Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 157 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Al salir del Salón del Encendido, Pan Yunzhou bajó los escalones de piedra en silencio y se dirigió de vuelta hacia la zona del Lago Alpino.
Para entonces el sol ya se había puesto por el oeste, dispersando sus últimos rastros de luz sobre el lago, que continuaba congelado y cubierto de nieve. A primera vista, la escena transmitía una sensación fría y desolada.
Pan Yunzhou se quedó mirando un rato y luego caminó hacia el comedor en un trance distraído.
Estaba a punto de elegir sus platillos como de costumbre cuando lo asaltó un impulso repentino. Sacó un lingote de plata que le quedaba en la bolsa y se lo entregó a uno de los trabajadores del local.
—Tráigame una jarra de rocío de rosas, una jarrita de aguardiente de Guangning y también costillas al vapor con taro, pollo asado a las siete especias y cabeza de pescado guisada con tofu...
Pidió un buen número de platillos.
En la Secta Noche-Brillante, cada discípulo recibía sus comidas diarias estándar sin costo alguno; pero si quería comer mejor, beber vino o pedir platillos extra, debía pagarlo de su propio bolsillo.
La comida y el vino que encargó Pan Yunzhou terminaron cubriendo una mesa cuadrada entera. Desenganchó su sable, lo dejó a un lado y se quedó contemplando lo que tenía enfrente en blanco durante cinco minutos completos.
Extendió la mano y le arrancó un muslo al pollo asado a las siete especias, tirando con tanta fuerza que los jugos brotaron libremente, dejando al descubierto las diversas especias del relleno.
Al darle un mordisco, la piel y la carne sabrosas y aromáticas estallaron en su paladar junto con los jugos. El sabor le despertó de golpe los recuerdos de sus primeros días en el mundo exterior: durmiendo a la intemperie y subsistiendo a base de raciones secas y fruta deshidratada. En una ocasión, un compañero de viaje había comprado un pollo, lo había envuelto en barro y lo había asado en un hoyo. No llevaba especias, solo un licor fuerte para restarle el sabor a caza y sal gruesa frotada en la piel; y, sin embargo, se lo había devorado sintiendo que era lo más delicioso que probaba en su vida.
A medida que afloraban los recuerdos, Pan Yunzhou le dio otro gran mordisco al muslo, tomó su cuenco lleno de aguardiente de Guangning y se lo apuró de un trago.
El licor fuerte se convirtió en puro fuego, ardiéndole desde la garganta hasta el estómago y recordándole que, en efecto, todavía estaba vivo.
Pan Yunzhou por momentos devoraba la comida como una tormenta y por momentos masticaba despacio, mirando hacia la nada.
Para cuando se terminó ambas jarras de vino y limpió los platos, ya se había hecho tarde.
Se puso a dar vueltas alrededor del Lago Alpino, una tras otra.
Caminó hasta que la calidez del licor se disipó con el frío de la noche antes de regresar a su habitación.
Vivía en el segundo piso de un pequeño edificio con cuatro cuartos en total; el suyo era el del fondo.
Se quitó la chaqueta exterior, se acostó en la cama e intentó dormir, pero no conseguía conciliar el sueño por más que se diera vueltas.
La noche se fue alargando mientras el viento aullaba afuera. Cuanto más ansioso se ponía Pan Yunzhou, más sufría y menos lograba relajarse, volviéndose el sueño del todo inalcanzable.
Tenía los labios secos, casi agrietados.
Soltó un largo suspiro, se incorporó, se tomó un cuenco de té frío de un trago y se echó la chaqueta por encima sin tomar su sable. Salió del cuarto, bajó las escaleras y regresó a la orilla del Lago Alpino.
De noche, el hielo del Lago Alpino reflejaba las estrellas, centelleando con diminutos puntos de luz en una calma serena.
Pan Yunzhou lo contempló con la mirada perdida. Primero se fue tranquilizando poco a poco; luego las preocupaciones regresaron de golpe, haciéndolo sentir como si estuviera dentro de un horno, para después irse asentando de nuevo despacio. Y el ciclo se repitió una y otra vez.
De pronto notó que la oscuridad se había aclarado bastante. El horizonte mostraba un tono rojizo y desde un punto cercano le llegó un bullicio de voces de hombres y mujeres mezcladas.
—¡Apestas!
—¡Aléjate de mí!
—Cuidado dónde pisas.
—...
Los discípulos novatos que quedaban en la montaña estaban recogiendo sus cubos de desperdicios nocturnos para dar inicio al entrenamiento matutino.
