Leer La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 112 online gratis en español
🏴 Grupo: Limitless - Derk10✍️ Traducción: Limitless - Derk10
Cuando Ding Songyan y Zheng Zhuxi regresaron a la residencia Ding, Xu Chang'an estaba practicando las técnicas de palma y las artes de desplazamiento del Arte Divino de la Ausencia de Culpa bajo la supervisión de Yang Shiduo.
—Hermano Ding, ¿por qué no volviste anoche? —preguntó Xu Chang'an, deteniéndose con preocupación.
Sabía que Ding Songyan y Zheng Zhuxi debían reportarse a diario en la oficina del condado, pero eso no justificaba ausentarse un día y una noche enteros.
—Fuimos a perseguir a unos criminales buscados —respondió Ding Songyan, ofreciendo la verdad sin adornos.
—Entiendo. —Tanto Xu Chang'an como Yang Shiduo lo tomaron con total calma. En sus mentes, Zheng Zhuxi y Ding Songyan eran más que capaces de afrontar algo así.
Xu Chang'an dio un paso adelante, vacilante:
—Hermano Ding, Heroína Zheng... el Maestro Liang vino a buscarme anoche. Dijo que le avisara si volvían, pues deseaba visitarlos. ¿P-puedo ir a avisarle?
«Bien, sabe que no debe tomar decisiones por su cuenta...», pensó Ding Songyan, quien en realidad ya planeaba hablar con Liang Qian en estos días. Tras comprobar que Zheng Zhuxi no tenía objeciones, lo meditó un instante y dijo:
—Alrededor de las siete de la tarde estará bien.
—¡Genial, genial! —La cara de Xu Chang'an se iluminó con una amplia sonrisa.
En todos sus años de vida, anoche había sido la primera vez que el jefe de peristas de contrabando más poderoso de la ciudad de la prefectura lo trataba con tanta calidez, cercanía y respeto genuino. Ahora que el Hermano Ding había aceptado recibir al Maestro Liang, podía sostener la cabeza en alto con orgullo.
Zheng Zhuxi añadió con tono despreocupado:
—Tampoco tienes que seguir llamándome Heroína Zheng. Suena demasiado formal.
«¿Si no es Heroína Zheng, entonces cómo? No puedo llamarte Cuñada... ¿o sí?», pensó Xu Chang'an, quedándose atónito mientras su imaginación se desbocaba.
—Señorita Zheng o Señorita Zhuxi, cualquiera de las dos está bien —interrumpió Ding Songyan, cortando el hilo de pensamiento de Xu Chang'an antes de que fuera más lejos.
A continuación, se dedicó a orientar a Yang Shiduo y a Xu Chang'an en su cultivo. Zheng Zhuxi, con la experiencia ganada a pulso en múltiples combates a vida o muerte, intervenía de vez en cuando con comentarios oportunos.
Un rato después, comieron algo sencillo. Zheng Zhuxi se disponía a regresar a su habitación para descansar y reponerse cuando vio que Ding Songyan le hacía una seña.
—¿Pasa algo más? —preguntó la joven, desconcertada.
Ding Songyan sonrió:
—Hermana Mayor, hacer una revisión táctica tras una acción es un buen hábito.
Zheng Zhuxi comprendió el concepto de inmediato, a pesar de la alusión a las estrategias del juego de Go. Sintió curiosidad, asintió brevemente y lo siguió hasta el salón principal, donde ambos se acomodaron en lados opuestos de la mesa cuadrada.
Ding Songyan repasó todo desde el principio: cómo había analizado cada situación, qué preocupaciones le habían surgido, qué acciones tomó y en qué aspectos podría haber actuado mejor o dónde quedaban vacíos importantes. Zheng Zhuxi intervenía de tanto en tanto aportando sus propias perspectivas.
Al terminar, Ding Songyan le dijo con una sonrisa:
—Hermana Mayor, no te pido que adoptes mis métodos; tampoco lo necesitas. Cada persona tiene su propia forma de actuar. Si simplemente me imitas, es más probable que pierdas el rumbo, tropieces e incluso que tu carácter retroceda. Solo quiero que entiendas qué factores hay que sopesar en cada situación, qué razones motivan cada decisión y por qué se elige un curso de acción en particular.
