Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 34 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
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—¿Alguna vez te has subido a un aerobarco? —dijo Vector con las manos en la espalda mientras caminábamos hacia una zona de despegue cerca del templo. Formaba parte de estos edificios pertenecientes al Cáliz Estigio.
—Nunca —le dije.
Ya había discutido sobre este trabajo con mi madre y sobre cómo no nos veríamos por un tiempo. Le estaría enviando cartas para que sepa que sigo bien de todos modos. Disfracé toda esta situación como una oferta de trabajo como ayudante de un maestro que me había estado enseñando a luchar. Esa es la verdad en cierto sentido, pero fue difícil convencer a mi madre de ello. Le mostré mis habilidades elementales y de lucha. Por suerte he crecido mucho en estos tres años y me veía como un adolescente normal. Creo que ella pudo aceptarlo. Incluso le dije que el dinero que había estado encontrando en realidad yo lo había ganado. No quería que ella pensara que mi padre era el responsable. Como me dieron un adelanto ya que me iría por un tiempo, pude dejárselo a mi madre y le pedí que no siguiera yendo a ese local nocturno. Le prometí que yo le estaría enviando lo que ganara. Mi madre se entristeció. Me abrazó y me dijo que lo hacía por mí y por nadie más. Pero yo sufría viéndola deprimida todo el tiempo. No quería eso. Si era posible la vería cuando hubiera oportunidad, pero le dejaría saber de mi vida en esas cartas para que no se sintiera sola.
Después de todo eso, de alguna forma logré convencerla. Recordé la licorería Los Santos y al señor Avalon. Eso me dio una idea y le sugerí que buscara trabajo en ese lugar. El señor Avalon es muy amable por cómo me trató incluso después de lo que hice, sabía que si ella trabajara ahí, no sería humillada ni maltratada. Si ella pudiera estar trabajando ahí mientras no estaba, entonces no estaría sola la mayor parte del tiempo. Mi madre me dijo que lo pensaría. Después de eso me sentí aliviado y la abracé fuerte. Era difícil alejarme después de haber pasado tanto tiempo juntos, pero yo quería hacerlo por ella también. Por la única persona importante para mí en este mundo.
De repente escuché el aire siendo revuelto. Mi ropa empezó a temblar y a ser empujada por las corrientes caóticas. El polvo fue levantado. Volteé hacia el cielo y vi un objeto muy largo y ancho. Tenía dos cosas de metal salidas a los lados. Parecían alas de pájaro. También tenía unos agujeros grandes en cuatro objetos ovalados de donde salía fuego a alta presión. No era redonda, tenía muchos bordes filosos o lisos. Su parte delantera era como un pico puntiagudo y su parte trasera era ligeramente cuadrada o redonda. Mientras aterrizaba noté que había una barandilla alrededor de toda la orilla superior. Ahí había un hombre con barba corta y cabello ligeramente largo siendo movido por el viento.
Vector abrió los brazos cuando el aerobarco aterrizó y dejó de hacer ruido:
—¡Jaber! ¡Viejo amigo!
—¡Vector! Sigues viéndote tan joven como siempre. Cada vez que te veo me siento más viejo.
—¿Pero qué dices? Si tenemos los mismos años —dijo con ese tono de voz tan extraño.
—Eso digo yo. ¿Cómo haces para verte tan joven? —dijo Jaber mientras seguía agarrando la barandilla y mirándonos desde lo alto. Tenía que levantar la vista para poder verlo.
—Oh, ya sabes. La carne de los depredadores alfas es muy rica en energía y ayuda mucho.
—Yo también la he comido mentiroso.
—Tú cuerpo es diferente al mío.
—Hmm, como sea. Suban aquí —La barandilla se desacopló de uno de los lados y luego empezó a moverse en diagonal hacia el suelo. Junto a la barandilla había una rampa que suponía formaba parte de la superficie del aerobarco.
Al llegar a la parte de arriba con la rampa, esta volvió a acoplarse. Estaba muy alto, casi tan alto como un edificio de tres pisos.
—Jaber. Ya sabes dónde.
