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Leer La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 98 online gratis en español

🏴 Grupo: Nishino✍️ Traducción: Nishino
Con la idea de marcharme, Yvette planeó elegir un día propicio, prefiriendo esperar a que pasara el invierno antes de ponerse en camino. En los días restantes, todavía tenía una tarea crucial que completar: explorar la niebla del sueño en la ciudad inundada. Sí, en este pequeño pueblo de cinco carriles llamado "Río Fus", en realidad había niebla del sueño. Gracias a su costumbre de demorarse en cada ciudad en ruinas durante un período prolongado, en parte debido a que su naturaleza inmortal la hacía insensible al tiempo, otra razón oculta era que necesitaba realizar una búsqueda exhaustiva para asegurarse de que no se pasara por alto ninguna niebla del sueño. Ahora sus esfuerzos finalmente estaban dando sus frutos; había descubierto un fragmento de niebla del sueño en una zona sumergida por el agua. Estaba escondida en una esquina completamente inundada de una tienda cubierta de musgo verde y resbaladizo, difícil de detectar en circunstancias normales. Casualmente la notó en una mirada fugaz después de pasar mucho tiempo volando ociosamente, sintiéndose frustrada y queriendo comprobar si algo andaba mal con la zona acuática. Solo se puede decir que fue una gran coincidencia. Así, en una mañana fría, tras llegar a esta zona de aguas poco profundas, Yvette rompió el hielo en la superficie del río y se sumergió bajo el agua. No debería tener miedo de ahogarse debido a su confianza como bruja inmortal, pero por si acaso, lanzó un hechizo del Compendio de Magia de Azul Puro para asegurarse de poder respirar bajo el agua durante un período prolongado. A continuación, antes de entrar en la niebla, esbozó rápidamente varios objetivos básicos para su viaje del sueño. Primero, Río Fus era una ciudad fronteriza del Estado Libre de Hueso Oxidado, y su objetivo principal era la tecnología mágica nigromántica controlada por la organización de culto "Secta del Espíritu Santo” Solo tenía una comprensión superficial de las cinco magias conceptuales, y ahora finalmente tenía la oportunidad de profundizar en una de las dos ramas de la magia del alma. En segundo lugar, aspiraba a encontrar a Cero y Uno. Aunque solo fuera un sueño del pasado, poder profundizar en la comprensión de sí misma también la ayudaría a captar los matices de su cuerpo, descubriendo qué eran realmente su poder aberrante y sus tentáculos de color blanco puro. Luego venían algunos otros objetivos menores de prioridad similar. Por ejemplo, reunir información sobre la base hueca debajo de Kux, para ver qué secretos albergaba. Fortalecer los lazos con la Asociación de Continuidad de la Civilización y potencialmente buscar la oportunidad de unirse a la organización. Además, enterrar cápsulas del tiempo en lugares específicos para probar si los sueños podían influir en la realidad. Tras repasar su lista de tareas en la mente, Yvette usó magia de tierra para aislar la niebla del sueño, y luego empleó magia de hielo para congelarla, excavando y transportando los bloques de hielo para crear una cámara subterránea improvisada donde pudiera respirar con normalidad. Luego, se adentró en la niebla, bostezó y cerró lentamente los ojos. … Cuando su consciencia se reagrupó y sus pesados párpados se elevaron despacio, se encontró con un espacio oscuro y estrecho. Lo primero que percibió fue una oscuridad absoluta, con unas pocas farolas rotas que proyectaban haces difusos a través de la ventana. La luz caía sobre el suelo cubierto de polvo, recortando parches irregulares de iluminación. La única ventana estaba equipada con una reja de seguridad de hierro oxidado y, al mirar a través de los listones, vio una noche profunda y sin límites, salpicada de unos pocos destellos pálidos que parpadeaban como si pudieran apagarse en cualquier momento. Lo que la sorprendió, sin embargo, fue que este lugar no parecía estar en el centro de la ciudad de Río Fus —que albergaba los rascacielos de la Nación de la Torre de Agua, sino más bien en una zona suburbana remota. Los edificios aquí eran bajos y ruinosos, y la calle afuera estaba casi inquietantemente silenciosa, con lamentablemente pocas farolas. Una sensación de abandono y desolación flotaba densamente en el aire. Al acercarse a la puerta de la habitación, Yvette giró la manija y descubrió que estaba cerrada con llave desde el exterior. Frunció el ceño ligeramente; en lugar de forzar su salida, examinó la distribución de la habitación y su expresión se volvió extraña de manera gradual. La habitación se asemejaba a una prisión para varias personas, emanando un olor peculiar que mezclaba polvo viejo, sudor y desinfectante. Varias filas de viejas literas metálicas dobles estaban amontonadas, con la pintura descascarada revelando un óxido rojo oscuro debajo. Las paredes eran de un blanco lúgubre, cubiertas de manchas. En resumen, se sentía en gran medida como una escuela clausurada del siglo pasado, del tipo gobernada por un formidable rey del relámpago. En ese momento, el sonido de pasos apresurados provino del exterior, acompañado de risas alegres, aparentemente dirigidas hacia esta habitación. Yvette vaciló por un instante pero no se apresuró a marcharse. En su