Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 10 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
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Dante y Aldebarán caminaron por un largo pasillo después de salir del salón del profesor. Por las ventanas se observaba un gigantesco jardín en el que había senderos de piedra con diseños geométricos que iban a distintas alas de la escuela. Una gallardiosa fuente adornaba su centro abarcando mucho espacio, por lo que sobresalía desde cualquier esquina de la que se viera. Unos árboles daban sombra sobre banquillos donde platicaban distintos grupos de alumnos grandes y pequeños. Los dos chicos se dirigían al tablero de anuncios donde se vería si habían pasado sus pruebas con los maestros que eligieron de combate energético.
Después de dar algunas vueltas en distintas esquinas y cruzar algunos pasillos abiertos a distintos jardines glamurosos llegaron al edificio indicado. Dante y Aldebarán habían platicado sobre algunos de los datos históricos que fueron mencionados en la clase. Al parecer, Aldebarán era conocedor de algunos de ellos, por lo que había empezado la plática, pero Dante escuchaba más de lo que opinaba, después de todo había vivido mucho tiempo en el bosque y Aldebarán vivió en la capital junto a maestros que le habían enseñado de todo, aunque seguían sin ser tan buenos como el profesor Queros al parecer, ya que lo alababa mucho por su conocimiento.
Vieron el gran tablero en la pared, ancho y alto con hojas grandes donde podían ver los resultados de cada maestro y algunas otras indicaciones. Había casi diez hojas, cada una de un metro de alto para que fuera vista más fácilmente por todos. Grupos de alumnos grandes y pequeños observaban cada una, pero en la hoja referente al profesor Idalos había pocos, solo cinco en ese momento. Estaban las chicas que habían luchado con el látigo y la Imagi de agua, y el joven con el que había peleado Dante en la prueba, a los otros dos no los conocía.
—Hey, ¿crees que él haya pasado? —dijo Aldebarán señalando con la barbilla al chico de cabello ondulado y piel morena.
—Yo creo que sí. Es muy bueno usando los elementos. Aunque aún me pregunto en que se fijaría el profesor para seleccionarnos. ¿Será en nuestra voluntad para vencer los dominios del otro? ¿O quizás en que tan bien luchamos solamente?
Aldebarán se rió de la última pregunta:
—Si fuera así estaría descalificado entonces, porque solo miré muy serio a mi oponente todo el rato hasta que nos sacaron.
—Espero que no sea eso entonces, o solo nos veremos en otras clases —mencionó Dante con una sonrisa.
Al estar a dos metros de la hoja, observaron los más de treinta nombres de los que habían participado. Algunos estaban escritos con tinta azul indicando más arriba en las instrucciones que eran los aprobados y otros se veían de color rojo, señalizando a los que no aprobaron. Después de buscar por un rato, Dante encontró el suyo y dio un gran suspiro de alivio. Había aprobado. Aldebarán lo encontró poco después y también sonrió.
—Parece que no era por lo bien que luchábamos —dijo riéndose.
De repente, la chica con los brazos cruzados que había usado el látigo habló:
—Según lo que me dijo mi hermano antes usaban el método de elegir en base a la destreza y habilidad en el combate, pero daba malos resultados con los alumnos en el futuro, entonces lo cambiaron; por eso sigues aquí.
—¿Ah sí? Está bien —dijo Aldebarán.
—¿Nomás eso?
—Sí, porque pareces molesta. En tu forma de hablar.
—¡¿Qué tiene como hablo?! —dijo ella descruzando los brazos hacia abajo.
—No lo sé. ¿No estás buscando pelea? —preguntó Aldebarán.
—¡Claro que no!
—Entonces deberías cambiar tu forma de hablar, porque eso parece.
La chica apretó los dientes desviando la mirada hacia el suelo y luego observó a la otra chica con la que había peleado antes y se fue. Dante lo volteó a ver de soslayo con dudas y Aldebarán sonrió avergonzado.
—¡Oye, cómo te llamas! —Él alzó la voz para que lo escuchara antes de que se fuera.
—¡Que te importa! —dijo ella sin voltear.
—¡Bueno yo no quería hacerte enojar! ¡Perdóname!
