Leer Inmortalidad Involuntaria (Novela) Capítulo 545 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“¿Una sola gota de agua?”
“¡Exactamente! Y sucedió hace poco. Muchos lo vieron con sus propios ojos. De otro modo, ¿cómo podría aparecer de repente un manantial en las profundidades de este desierto, justo en medio de esta tierra árida? Si no fuera por la misericordia de un inmortal, ¿quién más nos concedería a nosotros, los viajeros, una fuente de agua para calmar nuestra sed?”
“Ese sí que debe ser un inmortal...”
“¡Claro! Mira esa estela de piedra de allá. Dice que el agua de este manantial fue tomada prestada de una isla lejana, al otro lado de los mares del sureste. Por eso algunos lo llaman 'Manantial Prestado' o 'Manantial del Inmortal'. Si no fuera por un inmortal, ¿quién más podría tener el poder de traer agua de una isla distante a decenas de miles de li de distancia?”
“Eso tiene sentido…”
En medio de su aturdimiento, esas voces llegaron a sus oídos.
El agua cristalina del manantial que bebió nutrió rápidamente su cuerpo. En ese instante, sintió como si su cuerpo fuera un desierto, reseco bajo el sol abrasador, con cada fibra de su ser ansiosa por almacenar grandes cantidades de agua. Al verterse el agua del manantial en aquella tierra árida, fue absorbida al instante por cada parte de su ser, humedeciéndola y devolviéndole la vitalidad con rapidez.
El comerciante comenzó a levantarse lentamente.
Los dos hombres que habían estado conversando se despidieron juntando las manos en señal de despedida. Aunque solo se habían conocido por casualidad, como desconocidos en el camino, tales encuentros eran raros y valiosos. ¿Por qué habría de ser necesario un conocimiento previo? Así pues, con respeto mutuo, se despidieron y tomaron caminos separados.
El mercader permaneció donde estaba, contemplando el manantial antes de recorrer con la mirada el paisaje circundante. A medida que su mente se aclaraba, los recuerdos comenzaron a reconstruirse.
Apareció una imagen familiar de aquel sacerdote taoísta, sentado en meditación, y de sí mismo conversando con él.
En aquel entonces, no había ningún lago aquí.
“...”
Una sonrisa cómplice apareció en el rostro del comerciante.
Así pues, quien lo había salvado por segunda vez seguía siendo la misma persona.
Lentamente, condujo su camello hasta la orilla del agua, dejándolo beber a su antojo. Llenó también sus propios recipientes antes de volver a exponerse al sol abrasador. Se acercó a la estela de piedra y leyó su inscripción con atención.
Apenas quedaban unas pocas frases breves, sin nombre alguno. Sin embargo, poseían el inconfundible aura de un inmortal.
Solo entonces el mercader comprendió que había viajado junto a aquella misteriosa figura durante un tiempo, debiéndole la vida en dos ocasiones, y que apenas habían intercambiado unas pocas palabras. Ni siquiera le había preguntado el nombre del inmortal, ni sabía qué senda celestial seguía.
“Je... “El mercader soltó una risita. Ya podía prever que, a partir de ese momento, en aquel vasto desierto, otra leyenda de un inmortal se extendería por todas partes.
Mientras existiera la primavera, también existiría el cuento.
Por suerte, a diferencia de quienes oirían la historia después, él fue testigo presencial de este milagro. Si hubiera vivido hasta la vejez y la hubiera contado él mismo, quizá habría adquirido un toque extra de asombro y misterio.
“En este mundo sí que existen inmortales...”
Sin embargo, no fue el único que suspiraba con asombro.
En ese instante, un estruendo repentino resonó en lo alto. Un relámpago cruzó el cielo.
Todos alzaron la vista instintivamente, solo para darse cuenta de que, en algún momento, una capa de nubes oscuras se había acumulado sobre ellos. Parecía que iba a llover.
