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Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 121 online gratis en español

🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
En un templo de montaña en ruinas, durante una noche amarga y azotada por el viento. Lü Huaijin estaba sentada y apoyada contra un pilar de madera, masticando con cuidado sus raciones secas y bebiendo agua simple. A su lado estaba su hermano menor, Lü Woyu, de trece o catorce años, todavía joven. Ambos llevaban expresiones de pesar y preocupación silenciosas. Por vasto que fuera el mundo, parecía no haber lugar para ellos dos. Su madre había muerto joven. Para llegar a fin de mes, su padre viajaba a menudo a la prefectura de Qisong buscando Piedras de Longevidad de Pino para vender, dejando a los dos hermanos al cuidado de su abuela materna en la prefectura de Guangning. Hacía poco, llegó la noticia desde Qisong: su padre había muerto de repente a causa de una enfermedad. Debían ir a recoger sus pertenencias y su cuerpo. Sin querer dejar que su padre muriera como un extraño en tierra lejana, con el alma incapaz de regresar a casa, los hermanos discutieron con sus tíos, juntaron el dinero que su padre les enviaba con regularidad y se pusieron bajo la protección de la caravana de comerciantes Chen para viajar a la prefectura de Qisong. No llevaban ni dos días de viaje cuando la caravana fue atacada por bandidos a las afueras de la Cresta del Ocaso, en la Montaña de la Caída del León. Por suerte, la agencia de escolta que habían contratado a gran costo no solo era capaz, sino que estaba dispuesta a pelear, y logró repeler al enemigo manteniendo a todos a salvo. Aun así, el retraso significó que ya no podrían cruzar la cresta antes de la puesta de sol, y no les quedó más remedio que detenerse en ese tramo apartado y esperar al amanecer. Después de entregarle a su hermano una tira de carne seca, la mirada de Lü Huaijin se desplazó hacia el líder de la escolta, de apellido Yu, que estaba sentado junto al fuego. El líder tenía alrededor de cuarenta años, la boca levemente protuberante y un rostro parecido al de un ave. La piel expuesta en sus brazos y cuello estaba cubierta de manchas rojas, amarillas y verdes. Sus artes marciales eran formidables; se decía que estaba en el cuarto rango, Más Allá de lo Mortal. Su demostración de poder de hace un momento era lo que había mantenido a salvo a toda la caravana y a la escolta sin sufrir bajas. Lü Huaijin apartó la mirada del líder de la escolta, que permanecía sentado con su espada en brazos, y se sintió algo más tranquila. Solo esperaba que ambos pudieran llegar a salvo a la prefectura de Qisong para traer el espíritu de su padre de vuelta a casa. Le echó una mirada cariñosa a su hermano, quien comía la carne seca a grandes bocados y tragaba agua, para después escuchar a dos guardias que acababan de terminar su turno caminaba hacia un fuego cercano, charlando sin prisa. —Ese Joven Maestro Xie, de la Capital de la Llama, tuvo su momento de gloria y nos dejó con todo este lío. Cuando estaban los Tres Demonios de la Ciudad de Xiao, pagabas el peaje y listo, podías pasar. Ahora tienes a múltiples bandas de bandidos peleando por este tramo de camino y ninguna te da la cara. —Menos mal que el líder de la escolta es hábil con la espada y respalda a sus hombres. Si no, de verdad tendríamos a varios hermanos muertos. —Si el Joven Maestro Xie es tan capaz, que vuelva y acabe con el resto de los forajidos de la Cresta del Ocaso. Ahí sí, yo, el Viejo Chen, no voy a decir ni una palabra más. Lü Huaijin y Lü Woyu solo entendieron a medias, pero captaron que un tal Joven Maestro Xie, de la Capital de la Llama, había matado a los tres bandidos más temibles de la Cresta del Ocaso, lo que terminó empeorando las cosas para las caravanas que pasaban por ahí. Escuchando la lluvia fría de invierno repiquetear suavemente sobre las tejas, los hermanos comenzaron a adormilarse poco a poco. Justo entonces, las puertas del templo en ruinas se abrieron de un empujón. Una ráfaga fría y húmeda barrió el interior, y toda la caravana junto a la escolta se estremeció al unísono, despertándolos por completo. Los dos guardias apostados en la puerta entraron trotando y gritaron desde corta distancia: —¡Líder, vienen un hombre y una mujer! Ninguno se ve viejo y no hay nada inusual en su apariencia, pero pueden proyectar un poco de qi verdadero hacia afuera para repeler la lluvia. Deben de estar en la etapa inicial del Reino de la Gran Derivación. Los ojos entrecerrados del líder de la escolta se abrieron de golpe. Lo pensó un momento y dijo: —Interróguenlos antes de dejarlos entrar. Los dos guardias fueron a cumplir la orden y al poco rato informaron: —Dicen que son de la prefectura de Dingjiang, pero no mencionaron su facción. Solo desean cruzar hacia