Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 6 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
Yo, mi madre y mi hermano caminábamos por un sendero al que nos unimos después de salir del bosque. Este nos llevaría a la capital. Ya me habían traído cuando era un bebé, pero no recordaba nada. El camino que seguíamos se veía muy desgastado, sin una sola planta, por lo que había sido usado por muchas otras personas antes. Seguimos avanzando mientras miraba las hojas y árboles a los lados hasta que salimos a un prado verde sin límites del que crecía solo pasto, arbustos y flores con algunas rocas visibles. A lo lejos —no podía saber cómo cuantos kilómetros— se veía una muralla gigantesca con forma de octágono. Dentro se veían edificios grandes y medianos. En el centro había un castillo blanco de tres puntas, superando por mucho el tamaño de cualquier otro edificio a su alrededor, incluso la muralla que era como de trescientos metros, probablemente. Estábamos en un monte bajando por el prado, por lo que se podía ver levemente más allá de la gran barda. El muro era de color negro azabache y grises claros, imponiendo demasiado como una bestia gigante dormida.
—Es enorme… ¿Qué tan grande es la capital? —le pregunté a mi madre.
—Yo diría que como de unos ochenta kilómetros cuadrados. No sabría decirte como cuantas personas viven ahí, pero podrían ser más de un millón —dijo ella.
—¿Hay tantísimas personas? —pregunté atónito.
—Claro —respondió mi hermano—. Después de todo somos una potencia elemental de la naturaleza. Lo único que puede matarnos son otras personas y las bestias evolucionadas, pero cada uno de los graduados de la academia ya es capaz de luchar contra una o más de una por sí mismo. Al menos de las más pequeñas, yo aún no he visto una más grande de cincuenta metros.
»Contra las más grandes todos prefieren luchar en grupos, no puedes descuidarte con una de esas ni un instante ahí afuera. Escuché que en el pasado las enfermedades tenían una alta mortalidad y eran una gran preocupación, pero ahora son poca cosa que se quita con proyección mental sanadora —dijo él con un gesto de la mano—. Depende de tu propia voluntad, mentalidad y práctica. Los avances en el conocimiento energético y el cuerpo humano alcanzaron un nivel increíble, por lo que han dejado de ser un problema.
Mientras escuchaba a mi hermano, de repente vi algo muy grande salir de los arboles altísimos que estaban a la derecha del prado a kilómetros de distancia, justo donde empezaba la selva. La capital estaba rodeada de bosques y selvas, pero a la vez había mucha separación entre la naturaleza densa y la gran muralla. Aun nos llevaría un día o quizás medio día en llegar hasta la gran puerta.
—¡Una bestia evolucionada! ¡¿Está atacando la capital?! —pregunté a la vez que divisé a un felino muy grande de cuatro patas saliendo de la naturaleza a unos cuarenta o cincuenta kilómetros de nosotros.
Mi hermano respondió:
—Si podemos verla desde aquí es porque tiene que tener al menos cincuenta metros de altura. Pero no te preocupes por eso, no está atacando la capital, de hecho, está huyendo de algo.
—¿Huyendo? ¿De qué? —dije dudoso.
—Del ejército —dijo mi madre mientras señalaba a la entrada de la selva de donde salió— Mira allí, salieron unas personas.
—Seguro que un escuadrón la está cazando, pasa muy seguido —mencionó mi hermano con una sonrisa—. A veces persiguen algunas muy peligrosas que se infiltran por el anillo de torres de división en la frontera. Unas que no se ven desde aquí ya que están muy lejos de la capital, más allá del bosque. Esos han de ser un grupo de unas ocho personas más o menos.
—Pero nomás salieron cuatro —dije al contarlas a la vez que esforzaba mi vista. Como no alcanzaba a ver bien, junté mis dos manos frente a mi ojo y luego formé un ovalo (convexo) energético hasta el frente por donde pasaba la luz dentro de mis manos y uno con forma de reloj de arena (cóncavo) donde inicia mi mano frente a mi ojo. Este método energético me lo enseñaron mis padres para poder ver a lo lejos como si estuviera más cerca. Moviendo el ovalo ligeramente hacia adelante o hacia atrás dentro de mis manos podía ajustar la imagen para que se viera mejor.