—Una vez que tengas todo eso claro, podrás tomar las decisiones a tu propia manera, alcanzando los mismos objetivos por medios distintos. En esto podrías pedirle consejo a la Maestra más a menudo; ustedes dos tienen estilos muy parecidos.
Al ver que su hermano menor no intentaba imponerle su estilo de adaptación, sino que reafirmaba la validez de su propia visión, Zheng Zhuxi sintió que se le quitaba un peso de encima. Además, la revisión le pareció sumamente instructiva.
Repasó mentalmente los razonamientos y decisiones de Ding Songyan en cada momento, poniéndose en su lugar para pensar qué habría hecho ella. Cada vez que algo le causaba dudas, le preguntaba a su hermano menor en el acto.
El tiempo fue pasando. Zheng Zhuxi, aún debilitada y sin haberse recuperado por completo, se cubrió la boca y soltó un bostezo. Con un tono un tanto lastimero, algo que no pretendía aparentar, dijo:
—Tengo la cabeza hecha un lío. Déjame ir a descansar un rato.
Tras acompañar a su hermana mayor fuera del salón principal, Ding Songyan se dirigió a la sala de meditación contigua a su dormitorio y desplegó sobre el escritorio los manuales del Gran Sueño de los Tres Mil Años previos al Reino del Dharma.
Se sentó con las piernas cruzadas y hojeó los textos con atención. El capítulo del templado corporal le pareció mayormente innecesario, pues quedaba absorbido por completo por las Nueve Artes Primordiales. Cualquier beneficio que ofreciera este manual ya lo poseían las Nueve Artes Primordiales, y lo que estas ofrecían en exceso ni siquiera figuraba en este texto.
En cuanto a la sección de cultivo de qi, siguió los diagramas ilustrados y las descripciones de los meridianos, hizo circular su Qi de las Diez Mil Formas Presencia-Ausencia a lo largo de tres ciclos completos y dio el paso por concluido.
En lugar de apresurarse hacia la visualización del refinamiento de aperturas, leyó los capítulos del Reino Humano y del Reino de la Gran Derivación varias veces cada uno, desglosándolos y analizándolos minuciosamente. Solo entonces procedió con destreza natural: primero usó la marca del Corazón Celestial para dividir su mente en dos —una parte memorizaba los diagramas de visualización mientras la otra ejecutaba simultáneamente el refinamiento de aperturas—, y luego hizo circular el Arte del Corazón Celestial para sugestionarse e internalizar todo el proceso como un instinto corporal, necesitando un solo detonante para replicarlo en cualquier momento.
Así practicó el Capítulo del Reino Humano y así dominó también el Capítulo del Reino de la Gran Derivación. No hizo falta forjar aperturas, condensar meridianos ni templar vísceras: todo evolucionaba desde el interior de las aperturas, vísceras y meridianos correspondientes al Caos.
Cuando se topaba con órganos no humanos que no pertenecían al Caos, la fuerza primordial de este los concebía de la nada, creando una estructura ilusoria temporal que cumplía su función.
En la sala de meditación, bañada por los tonos dorados del sol, Ding Songyan —sin utilizar ya la marca del Corazón Celestial para ocultar sus anomalías físicas— sintió cómo las facciones de su rostro se afilaban notablemente, mientras escamas de pez de un azul oscuro casi negro le cubrían el cuello y el dorso de las manos.
En ese instante, salvo por la ausencia de seis patas y el hecho de que sus ojos aún no se desplazaban hacia las orejas, mostraba todos los rasgos externos del pez Ranyi.
Esto significaba que había alcanzado el Reino de la Gran Derivación perfeccionado en el Gran Sueño de los Tres Mil Años.
Ding Songyan se puso de pie, fue a buscar un espejo de bronce a su dormitorio y examinó su reflejo con detenimiento.
«Poseer aperturas ajenas y los órganos no humanos correspondientes altera de verdad las anomalías físicas de uno, incluso cuando ambos se generan mediante la manifestación...», reflexionó en silencio, cuando de pronto le asaltó una idea.
«¿Podría usar esto para disfrazarme?»
«Si utilizara artes manifestadas de otras sectas y escuelas para manifestar anomalías físicas y luego ajustara mi edad aparente con la marca del Corazón Celestial para crear un aspecto acorde, ¿no me convertiría eso en una persona totalmente distinta?»
«Alguien que no me conociera a fondo no tendría la menor oportunidad de reconocerme.»
