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Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 9 online gratis en español

🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
Un misil se acercó por el cielo y cayó con un sonido atronador en la ciudad. Una nube de polvo y humo creció en la zona. Dos edificios se derrumbaron y un animal lloraba en la cercanía. Los lamentos de las personas que lo vivían abrumaban los sentidos. Sentía su miedo, desesperación, su impotencia y frustración. Todo esto lo veía a través de una pantalla frente a mí. Esas personas eran inocentes, pero sufrían por los actos de las personas a cargo. ¿Por qué no se peleaban los de arriba entre ellos por los recursos? Mandaban a los demás a recibir los golpes por ellos y esas personas los aceptaban con gusto. Qué ironía. Aunque quisiera detenerlo no había forma, no tenía poder, no tenía influencia. Tan solo tenía que observar mientras todo se iba al carajo. —¿Crees poder cambiar algo en este mundo? —escuché una voz. ¿En este mundo…? ¿Estoy soñando? Abrí los ojos y me quedé acostado. ¿Quién era el de la voz? ¿Era yo? ¿Qué sucede con mis sueños? \*\*\*\* Hoy seguía la prueba del profesor Queros de historia antigua y conocimiento general. Caminé por los pasillos hasta llegar al aula donde daría su clase y entré. Dentro ya estaban unos diez estudiantes esperando. El salón parecía un auditorio con asientos dispuestos en escalones que subían hacia la parte de atrás. Al frente había un escenario de media luna donde estaría el profesor. Mientras buscaba un asiento no tan cerca ni tan lejos del frente, de repente Aldebarán entró y se acercó para sentarse junto a mí. —¿Qué tal? ¿No te importa que me siente aquí? —dijo él. —No, está bien. De repente volteó al escenario y pensó durante unos segundos. Luego empezó a hablar en voz baja para que no escucharan los que estaban cerca. —¿Sabías que hay rumores sobre este profesor? —¿De qué tipo? —dije yo. —Se dice entre algunos amigos de mi padre que él sabe los secretos sobre la gigantificación y la técnica berserker. —¿Tu padre es un comerciante no? ¿Cómo sabe eso? —Creo que él pudo haber comprado esa información del mercado secreto. —¿Pero para que querría saber eso? —dije mirándolo dudoso. Él me volteó a ver serio y luego sonrió. —No lo sé, tengo algunas suposiciones, pero son solo teorías mías. —¿Cómo qué? —La guerra. —¿Una guerra? ¿Contra quién? ¿Es este mundo peor que el anterior, o es igual? —Contra Vesikem, del continente berserker. —¿Eh? ¿Por qué…? —… Muy bien chicos, me presenté ayer, pero para los que no lo recuerden, soy Queros y podría ser su nuevo maestro de historia y conocimientos —dijo el profesor tomando su barba y acicalándola hacia abajo mientras nos veía, específicamente a nosotros dos. ¡¿Qué?! ¿Es igual al maestro Idalos? ¿Acaso todos los profesores pueden oír lo que decimos desde cualquier parte? ¿Desde qué tan lejos pueden hacerlo? Volteé a ver a Aldebaran preguntándome por su reacción, sin embargo, él no parecía estar sorprendido, también miraba al profesor seriamente. ¿Acaso lo sabía? ¿Que nos escucharía? ¡¿Por qué lo mencionó entonces?! Algo está pasando aquí. Queros desvió la vista y empezó a explicar la prueba de su clase: —La prueba no será difícil, solo tienen que mencionar algo importante de la historia de este mundo —mencionó con su voz envejecida, pero amable. ¿Qué? ¿Eso es todo? Mi madre y mi padre me han contado algunos acontecimientos del pasado. El salón ya se había llenado. Los conté y había treinta y uno contándonos a nosotros. ¿No se supone que la prueba es para redondear el número? ¿Entonces solo sacarán a uno? ¿O puede haber muchos menos? Unos chicos levantaron sus manos. —Tú primero —dijo Queros señalando a una chica de tez clara y unas pecas en el rostro. —El imperio Imagin tiene una guerra secreta con el Imperio Giganor. ¿Espera qué? ¿Enserio? ¿No es eso tal