—Espero que no hayan muerto algunos —dijo Eydan cambiando a una expresión sombría.
Viendo a la bestia correr por el prado haciendo unos pequeños saltos en zigzag, vi que empezaron a salir espinas de piedra del suelo intentando alcanzar su abdomen. Al parecer también eran muy grandes, pero las esquivó muy bien. La bestia se detuvo un breve momento para voltear atrás, y mientras gruñía inició una acción de rasguñar con su pata el suelo aventando piedras detrás de él, sin embargo, por alguna razón el suelo reaccionó de una forma explosiva aventando una metralla de piedras grandes y pequeñas, algunas de hasta tres o cuatro metros que se dirigieron al grupo de cuatro personas que la seguían de cerca, después la bestia siguió corriendo, dejando atrás un agujero enorme en el suelo donde hizo su ataque.
—¡¿Cómo hizo eso?! —grité sorprendido y mi madre respondió.
—Los animales también pueden manipular los elementos al aprender de ellos a su manera. Esa bestia, por ejemplo, tal vez aprendió que sus patas naturalmente avientan tierra y piedras al correr tras una presa, por lo que poco a poco empezó a desarrollar ese aspecto con Imagi no solo para atacar, sino también para entorpecer el camino de sus objetivos. Los coyotes cavan sus madrigueras, por ejemplo, seguro que aprendieron sobre el elemento en el proceso para hacer más fácil el cavar su lugar de descanso y cría, entre otros aspectos.
—¿Es un coyote? —pregunté.
—No —dijo ella—. Parece un leopardo. Se adaptan fácilmente por lo que pueden vivir en muchos biomas. Ese lugar del que salieron es más una selva que un bosque.
Un leopardo. Mientras escuchaba, vi todo el proceso de cómo las cuatro personas esquivaron su metralla. Un hombre que parecía estar surfeando el viento sobre una tabla ovalada de madera utilizó fuertes ráfagas de viento para cambiar su dirección en el aire y pasar por encima o por un lado de las rocas más grandes, mientras que las más pequeñas las bloqueaba desviándolas de curso con la misma ventisca controlada por él a su alrededor. La otra persona, una mujer que parecía saltar de un trampolín cada vez que daba un paso por la tierra, dio un gran salto hacia adelante haciendo que el suelo catapultara su cuerpo, de esa forma esquivó todo el desastre pasándolo por arriba, y al caer creó una rampa alta de unos diez metros por donde se deslizó de nuevo hasta el suelo para continuar persiguiendo a la bestia.
Otro hombre creó una pared muy gruesa y curva enfrente de sí mismo con la que detuvo todos los proyectiles que se dirigían a él, sin embargo eso le hizo perder tiempo en comparación con los demás. En cambio, el último hombre abrió un túnel energéticamente en la tierra; continuó por unos metros y cuando los choques en la superficie terminaron volvió a subir a unos diez metros delante de donde estaba y siguió corriendo tras la bestia.
Mi hermano de repente habló:
—Esos tipos son muy buenos. Ahora que lo pienso, tal vez no sean del ejército, el ejército es mucho más ordenado y metódico que ellos. Podrían ser aventureros del gremio, y de hecho ahora tendría sentido que fueran solo cuatro personas cazando, ya que están muy locos a la hora de conseguir materiales de las bestias. Se arriesgan mucho más que nosotros en las misiones, pero también se hacen muy fuertes a su manera. Aunque dentro de la frontera del reino todo es más sencillo, lo difícil es estar fuera de ella.
Así que son aventureros.
Mientras seguía pensando, el leopardo cambió de curso al acercarse al muro de la capital. Empezó a alejarse a toda prisa, incluso yendo por el camino de regreso donde estaban ellos cuatro. Algo parecía haberla asustado y con razón, porque justo pocos instantes después una cúpula creció a una velocidad inconcebible alrededor de su gran cuerpo arrojando toneladas de tierra, grava y piedras, incluso empujando a los cuatro perseguidores. Al haberse formado comenzó a reducirse y achicarse, constriñendo a la bestia poco a poco en su interior a una velocidad visible. Parecía estar hundiéndose en el suelo también. La capa de piedra se cuarteaba y luego se volvía a unir mientras se hacía más pequeña. Justo mientras eso pasaba, un fenómeno físico comenzó a ocurrir a su alrededor. El suelo comenzó a temblar cada vez más y el epicentro estaba dentro de la cúpula. El lamento del leopardo se escuchó gravemente y el aire empezó a agitarse. Algunas plantas pequeñas del suelo también empezaron a crecer a un ritmo visible dirigiéndose a la cúpula que tenían cerca.