A pesar de sus quejas, sus rostros reflejaban una esperanza evidente a simple vista.
Tan pronto como se alejó ese grupo, los principiantes más recientes salieron de sus aposentos al escuchar el toque del tambor del vigilante nocturno y se dirigieron a sus respectivos campos de entrenamiento.
Temblaban de frío, soltando vaho blanco al respirar. Todos mostraban rostros jóvenes.
Pan Yunzhou los observó en silencio mientras la tensión de su cara se suavizaba progresivamente.
Ante sus ojos, el primer rayo de sol atravesó las nubes e iluminó las montañas.
Poco después, divisó a Ding Songyan caminando hacia el Campo de Entrenamiento de la Mansión de la Osa con un bollo al vapor en la boca.
Pan Yunzhou fue a su encuentro con una sonrisa en el rostro y le habló de forma clara y pausada:
—Hermano Menor Ding, estoy dispuesto.
\*\*\*
—¿Instalar la víscera hoy mismo?
Pan Yunzhou apenas acababa de tomar su decisión y no esperaba que el Hermano Menor Ding lo arrastrara de inmediato hacia la parte trasera del Salón del Encendido.
«¿Qué clase de situación es esta? Entregar el arte anteayer, completarla ayer ¿y empezar la instalación hoy? ¿Acaso no se supone que debe haber un tiempo para reunir los materiales y construir la víscera ajena?»
«¿No debería evaluarse antes mi temperamento y mi condición física? ¿No tendría que entrar en reclusión unos días para preparar la mente?»
«¿No es todo esto demasiado rápido? Tan rápido que parece una estafa, como si temieran que vaya a cambiar de opinión...».
Ding Songyan contó con los dedos:
—El método de instalación de vísceras se completó ayer. La víscera ajena correspondiente proviene de la Escritura de las Estrellas Celestiales y la secta tiene todos los materiales necesarios a la mano. Construir la primera, la del Dragón Azur, es bastante sencillo; no toma más de media hora. Además, el hecho de que hayas sido capaz de tomar esta decisión demuestra que tu temperamento no supone problema alguno. Con todo listo, no hay motivo para esperar. ¡Tiene que ser hoy!
—Pero... —intentó resistirse Pan Yunzhou.
Aunque ya se había decidido, todavía necesitaba serenarse mentalmente y ponerse en la disposición adecuada.
Por lo menos debería comer lo que se le antojara, beber lo que quisiera y hacer lo que le apeteciera.
—Nada de peros, hay que aprovechar el impulso mientras esté fresco. El primer impulso te empuja, el segundo te hace dudar y el tercero se apaga —soltó Ding Songyan a paso ligero.
En la espaciosa habitación, equipada con una cama y una mesa e iluminada por multitud de lámparas y velas, Hu Chengzong ya se encontraba ensamblando la víscera del Dragón Azur.
Usaba como base un pequeño trozo de madera muerta revivida en primavera, sobre el cual había grabado la constelación estelar del Dragón Azur con polvo de jade cerúleo y otros materiales. En los cuernos, ojos y cola del dragón era necesario forjar cuatro aperturas ajenas utilizando materiales especiales.
El Canon de las Miríadas de Estrellas y la Escritura de las Estrellas Celestiales no eran idénticos en este aspecto; la víscera del Dragón Azur de la Escritura de las Estrellas Celestiales requería solo tres aperturas ajenas.
Pan Yunzhou observaba con el corazón latiéndole desbocado. Justo en ese momento, Ding Songyan terminó de preparar un cuenco de un brebaje medicinal oscuro y se lo acercó.
Recordando que Pan Yunzhou era el hermano mayor de su generación en la familia Pan, a Ding Songyan le vino a la mente la famosa escena donde le sirven el remedio fatal a Wu Dalang, y dejó escapar una leve risita.
—Hermano Mayor, llegó la hora de tu medicina.
—¿Qué medicina? —soltó Pan Yunzhou.
—Polvo adormecedor —respondió Ding Songyan con media sonrisa—. Tómate el cuenco de un trago y cuando despiertes ya habrá terminado todo. No tienes por qué sentirte ansioso ni tener miedo.
Aunque le daba la impresión de que el Hermano Menor Ding intentaba engañarlo, Pan Yunzhou lo pensó un instante, tomó el cuenco de polvo adormecedor y se lo bebió de un trago.