No es de extrañar que hoy no haya hecho tanto calor como de costumbre.
Por un momento, la multitud apenas podía creerlo.
"Boom..."
Un trueno retumbó una vez más.
Y poco después, comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia.
Aunque fue una llovizna ligera y breve, para este desierto reseco fue una bendición. Apenas humedeció la superficie, ofreciendo solo un sorbo a la sedienta tierra. Sin embargo, fue la primera lluvia que este desierto veía en meses.
* * *
En el verano del primer año de la era Da'an...
Song You, considerado ya un inmortal por los mercaderes y viajeros de las Regiones Occidentales, había dejado atrás los áridos páramos. Rumbo al oeste, seguía viajando por el mismo camino. Como de costumbre, su séquito se componía de un hombre, un caballo, un gato y una golondrina.
Curiosamente, una vez que hubo viajado dos mil li más allá del desierto, el clima cambió drásticamente. El aire se volvió agradable, incluso con un ligero frescor a pesar de ser principios de verano.
Este viaje estaba destinado a ser largo.
Y durante el trayecto, el tiempo cambió constantemente.
No solo cambiaron las estaciones, sino también la hora del día, la altitud y el propio paisaje.
Una sola montaña podría albergar las cuatro estaciones, y cada cien li podrían traer un cielo diferente.
Con cielos despejados, era verano; con lluvia y nubes, el invierno se acercaba sigilosamente.
De día, el sol abrasaba con un calor sofocante. De noche, el frío calaba hasta los huesos.
A veces, se adentraba en imponentes cordilleras donde se extendían hasta el infinito prados de montaña, campos dorados de trigo maduro que se mecían con la brisa veraniega. Las suaves ondulaciones de las montañas convertían el mundo entero en un océano de oro, como si hubiera entrado en un cuento de hadas. Bajo el sol del día, el calor en su cuero cabelludo era casi insoportable, pero al caer la noche, el frío lo hacía temblar.
Otras veces, se encontraba vagando por una vibrante y multicolor extensión de desierto rocoso, donde el agua fluía abundantemente entre las piedras, un marcado contraste con el páramo de mil li que había atravesado antes.
A veces acampaban junto a un inmenso lago, cuyas aguas azules alternaban entre dulces y salobres. Intacto por la contaminación, el lago yacía en completa soledad, como una joya incrustada en las vastas tierras de las Regiones Occidentales.
En otras ocasiones, cruzaron imponentes montañas nevadas, donde el viento gélido casi derribaba a Lady Calico. El aire enrarecido la mareaba y la hacía sentir aturdida. Pero en cuanto descendían a las faldas de las montañas, volvía el calor de un día normal de verano.
La nieve derretida corría montaña abajo en torrentes caudalosos, precipitándose y saltando sobre las rocas, haciendo que los miles de li de sequía que habían atravesado antes parecieran una mera ilusión.
Para el otoño, ya podían ver el monte Tian a lo lejos.
La primera vez que divisaron el monte Tian, acababan de escalar otro pico nevado. Lady Calico nunca comprendió la obsesión de los taoístas por escalar montañas: cuanto más altas, mejor.
Pero tras tantos años viajando juntos, hacía tiempo que había dejado de cuestionarlo. Simplemente jadeaba tras él, siguiéndolo por pendientes que la gente común ni siquiera se atrevería a intentar. Cuando llegaron a la cima, la nieve era tan profunda que podría sepultarla por completo.
Pero desde aquella cima, finalmente divisaron el monte Tian a lo lejos.
Una cordillera que se extendía de este a oeste, abarcando todo el horizonte. De un extremo a otro de su visión, parecía infinitamente distante, como una única línea trazada entre el cielo y la tierra.
Sin embargo, su imponente majestuosidad era innegable. Era como un muro celestial que separaba el cielo de la tierra.