el sur por la Cresta del Ocaso. El líder de la escolta lo consideró y asintió. —Déjenlos entrar, pero tienen que mantenerse a al menos veinte metros de nosotros. Lü Huaijin y Lü Woyu miraron hacia la puerta con una mezcla de preocupación y curiosidad, y vieron a un hombre y a una mujer guiando a un par de caballos marrones hacia el interior. La joven llevaba un vestido azul verdoso y el cabello recogido en un simple moño alto. Era alta y grácil, con un rostro hermoso que lucía una sonrisa clara y serena, pareciéndose a una hada surgida de una pintura. Su presencia parecía atraer la luz de la luna y las estrellas hacia el templo en ruinas, iluminándolo levemente. Los guardias de la escolta, los miembros de la caravana e incluso los hermanos Lü se quedaron embelesados. A todos les cruzó el mismo pensamiento por la mente al mismo tiempo: «Así que así se ven las mujeres que aparecen en la Clasificación de las Grandes Bellezas del Jianghu...» Enseguida vieron a la joven señalar hacia un rincón alejado de la caravana. —Hermano Menor, vayamos para allá. «¿Hermano Menor?» Recién entonces Lü Huaijin y los demás recordaron que había un hombre junto a ella. Él también era joven, de unos veinte años. Llevaba una túnica cian y un pañuelo de erudito atado holgadamente en la cabeza, con rasgos bien definidos y una mirada limpia. En circunstancias normales habría atraído bastante atención, pero la joven a su lado era tan extraordinariamente llamativa que todos lo habían pasado por alto. —Un hombre y una mujer, ambos con espada. ¿Serán discípulos de la Escuela de la Veneración Propia? —oyó Lü Huaijin decir al Guardia Chen en voz baja a su compañero. El Arte de la Espada de las Alas Gemelas, de la Escuela de la Veneración Propia, era famoso en todo el mundo, pero solo podían ejecutarlo un hombre y una mujer juntos. La pareja empezaba a cultivar junta desde los trece o catorce años, y no se los consideraba plenamente entrenados hasta que sus mentes estuvieran en perfecta sintonía y su coordinación fuera natural. Semejantes parejas siempre terminaban casadas. La pareja más famosa eran las Espadas Gemelas de Oro y Plata, un matrimonio en el que ambos habían alcanzado el Reino del Hombre Celestial. Cuando usaban juntos el Arte de la Espada de las Alas Gemelas, ni siquiera un Sabio del Reino del Altar Espiritual podía derrotarlos con rapidez. Eso era lo temible de la Escuela de la Veneración Propia. Para dos personas que hubieran cultivado la Escritura de las Alas Gemelas y se hubieran unido en matrimonio, cada vez que uno lograba un avance a un nuevo reino, el otro lo seguía de cerca poco después. Era algo extraño y maravilloso. Pero si uno de ellos tenía una aventura y era infiel, o intentaba tener múltiples parejas, la técnica se destruía a sí misma, provocando una desviación de qi o la ruina completa del cuerpo y el espíritu. En otros reinos y provincias, un hombre y una mujer viajando juntos con espadas podían ser cualquier cosa; pero dentro de la provincia de Ning, cualquier artista marcial con un conocimiento superficial del jianghu pensaría primero en discípulos de la Escuela de la Veneración Propia. —No lo parece —le dijo el líder de la escolta en voz baja al Guardia Chen—. La Escuela de la Veneración Propia no tiene a una mujer tan notable entre su generación actual de discípulos. La Escuela de la Veneración Propia era responsable de ayudar con las patrullas en la prefectura de Guangning, que era donde ellos operaban. Al ver al par alimentar a sus caballos, acomodarse en silencio en su rincón, encender un pequeño fuego y servirse sus propias raciones y agua, los guardias se relajaron un poco, aunque mantuvieron la guardia en alto. La lluvia de invierno se había reducido a una llovizna, pero la niebla se espesaba y se colaba a través de las grietas y ventanas rotas, apenas atenuada por la luz del fuego. Poco a poco, Lü Huaijin comenzó a sentirse cada vez más mareada y agotada. Con cierto esfuerzo giró la cabeza para mirar a Lü Woyu, y vio que su hermano lucía igual de debilitado. El estruendo del metal resonó mientras varios escoltas y miembros de la caravana dejaban caer sus armas al suelo. El líder de la escolta desenvainó su espada con un tañido metálico. Un resplandor puro se derramó hacia afuera, iluminando las hebras de miasma negro que acechaban en la niebla circundante y disolviéndolas por completo. —¿Por qué te escondes? —gritó el líder de la escolta con fuerza. Era el único en toda la caravana que permanecía sin afectar. Su técnica tenía propiedades especiales que contrarrestaban el miasma tóxico, pero se había dado cuenta demasiado tarde. Quienquiera que estuviera escondido afuera del templo parecía conocerlo bien, y había dirigido el miasma oculto en la niebla deliberadamente para que afectara primero a los demás. —¡Ja, ja! —Con una risa