Leer La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 97 online gratis en español
🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Tras la desaparición de la silueta del dragón negro, en el punto más alto de la ciudad inundada, mirando aquel vórtice transparente que todavía giraba sobre sí mismo en el cielo, Yvette, Ice Rain y Abella se quedaron un poco absortas.
Sin embargo, las emociones de Yvette y de Ice Rain eran bastante similares, diferenciándose únicamente en la intensidad; solo Abella se ponía cada vez más contenta a medida que lo pensaba, sintiendo que finalmente ya no habría nadie que compitiera por el favor de su maestra en el futuro. Si ella se esforzaba un poco más, ¿acaso no podría convertirse también en alumna de su maestra, igual que ese apestoso dragón? Qué lástima que su maestra no tuviera intenciones de participar en la campaña de destrucción del nuevo mundo; era verdaderamente lamentable ver cómo una enorme cantidad de méritos se les escapaba de las manos.
Además, su maestra era demasiado perezosa. Con ese carácter, ¿cómo demonios había logrado convertirse en una experta de nivel líder? Abella se quejó internamente en un tono melancólico.
Justo en ese momento, una violenta fluctuación se propagó por el cielo. Antes de que las tres pudieran reaccionar a lo que estaba ocurriendo, la aurora del firmamento se disipó repentinamente, desapareciendo sin dejar rastro junto con la multitud de grietas que abarrotaban el cielo, como si hubieran sido borradas por una mano gigante e invisible. El tiempo total que duró todo el suceso no llegó ni a una hora.
El sol abrasador y largamente añorado volvió a derramarse sin ningún impedimento, y las nubes, como si hubieran sido barridas por un pincel invisible, se amontonaron formando enormes cúmulos blancos que semejaban olas.
"¿Ah?" Abella se quedó atónita, e Ice Rain también abrió la boca; ambas fueron tomadas por sorpresa por este repentino giro de los acontecimientos.
¿Por qué había desaparecido la aurora de repente? ¿No era acaso la puerta hacia el nuevo mundo que la diosa había abierto? ¿Sería que se habían equivocado?
Yvette también estaba muy sorprendida, pero tras reflexionar un poco, se dio cuenta de inmediato de algo y mostró una expresión de profunda preocupación.
Según su juicio, la puerta abierta por la Bruja del Final no desaparecería sin ton ni son; no podía tratarse de algún tipo de error técnico, ¿verdad? Por lo tanto, era evidente que la apertura del portal había sido interrumpida por alguna fuerza y, con una probabilidad extremadamente alta, se debía a una interferencia externa.
El problema era, ¿quién había ejercido esa fuerza externa?
¿Los tres verdaderos dioses del Continente de la Luz?
¿El misterioso dios demonio del Continente del Abismo?
O tal vez...
¿Eres tú, Rosalyn?
…
La luz del sol volvió a volverse ardiente y tiránica; el canto de las aves y el zumbido de los insectos se escuchaban en este momento con especial claridad, resultando incluso un poco ruidosos.
Las tres personas que permanecían en la cima de las ruinas quedaron envueltas en un extraño silencio, donde solo se escuchaba el lamento del viento al soplar a través de las varillas de acero dañadas.
Finalmente fue Ice Rain la primera en hablar, preguntando con timidez: "Esto... ¿qué está pasando? ¿Dónde está la aurora? Señorita de buen corazón, señorita Abella, ¿saben a qué se debe esto?".
Abella sacudió la cabeza por instinto, indicando que ella también estaba desconcertada, mientras que Yvette, tras reflexionar un momento, expuso su conjetura: "Parece que el advenimiento del Día del Fin ha sido saboteado... Lo más probable es que sea obra del mundo del otro lado".
"Así que era eso". Ice Rain profesó un suspiro de alivio y se alegró un poco, pensando que si el malvado plan de invasión de los mutantes había sido saboteado, ¿no significaba eso que el señor Dugrabi estaría mucho más seguro después de cruzar?
A Abella también le pareció aceptable; no es que se alegrara por Dugrabi, sino puramente porque en su estado actual carecía de las fuerzas y de la capacidad para participar. Que el Día del Fin se cancelara de repente significaba, muy probablemente, que se pospondría para el futuro, lo cual era naturalmente mejor para ella
Y tal vez influenciada por la personalidad precavida de su maestra, sentía que el hecho de que la diosa atacara el nuevo mundo por la fuerza, existiendo aún puestos vacantes entre los Monarcas, no era una situación de victoria asegurada.
