Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 144 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Al ver a su hermano menor completamente intrépido y lleno de seguridad, Pan Yunzhou prefirió no decir nada más, no fuera a ser que aquel prodigio marcial terminara teniéndolo en baja estima.
Los dos terminaron de subir rápidamente la pasarela de madera y abordaron la nave voladora.
La nave contaba con una cubierta y tres niveles de camarotes, aunque no se apreciaba timón, mástil ni vela alguna por ningún lado.
—¿Para qué molestarse en ponerle una cubierta? ¿Qué sentido tiene? ¿No habría sido mejor aprovechar todo ese espacio para más camarotes? ¿Lo hacen solo para que parezca un barco? —murmuró Ding Songyan.
Pan Yunzhou no entendía nada sobre creaciones mecánicas, así que optó por disimular y hacer como que no había oído nada, evitando así delatar su propia ignorancia.
Ding Songyan lo observó de reojo y refunfuñó para sus adentros: «En mi vida pasada jamás habría dejado morir una conversación de esa manera si intentaba causar una buena impresión. No saber de un tema no significa que no puedas opinar. Hacer reír a los demás también tiene su mérito; lo peor es quedarse en un silencio muerto.»
En ese momento, dos asistentes —un hombre y una mujer— se acercaron a recibirlo. Ambos eran de porte atractivo y se conducían con elegancia, aunque vestían ropas bastante livianas: él llevaba una túnica de erudito color bermellón y ella una chaqueta corta con falda de gasa, lo cual contrastaba notablemente con el gélido ambiente invernal de las fechas de Año Nuevo.
Parados uno al lado del otro, hablaron en perfecta sincronía:
—Honorables invitados, por favor, pasen al interior del camarote.
Ding Songyan les echó una mirada rápida y caminó hacia el camarote con paso relajado y natural. Pan Yunzhou, que jamás había experimentado una situación semejante, tomó a su hermano menor como modelo a seguir y logró proyectar serenidad por fuera, a pesar de sentirse un poco tieso por dentro.
En cuanto cruzaron el umbral del camarote, los envolvió una calidez primaveral. El suelo estaba cubierto por tupidas alfombras de diseño exótico y, a lo largo de los zócalos, se vislumbraban sutilmente unas tuberías de cobre.
Había dos hileras de mesas y sillas fijadas al suelo, mientras que de las paredes salían lámparas de pared de bronce con forma de ramas floridas, aunque ninguna permanecía encendida.
Adentro los aguardaban dos artistas marciales en sus veintitantos años, vestidos con atuendos de combate de color rojo oscuro. El hombre poseía unas facciones afinadas que recordaban a las de un ratón, dándole un aire ligeramente cómico; en la espalda de su vestimenta faltaba tela, la cual había sido reemplazada por un denso pelaje largo de tono gris blanquecino. La mujer, por su parte, lucía orejas similares a las de un gato montés, la punta de la nariz de un rosa tenue y unos ojos grandes y redondos. Sin llegar a ser deslumbrante, irradiaba un encanto vivo y adorable.
Al observarlos y relacionar lo que veía con lo que le había explicado el día anterior la Hermana Mayor Zheng —quien contaba con amplia experiencia viajando en naves voladoras—, la información encajó rápidamente en la mente de Ding Songyan.
«Artistas marciales capaces de volar desde la etapa intermedia del Reino de la Gran Derivación... El hombre debe ser de la Escuela del Estanque Celestial, y la mujer, sin duda, pertenece a la Casa del Pez-Dragón...»
Tanto la Escuela del Estanque Celestial como la Casa del Pez-Dragón eran facciones asentadas en las proximidades de la Capital de la Llama, bajo la órbita de la corte imperial, y mantenían lazos muy estrechos con el Ministerio de Guerra, el Ministerio de Justicia, la Oficina de Mecanismos Ingeniosos, la Oficina de Prohibición Marcial y diversos mandos militares.
Mientras que en una facción como la Secta Noche-Brillante tal vez un 20 o 30% por de los discípulos se unían al ejército, ingresaban a la función pública o trabajaban para dependencias locales, en el caso de la Escuela del Estanque Celestial y la Casa del Pez-Dragón esa cifra superaba el 70%, careciendo además de autoridad de patrullaje independiente.