«Aunque pensaran que me parezco a Ding Songyan, por instinto asumirían que se trata de dos personas diferentes que simplemente se asemejan...»
«¡El Caos es demasiado poderoso!»
A continuación, comenzó a indagar en los detalles más sutiles del Gran Sueño de los Tres Mil Años.
Su conciencia se extendió hacia el exterior de forma natural, abarcando un radio de unos 95 metros. Comparado con el Caos, que en el del Reino del Dharma perfeccionado solo le permitía percibir en un alcance de 20 metros alrededor de su cuerpo, este rango era asombroso.
Sin embargo, este tipo de cobertura espiritual no le permitía percibir todo lo que albergaba el perímetro; únicamente abarcaba un solo elemento: ¡los sueños!
Con los ojos cerrados, sintió que toda la residencia Ding se transformaba en un vacío sin límites, desprovisto de todo, salvo por una niebla difusa a varios metros de distancia.
Aquel era el sueño de Zheng Zhuxi.
Su alma y su mente jamás abandonaron su cuerpo; su conciencia simplemente se extendió y se filtró en silencio en la niebla, haciendo que su visión cambiara bruscamente. Ante él apareció el Campo de Entrenamiento de la Mansión de la Osa, iluminado por hileras de faroles.
De inmediato retiró su conciencia y salió del sueño de Zheng Zhuxi, sin mirar más.
Tratándose de desconocidos, no tenía ningún reparo en espiar sus sueños. Pero con amigos cercanos o superiores —especialmente alguien como su hermana mayor, tan recta y orgullosa— consideraba que su privacidad merecía respeto.
Solo deseaba confirmar si era posible acceder a los sueños y familiarizarse con el funcionamiento del Gran Sueño de los Tres Mil Años.
Luego puso a prueba los aspectos de Repeler el Infortunio y el Mal y de Encarnar Pesadillas. Repeler el Mal se fusionaba a la perfección con Desterrar Demonios y Ahuyentar el Mal, volviéndose inseparables. Repeler el Infortunio, por su parte, era de naturaleza defensiva: incluso una ráfaga entera de agujas de flor de ciruelo disparadas directamente contra él no le haría daño mientras permaneciera inmóvil. No obstante, tenía sus límites; una acumulación excesiva de peligro terminaría por desbordarlo, y no ofrecía protección contra influencias que no representaran una amenaza directa.
Encarnar Pesadillas podía emplearse directamente en combate, sin necesidad de esperar a que el oponente se durmiera. Funcionaba como un arte que alteraba la mente del enemigo; si conocías sus debilidades psicológicas, el efecto resultaba devastador al moldear la pesadilla en torno a ellas. Tras meditarlo un momento, concluyó que usar Encarnar Pesadillas de forma aislada seguía siendo un método bastante tosco.
Sintió que esta habilidad podía combinarse con otras artes —en especial con aquellas que afectaran la mente— para lograr un efecto mucho más profundo.
«Si fusionara Encarnar Pesadillas con la Intención de Espada de la Luz de Vela, ¿podría asestar un golpe devastador contra los herejes que temen a la luz, hasta el punto de matarlos del susto en el acto?», pensó mientras caminaba de un lado a otro. «El problema es que no puedo generar el Qi Verdadero del Sueño Efímero y el Qi Verdadero de la Llama de Vela simultáneamente. Como no pueden coexistir, la fusión es imposible... El Qi Verdadero del Sueño Efímero solo coexiste con el Qi de las Diez Mil Formas Presencia-Ausencia, pues en esencia deriva de él. ¿Podría fusionar Encarnar Pesadillas con la Intención de Espada del Invierno en su lugar?»
Siendo un hombre de acción, desenfundó a Sombra Gélida y practicó una y otra vez, hasta lograr integrar Encarnar Pesadillas con la Intención de Espada del Invierno, aunque por el momento no tenía ante quién probar el filo.
Envainó la espada, disipó los rasgos del pez Ranyi y volvió a utilizar la marca del Corazón Celestial para ocultar las anomalías del Caos.
A continuación, evaluó su estado físico.
Se sentía considerablemente débil, con el espíritu apagado, y en lo más profundo de su ser, la llama de su vida se había atenuado de forma evidente.
«He consumido algo más de cuatro años de vida...», pensó, apenas disimulando el agotamiento mientras avanzaba hacia la cama y se desplomaba sobre ella.