vez un secreto que no debíamos saber? —Parece que has conseguido información muy lejana, bien hecho, no se preocupen por saber esto, algún día ustedes se enterarían de todos modos —dijo Queros acicalándose la barba y mirándola fijamente, luego le pidió a un chico que hablara. —En el pasado, el imperio Imagin intentó conquistar a todos los reinos adyacentes, pero solo consiguió apoderarse de dos de ellos antes de que se formara el grupo “#%\*#$\*#” y los detuvieran. ¿Eh? ¿No pude escuchar eso? ¿Hubo una distorsión? Miré al profesor y vi que tenía una expresión muy sorprendida y un dedo levantado. ¿Acaso el impidió que lo escucháramos? Pequeñas voces susurrando se escucharon de todos los estudiantes: —¿Qué dijo? —¿Qué se formara qué grupo? —¿Tú tampoco pudiste escucharlo? —¿Qué acaba de pasar? Queros empezó a acicalar su barba con una mano otra vez y miró seriamente al chico que mencionó el hecho importante. Parecía venir de una familia poderosa por la ropa cara que tenía puesta, con el cabello rubio y una tez orgullosa. —Así que sabes sobre eso, muy bien, no hagan preguntas los demás. —¿Qué? —Susurros se escucharon de nuevo. —¿Por qué? Queros señaló a otro y le pidió que continuara. —El reino Merua sufrió una terrible caída en su economía por las bandas criminales que se instalaron en sus cercanías, impidiendo que llegaran nuevas mercancías y turistas ilesos. —Bien, buen dato, el reino se deshizo de la mayoría de ellos por ahora, pero tuvieron muchas bajas en el proceso —dijo el profesor Queros con las manos detrás su espalda, luego señaló a alguien más para que continuara. —La selva predatoria sufrió una evolución por… Terminó y señaló a otro. —El hijo del rey de nuestro reino casi fue asesinado hace diez años por la familia Romal y estuvieron cerca de ser casi completamente erradicados. Otro señalado. —La… Todos estos tenían algo en común de lo que me di cuenta más tarde, justo a tiempo antes de que me señalaran a mí. El profesor Queros solo les respondió que eran buenos datos mientras tenía las manos en la espalda. Nunca hizo una expresión de interés mientras se acicalaba la barba. ¿No puede ser o sí? Aldebarán sabía que nos escucharía y llevaba tiempo preguntándome porqué, creo que ahora lo entiendo. La prueba no era tan fácil como pensaba, esta clase no será de treinta estudiantes, sino de muchos menos porque tienes que decir un hecho importante de la historia que no sea sencillo en absoluto. ¿Quiere ver hasta dónde llega nuestro interés por el mundo? ¿Será eso? ¿Qué puedo decir yo que no conozcan los demás o incluso el profesor? Recordando el tiempo en el que mi padre y mi madre me contaban historias sobre sus antiguas aventuras, traté de acordarme de algún hecho interesante e importante que haya escuchado de ellos. \*\*\*\* Hace dos años —¿Tanto te gustan estas historias? Entonces deja que te cuente una de las que me contó mi abuelo, eran mucho más fascinantes que las mías, tanto que no estoy seguro de si fueron reales o no. Me siguen pareciendo leyendas —dijo Orten, el padre de Dante, mientras se sentaba al borde de la cama donde su hijo estaba acostado y observándolo. —¡Cuéntame! ¡Cuéntame! —dijo Dante agitando los pies de emoción. Orten se rió y lo miró directo a los ojos. —Esto que te voy a contar podría ser conocimiento prohibido, por lo que nunca se lo digas a alguien que no sea de nuestra familia. ¿Me lo prometes? —preguntó con una expresión seria. —Lo prometo —dijo Dante sentándose recto y luego Orten con una sonrisa puso su mano al frente y los dos chocaron sus palmas con un apretón. Era un símbolo de confianza y lealtad entre camaradas aventureros. Se lo había enseñado al contarle sus historias. —Muy bien, escucha con atención. Tu tatarabuelo se llamaba Reisen Dadoria y era un increíble explorador marítimo. Fue uno de los guías que llevaron a la flota conjunta de gigantes, berserkers y humanos a repeler