Entre las dos, la Escuela del Estanque Celestial había sido originalmente una facción del norte afincada en la Montaña del Estanque Celestial y no constituía un poder de primer nivel. Cuando la dinastía se trasladó al sur, en lugar de someterse al dominio extranjero, siguieron a la corte y se reasentaron en la Capital de la Llama, conservando el nombre de "Estanque Celestial". Sus especialidades eran la Espada Divina del Viento y la Lluvia y el Asesinato Nocturno. Podían volar por los cielos a partir de la etapa intermedia del Reino de la Gran Derivación, aunque no a gran altura; a altitudes elevadas solo lograban planear hacia abajo.
Otras tantas facciones habían emprendido ese mismo viaje al sur. Algunas incluso renombraron las montañas de sus nuevos dominios, provocando que, con el paso del tiempo, picos originarios de otras regiones terminaran "apareciendo" en la geografía local.
Aquello era algo que se había repetido en cada cambio dinástico. Por eso, lo que a Ding Songyan le resultaba más confuso al leer el Clásico Secreto de las Montañas y los Mares eran los nombres de las montañas, los ríos y las ubicaciones geográficas, ya que resultaba casi imposible hacerlos coincidir.
Atando cabos entre los rasgos físicos de ambos y las particularidades de sus técnicas, Ding Songyan y Zheng Zhuxi habían concluido que el linaje de la Escuela del Estanque Celestial derivaba de la ardilla voladora:
“Ardilla Voladora: de cuerpo similar al de un conejo pero con cabeza de rata; vuela sobre su espalda. El resultado de consumirla: Permite retozar entre el viento y la lluvia, y fundirse en la penumbra de la noche.”
Debido a que su capacidad de vuelo provenía del pelaje de su espalda, la Escuela del Estanque Celestial podía lograr en el Reino de la Gran Derivación en etapa intermedia lo que otros no lograban hasta el Reino del Dharma. Alguien como Ding Songyan o Zheng Ziming necesitaba forjar una apertura del vacío y condensar las alas correspondientes antes de poder surcar los cielos con libertad, e incluso entonces la velocidad resultaba insuficiente.
En cuanto a aquellos cuya bestia divina correspondiente carecía de alas, o cuyo linaje no poseía dicho rasgo, ni siquiera al alcanzar el Reino del Altar Espiritual podían volar, teniendo que conformarse con planear cortas distancias impulsados por el viento.
El linaje de la Casa del Pez-Dragón, en cambio, se sospechaba que procedía del pez dragón:
“Pez Dragón: de aspecto semejante a un gato montés, emite un chillido como de recién nacido; es cuadrúpedo y posee un solo cuerno. El resultado de consumirlo: Permite cabalgar sobre las nubes y la niebla, atravesar el aguas y perforar montañas, y recorrer las nueve provincias.”
Los maestros de esta facción podían volar por los cielos, manipular la niebla, sumergirse en las profundidades de las aguas y atravesar montañas. Su velocidad de desplazamiento era prodigiosa. Su punto débil residía en el combate cuerpo a cuerpo, por lo que dependían por entero de la movilidad, la agilidad y la premisa de que la velocidad lo vence todo. Haberse aliado con la corte para aprovechar sus recursos mecánicos había sido una decisión sumamente astuta.
—Ding Songyan, de la Secta Noche-Brillante —dijo Ding Songyan juntando las manos a modo de saludo.
Pan Yunzhou lo imitó y se presentó a continuación:
—Pan Yunzhou, de la Secta Noche-Brillante.
A pesar de la prisa que tenía por regresar a casa para recuperar el Canon de las Miríadas de Estrellas y de no haber pasado aún por la ceremonia formal de ingreso, la palabra de Tao Wenshu empeñada garantizaba que no había vuelta atrás: ya era formalmente un discípulo de la Secta Noche-Brillante.
—Ren Jiuyue, de la Escuela del Estanque Celestial.
—Wei Ling, de la Casa del Pez-Dragón.
Ambos artistas marciales devolvieron el saludo al unísono juntando sus manos.
Ding Songyan miró detenidamente a Wei Ling: una chica gato, no era algo que se viera todos los días. Por sus rasgos físicos, dedujo que aún no había alcanzado la etapa avanzada del Reino de la Gran Derivación.
Cuando lo lograra, le crecería un pequeño cuerno carnoso en la frente. El pez dragón lucía un cuerno debido a su linaje de dragón verdadero, lo cual permitía a la Casa del Pez-Dragón transicionar hacia las artes de cultivo de dragón verdadero.
Una vez que Ding Songyan y Pan Yunzhou tomaron asiento, Wei Ling comentó con voz juvenil:
—Será mejor que aseguren sus asientos; el despegue suele ser un tanto brusco.
«Cinturones de seguridad, básicamente...», pensó Ding Songyan, sintiendo una extraña ola de familiaridad.