—¿Qué está pasando? —mencioné.
—Se está sobrecargando su energía, descontrolándose. Está en un estado de miedo y supervivencia alocado. Esas emociones de muerte inminente están afectando la energía de todo a su alrededor, absorbiéndola y expulsándola en un frenesí para escapar de la amenaza a cualquier costo. Esto ocurre cuando estás a punto de morir o en situaciones emocionales muy extremas —dijo mi madre.
—Esa fue una de las lecciones que aprendí, ¿no es así?
—Sí, y ahora puedes verla en carne propia —dijo ella.
—¿Pero no era más lento el proceso?
—Depende de su estado de evolución energética. Este leopardo ya había superado gran parte de la primera fase de su crecimiento, y con tanta altura y volumen corporal la cantidad de energía que puede absorber es igual de grande que ella. Si no lograra controlarla por estar muy herida o debilitada, toda esa energía concentrada podría explotar junto con su cuerpo y dejar estragos graves por la zona. Sin embargo, si logra escapar de eso y controlar la bomba dentro de ella, entonces seguirá creciendo mucho más grande que antes.
Las piedras pequeñas alrededor de la cúpula comenzaron a flotar y luego las grandes le siguieron poco después. Las fracturas y fragmentación de la roca por la fuerza con la que parecía estar siendo comprimida retumbaban tan fuertes por la llanura que incluso se escuchaban en nuestros oídos como si ocurriera a nuestro lado. No me imagino como sonaba en los oídos de las cuatro personas que estaban cerca.
Las piedras cercanas explotaban por la presión y algunas otras salían disparadas por todas partes. Muros de roca crecieron de parte de los cuatro que estaban cerca para no ser envueltos en el caos que se estaba desatando.
—Por estas razones siempre deben matarse instantáneamente o lo más rápido que se pueda, o solo se hará más difícil con el tiempo que pase aún con vida —mencionó mi madre.
Las plantas crecían rápidamente tratando de envolver la cúpula que apretujaba los huesos y el cuerpo del leopardo como si trataran de liberarlo. Los vientos formaban un vórtice pequeño por encima que empezaba a aventar los escombros. Alrededor de la cúpula se formaba una hendidura y una zanja cada vez más profunda. Algunos pequeños lugares de capa exterior se estaban deshaciendo como si la bestia se enfocara fuertemente en ellos, pero no parecía ser suficiente para este dominio de la mente maestra que lo controlaba. Era casi imperturbable y muy poderoso. Su voluntad no era superada por la del animal y por lo tanto, como resultado, la bestia perdió y la cúpula se retrajo con mucha fuerza como si unas manos gigantes la apretaran como una bola de papel, quebrando sus huesos y convirtiendo su cuerpo en una papilla horrorosa de sangre y vísceras que salía por algunos fragmentos abiertos de la roca. Al mismo tiempo que murió el leopardo, los elementos desbocados volvieron rápidamente a la normalidad.
Poco después una voz grave y sonora de un hombre de mediana edad se escuchó por el valle, incluso llegando hasta nosotros, pareciendo transportada por el viento:
—Ustedes incumplieron una regla al traer peligro a la gente que vive y camina fuera de los muros de la capital. Ustedes cuatro serán sancionados, vayan de inmediato a la puerta sur de la ciudad donde serán trasladados a la oficina donde se determinará su castigo.
Inmediatamente dije:
—¿De dónde viene esa voz? ¿Y cómo llega hasta nosotros?
Mi hermano respondió:
—Hay militares del ejército observando por encima de los muros, seguro que alertaron a un alto cargo del ejército o a alguien de ese nivel. En cuanto a tu segunda pregunta, seguro que lo aprendes en la escuela, tiene que ver con la vibración y cómo se propaga el sonido por el aire.
—Muy bien, el peligro ya pasó, sigamos —dijo mi madre.
\*\*\*\*
Al llegar cerca de las murallas estas se veían imponentes, altísimas, la puerta medía unos cincuenta metros en comparación, pero aún se veía muy grande. ¿De este tamaño era la bestia?