De todos modos, los vástagos divinos no tenían enemigos naturales, así que ¿no sería mejor seguir desarrollándose por un tiempo más y esperar a que nacieran los nueve grandes Monarcas?
Únicamente del lado de Yvette, tras haber llegado a esa conclusión, su corazón permanecía un tanto apesadumbrado. Sentía que en un evento de tal magnitud como el advenimiento de la Bruja del Final, Rosalyn, quien ya se encontraba en la cima del reino mortal, sin duda participaría en ello; tal vez incluso fue una de las principales ejecutoras en la destrucción de la puerta de la aurora. Aunque el resultado actual era bueno, ¿quién sabía si había resultado herida o incluso si se había sacrificado en el proceso?
Sin embargo, antes de obtener hechos concluyentes, ella también intentaría pensar en las cosas de la mejor manera posible.
…
De este modo, después de que el Día del Fin concluyera de forma abrupta y con más pena que gloria, la vida en la Nación de la Torre de Agua recuperó la tranquilidad.
Aquellas aberraciones de bajo nivel que habían sido convocadas al lado de los nidos madre, tras perder su objetivo, regresaron en su mayoría a la ciudad inundada, volviendo a convertirse en clientes habituales bajo la caña de pescar de Yvette.
En los tiempos libres que siguieron, sentada junto a la corriente del río y mirando el flotador subir y bajar en la superficie del agua, Yvette recordaba a Dugrabi sin motivo aparente. Hubo un tiempo en que ese dragón negro pareció contraer alguna especie de enfermedad, llevándole basura todo el día; en ese entonces ella se había quedado bastante sin palabras y le advirtió severamente, pero ahora que llevaba mucho tiempo sin verlo traer pequeños desperdicios, inesperadamente sentía un rastro de nostalgia.
Para ella, el sentimiento que le producía Dugrabi era completamente diferente al de Rosalyn; si Rosalyn era como una cálida prenda de abrigo que ella misma había criado desde pequeña, entonces Dugrabi era como un perrito mestizo del hogar: siempre feliz cada día, si ella estaba de buen humor estiraba la mano para acariciarlo y él se ponía muy contento, y si estaba de mal humor lo dejaba entretenerse solo, lo cual a él tampoco le importaba.
Ahora el perrito se había ido a un viaje lejano y, aunque contaba con los tres tomos mágicos como paraguas protector y pertenecía a la raza de los dragones gigantes con una esperanza de vida de hasta 2000 años, a ella todavía le resultaba inevitable preocuparse un poco, preguntándose si en el futuro podrían volver a encontrarse con éxito.
Pero debería ser posible, ¿verdad? Si Rosalyn, con un cuerpo humano, pudo convertirse en la experta número uno del mundo mortal, Dugrabi, siendo el príncipe dragón, no tenía motivos para morir a mitad del camino.
Por otra parte, respecto a los siguientes volúmenes de la serie de compendios, el Compendio de Magia de Tierra y el último, el Compendio del Castigo Celestial, ella continuaría compilándolos. Solo que, al carecer del motivo de "escribir libros de texto para su estudiante", su motivación disminuiría bastante; al igual que un novelista sin una fecha límite de entrega, su progreso se volvería cada vez más lento.
…
En diciembre del mismo año, es decir, el cuarto invierno desde que Yvette y las demás llegaron a la Nación de la Torre de Agua, Yvette, habiéndose cansado ya de los hermosos paisajes de este lugar, finalmente tuvo la idea de despedirse e irse.
Durante estos cuatro años, aproximadamente cada cierto tiempo, ella iba a las montañas a devorar una pequeña parte de las aberraciones, y hasta ahora apenas había limpiado a duras penas menos de un tercio de la cantidad total de ellas.
Y la razón por la que tenía que proceder de esta manera tan lenta y de bajo perfil se debía a otro asunto.
Cuando llegaron al principio, por buscar una satisfacción momentánea, el alboroto que causó al devorar a las aberraciones fue demasiado grande, provocando la conmoción del gobernante local, Ed.
