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Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 5 online gratis en español

🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
El golpe de una mejilla resonó, haciendo que los artículos de lujo y marcos de oro que contenían hermosas pinturas en las paredes temblaran ligeramente. —¡¿Qué haces aquí?! ¡Te dije que no quería volver a verte! —dijo el hombre de cabello largo y oscuro. —¡Tu hijo y yo apenas tenemos para comer y la habitación! ¡No puede ser que me hayas quitado el único trabajo que nos permitía vivir bien! ¡Déjame recuperar el trabajo que hacía! ¡Por favor! —dijo la mujer moviéndose para aferrarse a la gabardina del hombre con sus rodillas en el suelo. Mientras tanto, el chico vio a su madre recibir otra bofetada que la mandó al suelo. ¿Ese era su padre del que tanto hablaba su madre? ¿Por qué no los ayudaba? ¿Qué no eran familia? ¿Cómo era tan despreciable? —¡Déjala en paz! —dijo el chico acercándose a su madre y pensando internamente en si atacarlo o no, pero las enseñanzas de su maestro le habían preparado bien. —¿Así es como educas a tu hijo? ¿Para que levante la voz cuando no debe sin quedar impune? —Es tu hijo también, su nombre es Rein. No lo trates como a un desconocido —dijo ella. —Él no es mi hijo, ¡es solo un mocoso que nunca debió haber nacido! Ahora lárgate —dijo moviendo el brazo—. Si mi esposa llega a enterarse de esto por tu visita… —Puso una expresión de enojo y frustración con sus manos temblando agarrando su cabeza—. Si yo me hubiera enterado en su momento no hubiera dejado que lo tuvieras. Ahora este es tu problema, no el mío. Vete antes de que haga algo de lo que me arrepienta —dijo casi gruñendo con su voz y una expresión extremadamente helada. Se acercó a la puerta de la habitación y la abrió, esperando afuera a que salieran sin decir una palabra más. \*\*\*\* Me acerqué a mi madre que dejaba caer lágrimas silenciosas en el suelo y la ayudé a levantarse. Al salir de la habitación miré en el pasillo donde estaba aquel hombre, ese del que mi madre decía que era mi padre, no podría olvidar su rostro ni aunque quisiera a partir de ahora. Lo observé fríamente y él me regresó la mirada con la misma intensidad. ¡Él nunca sería mi padre! Salimos de la habitación y caminamos por el corredor rojizo y alfombrado hasta las escaleras que bajaban al primer piso. Descendiendo por ellas vi a dos sirvientas junto a las grandes puertas. Empezaron a abrirlas antes de que tocáramos el último escalón. A la derecha había un comedor con una mesa larga y muchas sillas. A la izquierda era un salón lleno de sofás, una alfombra gruesa con la imagen de un león y unas cuantas mesas de té. Al dar un paso fuera de la mansión, cerraron las puertas detrás de nosotros como si nos empujaran a irnos de inmediato. Vi la pequeña rotonda de piedra para carruajes flotantes con un jardín y una fuente en medio. A los lados había más arbustos de flores y algunos árboles frutales detrás. Todo se veía muy bonito, pero solo tuve la capacidad para apreciarlo cuando llegamos hace unas horas. Ahora solo parecía una mentira escondiendo la suciedad del interior. Llevaba a mi madre apoyada en mi hombro mientras caminábamos hacia las puertas de metal con largas paredes de piedra a los lados. Mi madre iba con la mirada perdida. —Regresemos a casa, Rein —dijo mi madre desencorvando su columna y mostrándose menos cansada al caminar. Las grandes puertas de metal se abrieron por sí solas y salimos por ahí, dejando atrás la gigantesca mansión. \*\*\*\* Rein y su madre caminaron entre las calles impecables y construcciones impresionantes. Cada terreno parecía tener un pequeño castillo, como la mansión que acababan de abandonar. Abarcaban terrenos muy grandes y las paredes estaban esculpidas a detalle como obras de arte complejo. Todas hechas por la imaginación de una o muchas personas, erigidas con el control de los elementos. Por la gran