Ya que estábamos a una hora de caminata, casi la misma distancia que los cuatro a los que habíamos visto cazando al leopardo, los vimos siendo escoltados por unos militares a través del interior de la gran puerta de la muralla. Los cuatro se veían jóvenes. Nosotros tuvimos que esperar en una de las filas que se hacían fuera de la puerta, por suerte había muchas con pequeñas barreras a los lados hechas de tubos de metal, y había una carretera por donde podían pasar los carruajes levitantes en su modo no magnético.
—Creía que ellos serían más grandes —dije yo.
—Es porque después de salir del colegio y haber hecho expediciones en la escuela, algunos se vuelven imprudentes queriendo convertirse en aventureros cuanto antes. Otros se meten a cursos superiores o entran en el ejército directamente donde siguen aprendiendo más, como yo —mencionó Eydan—. De todas formas terminas enfrentándote a ellas, solo cambian los ingresos obtenidos por ambos.
Al entrar después de que mi madre y hermano mostraran una documentación del reino, seguimos la avenida principal llena de edificios de más de tres pisos por donde cabían cuatro transportes uno al lado del otro en dos sentidos. Los edificios eran de piedras mezcladas o de un solo tipo. Mármol de distintos colores, granito, basalto y piedra caliza, en sí, todo lo que se pudiera utilizar con la Imagi de tierra. Había unos edificios un poco más chicos que otros y algunos tenían cinceladas sus paredes con obras de arte y pinturas. Había mucha variedad con estrechos callejones o calles que permiten el paso de un solo carruaje o dos al mismo tiempo. El suelo de la avenida también tenía un diseño único de baldosas rectangulares cinceladas de un metro. Ninguno de los edificios era tan grande como el castillo que se veía mucho más a lo lejos, que parecía una montaña blanca sin importar a donde te movieras.
Había tiendas de distintas mercancías afuera, algunas cubiertas por lonas de piel de animal o por telas cosidas dando mucho contraste por donde miraras. Otros tenían grandes restaurantes dentro de los edificios y las personas estaban en mesas que podías ver a través de las grandes ventanas con cortinas abiertas. En la parte superior de esos edificios se veían grandes carteles lujosos donde decía: “Gremio de” y luego su especialización. Había algunos relacionados con la comida, las especias, recursos administrativos de la capital y hasta museos de bestias gigantescas. También vimos algunos de mercenarios, de herreros, hasta de alquimistas y herboristas. Mientras íbamos caminando y observando, mi madre me contó sobre cómo había gremios principales muy grandes y otros que eran sus subsidiarios, siendo tiendas más pequeñas repartidas por la capital.
Al tratar de mirar todo a mí alrededor me terminé fijando en un carruaje techado flotando a nuestro lado. Se veía negro como el carbón y por la pequeña ventana vi a un hombre de ojos fríos y cabello largo, negro y rizado, parecía ser un poco más viejo que mi padre por las marcas acentuadas en su rostro. Por un breve instante que se sintió largo me miró y luego continuó su trayecto.
¿Qué fue eso? Sentí escalofríos por un momento. Me sentí amenazado, como cuando estuve por primera vez cerca de una bestia en el bosque y mi padre me protegió. Hay mucha gente muy peligrosa en la capital, como el que aplastó al leopardo evolucionado fuera de la muralla como mantequilla.
Respirando hondo para calmarme continué mirando a mi alrededor, con un poco más de cautela y observé un gran muro a lo lejos, aunque más pequeño que el de afuera.
—¿Por qué hay otra muralla dentro de la capital? —pregunté mientras veía a kilómetros de distancia una más pequeña. ¿Sería de unos cien metros nomás?
—Por si la primera es traspasada, aunque en realidad esa fue la primera que existió y luego la ciudad creció mucho más en su exterior —dijo mi hermano.
—¿Es posible traspasarla? —Abrí mucho los ojos.
—Sí —mencionó mi madre.
—¿Y qué podría hacerlo?
—Las bestias evolucionadas antiguas y los gigantes.
—¿Los gigantes vendrían de su continente hasta este lugar?
—Sería muy raro, nunca he visto que pase ni he escuchado de algo así.