La duda antes de la batalla era natural, ¡pero una vez lanzados los dados ya no quedaba espacio para dudar!
Poco después, sin oponer resistencia con su qi verdadero, Pan Yunzhou cayó en un sueño profundo y se quedó recostado en la cama de madera cubierta con tela blanca.
Una vez que Hu Chengzong terminó de preparar la víscera del Dragón Azur, encendió todas las lámparas y velas y comenzó a tratar los finos cortes con su qi verdadero.
A los ojos de Ding Songyan, lo que siguió no se diferenciaba en nada de una cirugía abdominal a corazón abierto. Colocaron la víscera del Dragón Azur cerca del bazo, uniendo sus raíces a la carne correspondiente capa por capa.
Durante todo el proceso, Hu Chengzong también usó su Qi Verdadero de la Llama de Vela para proteger el meridiano del corazón y la apertura ancestral de Pan Yunzhou de cualquier contratiempo.
«Esterilización con qi verdadero, manos firmes, vista aguda, un dominio profundo de la anatomía... El Tío Abuelo Maestro Hu es prácticamente medio cirujano. Solo medio porque no sabe de otra cosa que no sea forja de aperturas e instalación de vísceras; la secta cuenta con otras personas para curar las heridas externas e internas de los discípulos...», pensó Ding Songyan mientras asistía a Hu Chengzong con esmero.
Cuando el Anciano instructor de cultivo terminó de instalar la víscera del Dragón Azur, Ding Songyan le puso la mano derecha en el hombro a Pan Yunzhou.
Su Qi Verdadero de la Secuencia Estelar fluyó hacia los meridianos de Pan Yunzhou, guiando el qi verdadero de este hacia la víscera del Dragón Azur para que recorriera despacio los trazos de la constelación estelar grabados en ella.
Ding Songyan sintió que el cuerpo de Pan Yunzhou rechazaba la víscera ajena. Sin embargo, a medida que el qi verdadero continuaba girando por su recorrido fijo y pasaba una y otra vez a través de las cuatro aperturas ajenas del Dragón Azur, ambos terminaron por fusionarse gradualmente en uno solo.
Con la guía completada, Ding Songyan por fin pudo dispersar su Qi Verdadero de la Secuencia Estelar y regresar al Qi de las Diez Mil Formas Presencia-Ausencia.
Para ayudar a Pan Yunzhou a instalar la víscera, había mantenido sus aperturas en el estado correspondiente tras generar el Qi Verdadero de la Secuencia Estelar la vez anterior, evitando así tener que recurrir de nuevo a la marca del Corazón Celestial para dividir su mente.
¡Había que usar ese recurso con moderación!
Al ver que Pan Yunzhou se encontraba estable, Hu Chengzong procedió a suturarle el abdomen con manos experimentadas.
\*\*\*
La oscuridad se tornó rojiza gradualmente y terminó por disolverse en la luz.
Pan Yunzhou forzó los ojos para abrirlos y vio al Tío Abuelo Maestro Hu y al Hermano Menor Ding de pie a su lado.
«No estoy muerto... y tampoco parece que haya enloquecido...». Pan Yunzhou estaba a punto de hablar cuando escuchó decir al Hermano Menor Ding:
—Haz circular tu qi verdadero por los caminos registrados en el Canon de las Miríadas de Estrellas y haz tuya la víscera del Dragón Azur.
Pan Yunzhou comprendió su situación al instante. Tras haber pasado antes por dos instalaciones de vísceras, dejó a un lado el alivio y recordó el contenido del Canon de las Miríadas de Estrellas, guiando su qi verdadero para que circulara con destreza.
Esta vez pudo sentir con absoluta claridad que su cuerpo había ganado un nuevo órgano.
Pasó el tiempo. Cuando Pan Yunzhou volvió a abrir los ojos, tenía una certeza bastante clara de su estado.
«Sin desviaciones, sin quedarme atascado y desde luego sin muerte súbita ni locura... No puedo asegurar si esto me permitirá llegar a ser un Gran Maestro en el futuro, pero al menos... al menos puedo seguir avanzando en el Reino de la Gran Derivación... La familia Pan también podrá seguir adelante...».
—Tío Abuelo Maestro Hu, Hermano Menor Ding, una deuda de gratitud tan grande no se puede expresar con palabras... —murmuró Pan Yunzhou con voz débil.
Pronto se le nublaron los ojos, velados por una capa de lágrimas.