lugar, se dirigió a una esquina de la habitación, donde círculos rúnicos amarillentos giraban alrededor de sus manos. Estiró el brazo y jaló una capa de la pared adyacente para crear una hendidura lo bastante grande como para ocultarse, escondiendo su figura a la perfección. Curiosa por saber dónde se encontraba, tenía la intención de observar a las personas de afuera. Si eran habitantes locales comunes y de buen corazón de Hueso Oxidado, les pediría indicaciones para encontrar un lugar con un receptor de ondas elementales o una estación de comunicación. Este lugar ni siquiera tenía red, por lo que su terminal mágica no podía usarse para calibrar la hora local. Tras activar la función de traducción local de su terminal mágica, Yvette esperó en silencio. Como sabía, el idioma de la Marea Negra era el idioma oficial de la Federación Unida del Edén, generalmente útil, pero en muchas zonas remotas, especialmente en países pequeños, no se garantizaba que fuera confiable. Especialmente en un rincón apartado como el Estado Libre de Hueso Oxidado, donde la mayoría de los lugareños hablaban dialectos; tener un traductor podría no asegurar la precisión, pero sin él, tendría que depender del lenguaje corporal. Después de un leve sonido de una llave raspando, la puerta de hierro se abrió con un chirrido. Yvette permaneció inmóvil en su escondite improvisado, escuchando una conversación afuera que, para su sorpresa, no era en un dialecto, sino en un claro idioma de la Marea Negra. "¡Que nadie se mueva! Cuando llegue el vehículo mañana, los enviaremos a todos al jardín. ¿Me oyeron? ¡No tengan malas intenciones o me encargaré de ustedes yo mismo!", resonó una voz masculina, fría y burlona, acompañada por el tintineo agudo del metal, lo que indicaba que estaban sacando esposas. "¿Qué es lo que quieren...? ¡Soy ciudadano de Nuevo Edén! ¡El gobierno federal no dejará que se salgan con la suya!", una voz joven, colmada de un terror de pánico, sonó como si su dueño finalmente se hubiera quebrado al ver las esposas, entablando una última lucha inútil. "¡Jajaja!", estallaron las risas afuera, provenientes evidentemente de tres individuos. "¿Nuevo Edén? ¿El gobierno federal? ¡Escuchen esto! ¡Un lechón sigue siendo un lechón!", la risa de la voz fría estaba cargada de mofa. "¡Si eres tan valiente, llámalos! Te aconsejo que no pienses en escapar; nos hemos llevado sus pasaportes y esto está rodeado por nuestra gente. ¡A menos que puedas cavar el agujero de una rata, no saldrás de aquí!” "¿Qué? ¿Menor de diez años? ¿Existe semejante golpe de suerte?", el hombre al que llamaban "el jefe" elevó de repente la voz, respirando con agitación y con una retorcida sensación de alegría. Luego llegó el sonido escalofriante de las esposas de metal chocando entre sí, seguido por los ruidos de forcejeos y resistencia. En su escondite, Yvette escuchaba sin expresión alguna, discerniendo a grandes rasgos la situación: esto era, con toda probabilidad, una base de traficantes de personas, y los llamados lechones a los que metían eran las víctimas. Considerando que el Estado Libre de Hueso Oxidado tenía el apodo de "la tierra de los traficantes de personas" en la Federación Unida del Edén, encontrarse con algo como esto no resultaba una gran sorpresa. Mientras ponderaba cómo intervenir discretamente para reducir el ruido al mínimo y evitar alarmar a nadie, de pronto notó que un joven traficante con chaqueta amarilla se había acercado, sin ella saberlo, a las inmediaciones del balcón. Él echó un vistazo casual hacia la hendidura y se quedó helado. Al segundo siguiente, abrió la boca con estupor y tartamudeó: "Jefe... hay una chica superfuerte y hermosa... escondida aquí dentro...” "¿Qué? ¿Cómo podría haber alguien escondido en esta habitación?", el hombre corpulento al que llamaban "el jefe" se abrió paso al frente al instante. La luz era tenue, pero Yvette aún podía ver su rostro: el lado izquierdo estaba cubierto de patrones metálicos, uno de sus ojos brillaba con luz roja y el brazo izquierdo era un esqueleto de aleación mate, lo que indicaba claramente que se trataba de un cíborg con modificaciones pesadas. Al ver a Yvette, mostró una expresión similar de asombro y, tragando saliva, habló con un tono lleno de codiciosa delicia: "Madre mía... ¿qué sujeto tiene a una belleza oculta aquí? De verdad tengo que agradecerle a ese hermano...” Yvette entrecerró los ojos mientras una tenue sonrisa asomaba en sus labios. Con este movimiento casi imperceptible, el aire de la habitación se volvió frío de repente y una ráfaga de viento que no lograba precisar surgió con fuerza, cerrando de golpe la puerta de hierro, como si un fantasma invisible hubiera extendido la mano, creando un espacio aislado en esa habitación.
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La Bruja del Milenio (Novela) Capítulo 98

Estás leyendo el capítulo 98 de La Bruja del Milenio (Novela), un novela. Leo se encontró transportado a un páramo desolado, los restos de lo que alguna vez fue una próspera civilización mágica. Allí, se convirtió en Yvette: una bruja inmortal que no podía envejecer ni morir. Durante más de… Este capítulo tiene publicado el 7 de julio de 2026, Traducido por el grupo Nishino. La Bruja del Milenio (Novela) tiene 308 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.