Desde tan lejos, la base de la cordillera estaba completamente oculta por capas de niebla y bruma distante. Cuanto más se extendían las montañas, más densa se volvía la niebla, hasta que solo los picos nevados se alzaban entre las nubes, formando una única y brillante línea blanca en el cielo. Era como si las montañas no estuvieran ancladas a la tierra, sino que hubieran nacido del cielo, reposando entre las nubes.
Durante largo rato, Lady Calico no supo distinguir si contemplaba los picos nevados o las nubes lejanas. Discutió interminablemente con Song You sobre ello, hasta que la golondrina, impaciente, alzó el vuelo para comprobarlo por sí misma. Cuando regresó con la verdad, finalmente guardó silencio.
Song You simplemente le dijo: “Cuanto más alto subes por encima de las nubes, más tontos se vuelven los humanos. Lo mismo ocurre con los gatos”.
Descendieron la montaña nevada y continuaron su viaje hacia el monte Tian. Desde entonces, la gran cordillera se convirtió en una compañera constante: una barrera distante en los confines del mundo, una línea siempre presente en el cielo.
Mientras el horizonte estuviera despejado, siempre podían alzar la vista y verlo. Aunque a veces, era difícil distinguir si estaba en la tierra o flotando en los cielos.
A finales de otoño, la tierra se tornó de un carmesí intenso y un dorado pálido. Los lugareños vivían en pequeñas casas de madera, y el paisaje era a la vez primitivo y sereno. Mientras Song You guiaba a su caballo, cada paso crujía sobre las hojas caídas.
Para el invierno, los cielos se llenaron de nieve que caía a la deriva.
Al principio, Lady Calico estaba entusiasmada, correteando como una loca. Saltando y brincando sobre la nieve, intentaba atrapar copos de nieve al vuelo. Pero pronto, el frío la agotó. Se acurrucó dentro de las alforjas, asomando la cabeza solo para observar a Song You, con el pelaje cubierto de nieve.
Cuando la nevada fue más intensa, ni siquiera la golondrina pudo volar. Solo pudo posarse sobre el lomo del caballo, con sus plumas cubiertas gradualmente de escarcha y nieve.
Su pequeño grupo dejó un claro rastro de huellas tras ellos.
Habían viajado desde exuberantes prados alpinos hasta campos de trigo dorado, luego a un impresionante paisaje otoñal de hojas carmesí. Y finalmente, llegaron a otro vasto desierto, pero este no estaba abrasado por la sequía. Aquí, el desierto estaba helado, su aire gélido y cortante.
A veces, el mundo se extendía infinitamente, con nada más que vastos espacios abiertos en todas direcciones.
Por momentos, una densa niebla los envolvía repentinamente, dándoles la sensación de haber entrado en un reino celestial. Montañas nevadas se extendían infinitamente a sus lados, mientras que la espesa niebla se asemejaba a un vasto océano. Song You y sus compañeros parecían caminar suavemente sobre las nubes, con imponentes picos y paisajes sobrecogedores desplegándose sobre ellos como una visión celestial.
La cultura y las costumbres de la zona eran muy diferentes a las de Gran Yan. La barrera del idioma suponía otro reto. Si bien a menudo se encontraban con comerciantes occidentales que hablaban el idioma de Gran Yan, así como con viajeros, funcionarios y colonos de Gran Yan, la comunicación seguía estando lejos de ser fácil.
El comercio, la conversación e incluso el simple acto de comprar suministros requerían mucho más esfuerzo que antes.
Así, durante gran parte de su viaje, viajaron en soledad. Vagaron por las tierras ilimitadas de las Regiones Occidentales, buscando sabiduría en la tranquila soledad del camino.
Como era de esperar, a medida que se alejaban de las Llanuras Centrales, la región se volvía cada vez más caótica. Pequeños reinos fragmentados salpicaban la zona, cada uno sumido en el caos. La influencia del mandato celestial de la Dinastía Central se debilitaba, permitiendo que monstruos, demonios y fantasmas camparan a sus anchas.