—Entonces, ¿hay gigantes escondidos en este continente?
—No lo sé, pero para eso existen estos muros.
Abriendo los ojos ampliamente por una pregunta que tuve, hablé:
—¿Los gigantes podrían ser personas como nosotros?
Mi madre me miró de forma extraña mientras decía:
—Algunos dicen que son otras razas de humanos, sin embargo, las familias de la realeza quieren que los veamos como monstruos simplemente. Les han puesto una etiqueta de odio por ciertas razones y la leyenda dice que algunos humanos en la antigüedad buscaron distintas soluciones contra la sobrecarga energética y la pérdida de control. Queriendo evitar que estallaran los órganos y el cuerpo en una ola destructiva junto con gran parte de la zona resultando irremediablemente dañado, idearon distintos métodos experimentando entre sí mismos. Uno de esos métodos se dice que es la razón por la que existen los gigantes y los berserkers en el mundo. Así como algunos animales lograron sobrevivir creciendo desproporcionadamente o conteniendo toda la energía dentro de ellos, los humanos pensaron: ¿por qué no podríamos hacer lo mismo? Pero eso se volvió un tabú contra la vida humana, porque según los líderes de aquel tiempo ellos se convirtieron en algo distinto, dejando de ser humanos.
—… Wow, ¿y nosotros también podríamos aprender a hacerlo?
Sacudiendo la cabeza mencionó:
—No se puede. Nadie sabe cómo hacerlo y es muy peligroso, aparte se considera un sacrilegio buscar ese conocimiento en este y en muchos otros reinos, países e imperios. Tal vez todo el continente humano.
—Ohh —Poniendo una cara triste dejé el tema a un lado.
Ya habíamos dado algunas vueltas por distintas calles. Nos dirigíamos a una de las academias patrocinadas por el reino, la academia Rosher. Por el camino nos topamos a algunas otras familias caminando con posibles alumnos de la misma escuela. También vi lo que parecía la entrada a un gran mercado con gran cantidad de personas caminando juntas casi sin espacio entre los distintos puestos. De ahí se escuchaba una melodía animada, con tambores, gaitas, cantos y otros instrumentos. En mi mente observé muchas escenas, cuervos volando por el cielo y una magnifica montaña que imponía un gran peso sobre mi cuerpo. Unos cortos gritos épicos daban a imaginar a personas que exploraban sus selvas y bosques, todos aventureros con un solo objetivo.
Poco a poco la música dejó de sonar en mis oídos ya que ahora estábamos lejos de ahí:
—¡¿Ustedes también lo escucharon?! —dije con mucha emoción.
—Ah, ¿te refieres a los increíbles y habilidosos bardos? —dijo mi hermano animado—. Yo también me sorprendí la primera vez que los escuché. Desde esa vez siempre he querido visitar Musiravi en alguna oportunidad. Seguro que ahí te sientes como un dios caminando por sus calles, con música en todas partes haciéndote imaginar imperios caídos, grandísimas bestias y paisajes asombrosos. Son súper famosos a donde sea que vayan.
—Tendrán su momento para visitar otros países cuando se hagan lo suficientemente fuertes o cuando tengan un grupo poderoso con el qué viajar —dijo mi madre.
—¿Son capaces de hacerte imaginar lo que sea?
—Casi cualquier cosa y te pueden cambiar el estado de ánimo también si quisieran. La verdad, no quisiera pelear nunca con ellos, no solo por el bien que le hacen a la gente, sino por el hecho de que su forma de pelear es muy extraña según un maestro que tengo en el ejército. Su Imagi sigue la resonancia y los ritmos. Son muy fuertes y raros, en muchos sentidos —dijo mi hermano.
—Wow, quisiera verlos pelear.
—En una expedición del ejército pude ver a un grupo hacerlo. Unos atacaron a una gran bestia mientras otros creaban un ritmo de música que parecía guiar la forma y cadencia de su Imagi así como sus movimientos, pero tienen muchas formas de pelear, no solo esa. Parecían teletransportarse con cada golpe de tambor, apareciendo con distintas poses de batalla o como si estuvieran bailando; dejaban marcas por el suelo con sus pies como si se deslizaran sin caminar. Sus batallas son como una danza elemental, recordándote el fuego, el agua, la tierra, el viento y otros elementos que no podía entender.