Ella se detuvo y volteó ligeramente su rostro.
—Dequinia, Dequinia Wakes.
—Mi nombre es Aldebarán De Gara, y este amigo mío se llama Dante… —Volteó a verlo—. ¿Cómo era?
—Meytril —dijo él.
—Ah, cierto. Dante Meytril —dijo hacia ella.
Después de escuchar sus presentaciones, ella esperó como si fueran a decir algo más, pero al ver que no, se fue, con un paso más calmado.
—Jeje, parece que no ha hablado con muchas personas antes —dijo Aldebarán volteando hacia Dante—. Por cierto, ahora que nos conocemos más y siento que seremos grandes amigos, ¿qué te parece si solo me dices Alde? Ya que completo tarda mucho en decirse.
—Bueno, aunque yo no tengo otra forma de que me llamen.
—¿Qué te parece Dan?
—Es muy corto, no te tardas en poner el “te”.
—Pero tendrías un apodo también, ¿no es genial tener uno? —dijo con una sonrisa.
—Dan no suena bien, mejor solo dime Dante y ya.
—Bueno, que triste. Que solo yo vaya a tener uno. ¿Si Dequinia tuviera uno, no sería Quinia o Quini uno muy bueno?
—Qué bien que no te escuchó o se hubieran peleado otra vez, y ahora sí pareces de mi edad, casi siempre hablas como un adulto.
—Bueno, puedo decir lo mismo de ti. Aunque conmigo fue porque me estaban enseñando a ser un gran comerciante, por lo tanto hay que ser meticuloso e inteligente a la hora de hablar con las personas. ¿Tú de dónde has aprendido?
—No lo sé.
—¿Enserio? A mí se me hace que sí lo sabes, pero bueno, incluso si no me lo dices, un día lo descubriré.
“Creo que es por mis sueños”, pensó Dante.
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Al día siguiente, esperé a Alde en el pasillo antes de salir. Él dormía en una sección más alejada. Al verlo salir por una esquina, me habló:
—Vamos a comer algo.
—¿Antes de la siguiente prueba? ¿Y si tenemos que movernos mucho?
—Oh vamos, no pasa nada, solo no hay que comer tanto —mencionó poniendo un brazo sobre mi hombro y empujándome hacia la dirección de los comedores.
Cuando vi la escuela por primera vez no se sentía tan grande, sin embargo, incluso los comedores eran tan grandes como el campo de entrenamiento donde hicimos la prueba del profesor Idalos.
Dentro había muchas mesas largas y bancos, suficientes para todos los de nuestro año y los dos siguientes. Había chicos y chicas que tenían once, diez y nueve años, no estaba tan lleno.
—¿Sabías que hay otros dos comedores? Uno para maestros, ayudantes y directivos, y el otro para los alumnos de años superiores, mucho más grande que este porque ahí se juntan todos los de once años en adelante —dijo Alde.
—¿Entonces solo veremos hasta los de once aquí?
—Sí y luego a los demás cuando lleguemos a esa edad y cambiemos a otros dormitorios. En ese comedor se hacen los grupos de aventureros más confiables y duraderos, pero también es donde se hacen los rivales más grandes que compiten entre sí para entrar a las clasificaciones y superarse constantemente.
—¿Clasificaciones de fuerza?
—Sí, hay de todo, de cada una de las Imagis, de combate sin ella, de supervivencia y demás. La escuela genera un ambiente de competencia donde si no eres bueno en algo o no quieres serlo, entonces puedes probar con algo diferente y volverte el mejor.
Las competencias… Mi hermano me advirtió de ello. Debo prepararme.
—Sin embargo, los primeros puestos cambian constantemente. Casi no ha habido personas que se mantengan ahí durante un buen rato, después de todo siempre hay alguien que quiere probar que puede derribar de su puesto al mejor —mencionó Alde.
Llegamos al frente de una barra donde unos empleados servían comida al fondo del comedor. Vimos que había una lista de alimentos para pedir entre los que había pollo, carne de res, pastas, pescado, pan y otros, también había agua natural y de sabores. Yo pedí un plato de pollo con salsa y verduras, me dijeron que picaba un poco, pero después de probarlo era soportable.