Sonrió para sus adentros y accionó con destreza el mecanismo del asiento, haciendo que unas delgadas varillas de hierro y oro forradas en cuero grueso se desplegaran para sujetarlo firmemente.
Pan Yunzhou tragó saliva con dificultad, sin saber muy bien qué entrañaba mayor peligro: si la larga caminata a pie de regreso a la prefectura de las Llanuras Orientales, en la provincia de Bao, o viajar a bordo de semejante nave voladora.
Al notar su tensión, Wei Ling dejó escapar una risita:
—No hay de qué preocuparse. Tanto el hermano Ren como yo sabemos volar. Salvo que suframos un ataque enemigo, incluso si esta nave llegara a desintegrarse, podríamos poner a salvo al menos a cuatro personas sin que sufran ni un solo rasguño.
Pan Yunzhou se tranquilizó de inmediato al oír aquello, dejando paso a la curiosidad:
—¿De verdad pueden atacarnos en pleno vuelo?
—La gente capaz de volar no es abundante, pero tampoco tan rara, sobre todo en el Reino del Dharma —explicó Wei Ling alegremente mientras regresaba a su lugar junto a Ren Jiuyue—. Además, los expertos en mecanismos de la raza Jiguren no trabajan en exclusiva para Gran Zhao. Y cualquier artista marcial capaz de invocar rayos o tempestades puede atacar una nave voladora.
«De lo contrario, no habría forma de contrarrestar estas naves, y el dominio aéreo es fundamental...», caviló Ding Songyan observando a su alrededor con marcado interés.
Poco después de que Wei Ling, Ren Jiuyue y los dos asistentes aseguraran sus respectivos asientos, la nave empezó a vibrar. Sus doce pares de alas de oro y hierro batieron al unísono, desatando una violenta corriente de aire.
Un estruendo ensordecedor emergió de la parte inferior, como si toneladas de aire fueran arrojadas hacia la popa.
A continuación, Pan Yunzhou sintió una sacudida que lo impulsó hacia arriba, siendo retenido por las varillas de cuero de su asiento.
Durante los quince minutos siguientes, tuvo la impresión de hallarse atrapado en medio de un violento temporal, zarandeado de un lado a otro hasta quedar mareado.
Poco a poco, la nave voladora fue estabilizándose. Aunque el bramido no cesó, los bruscos vaivenes se redujeron de forma notable, pasando a sentirse como el suave balanceo de una barca sobre un lago.
«Esta estabilidad... ¿cómo la consiguen?», Ding Songyan no lograba descifrar el principio técnico, encontrando el asunto tan fascinante como entretenido.
—Ya pueden liberarse —les indicó Wei Ling.
Ding Songyan, desenvolviéndose con total soltura como si estuviera en casa, accionó el mecanismo y esperó a que las varillas se replegaran. Se puso de pie, tomó a Sombra Gélida y caminó hacia uno de los laterales del camarote.
Las ventanas de ese lugar estaban fabricadas con un material especial similar a los cristales de hielo. A pesar de los vientos huracanados que aullaban al otro lado y del frío inclemente que presionaba contra la superficie, no mostraban ni la más mínima grieta.
«Con razón fabricarlas cuesta una fortuna...», pensó Ding Songyan contemplando el paisaje tras el cristal.
La nave voladora surcaba el cielo a la manera de un gran roc, planeando por debajo de las nubes sin ascender demasiado. A pesar de las turbulencias exteriores, mantenía una firmeza admirable, algo que por más que le daba vueltas no conseguía explicarse.
Al ver cómo las ciudades allá abajo se reducían al tamaño de juguetes y las muchedumbres parecían diminutas hormigas, Ding Songyan sintió primero una oleada de nostalgia por su vida anterior y, acto seguido, un agudo estremecimiento interior.
«El arriba y el abajo están tan nítidamente trazados en este instante... El arriba y el abajo... las Seis Direcciones...»
Sosteniendo a Sombra Gélida, Ding Songyan caminó resueltamente hacia la puerta del camarote.
—Joven héroe Ding, la ráfaga exterior es feroz. Un descuido y podría arrastrarte fuera de la nave. A menos que tengas la fuerza necesaria para resistirla, es preferible quedarse dentro —le advirtió Ren Jiuyue poniéndose en pie.
—Así es —coincidió Pan Yunzhou.
Aún continuaba turbado por las sacudidas anteriores; tanto era así que ni siquiera se había atrevido a soltar el mecanismo de su propio asiento.
Ding Songyan sonrió y preguntó:
—¿Qué nivel de fuerza se requiere para salir?