la furia de los Emaunis. —¿Qué son esos? —Los Emaunis son una raza de humanos parecida a nosotros, algunos con grandes aros en las orejas, y la gran mayoría de ellos tienen el cabello blanco. Tu tatarabuelo Reisen guió a una de las divisiones de las razas aliadas en la dirección de sus tierras, más allá del continente berserker en el oeste. —¿Su furia? ¿Por qué estaban enojados? —Nadie lo sabe. Lo único que pude escuchar de mi abuelo fue que algunos individuos de su raza, los llamados tlatoanis, eran tan poderosos que podían levantar olas que sumergían montañas altísimas, o hacer crecer arboles tan grandes como los del continente salvaje, donde son tan altos como los gigantes o incluso más que ellos. ¿Te acuerdas de esa historia también no? Las aventuras de mi padre en el continente salvaje, es un lugar que no me atrevería a pisar con mi fuerza actual. No sin un grupo al menos. Dante asintió emocionado y Orten continuó contando: —Ellos también podían crear tornados tan grandes que eran capaces de erosionar montañas en pedazos como los del desierto Aramaya. O incluso fuegos tan grandes como los de la tierra Crasór. No se sabe por qué, pero un día decidieron dirigir esos grandes poderes contra nuestros continentes. Algunos dijeron que fue porque se creían dioses, otros, que porque nos despreciaban como criaturas inferiores. No se sabe cuál es la verdad. Mi abuelo una vez me dijo que podría haber sido por algo mucho más sencillo, algo derivado de la envidia. Dijo que una vez él se sintió así —De repente Orten se puso contemplativo y habló en voz baja—. Si él sintió envidia aun siendo tan poderoso, ¿los demás se sintieron peor, no es así? Ahora que lo pienso… —¿Papá? —Ah, discúlpame Dante, estaba teorizando unas cosas problemáticas. Continuaré. En su travesía, Reisen cuidó a su flota de división de las criaturas marinas, evitándolas lo mejor posible y escondiéndose de ellas como reflejos de la superficie. —¿Las criaturas marinas son tan peligrosas? —Oh hijo, no te lo imaginarias —se rió—. Como nosotros no controlamos el océano, desde el inicio de los tiempos ahí se encuentran las criaturas más peligrosas y también las más grandes del mundo. Algunas historias de pueblos y ciudades cerca del mar dicen que a veces se pueden escuchar las batallas a cientos de kilómetros de distancia dentro del mar entre criaturas insondables. Hay una leyenda sobre como los pueblerinos cerca del mar vieron el sol del amanecer alumbrar toda la costa y un sonido reverberante que sacudió las montañas, para luego darse cuenta de que seguía siendo medianoche cuando desapareció. Nubes de tormentas azotaron las costas por semanas seguidas gracias al vapor producido de aquello. Algunos lo adoran como un dios acuático con el poder del sol. Otros tienen leyendas sobre como el ser contra el que luchó pudo haber sido el que generó un terremoto que destruyó el reino Catiopía cerca del mar. Se dice que fue tan grande el impacto y el sonido, que creó una grieta desde las profundidades que atravesó la tierra y partió por la mitad todo el reino, cayendo en el abismo más del noventa por ciento de su población. Los pocos hijos de los sobrevivientes son los que contaron la historia, y aún se mantiene como prueba El cañón de los perdidos milenios después para demostrarlo, aunque ha pasado tanto tiempo sin ocurrir algo igual que ya no se sabe si tan solo fue inventado. Pudo haber sido un terremoto normal. No es como si todos los movimientos terrenales los estén creando seres de proporciones cataclísmicas desde lugares inalcanzables y más allá de nuestra imaginación —dijo riéndose dubitativo—. En realidad, la superficie no es tan diferente. A veces las migraciones traen bestias indescriptibles desde los lugares más peligrosos del continente. Son lugares a los que no tenemos derecho a controlar, a veces ni siquiera a poner un pie. Nunca se sabe nada de esos lugares, porque