Leer La competitiva vida de una concubina en la casa del príncipe (Novela) Capítulo 35 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El príncipe Yan sintió una punzada de inquietud en el corazón. Reprimiendo su impaciencia, regresó a su estudio.
La princesa consorte le siguió de cerca, colocando al testigo Zhang Yue y las pruebas desenterradas sobre el escritorio.
Era una caja de madera pequeña y desgastada, del tamaño de la palma de la mano, hecha toscamente. Dentro de la caja había una figurita de madera.
La estatuilla tenía un aspecto inquietante, con el nombre "Li Yuanjing" grabado en el pecho, seguido de su fecha y hora de nacimiento.
En la parte posterior de la estatuilla estaba grabado el nombre "Shen Wei", junto con su fecha y hora de nacimiento. Ambos nombres estaban manchados de sangre roja oscura, y dos hilos rojos estaban fuertemente enrollados entre ellos, creando una visión extraña e inquietante.
El príncipe Yan cogió la figurita de madera y reconoció la letra torcida: ¡era de Shen Wei!
Zhang Yue se arrodilló con un ruido sordo, tratando de hacer notar su presencia. "Alteza, descubrí por casualidad esta estatuilla. Preocupada por su seguridad, no me atreví a ocultarla y así informé de las maldades de Shen Wei a la princesa consorte."
Miró al príncipe Yan con ojos suplicantes, esperando que recordara su rostro. Zhang Yue confiaba en que, con su aspecto delicado y refinado, pronto se ganaría el favor exclusivo del príncipe Yan.
Pero cuando vio la estatuilla en la mano del príncipe Yan, la expresión de Zhang Yue se volvió extraña: ¡esta estatuilla parecía diferente de la que había metido en la caja!
Para inculpar a Shen Wei, Zhang Yue había tallado ella misma en secreto una estatuilla, inscribiendo en ella el nombre del Príncipe Yan y algunas maldiciones malignas.
Pero la estatuilla en la mano del Príncipe Yan era completamente diferente. ¿Por qué había sangre en el pecho? ¿De dónde venían los hilos rojos? ¿Y las fechas y horas de nacimiento?
El apuesto rostro del Príncipe Yan se volvió frío. La escritura torcida era sin duda la de Shen Wei, tallada trazo a trazo.
Un dolor sordo se instaló en el corazón del Príncipe Yan. Se preguntó, ¿no había tratado bien a Shen Wei?
Le encantaba la seductora figura de Shen Wei, su meticuloso cuidado y la vibrante energía que desprendía. Cuando Shen Wei se vio envuelta en los rumores fantasmales, la había trasladado inmediatamente a una nueva residencia.
Y sin embargo, ¡esta mujer le había maldecido en secreto!
¿Podría ser que Shen Wei le hubiera estado engañando todo el tiempo? ¿Todas sus muestras de afecto y devoción no eran más que una farsa?
"Al Pabellón Acristalado", dijo el Príncipe Yan, con el rostro ensombrecido. Sus finos labios se apretaron en una línea fría y recta mientras caminaba hacia el Pabellón Acristalado.
Zhang Yue vio la alta figura del Príncipe Yan desaparecer en la distancia, secretamente aliviada, y luego pensó con suficiencia para sí misma que sus días de favor estaban finalmente a punto de comenzar.
...
El Príncipe Yan llegó al Pabellón Acristalado, con el rostro lleno de rabia mientras irrumpía en la habitación de Shen Wei.
Shen Wei estaba en su escritorio, practicando su caligrafía. Trazo a trazo, copiaba cuidadosamente "Fiesta de primavera", con expresión concentrada y un perfil claro y hermoso.
Al oír la conmoción en la puerta, Shen Wei levantó la vista con alegría. "¡Su Alteza, ha vuelto!"
El príncipe Yan se acercó al escritorio con expresión sombría y cogió las hojas de papel para examinarlas.
"Fiesta de primavera, una copa de vino verde, una canción cantada una vez..."
Shen Wei había escrito varias copias, con una caligrafía aún irregular pero que mostraba mejoras. El príncipe Yan apretó el papel en la mano y golpeó la caja que contenía la estatuilla de madera contra el escritorio.
La caja se abrió, mostrando la estatuilla de aspecto extraño.
El delicado rostro de Shen Wei mostró conmoción.
El príncipe Yan miró fríamente a Shen Wei, con sus ojos negros como la tinta llenos de ira y resentimiento.