—¿Él es el nuevo? Bien, ya les hacía falta novedad —dijo Jaber mientras movía una mano en un arco y de repente empezaron a sonar perlas rompiéndose. Un humo verdoso empezó a salir de esos cuatro objetos y luego se encendió y se transformó en una llama potente.
—¿Qué son esos? —pregunté.
—Propulsores igníferos. ¿Primera vez que los ves? ¿Te interesan los aerobarcos? —dijo Jaber.
Asentí con la cabeza.
—Entonces disfruta de tu nueva experiencia —Jaber sonrió y el aerobarco empezó a flotar poco a poco haciendo mucho ruido y levantando una nube de polvo bajo nosotros.
Los edificios y el templo comenzaron a alejarse y hacerse pequeños. De repente podía ver casi toda la capital de Vesikem. Era muy grande. El sonido de los propulsores se atenuó y desapareció. Incluso el viento que me daba en la cara ya no estaba.
Me di cuenta de que habían puesto una barrera que desviaba todo el aire del frente. Eso hacía que la cubierta se sintiera tranquila.
El paisaje pasaba lento, pero eso era porque estábamos altísimo, en realidad íbamos muy rápido. La gran muralla quedó bajo nosotros en poco tiempo y luego continuamos por las llanuras y paisajes verdes sin tantos árboles. Después empezamos a volar sobre selva de treinta metros de altura.
—¿A dónde vamos? —pregunté.
—Cerca de otra zona del país. ¿Ves ahí a lo lejos esos puntos grises? —me dijo señalando—. Esa es la ciudad de Los tres pozos. Deberíamos llegar ahí en una hora. Es más pequeña que la capital ya que es de un noble que cuida tres minas igníferas pequeñas. Nosotros no vamos directo a la ciudad, sino a una zona fuera de ella.
Observé el cielo alrededor.
—¿No nos atacará algún ave evolucionada?
—No porque no estamos cerca del gran muro de árboles. Estos bosques y selvas medianas y pequeñas son parte del territorio del país. Están controladas por aventureros que las visitan constantemente para disminuir sus amenazas. Su máxima altura es de cincuenta metros y no más. También hay personas que se encargan de que no sobrepase cierto límite, o si no sería más difícil encontrar bestias e insectos en su interior.
Seguí viendo los árboles altos, pensando en que vería algún ave salir en cualquier momento a atacarnos, pero nunca sucedió. La ciudad que decía se acercó, pero nosotros nos dirigimos a una zona rodeada de árboles de unos diez a quince metros. Ahí había una zona de puro pasto muy grande donde estaba una mansión pequeña. Había mucho espacio para que aterrizara la nave.
Cuando descendimos, la rampa empezó a desacoplarse y luego Vector me llamó para que bajara con él. La mansión se veía pequeña desde el cielo, pero de cerca me sorprendió mucho. No era tan grande como otras que ya había visto, pero podía albergar a muchas personas. ¿Quizás unas cincuenta?
Unos chicos salieron de la mansión. Unos se veían más grandes que yo, pero no tanto, y otros eran como de mi edad. Había un niño de unos diez años entre ellos. Tenía una túnica blanca que lo hacía resaltar de los demás, ya que los demás colores eran verdes, cafés o azules, pero había un solo blanco.
Vector lo señaló:
—Defender a ese niño será tu misión. Enseñarle a descubrir sus habilidades y dones es otra de ellas.
¿Ese es el chico que recibe mensajes de los Emaunis? Se ve tan, normal.
—Jasper. ¿Cómo ha ido tu relación con los Emaunis? —preguntó Vector cuando estuvimos cerca de ellos.
—Ehh, bien… —Jasper no dejaba de verme de una forma sospechosa. ¿Será porque no le avisaron de mÍ?
—Recuerda aprender todo lo que puedas de ellos. Pregúntales cuando será el momento de la gran expedición. ¿Cuándo podremos llevarte a verlos? Es un viaje peligroso, pero necesario.