casi nunca nadie regresa para contarlo, ni los más fuertes. Oh, pero me perdí contándote leyendas otra vez, espera, ¿te asusté con aquello? Dante tenía la manta tapándole la nariz y solo mostraba los ojos. —¡No estoy asustado! —Se quitó rápidamente la manta y quedó sentado, luego se volvió a acostar. Orten se rió mientras hablaba: —Bien, entonces continuaré contándote, ¿dónde me quedé? Ah, sí, mi abuelo Reisen camufló la flota y la escondió de aquellos seres, él tenía un control casi perfecto del agua y todas sus capacidades. Su dominio de ella llegaba tan lejos como para abarcar cientos y miles de barcos. —¿Y los gigantes no hundían los barcos? Orten se rió. —Los gigantes no son grandes todo el tiempo, ellos pueden modificar su altura hasta la de un humano, sin embargo tienden a verse increíblemente musculosos y altos aun así. Ellos también tienen miedo al igual que nosotros del mar, después de todo podría haber una criatura que los agarré de las piernas como un juguete si trataran de nadar por ahí, incluso midiendo cientos de metros —dijo mientras se reía de su propio chiste—. En fin, la flota unida de tres razas no consiguió llegar nunca al continente Emauni. Fueron detenidos por tormentas apabullantes… —¿Qué es apabullantes? —Ah, como muy asombrosas y aterradoras, también hubo tornados acuáticos gigantes y una niebla que abarcaba casi todo lo que veían. Sin embargo, lograron llegar a una isla muy grande donde también vivían. Se dice que las divisiones se deshicieron de todos ellos ahí y que el continente nunca existió. Ahora es como un continente perdido o fantasmal que no se sabe si es real, y la gran mayoría de la gente lo ha olvidado. Ya no se lo cuentan a las nuevas generaciones como si nunca hubiera sucedido. Mi abuelo no me contó mucho más de eso tampoco, no sé por qué se le hacía tan difícil. También me pidió que lo mantuviera en secreto, por eso yo te lo pido también. —Está bien —Dante asintió y puso la mano al frente. Su padre Orten chocó su palma con la suya y le dio un apretón, luego sonrió. —Ahora duerme, luego te contaré más aventuras… —¡Ay papá! ¡Otra, otra! ¡Por favor! ¡Por… \*\*\*\* El presente Eso podría funcionar, pero mi padre me dijo que podría estar prohibido incluso saberlo. Pero… si es solo el profesor Queros, entonces no pasará nada, ¿o sí? Solo necesita hacer que los demás no escuchen lo que digo. ¿Pero cómo reaccionará él? —Creo que ya te diste cuenta del truco de esta prueba —mencionó Aldebarán en voz baja mientras otros seguían diciendo historias del pasado o del presente—. Él es el mejor maestro de historia antigua del reino, te lo puedo asegurar incluso aunque esta escuela no sea de las mejores. Ha vivido muchas cosas y ha viajado por tres continentes. Según mi padre, él incluso podría haber llegado a viajar al continente salvaje. Parece que su objetivo era encontrar los lugares más maravillosos del mundo, pero un día de la nada decidió convertirse en un maestro y enseñar lo que aprendió. No se sabe la razón. Tal vez se encontró con algo súper aterrador en la naturaleza y no pudo seguir aventurándose por un trauma, o quizás fue otro motivo, pero él definitivamente es un aventurero mundial de verdad. —¿Ha explorado casi todo el mundo? —Nadie ha explorado todo el mundo, no pueden. Según unos cartógrafos que conoció mi padre en el Imperio mágico, sin importar que tan lejos hayan llegado volando en expediciones de más de cien días en distintas direcciones por tierra o por mar, nunca han visto el final, y han tenido que regresar a publicar los datos. El peligro en sus viajes ha hecho que no puedan llegar tan lejos sin tener que volver. Hasta ahora se sabe que hay cinco continentes al menos, pero piensan que podría haber muchos más, lejos en el mar, donde aún no se ha llegado. —Entonces —Bajando la voz a un susurro continué—. ¿No crees que saber algo prohibido pueda hacer que te