Él usó a toda prisa el santuario del templo para ponerse en contacto con la sede principal del templo en el Continente de la Marea Negra, logrando que asignaran a un Bendito por los Dioses para investigar el asunto.
El nombre de este Bendito por los Dioses era Elliot Paloma
Blanca, conocido en el mundillo como el Detective Paloma Blanca. Se decía que era sumamente profesional y que incluso había participado en la investigación de campo de un caso similar, el Incidente de la Muerte Súbita de Aberraciones en Akasha, por lo que contaba con una experiencia muy rica.
En aquel entonces, en Akasha, su veredicto fue: "Esto debe de ser obra de alguna aberración de alto nivel que iba de paso", lo que hizo que los aldeanos marioneta locales de Akasha dieran un largo suspiro de alivio y recuperaran la tranquilidad de sus vidas cotidianas.
Ahora que había llegado a la Nación de la Torre de Agua, él seguía fiel a sus principios; descartó desde el primer momento las sospechas sobre las tres forasteras, Yvette, Ice Rain y Abella, y tras realizar una serie de indagaciones, llegó a una conclusión: "Es obra de esa misma aberración de alto nivel".
Esto hizo que Yvette sintiera una gran admiración por él, pensando que, a pesar de ser algo que se entendía con una sola mirada, él aun así completaba de forma meticulosa todo el proceso de deducción; este señor Elliot era verdaderamente muy profesional.
Después, con el fin de seguir el rastro de esa misteriosa aberración, el Detective Paloma Blanca, preocupado por el país y por la gente, se marchó por iniciativa propia tras quedarse apenas unos pocos días.
Él le asignó a esa misteriosa aberración el nombre en clave de Demonio de Sangre, y consideraba que si este monstruo seguía desarrollándose en el futuro, definitivamente se convertiría en una amenaza para que la raza mecánica viviera y trabajara en paz, por lo que era obligatorio arrestarlo lo antes posible y asfixiarlo en la cuna.
Luego, en cuanto el Detective Paloma Blanca se marchó, Yvette de inmediato aplicó lo aprendido en este incidente para reflexionar sobre sí misma.
Pensó que si incluso la raza mecánica, con la que no tenía conflictos de intereses, podía notar lo inusual dentro de sus devoramientos a gran escala, ¿qué pasaría entonces con las aberraciones? Ya fuera la facción de los nidos madre, los Monarcas de niveles más altos o incluso la mismísima Bruja del Final, ¿no se fijarían en ella debido a una situación similar?
Antes tal vez se debía a los preparativos para el Día del Fin, lo que mantuvo distraída a la Bruja del Final y evitó que la descubriera; pero ahora que el Día del Fin había terminado, ella bien podría disponer de tiempo libre para examinar adecuadamente la situación en la Tierra del Fin... Si en este momento se comportaba de manera demasiado llamativa, ¿no sería muy fácil convertirse en el blanco de sus miradas?
Por lo tanto, basándose en las complejas reflexiones mencionadas, Yvette resumió de forma muy innovadora la teoría de robar verduras.
Tenía la intención de ver la Tierra del Fin como un gran huerto, donde ella no era la dueña del huerto, sino una ladronzuela que robaba verduras. Iba a robar un poco de cada lugar y luego cambiar de posición para seguir robando.
En el peor de los casos, robaría menos en cada ocasión e iría desgastándolos lentamente; mientras no fuera descubierta por el administrador del huerto, llegaría el día en que lograría fortalecerse a base de robar verduras. Para entonces, tal vez incluso podría arrebatar el huerto entero.
"¡Es realmente un plan sin fisuras!", se maravilló en su fuero interno ante su propio talento.
El único inconveniente era, probablemente... que consumía un poco de tiempo.

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Estás leyendo el capítulo 97 de La Bruja del Milenio (Novela), un novela. Leo se encontró transportado a un páramo desolado, los restos de lo que alguna vez fue una próspera civilización mágica. Allí, se convirtió en Yvette: una bruja inmortal que no podía envejecer ni morir. Durante más de… Este capítulo tiene publicado el 7 de julio de 2026, Traducido por el grupo Nishino. La Bruja del Milenio (Novela) tiene 308 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.