estruendosa, una figura entró caminando. El recién llegado tenía alrededor de treinta y cinco años y vestía un traje de entrenamiento negro, con la piel teñida de un tenue matiz azul. Tenía un rostro ordinario pero marcado por una expresión viciosa y amenazante. —Sable del Veneno de Miasma, Yan Peng... —dijo el líder en voz baja y pesada, nombrando al hombre. El manejo del sable de Yan Peng era solo pasable, pero podía dominar una gran variedad de miasmas tóxicos. Siempre trabajaba solo y tenía la audacia de asaltar caravanas de comerciantes. Prefería debilitar a sus objetivos primero con veneno para hacer su movimiento una vez que estuvieran incapacitados. Aunque solo estaba en el quinto rango, Profundidad Discernida, tenía las manos cubiertas de sangre y una recompensa de 1.500 taeles de plata sobre su cabeza. Yan Peng sonrió. —Líder de Escolta Yu, entrégame ese objeto y voy a curar a tu gente del veneno. No puedes vencerme rápido y ellos no van a aguantar mucho tiempo. Mientras hablaba, Yan Peng echó una mirada cuidadosa alrededor del templo, alerta a cualquier sorpresa. Entonces, su mirada cayó sobre un rostro tan radiante como la luna llena, y su mente casi se extravió en esos ojos que brillaban con la luz de las velas y la luz de las estrellas. «¿Una mujer tan hermosa...? ¿Cuándo apareció una chica así en este templo en ruinas?» Yan Peng quedó deslumbrado al principio, pero de inmediato se sintió alarmado. No la había notado en absoluto. Incluso mientras desplegaba su miasma, había fallado por completo en detectar a dos personas escondidas en ese rincón. Luego, escuchó al joven junto a la mujer decir con una risa suave: —Hermana Mayor, ¿quieres ir primero, o voy yo? La joven respondió con dulzura: —Sé rápido. La gente envenenada por el miasma no puede esperar mucho tiempo. «¿No es esa mi línea? ¿Qué quieres decir con "sé rápido"?» Yan Peng observó desconcertado cómo el joven de la túnica cian desenvainaba una espada que brillaba como cristal de hielo con un resonante tañido, avanzando hacia él en unos pocos pasos. El líder de la escolta, al otro lado, observaba con el ceño fruncido y aire de expectativa, sin hacer ningún movimiento para intervenir. Al momento siguiente, la hoja cristalina le llenó la visió a Yan Peng. Aterrorizado, intentó desenvainar su sable, pero su cuerpo no respondía, como si estuviera atrapado en una pesadilla. Se esforzó con todo lo que tenía hasta liberarse finalmente del sueño, solo para encontrar la punta de la espada acercándose aún más, mientras su cuerpo continuaba envuelto en ataduras invisibles. Yan Peng observó con impotencia cómo la espada se movía hacia él con una lentitud extraña, sin ninguna prisa, hasta tocarle el centro de la frente. Un golpe sordo resonó, y el hombre se desplomó en un sueño profundo. Las pupilas del líder de la escolta se abrieron de par en par, como intentando ver con más claridad. A continuación, vio a Yan Peng ponerse de pie tambaleándose. Con los ojos entrecerrados, el sujeto caminó hacia la caravana, sacó píldoras de su ropa y se las dio una por una a los afectados. El primer instinto del líder fue detenerlo; ¿quién sabía si las píldoras de Yan Peng eran veneno o en qué estado se encontraba ahora mismo? Pero la idea de que, sin las píldoras, los demás no aguantarían mucho más, lo hizo morderse la lengua. Para cuando Yan Peng llegó a los últimos escoltas, Lü Huaijin y los demás ya habían recuperado la claridad mental y sus fuerzas. Durante todo el proceso, el joven se mantuvo de espaldas a todos. Yan Peng caminó de regreso con paso ligero hasta el lugar donde había estado parado y se congeló en su sitio. Sintió como si hubiera vivido un sueño muy vivo pero placentero, en el cual había obtenido el objeto y luego, cumpliendo su palabra, había ayudado al Líder Yu a curar a todos del veneno. Abrió los ojos de mala gana, justo a tiempo para oír a la mujer de tez tan pura como el hielo decirle al joven frente a ella: —Hermano Menor, ¿qué fue eso? El joven se rió. —Hermana Mayor, acepto tu regaño. Salvar gente es como apagar un incendio: no nos podemos dar el lujo de demorarnos. Los labios de la joven se curvaron levemente ante eso, dejando ver apenas sus hoyuelos. —¿Cuándo te he regañado yo? Por instinto, Yan Peng desenvainó su sable y se quedó mirando en blanco a la pareja frente a él. «¿Qué acaban de hacer? ¿Qué quieren? ¿Qué acaba de pasar? ¿Acaso no vine yo aquí a robarles?» Yan Peng no entendía lo que había ocurrido, pero podía notar que la situación era extremadamente extraña. Liberó su miasma en silencio, preparándose para darse la vuelta y huir en el momento en que apareciera una oportunidad.
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Estás leyendo el capítulo 121 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 2 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.