delaté? ¿Quizás con la realeza? Mirando discretamente al profesor Queros que escuchaba a otro compañero, no se veía nada anormal, pero sentía como si tal vez nos estuviera mirando de reojo. —¿Él? No, de hecho saber algo prohibido podría hacer que te trate como a un discípulo, incluso podría volverse tu protector secreto. Por los años que ha estado aquí, los que alguna vez fueron sus discípulos ahora les llaman genios eruditos. Incluso los han invitado a formar parte de puestos importantes en reinos e imperios que adoran la sabiduría y el conocimiento, como el imperio Natura Heizem. Ellos adoran los conocimientos del pasado como reliquias que no deben perderse nunca. —¿Cómo sabes tantas cosas? —Tuve un maestro que era informante de mi padre y me contó todo lo que necesito aprender para entrar a esta clase. ¿Y lo que al final quieres es aprender la gigantificación y el estado berserker? Bueno… Levanté la mano y esperé a que me señalara. Cuando llegó el momento ya había pensado en qué decir: —En el continente fant#%&$# (fantasma) los E%#$&i# (Emaunis) s#$%g\*# \*x%&#ti\*¨+o (siguen existiendo). Silencio… y más silencio. Queros primero me observó con los ojos muy abiertos y luego observó con una expresión aterrorizada el suelo. Se quedó así, sin moverse mientras los demás hablaban. —¿Qué le ocurre al profesor? ¿Es tan increíble lo que dijo? —mencionó una chica sorprendida. —¿Mencionó un continente no es así? ¿Es uno que no conocemos? —mencionó alguien a un amigo suyo. —Entonces, ¿hay más? ¿Por qué es un secreto? —dijo otro chico. —No solo dijo eso, si se dan cuenta, también habló de algo o alguien probablemente —dijo un chico que se veía muy académico mientras se ajustaba los lentes con un dedo—. ¿Quizás una nueva raza…? ¿Qué sabe ese chico? De repente el profesor habló con una expresión tranquila como si nada hubiera pasado: —Muy bien niños, esa información es importante y no deben buscar sobre ella, así que no le pregunten o haré que sean expulsados. Y tu chico, ¿cómo te llamas? Ehh, ¿debería decirlo? Supongo que sí. Ya lo saben muchos. —Mi nombre es Dante Meytril. Así que puede hacer que te expulsen. Cometí un error… Aunque no parece que el profesor piense hacerlo conmigo. —Meytril… ¿Me podrías decir tu segundo apellido? ¿Debería? Bueno, el subdirector ya lo sabe, entonces podría preguntárselo a él de todos modos. —Dadoria —Dadoria… Ahh —Con un sonido de sorpresa puso su mano en su cabeza—. Ahora entiendo —Cambió su mano de lugar, acicalando su barba y volteándome a ver a los ojos. De repente guiñó un ojo y habló—. Esa información no la cuentes fácilmente Dante, yo soy diferente, pero otros podrían no tomarla bien. Así que no me expulsará, uff… —Gracias, no lo haré. Después de ello, Queros continuó preguntando a nuevos alumnos por sus historias importantes. —Hey, ¿al final te dijo algo? —preguntó Aldebarán. —¿No escuchaste lo que dijo? —No, solo vi que te guiñó un ojo mientras abría su boca como si dijera algo, después continuó preguntando a otros compañeros, y al ver tu expresión vi que tu boca también se movió, por lo que supe que habían hablado en secreto. Oh, aunque yo tampoco me había dado cuenta de que los demás no habían escuchado. —Nomás me dio un consejo sobre lo que dije. —Hmm, así que es muy importante. Ni siquiera con lo que yo dije se puso así, aunque sea un secreto nacional. Pero no te preocupes, no me interesa saber algo que puede hacer que el profesor Queros ponga una expresión de tanto terror. Podría darme curiosidad, pero no soy tan tonto. —Está bien, igual no planeaba decírtelo, aunque ahora estoy seguro de que quiero entrar a esta clase. Si él sabe sobre eso, su clase será muy interesante y divertida. \*\*\*\*

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Estás leyendo el capítulo 9 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 28 de enero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.