avenida a veces pasaban unos carruajes sin llantas flotando a un metro del suelo. Algunos eran descapotados y otros no, pero se veían de lujo todos. El maestro de Rein le explicó que estos eran sostenidos por perlas magnéticas extraídas de unas minas especiales en el mundo. Para que funcionaran bien estos transportes la calle debajo de ellos tenía que tener otras perlas magnéticas cada cierta distancia, que repelían a las de los carruajes. De esta forma se mantenían flotando y los conductores los movían controlando la repelencia. Las calles eran de materiales porosos para que el agua de lluvia se filtrara y pudieras caminar por ellas sin problema. Se iba a mantos acuíferos que circulaban por debajo, sin embargo el sistema de alcantarillado dividía el agua de lluvia de las aguas negras. Estos transportes eran creados por Magins metalúrgicos, personas que estudiaron la transformación de metales con energía, usando su imaginación para moldearlos dentro de grandes hornos que usan perlas igníferas como combustible. Rein los veía pasar con cierta envidia mientras caminaban horas para llegar a los barrios marginales de la ciudad. En el barrio para ricos no se veían a muchas personas caminando por las aceras, de hecho eran muy pocas comparado a donde acababan de llegar. En esta zona los carruajes casi nunca pasaban ya que había mucho crimen organizado. Además, las calles ya no tenían perlas magnéticas para repeler y hacer flotar a los vehículos, por lo que debían utilizar Imagi de naturaleza para crear unos neumáticos de tallos leñosos que son flexibles, pero muy firmes, entrelazados entre sí como una cota de malla que envuelve un pequeño núcleo esférico en su interior lleno de agua de donde crece la semilla, habiendo una a cada lado del vehículo. Estas llantas de tallos entrelazados son huecas, con un gran espacio dentro de ellas. Los pequeños agujeros por los que pasa el aire permiten que la llanta absorba el impacto de rocas puntiagudas solo deformándose levemente y amortiguando al mismo tiempo la sensación para los pasajeros. La llanta recuperaba su aspecto original después de deformarse, por lo que nunca se raspaba o dañaba el núcleo en su interior. La forma se la da el magin con su imaginación controlando la naturaleza y el tallo entrelazado mantiene esa estructura redonda y hueca. Todo esto conlleva esfuerzo mental para crearse y un gasto de perlas eléctricas y congelantes para hacer avanzar el carruaje con un motor de expansión y contracción de aire a partir del frío y el calor. Por estas razones no pasaban mucho por ahí. En el barrio marginal al que Rein y su madre habían llegado se podían ver a muchas personas que apenas ganaban perlas y esferas en trabajos que no involucraban ser aventurero. Los aventureros ganan muy bien, pero tienen una alta probabilidad de morir en sus misiones, por eso algunos buscaban otras cosas, pero era difícil encontrar vacantes en locales de comida o que vendieran artículos cotidianos. Los distintos gremios que había pagaban muy bien, pero buscaban graduados de las academias con experiencia en su especialidad. Era difícil encontrar un empleo, a no ser que vendieran algo hecho por sí mismos, lo cual muchos intentaron, pero al final la mayoría se rinde y se une al ejército donde tienen todo asegurado excepto su supervivencia en las fronteras cerca de la naturaleza. Algunos conseguían trabajos como patrulleros en la ciudad, siendo eso lo que buscaban. Pero esto solo era para los que le tenían miedo a la muerte; un porcentaje mucho menor de la población. La mayoría busca convertirse en leyendas con poder suficiente para retar a los reyes de la naturaleza. Los edificios aquí eran menos grandes que los de la zona de ricos, sin mucho terreno. Algunos tenían que estar justo al lado de otros con pequeñas pasarelas como callejones a los lados. No tenían tanto detalle ya que algunos fueron hechos con la manipulación elemental de los propios dueños. Solo tuvieron