—En cuanto a reino, bastaría con la etapa inicial del Reino de la Gran Derivación; pero si hablamos de destreza real, es aconsejable contar con el quinto rango, Profundidad Discernida —contestó Ren Jiuyue con total seriedad.
Él mismo pertenecía al cuarto rango, Más Allá de lo Mortal.
Wei Ling ostentaba el mismo rango, aunque su clasificación no reflejaba del todo su capacidad real: al enfrentarse a rivales más poderosos, echaba a volar y empleaba artefactos mecánicos o armas ocultas. Mientras el enemigo no dispusiera de recursos para contrarrestar esa estrategia, resultaba prácticamente invencible.
—Entonces cumplo con el requisito —dijo Ding Songyan haciendo un gesto hacia Pan Yunzhou—. A mí aún no me han clasificado, pero el Hermano Mayor Pan posee la destreza del quinto rango, Profundidad Discernida, y yo estoy más o menos a su altura.
«Me halagas demasiado...», pensó Pan Yunzhou. Al notar que Ren Jiuyue y Wei Ling lo miraban, declaró con franqueza:
—La destreza del Hermano Menor Ding supera la mía.
Dada su apariencia madura y sus visibles anomalías físicas, Ren Jiuyue y Wei Ling habían dado por sentado que Pan Yunzhou se hallaba en la etapa intermedia del Reino de la Gran Derivación... por lo menos en el quinto rango, Profundidad Discernida. Sin embargo, este afirmaba que su hermano menor, quien no mostraba rasgo anómalo alguno, era todavía más fuerte que él.
«Digno de ser el discípulo personal de la Espada de la Rectitud, Tao Wenshu...», pensaron ambos para sus adentros.
En realidad, conocían de antemano la identidad de Ding Songyan y Pan Yunzhou. Cuando Tao Wenshu solicitó la nave voladora a la Oficina de Mecanismos Ingeniosos, había facilitado la información pertinente; al fin y al cabo, un artefacto tan costoso supondría una pérdida colosal si alguien lograra colarse para sustraer secretos o cometer un sabotaje.
Por esa precisa razón, ni Ren Jiuyue ni Wei Ling habían entablado conversación casual con ellos con anterioridad.
Dada la impecable reputación de la Espada de la Rectitud, Tao Wenshu, que se hubiera molestado en solicitar una nave voladora para dos discípulos de moderada destreza significaba que existía un motivo de peso. Aquello insinuaba que el asunto quizás no fuera de extrema gravedad, pero sí de estricta confidencialidad, por lo que no se debía perder un solo segundo en el trayecto.
Una vez que Ren Jiuyue y Wei Ling asintieron, Ding Songyan abrió la puerta del camarote.
Una ráfaga aullante se coló de inmediato, trayendo consigo un frío helado que extinguió en un instante la calidez primaveral del interior.
Ding Songyan no recurrió al Reino del Caos; soportó a cuerpo descubierto el frío penetrante y el viento desbocado, salió a la cubierta y se aseguró de cerrar la puerta tras de sí.
La cubierta se encontraba húmeda y la condensación se iba congelando progresivamente, formando una delgada capa de hielo.
Ding Songyan se apostó junto a la borda del barco, alzando de tanto en tanto la mirada hacia las nubes pálidas y estratificadas del firmamento, para luego contemplar las montañas y ríos que se extendían abajo, cerrando finalmente los ojos para sentir el viento y el helado ambiente.
Su mente y su espíritu se sumergieron lentamente en aquella vastedad de cielo y tierra, buscando y contemplando con profunda concentración.
En el interior del camarote, Pan Yunzhou halló al fin el valor para soltar el mecanismo de su asiento.
Se levantó, caminó hacia la parte frontal y observó a Ding Songyan a través de las cristalinas ventanas.
Al ver que su hermano menor entraba nuevamente en ese estado ensimismado y contemplativo, las ideas de Pan Yunzhou comenzaron a bullir.
Vaciló un instante, sacó fuerzas de flaqueza, empujó la puerta y salió tiritando a la cubierta.
Se aproximó a Ding Songyan e imito cada uno de sus movimientos: miró hacia el cielo, contempló la tierra y dejó que el viento le azotara el cuerpo, anhelando captar algo de aquella escena.
Desde el umbral del camarote, Wei Ling y Ren Jiuyue contemplaban la escena desconcertados.
«¿Acaso todos los miembros de la Secta Noche-Brillante son así?»

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La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 144
Estás leyendo el capítulo 144 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 13 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.