Cuando despertó, el cielo ya estaba oscuro. El sol anaranjado se había ocultado hacía tiempo tras las montañas, y Zheng Zhuxi, que había estado gravemente enferma y no había descansado bien la noche anterior, todavía dormía.
—Segundo Amo, Liang Qian, del Callejón de la Piedra Sur, desea verlo. Lleva un 15 minutos esperando en el salón principal —informó el portero al ver a Ding Songyan entrar al patio frontal.
Ding Songyan asintió levemente y le indicó:
—Pide a la cocina que prepare algo de comer y que se lo lleven a la habitación de la Heroína Zheng cuando despierte.
Dicho esto, se dirigió al salón principal, donde se encontró con Liang Qian. Sentado en silencio a la izquierda, el hombre enjuto aparentaba más de cincuenta años, con facciones afiladas como las de un ave y manchas pálidas repartidas por la piel.
Tras los saludos de cortesía, Ding Songyan tomó asiento, dejó su espada y preguntó con una sonrisa:
—¿Qué lo trae por aquí, Anciano Liang?
Mantuvo una distancia prudente de forma deliberada.
Liang Qian esbozó una sonrisa:
—Joven Héroe Ding, he venido a pedirles un favor a usted y a la Heroína Zheng. Por favor, no revelen mi capacidad para leer la mente.
—A lo largo de los años he tratado con mucha gente. Jamás escuché sus secretos a propósito, pero dudo que me crean. Si se enteraran de mi habilidad, es muy probable que quisieran verme muerto para evitar problemas. Mis artes marciales son aceptables, pero no podría soportar una multitud interminable de enemigos. Además, el ladrón puede acechar mil días, pero nadie puede guardarse de él durante mil días. \[1\]
—Les ruego que guarde el secreto en mi nombre, Joven Héroe Ding. Sabré recompensárselo en el futuro.
«No hace falta esperar. El Reflejo Divino del Lago Espejo podría resolverlo ahora mismo...», pensó Ding Songyan, aunque reprimió la idea de inmediato.
Eso sería aprovecharse de alguien en su momento de vulnerabilidad; sería una mera extorsión.
«Mi maestra es famosa en todo el mundo por cumplir su palabra y defender la rectitud. Mi hermana mayor es recta y transparente, siempre dispuesta a ayudar a los necesitados. Yo puedo albergar toda clase de artimañas, pero no hay necesidad de recurrir a la fuerza ni de avergonzarlas a ellas. Ya habrá otras oportunidades de conseguirlo por medios legítimos.»
«Además, soy un discípulo personal de la Maestra de la Secta Noche-Brillante, no un integrante del Camino de la Extinción de los Santos.»
«Con los herejes no hay por qué respetar las reglas del jianghu, pero no puedo aplicar ese mismo criterio con todo el mundo...»
«En mi vida pasada jamás cometí un delito; mi carácter era fundamentalmente bueno...»
En medio de sus reflexiones, Ding Songyan le dijo a Liang Qian con seriedad:
—Es lo que corresponde hacer de todos modos. Ya nos ayudaste bastante con el asunto de He Luo.
Tras tomar esa decisión y dar su palabra, Ding Songyan no pudo evitar pensar para sus adentros:
«Parece que, mientras le enseñaba a mi hermana mayor a ser más flexible, su forma de hacer las cosas se me ha ido pegando a mí también...»
\*\*\*
\[1\] N/T: El dicho «Un ladrón puede robar durante mil días, pero nadie puede cuidarse de un ladrón durante mil días» es un proverbio tradicional chino (不怕贼偷,就怕贼惦记). Hace referencia a que es imposible estar a la defensiva de manera perpetua: un agresor solo necesita un momento de descuido para actuar, mientras que la víctima no puede mantener la guardia alta las veinticuatro horas del día indefinidamente.

Continúa leyendo
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela)
Capítulo 113
La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) Capítulo 112
Estás leyendo el capítulo 112 de La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela), un novela. **Zhulong, el Dragón Antorcha.** El resultado de consumirlo: Abre el caos primordial; Ilumina las nueve tinieblas; Gobierna el día y la noche; Alterna las cuatro estaciones; Convoca el viento y la lluvia. **Xiangliu, la… Este capítulo tiene publicado el 26 de julio de 2026, Traducido por el grupo Limitless - Derk10. La Espada Ilumina el Gran Yermo (Novela) tiene 255 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.