—Yo pediré una pasta con queso y salsa bolognesa, también un poco de carne. Gracias —dijo Alde antes de que le sirvieran.
Observamos todas las mesas y vimos que habían unas vacías, pero encontramos a Dequinia sola en una mesa cercana.
—Hey, que dices, ¿vamos con ella? —preguntó Alde.
—Hmm, ¿no dijiste cosas malas cuando la vimos la otra vez? No creo que quiera vernos.
—Oh vamos, las amistades se crean incluso con pequeños desacuerdos de por medio, palabra de hijo de comerciante —mencionó Alde levantado su palma con los dedos juntos.
—¿Y si no quiere que nos sentemos?
—Entonces solo sígueme la corriente, confía en mí.
Avanzamos hacia su mesa y Alde se sentó enfrente de ella pero con una separación de medio metro a su derecha, por lo que solo se verían a los ojos si se miraban en diagonal. Yo me senté a su lado, por lo que tendría que voltear mucho más la cabeza si quisiera verla. Frente a nosotros solo veíamos otras mesas, mientras tanto nuestra plática se escucharía en los oídos de Dequinia.
Ella miró alrededor dándose cuenta de que aún había unas pocas mesas vacías y luego hizo un gesto de indiferencia con el rostro.
—Hey Dante, no crees que esta comida es maravillosa, ¿ya probaste la pasta? —dijo él después de haber dado un mordisco.
—No, ayer comí carne de res, pero igual mañana lo haré.
—Oh, ¿ya viste eso? También se ve delicioso —dijo Alde señalando el plato de Dequinia—. ¿Es un baguette de carne con verduras no es así? ¿Está bueno?
¿Me habla a mí? Ah, no, ya entiendo. Dequinia volteó a verlo con una expresión confundida mientras aún tenía la boca llena. Alde sonrió con un asentimiento, luego ella terminó su bocado y habló:
—Que te… —gruñó levemente y se corrigió—. Está bueno. Lo volveré a pedir mañana —dijo dando otro mordisco.
—¿Mañana? Creo que pediré uno también entonces, se ve que podría gustarme mucho —mencionó Alde con una sonrisa y luego me hizo un guiño con su ojo mientras daba un bocado a su pasta.
Wow, es bueno.
—¿Sigue la prueba de física y conocimientos mágicos no? ¿Cómo crees que sea la clase? —me preguntó Aldebarán.
—Seguro que practicamos la precisión de nuestros lanzamientos a distancia. Después de todo su clase va a ser con ejercicios al aire libre.
—No solo eso, me imagino que tendrá que ver mucho con la conjuración e imaginación también. Creación de plataformas como para los que en el futuro quieran ser arquitectos. Poder construir tu propio refugio sin que se te caiga encima en medio de la naturaleza es muy importante. Uno de mis maestros contratados me dijo que una vez un rey construyó su propio castillo.
—¿Enserio? ¿Es posible? —dije antes de morder un trozo de patata hervida.
—Tardaría mucho tiempo hacerlo solo, a no ser que seas capaz de ver tridimensionalmente desde muchas perspectivas, lo cual creo que es imposible.
De repente, Dequinia habló:
—Mi padre construyó el terreno de nuestra familia, incluyendo la mansión. Lo hizo en tres días nada menos. Es posible hacer eso que dices, ya que él fue capaz de lograrlo. Aun no me ha dicho cómo, pero dijo que lo podría hacer cuando aprendiera conceptos y formas de conectar con los elementos.
—¡¿Enserio?! Tu padre es increíble —mencioné casi azotando mi cubierto en la mesa—. Si es posible definitivamente lograré hacer uno yo también.
Ella sonrió por el cumplido a su familia y siguió comiendo. Alde estaba sorprendido de escuchar algo nuevo que no le habían enseñado sus antiguos maestros.
—Bueno, mi familia contrató arquitectos para construir nuestra mansión, por lo que tiene sentido que no lo supiera —dijo Alde con un gesto de hombros.
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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 10
Estás leyendo el capítulo 10 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 28 de enero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.