Agarró la delgada muñeca de Shen Wei y le exigió con los dientes apretados: "Shen Wei, te he tratado bien. ¿Por qué me maldices?"
El rostro de Shen Wei se congeló, como si acabara de escuchar un absurdo cuento de hadas. Se le llenaron los ojos de lágrimas y balbuceó: "No, no es eso...".
Al ver su expresión lastimera, el príncipe Yan sintió una punzada inexplicable en el corazón. Preguntó: "La letra de esta estatuilla es tuya. ¿Aún te atreves a negarlo?"
La letra de Shen Wei era única.
Feo y peculiar, imposible de imitar para los demás.
Lágrimas de injusticia brotaron de los ojos de Shen Wei, cayendo como gotas de cristal mientras se atragantaba: "La letra... es mía... pero... pero no es lo que crees...".
Al oír a Shen Wei admitirlo ella misma, el corazón del Príncipe Yan se llenó de un dolor denso y sofocante.
Había pensado que por fin había encontrado una flor que le pertenecía únicamente a él, una flor que le comprendía. Pero, ¿quién podía imaginar que esa flor escondía espinas, venenosas y engañosas?
La ira del Príncipe Yan ardía ferozmente. "¡Las pruebas son claras, y aún así sigues intentando mentir! Shen Wei, ¿había siquiera una pizca de verdad en el afecto que me mostraste?"
Los ojos almendrados de Shen Wei se abrieron de par en par.
Parecía sorprendida de que el príncipe Yan dudara de su amor. Su temperamento se encendió y, por primera vez, arremetió contra el Príncipe Yan. "Su Alteza, ¿cómo puede dudar de mis sentimientos por usted? Usted... ¡está yendo demasiado lejos!"
Lágrimas del tamaño de judías corrían por su rostro mientras Shen Wei parecía abrumada por la pena. Se dio la vuelta frustrada, apoyándose en el escritorio y sollozando.
La ira del Príncipe Yan no hizo más que crecer.
Esta mujer, habiendo hecho mal, ¡se atrevió a hacerle un berrinche!
"Guardias, sellen el Pabellón Acristalado. ¡Sin mi orden, Shen no debe dar un solo paso fuera!" El Príncipe Yan rechinó los dientes. Si hubiera sido cualquier otra concubina la que hubiera cometido un crimen tan grave, hace tiempo que le habrían dado un pañuelo de seda blanca.
Pero Shen Wei...
Aunque el príncipe Yan estaba furioso, no se atrevía a matarla. El patio interior del palacio era un estanque estancado, y hacía tanto tiempo que no encontraba una mujer que le complaciera. No se atrevía a acabar con su vida.
"¡Cuando te des cuenta de tu error, ven a mí y confiesa!". El Príncipe Yan escupió las duras palabras y se marchó furioso.
Detrás de él, resonaban los sollozos lastimeros de Shen Wei. El Príncipe Yan llegó a la puerta y no pudo evitar mirar hacia atrás. El pálido rostro de Shen Wei estaba empapado de lágrimas, sus gritos de dolor eran como hilos de perlas rotas que caían sobre el papel del escritorio.
Tenía un aspecto lamentable.
El príncipe Yan reprimió el dolor de su corazón y se marchó con un frío movimiento de la manga.
En cuanto salió del Pabellón Acristalado, las lágrimas de Shen Wei cesaron bruscamente. Sus hermosos dedos rozaron las comisuras de sus ojos, enjugando las lágrimas persistentes.
Shen Wei bostezó, frotándose la muñeca donde el príncipe Yan la había agarrado con demasiada fuerza, y preguntó a la niñera Rong, que acababa de entrar: "¿Has hablado con el eunuco Fugui?".
La niñera Rong le tendió una taza de té caliente y sonrió. "No se preocupe, señora. Al eunuco Fugui le gustaba mucho esa botella de rapé".
...

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La competitiva vida de una concubina en la casa del príncipe (Novela) Capítulo 35
Estás leyendo el capítulo 35 de La competitiva vida de una concubina en la casa del príncipe (Novela), un novela. Mientras tanto, la princesa consorte seguía tan tranquila como siempre; la concubina envejecía y aún no había experimentado una vida monógama; y la mujer reencarnada seguía comiendo comidas sencillas en su modesta… Este capítulo tiene publicado el 30 de mayo de 2025, Traducido por el grupo Crowli. La competitiva vida de una concubina en la casa del príncipe (Novela) tiene 422 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.