—Es a la secta a la que debes dar las gracias —sonrió levemente Ding Songyan—. Sin los sacrificios de las generaciones fundadoras jamás se habría podido completar el arte; y sin la determinación de mi Maestra, nada de esto se habría puesto en marcha.
Pan Yunzhou asintió despacio con una expresión sumamente solemne.
Tras unos momentos, buscó entre su ropa, sacó un fajo de billetes y se lo entregó a Hu Chengzong con cierto esfuerzo.
—Tío Abuelo Maestro Hu, aquí hay 3.000 taeles. Apenas me he unido a la secta y no he acumulado méritos, y aun así me han instalado la víscera antes que a otros. De verdad me siento avergonzado. Por favor, acepte esto como una pequeña compensación.
La Secta Noche-Brillante no les cobraba nada a sus discípulos por la forja de aperturas ni por la instalación de vísceras, aunque sí evaluaba de antemano el temperamento y la condición física de cada uno.
Los discípulos que superaban la evaluación debían hacer fila si los materiales eran limitados, respetando el orden de contribución a la secta y el talento personal. Aquellos que no querían esperar podían conseguir los componentes por su cuenta y a sus expensas.
Por lo general, la forja de aperturas requería dos tipos de materiales y raramente más de tres; a menos que se tratara de un elemento extremadamente raro, el costo no resultaba prohibitivo. Según los cálculos de Ding Songyan, descontando las dos aperturas ajenas que exigían materiales especiales, las demás aperturas ajenas de la Escritura de las Estrellas Celestiales salían en un promedio de unos 50 taeles cada una.
Eso sin contar el esfuerzo de los Ancianos instructores de cultivo. Los cultivadores independientes que buscaban forjar aperturas no solo debían conseguir los métodos correspondientes, sino también conseguir los materiales por su cuenta y pagar una suma considerable para encontrar a un médico de confianza que los asistiera.
En el caso de la instalación de vísceras, exceptuando al Tigre Blanco —que requería los Siete Metales—, las otras tres costaban un promedio de 300 taeles cada una. La del Tigre Blanco oscilaba entre los 1.000 y los 3.000 taeles según los materiales elegidos.
Como la secta no cobraba por estos procedimientos, exigía a sus miembros que entregaran los materiales sobrantes que no necesitaran personalmente y que no les supusieran un problema económico grave.
Ding Songyan no impidió que Hu Chengzong aceptara los billetes. Se limitó a sonreír y dijo:
—Eso es casi suficiente para cubrir todas las vísceras ajenas que te faltan. Y a decir verdad, tu Canon de las Miríadas de Estrellas también nos sirvió para completar nuestras propias artes.
—Así debe ser —respondió Pan Yunzhou con el rostro pálido—. A fin de cuentas, ¿cuánto valdría que la secta completara el Canon de las Miríadas de Estrellas para mí?
«Bien dicho. Las deudas de lealtad y afecto nunca se pueden medir con dinero...», aprobó Ding Songyan en silencio.
Hu Chengzong sacó entonces un frasquito de medicina y se lo entregó a Pan Yunzhou:
—Es Polvo Dispersor de Cicatrices de Bálsamo de Jade. Aplícatelo dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche, y te borrará las marcas.
\*\*\*
Unos días después, por la tarde.
Zheng Zhuxi y su madre regresaron al pueblo del Lago Alpino.
—Tengo unos asuntos que atender en el pueblo. Llévale esta píldora a Songyan —le dijo Tao Wenshu a su hija mientras le entregaba un frasco de porcelana blanca.
Zheng Zhuxi tampoco tenía ganas de quedarse en el pueblo. Dejó casi todo su equipaje en la casa del Callejón Vista de Montaña, se echó al hombro una mochila más pequeña, activó la Forma Fantasmal de la Luna Creciente y salió corriendo hacia la entrada de la montaña.
Apenas acababa de llegar al hito fronterizo cuando divisó una figura familiar.
Ding Songyan, vestido con su habitual traje negro ajustado y cargando a Sombra Gélida, la esperaba sonriente bajo un pino.
—¿Qué haces aquí? —se le acercó Zheng Zhuxi a toda prisa, entre sorprendida y encantada.
—Te estoy esperando —contestó Ding Songyan con tranquilidad.
Zheng Zhuxi se quedó algo desconcertada:
—¿Cómo sabías que regresaba hoy?
Ding Songyan sonrió:
—Mi Hermana Mayor siempre cumple su palabra. Si dijiste que volvías en quince días, son quince días.

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Estás leyendo el capítulo 157 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 20 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.