—Ellos… No me lo dicen. Solo me dicen otras cosas —dijo Jasper con una mirada incomoda, volteándome a ver de nuevo por un momento. Parecía querer preguntarle algo a Vector, pero no se atrevía.
—Muy bien, como ya te había dicho. Este será uno de tus nuevos guardianes. El futuro remplazo del que alcance la mayoría de edad entre tus guardianes. Mientras tanto, todos ustedes deben enseñarle las responsabilidades de sus tareas en este lugar.
Un chico de unos catorce años que portaba una espada envainada preguntó: —¿Es fuerte? —Tenía el cabello rapado de los lados y un copete por encima.
—Ustedes pueden juzgarlo por ustedes mismos. Ya saben qué hacer. Rein. Aquí nos despedimos. Mando mensajes de forma regular con Jaber que viene y los visita mucho. Puedes enviar tus cartas con él.
—Gracias, líder Vector —dije con una inclinación.
—Solo llámame, maestro Vector —Se dio la vuelta y comenzó a caminar de regreso al aerobarco.
Poco después este comenzó a volar de nuevo y se fue. Haciéndose tan pequeño como un alfiler en unos pocos minutos.
El chico con los lados rapados de la cabeza fue el primero en hablarme:
—Rein, ¿verdad? Ven, te presentaré a los demás. Yo ya pasé por lo mismo que tú hace un año —Me atrajo con su brazo y luego lo puso a mi espalda mientras todos caminábamos hacia la mansión. En el transcurso me fue diciendo los nombres de cada uno de los chicos y chicas que estaban ahí. Eran muchos nombres y no podía recordarlos todos. Pero estaba seguro de que con el tiempo podría hacerlo.
El nombre de él era Kail. Era muy entusiasta con su trabajo.
—Ahora conoces a Jasper —dijo Kail dándole una palmada en la espalda—. Este chico de aquí puede escuchar a los Emaunis.
—Kail, ya te he dicho que no son Emaunis. Eso es lo que el maestro quiere creer. Lo que todos quieren creer en esta organización —dijo Jasper con una cara resignada.
—Saber lo que hacemos en todo momento sin usar los elementos, o incluso llegar a saber lo que pensamos algunas veces es solo producto de un milagro. Algo que solo los Emaunis podrían hacer —dijo Kail negando con una sonrisa.
—Puedes… ¿Puedes saber lo que piensan los demás? —le pregunté lo más tranquilamente posible que pude.
Eso no está bien. Si es así estoy muerto.
—No. No puedo saber lo que piensas. Ellos tal vez puedan, pero no he escuchado que lo hagan.
—¿Ellos? ¿Están aquí con nosotros? —Miré a mi alrededor.
Entramos por las puertas de la mansión después de caminar todo el recorrido.
—Así es. Yo no puedo verlos. Bueno, una vez llegué a ver uno, pero después ya no pude hacerlo. Aun así puedo escucharlos. Ellos también pueden verte y hasta escucharte.
Oh no. ¿Todo lo que haga podrá ser visto? No puedo hacer nada sospechoso.
La mirada de Jasper hacia mí nunca perdió esa incomodidad, pero se fue atenuando poco a poco mientras más platicábamos. ¿Qué sucede con él? Parecía que Vector sí que le había avisado de que yo llegaría. ¿Entonces por qué me ha tratado tan raro?
Cuando encontré un tiempo libre con Kail, le pregunté sobre eso.
—Pues, cuando yo llegué no me miró raro, aunque me miró con hastío. Como cuando nuestro maestro Vector lo adula constantemente. ¿Por qué será que no acepta los cumplidos? Es un deber importante el que tiene, y una misión maravillosa.
—Creo que ya sé por qué te miró así. Te pareces mucho a nuestro maestro.
—¡Eso no puede ser! Él es uno de los máximos líderes. Solo una persona adecuada podría serlo, y yo no lo soy —negó con la cabeza.
Espera. Si miró a Kail de esa manera era porque ya sabía cómo sería tratado por él.