que comprar o rentar el terreno en la zona. No todos tenían buenos conocimientos sobre construcción ni eran arquitectos, por lo que, si no tenían en cuenta la estructura y los soportes, o los materiales utilizados, se les podrían derrumbar encima. En el pasado solía ocurrir demasiado que por querer ahorrar y no pedir la ayuda de los profesionales académicos construían por su propia cuenta, y después de unas cuantas lluvias o algún temblor momentáneo morían bajo sus propias obras. Ahora en esta zona de la ciudad, por la pobreza la mayoría de los dueños o arrendatarios contrataba a estudiantes de arquitectura de las escuelas que cobraban más barato que los profesionales de su oficio. Esto les ayudaba a mejorar sus conocimientos practicando y los contratistas obtenían precios de construcción más baratos. Al entrar en un callejón levemente iluminado por la luz del sol en el que solo podrían caber dos personas juntas, Rein observó las paredes que tenían la imagen de una calavera con cuencas oscuras y una sonrisa de dientes blancos juntos, que formaban una imagen macabra sobre un fondo oscuro. Le recordaba el lugar en el que estaban viviendo. En el territorio de una banda criminal de la que se escuchaban rumores maliciosos de vez en cuando entre los vecinos: La calavera sonriente. Dando algunos giros hasta llegar a una calle donde cabría un solo carruaje vieron las familiares escaleras de metal pegadas al bloque de pequeños apartamentos. Subieron al segundo nivel y caminaron por el pasillo abierto que daba con la calle de abajo hasta llegar al apartamento catorce. Al abrir la puerta solo había un pasillo corto por el que dos personas podrían pasar apenas rozando sus hombros que llegaba a una habitación con una cama para dos personas. En el pasillo se encontraba el baño junto a la cocina, los dos muy pequeños, pero al menos una puerta los separaba para evitar el mal olor. También había una pequeña barra para cortar alimentos y un fregadero cerca para lavar los platos sucios; una estantería se encontraba encima. La ropa se lavaba en un pequeño cubículo dentro del baño, donde había una regadera individual. Rein llevaba viviendo aquí por unos años. Antes podía mantenerse bien con el trabajo de su madre, pero después de que Marvello, el hombre de la mansión, un noble y su padre se enterara de su existencia, echó a su madre, que era su sirvienta y ama de llaves. Un día hace años su padre la había asaltado cuando tuvo problemas con su esposa, lo que le impidió tener contacto físico con ella por meses. En su desesperación y privación engatusó a su ama de llaves que era lo suficientemente hermosa. No la había notado bien por su vestimenta y comportamiento refinado, resultado de su entrenamiento en la Asociación de Sirvientes para Familias Destacadas, aparte porque no se fijaba en sus sirvientes, pero al entrar en una mala situación con respecto a la familia de su prometida, empezó a desarrollar sentimientos negativos dirigidos hacia ella y sus padres que están en un escalón más alto de la nobleza, queriendo vengarse. Su madre se sentó al borde de la cama lentamente y mientras juntaba sus manos nerviosamente, dijo: —Dentro de poco ya no podremos seguir viviendo aquí. Tendremos que mudarnos. Al escuchar eso, Rein, que ya llevaba un tiempo viviendo solo la mayor parte del tiempo ahí, se acordó de su maestro que era su entrenador secreto. Tal vez él podría hacer algo para ayudarlo, por lo que planeaba preguntarle cuando lo volviera a ver. También sabía que podría ganar perlas de otras formas al recordar el símbolo de la calavera sonriente, pero sabía que todo eso era peligroso, por lo que solo sería su última opción. Él no tenía la edad suficiente para buscar un trabajo para adulto. Seguía siendo considerado un niño al tener solo diez años. Quería decirle a su madre que aún podría hacer algo para evitar la mudanza, sin embargo, él nunca podría decirle sobre su maestro. Se lo había prometido, y