—¡Woooow! ¡Quiero verlos! —Apreté mis manos dando un pequeño salto.
—Podrás hacerlo cuando te vuelvas un aventurero o entres al ejército. No verás a ninguno dentro de la escuela, probablemente, ya que ellos estudian en sus propias academias que enseñan ese camino energético.
Di un quejido de tristeza.
Mi hermano regresó al tema de la segunda muralla al verla más cerca:
—Por cierto, esa muralla del interior se convirtió en algo que divide a las clases sociales o al menos eso es lo que quieren hacernos creer. Las familias más ricas se mudaban cerca del castillo por la protección más cercana del ejército y la familia real. Eso hizo que lo vieran como una zona privilegiada, sin embargo, hay muchas familias ricas fuera del anillo que simplemente se consideraban lo suficientemente fuertes por sí solas, sin necesitar protección, así que desprecian un poco a esas personas. Hay mucha competencia entre escuelas gracias a esas clases sociales cuando vienen de fuera o dentro de ese muro interior, nomás te aviso de una vez para que te prepares.
Casi sentí que unas gotas de sudor se formaban, pero me calmé rápidamente.
—¿Cómo te fue a ti cuando recién entraste a la escuela?
—¿A mí? Hmm, era un poco mejor que el promedio al inicio, pero luego algunos que sabían mucho menos que yo avanzaron a pasos agigantados, absorbiendo las enseñanzas mejor de lo que yo lo hacía. Sin embargo vi que ellos querían demostrar ser los mejores y más poderosos en la tabla de clasificación de fuerza, sin embargo yo me enfoqué más en el conocimiento de supervivencia, ya que ser muy fuerte no te hace inmune a las bestias. He visto a unos cuantos mucho más fuertes que yo caer por solo haberse enfocado en la fuerza y no en la estrategia o prevención de peligros en la naturaleza. Fueron unos cuantos traumas los que tuve con respecto a eso —mencionó poniéndose un poco pálido.
Mi madre añadió:
—Así es la situación desde hace décadas. Errores de los padres llevan a la muerte a sus hijos, por eso entre su padre y yo los hemos entrenado en la naturaleza. Tendrán ventaja contra los que viven en la ciudad, sin embargo, algunos podrían superarlos en ese aspecto también si no siguen aprendiendo igual de rápido.
—Aprenderé más que ellos —dije cerrando el puño—. De por sí prometí superarte pronto, hermano —mencioné con una gran sonrisa.
Como respuesta de su parte sacó el pecho y dijo sonriendo:
—Ah no, ni lo pienses, al menos en un aspecto de la Imagi no pienso perder nunca contigo.
Mi madre nos observaba sonriendo.
Observé el gigantesco castillo blanco en la lejanía dentro del segundo muro y pregunté:
—Por cierto, ¿porque se ven tres puntas tan grandes y no solo una?
Mi madre respondió:
—Se dice que es una es para la generación más vieja, otra es para la generación más joven de hijos, sobrinos y demás, y la otra… es un poco especial. No tengo mucho conocimiento sobre esa, pero que estén dispuestos en formación triangular con tres puntas tan altas que se ven desde lejos es porque son un símbolo de la antigüedad. Una parte de la historia de Damaris.
\*\*\*\*
Habiendo llegado a unas puertas grandes y anchas por donde cabían casi diez personas separadas una al lado de la otra, sabía que habíamos llegado a la escuela. Si nos preguntaran porque caminábamos tantas calles en vez de pagar por un viaje en carruaje diríamos que es porque nos gusta caminar, después de todo es lo que más hacemos viviendo en el bosque, y habíamos llegado temprano y con tiempo de sobra.
Cuando entramos vimos a otros grupos de personas dentro y algunos que llegaban después de nosotros. La gran mayoría eran familias que venían a inscribir a sus hijos, por eso había tantos niños de mi edad, pero también había chicos de más antigüedad.
—¿Por qué recién entran chicos más grandes que yo?