¿A mí me mira así porque presiente algo malo de mí? ¿Acaso, hay algo en lo que haya fallado? No. Estoy seguro. Desde antes de que me encontrara con Vector no he llegado a encontrarme con mi maestro Xavier. No he dicho ni hecho nada que me delate sobre mi verdadero objetivo. Siempre he sido cuidadoso. ¿Entonces es como creo? ¿Tan solo presiente algo malo de mí?
—Estas serán tus tareas del día de hoy —llegó otro chico más grande que Kail y que yo. También era un guardián. Él era tratado como uno de los líderes de los guardianes. Cavil era su nombre. Él estaba cerca de los diecisiete años, por lo que pronto dejaría de ser un guardián al parecer.
Chequé la lista y vi que había tareas de reconocimiento cerca de los árboles de la mansión. Ver que no haya señales de algún depredador ligeramente peligroso. Checar que no haya algún hormiguero con señales de crecimiento acelerado. También había un recordatorio de reunirme con Jasper y otros para ayudarlo en sus comunicaciones Emaunis. Realmente no había mucho. Parecían haber muchas sirvientas y sirvientes que vivían en la mansión y la limpiaban seguido. También había un cocinero que nos daba de comer a ciertas horas a todos. No había ninguna persona que no fuera de confianza de Vector, al parecer.
\*\*\*\*
Llegué a la habitación donde Jasper meditaba. Él estaba solo en ese momento. Aún no habían llegado los otros dos de la reunión de hoy. Seríamos como sus consejeros y aportadores de ideas.
Cerré la puerta y me senté en un sillón cercano a la pared. Jasper estaba sentado en posición de loto con los ojos cerrados en una alfombra en medio de la habitación. Ahora que me fijaba en él. Parecía tener unos aretes raros en los lóbulos de las orejas. Eran gruesos, pero pequeños. Le expandían la piel como un pequeño aro.
—Eso que traes en las orejas. ¿Para qué sirve? —Aún no habían llegado los demás, por lo que sentí que no interrumpía.
—Son para expandir las orejas. Según nuestro maestro, los Emaunis usan aros en los lóbulos.
—¿Por qué?
—No lo sé. Me hicieron utilizarlos. También me querían pintar el cabello de blanco, pero me rehusé fuertemente y dije que no haría todo esto sin importar qué si me obligaban.
—Ohh…
Después de un corto silencio, Jasper preguntó:
—Rein. ¿Quién eres tú en realidad?
—¿Qué?
—¿Por qué estás aquí?
El seguía sin abrir los ojos, pero me sentía observado de alguna forma.
—Fui invitado por el maestro Vector.
—Eso es verdad, pero, ¿realmente quieres protegerme?
Se me erizaron los vellos de la piel. ¿Cómo lo sabe? ¿Realmente lo sabe? ¿Qué sucede aquí?
—¿Te consideras un asesino? —me preguntó.
—No —Fui firme en mi declaración.
Jasper abrió sus ojos y me observó.
—Yo tampoco te considero un asesino. Pareces ser una buena persona.
—¿Entonces por qué?
—Porque tenía un presentimiento de ti —¡Lo sabía! Tenía razón—. Y mis presentimientos nunca han fallado. Siempre nos han mantenido alertas de bestias que se acercan, de tormentas catastróficas. Y siempre han sucedido de verdad.
—Disculpa que te haya preocupado —Puse una cara incomoda. Este chico es increíble.
Así es. He decidido que no lo mataría. Pensé en cómo podría cumplir con mi misión. El camino que me haga sentir menos culpable, y llegué a la decisión de que cuando lograra regresar a casa, aunque no sé en cuanto tiempo, le comunicaría a mi maestro de donde está esta ubicación. Yo no sería el que lo matara. Pero… Ninguno de estos chicos es culpable… Incluso Jasper no es culpable de nada. ¿Por qué tiene que ser esto así? ¿Por qué tiene que morir él? ¿Todos ellos? ¿Por qué acepté esto? ¿Realmente no había otro trabajo que pudiera hacer antes de que todo empezara? ¿No pude haber trabajado en un lugar como el de Avalon como su ayudante? Realmente. ¿Por qué?
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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 34
Estás leyendo el capítulo 34 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 29 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.