por eso al final solo se quedó callado y en su lugar cerca del pasillo. Todas las perlas que ella había ahorrado se fueron acabando rápidamente después de que le quitaran el trabajo, en la renta, la comida, el agua y otras necesidades. Solo quedaba una esfera congelante y eso no sería suficiente. Si pudiera crear agua del aire directamente como algunos maestros lo hacían, no habría necesidad de algunos gastos, pero él no sabía cómo hacerlo y al no tener conocimiento de ello, no podía manifestarlo. Solo podía manipular el agua ya existente, pero no crearla de la nada. Su madre volvió a hablar al ver su decaimiento: —No te preocupes, aunque tu padre no nos ayudé lo solucionaré de alguna manera. Conseguiré perlas y esferas para nosotros. Él solo asintió y siguió guardando silencio. \*\*\*\* Cada día la madre de Rein salía por horas, a veces regresaba un poco antes, pero casi siempre era en la noche y se iba desde la mañana. Algunas noches incluso no volvía. La única compañía de Rein era un perro callejero que tendía a pasar por el estrecho callejón y acercársele cuando se encontraba afuera, sentado en algún lugar, observando la calle y las personas. A veces esperaba ver a su madre, pero se lo encontraba a él en su lugar. Cada vez que lo acariciaba fue destruyendo su sensación de soledad. No había amigos de su edad con quien jugar o platicar ya que no era un barrio bueno para eso. Decidió llamarlo Trapo porque su pelaje hacía que pareciera uno. Le provocaba algunas risas cada vez que se encontraban. Su maestro aparecía algunos días en ese tiempo para enseñarle distintos conocimientos y prácticas. Hoy era un día de esos, así que fue a encontrarse con él después de que le indicara una señal con Imagi de viento. Sentía una presión de aire empujarlo levemente. No era de la zona, sino algo completamente controlado por su maestro. Rein se dirigió a unas escaleras del mismo edificio para subir al techo y lo vio ahí arriba. De alguna forma él siempre llegaba sin usar la escalera, y ya había investigado alrededor sin ver ninguna otra forma de subir, por lo que intuía que su maestro podía saltar muy alto con Imagi, o podía volar directamente, aunque aún no se lo había enseñado. El porte de su maestro era recto y serio como una estatua. Tenía un bigote ligeramente curvado en su rostro de ojos verdes. Su cabello negro estaba peinado perfectamente con cera o gel, y su traje negro le daba el aspecto de un mayordomo. Con sus manos detrás de su espalda y sus pies ligeramente separados, tenía un aspecto muy elegante. —Muy bien, ya estás aquí. Antes de empezar veo que tienes algunas preguntas —dijo él. —Sí, maestro. Mi madre no puede seguir pagando el apartamento. Podríamos terminar mudándonos. Quería ver si tenía algún consejo para mí sobre cómo podría ganar muchas perlas. O si hay alguna forma en que pueda ayudarme —dijo Rein con una mirada preocupada. —¿Te preocupa que ya no pueda seguir enseñándote si te mudas? Si es eso te aseguro que me verás aparecer en cualquier lugar nuevo donde estés, pero si realmente no quieres dejar de vivir aquí y quieres empezar a ganar perlas y esferas de alguna forma, puedo darte un trabajo que hacer, y yo te pagaré. Será suficiente para vivir incluso en un lugar mejor que este. —¿Enserio? —sonrió—. ¡Lo haré! Mientras pueda ayudar a mi madre de alguna forma, haré mi mejor esfuerzo en lo que usted necesite —dijo Rein recomponiendo su postura. —Muy bien, empezarás a partir de la siguiente semana, y tu trabajo será… espionaje —mencionó mientras hacía una sonrisa conspiradora—. Pero primero, tendré que convertirte en un auténtico Berserker. ![](/api/get-image/c22d553b-de41-4060-96a0-352ee9c08a46.webp/chapters/false)

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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 5

Estás leyendo el capítulo 5 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 23 de enero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.