Mi madre respondió:
—Es porque algunas familias grandes tienen sus propios maestros personales, entonces los traen a ciertas edades para crear amistades, grupos y conexiones aunque entran en años superiores. Ya tienen aprendidos los conocimientos básicos que les enseñan en casa en los primeros años. Nosotros también ya te enseñamos un poco de lo básico, sin embargo, no somos maestros de muchas especialidades, por eso es mejor que entres desde el inicio. A ellos les enseñan historia y otras materias en casa, sin embargo tienen la desventaja de que se les podría complicar hacer amigos con los chicos que ya se conocen desde hace años. En tu caso nadie se conocerá entre sí, a no ser que sean amigos de familia cercanos.
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Cuando llegamos a la oficina del subdirector un hombre barrigón y con lentes, pero muy sonriente, nos saludó:
—¡Ah! Familia Meytril, es bueno verlos de nuevo. Señora Ada Meytril, su hijo mayor se ha convertido en alguien muy destacado. Un gusto verte de nuevo, Eydan.
—Qué tal, cuanto tiempo —dijo mi hermano moviendo la mano.
—¿Cómo se llama su hijo menor que se inscribirá con nosotros? —dijo mirándome.
Mi madre me volteó a ver.
—Dante —yo respondí.
—Perfecto, espero que tu estancia en nuestra academia te resulte muy placentera y divertida. A partir de ahora dormirás en nuestra residencia de estudiantes, si tuvieras un problema puedes comunicárselo a tu prefecto de generación, hay seis en total. Cuando cumplas once años tendrás un nuevo prefecto y a los catorce cambiará de nuevo, así hasta que cumplas diecisiete y vayas a una escuela superior, o te hagas un aventurero. También podrías unirte al ejército como lo hizo tu hermano Eydan y defendernos de la naturaleza exterior —dijo con un gesto de su mano hacia él—. Cada año tendrás vacaciones para regresar con tu familia y…
Mientras el subdirector me seguía dando información sobre cómo serían mis cursos y estancia en la academia, yo asentía a todo lo que decía e imaginaba como serían estos nueve años.
—… También cada ciclo de tres años cambiarás de salón con los de tu misma generación, de esa forma podrás conocer a la gran mayoría de los niños que se inscribieron al mismo tiempo que tú. Esto se hace para que sea más fácil hacer equipos en el futuro con los que te lleves bien en futuras expediciones de aventureros. De igual forma podrás ir haciendo un equipo o unirte a uno desde el principio, a veces los de años superiores añaden a los nuevos porque ven gran potencial en ellos para ayudarlos como futuros camaradas. Cada equipo tiene un límite hasta salir de la escuela, pero a veces se pueden hacer excepciones. Eso sería todo por ahora. “Que el conocimiento de Todo germine raíces profundas en tu espíritu” —Cerrando los ojos mientras lo decía, besó las yemas de su dedo índice y medio de su mano y luego los movió con un rostro serio cerca de su corazón, abriendo los ojos.
—¿Eso qué significa? —pregunté.
—¿Este símbolo? Es una señal que envías al universo, para convertirte en un receptáculo de su gran sabiduría, del Dios de la creación. Aunque, aquí entre nos, esta doctrina se practica más en otros reinos.
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—Nos vemos en las vacaciones hermano —dijo Eydan y luego mi madre me dio un abrazo.
—Qué estés bien, te cuidas mucho, en especial en las expediciones. Aunque tengas a maestros y prefectos observando y protegiéndote, siempre acuérdate de tus enseñanzas de la naturaleza y recuerda, a veces puede llegar a ser tan lista como los humanos, de una manera mucho más bestial —dijo mi madre.
—Lo haré —dije serio.
Después de despedirme de ellos, un encargado me llevó al dormitorio de estudiantes y me dio la llave de mi pequeño departamento. Había tres residencias de estudiantes, una para cada periodo escolar. Yo estaba en el que es para los que tienen de ocho a once años. Por cada piso había un encargado de vigilar los pasillos y ver que todo estuviera bien. También había un edificio residencial aparte para los encargados de la limpieza de habitaciones y del campus escolar.
Al día siguiente habría una selección de maestros y salón de clases, por lo que llegar temprano daría más posibilidades para tener un lugar con los mejores instructores, o eso dijeron, pero como no conozco quien es mejor maestro de todos modos entonces decidiré por mi cuenta al verlos. En la noche, al cerrar los ojos después de acomodar ciertas cosas que traje conmigo, un nuevo sueño se desarrolló…
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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 6
Estás leyendo el capítulo 6 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 24 de enero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.