A diferencia de los habitantes de las Llanuras Centrales, estos seres sobrenaturales carecían de disciplina. Jamás habían aprendido buenos modales ni contaban con cultivadores poderosos que los controlaran. Sin una corte imperial fuerte que los reprimiera, campaban a sus anchas.
Lo que significaba que todos se convirtieron en muñecos de entrenamiento para las prácticas de hechizos de Lady Calico.
En la primavera del segundo año de la era Da'an...
Por fin, la canción You llegó a su fin.
Ante ellos se extendía una vasta cadena de montañas de un verde esmeralda que se perdía en la distancia. Imponentes pinos y cipreses cubrían las laderas, con sus troncos erguidos y rectos. El aire era fresco y puro, impregnando el paisaje de una profunda tranquilidad.
“Hemos llegado al extremo occidental de las Regiones Occidentales “dijo Song You, apoyándose en su bastón de bambú. Su expresión era serena mientras miraba a Lady Calico y preguntaba:
“Lady Calico, ¿sabe a qué distancia estamos de Changjing?”
“No lo sé “respondió el gato.
“¿Recuerdas la estela de piedra que se encontraba fuera de la puerta occidental de Changjing?”
"Creo que sí."
“¿Y recuerdas lo que estaba escrito en él?”
“No lo recuerdo “respondió Lady Calico solemnemente. “Cuando los gatos trepan tan alto como las nubes, se vuelven tontos.
Song You soltó una risita. “Decía: 'Desde Changjing hacia el oeste: 9.900 li'”.
"...No entiendo."
“Significa que si sigues caminando hacia el oeste desde Changjing, eventualmente recorrerás 9.900 li”, explicó Song You, haciendo una pausa antes de agregar: “Y ahora mismo, nos encontramos exactamente en ese punto”.
“¡¿9.900 li?!”
“Si contamos desde Changjing, son 9.900 li. Si contamos desde Yuezhou, son más de 10.000 li. Y teniendo en cuenta la frecuencia con la que hicimos desvíos, fácilmente hemos recorrido más de 20.000 li.”
Song You la miró de arriba abajo, con un tono que denotaba cierta emoción.
“Dicen que 'leer diez mil libros no es tan valioso como viajar diez mil li[1]'. Felicitaciones, Lady Calico, usted ha completado otros 20.000 li.”
“...”
Lady Calico parpadeó confundida.
Tal vez esta montaña también era demasiado alta, lo que dificultaba la respiración, y los gatos se volvían tontos cuando eso sucedía.
Así que simplemente se quedó mirando fijamente al taoísta, sintiendo que lo que acababa de decir sonaba impresionante.
Tras una larga pausa, finalmente dirigió la mirada hacia las montañas que se extendían ante ella y exclamó: “¡El pelaje de esta montaña está todo esponjoso!”.
“...”
Song You negó con la cabeza y soltó una suave risa.
Al repasar su trayectoria hasta el momento, ¡qué camino tan magnífico ha sido!
1. Este es un modismo chino muy común. Enfatiza la idea de que la experiencia práctica y la exploración del mundo real son más valiosas que el mero aprendizaje libresco. Si bien la lectura proporciona conocimiento, las experiencias de primera mano ofrecen una comprensión más profunda, sabiduría y crecimiento personal. ☜
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Inmortalidad Involuntaria (Novela)
Capítulo 546
Inmortalidad Involuntaria (Novela) Capítulo 545
Estás leyendo el capítulo 545 de Inmortalidad Involuntaria (Novela), un novela. No soy más que un viajero en tierra extranjera, sin deseos de convertirme en inmortal. Después de cultivar el Daoísmo en las profundas montañas durante veinte años, el Maestro envió a Song You montaña abajo para ser… Este capítulo tiene publicado el 19 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Inmortalidad Involuntaria (Novela) tiene 720 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.