenía de la habitación contigua.
Ding Songyan saltó de la cama y abrió la puerta de un manotazo, vistiendo únicamente su ropa interior.
Wu Mo salió tropezando de su habitación preso del pánico, sujetándose la frente con el rostro lleno de terror.
—¿Qué pasó? —preguntó Ding Songyan con severidad.
Asustado y desconcertado, Wu Mo respondió:
—¡Alguien... alguien me tiró una piedra y me dio justo en la frente!
«¡Pero si esto es dentro de la finca del Príncipe Kang!».
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\[1\] N/T: Dijiang es uno de los nombres del Hundun o el Caos Primordial, ósea la criatura divina que consumió Ding Songyan. Se menciona por primera vez en el capítulo 51.

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La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 184
Estás leyendo el capítulo 184 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 6 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.