Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 33 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
Final modificado
Esta vez tendríamos maestros distintos que nos darían las materias que cursamos en el primer ciclo. Esto era gracias a que nos mezclarían con estudiantes diferentes de la misma generación. Nos darían la oportunidad de cursar clases con nuestros antiguos maestros si quisiéramos como una especie de taller, aunque los horarios serían muy distintos y tomaría horas extra de nuestro día. Si quería seguir aprendiendo con Idalos, tendría menos tiempo libre, pero creo que algunos aun así lo harían. Por tenerles mucha confianza o porque ya se habían acostumbrado a su forma de enseñar.
Cada año entraban nuevos alumnos, por lo que cada vez habíamos estado cambiando a una nueva habitación en la residencia de estudiantes. Al principio estuve en el primer piso, luego en el segundo y después en el tercero, pero ahora volvía a iniciar desde el primero en otra zona de la escuela; cerca de la biblioteca de hecho. Dijeron que esto era para evitar el sedentarismo y crear el hábito de exploración y movimiento constante en tus futuros viajes como aventurero. Además porque los de grados más bajos pueden salir primero a sus clases antes que los de grado superior. Esto evita ligeramente el contacto directo entre los de tercero con los de segundo, y los de segundo con los de primero. De esta forma no se amontonarían en los pasillos si todos los años salieran al mismo tiempo. Esta forma de organizarse se repetía en cada residencia estudiantil.
Cuando me mudé al nuevo edificio recordé cuando había ido a la biblioteca hace unos años. Había visto algunos alumnos sentados alrededor del pasto en su día libre. No me he dado tiempo para volver a visitarla. Cuando he tenido tiempo libre para mí, he estado practicando mi esgrima y otras armas con mi avatar energético, o he estado meditando y expandiendo mi dominio lo más que puedo, saliendo con Alde y los demás. Algunas Imagis las he estado perfeccionando también.
Mi habitación tenía un escritorio nuevo y un armario más grande. También había un espacio para meditar tranquilamente. Volví a recargar mi tabla de vuelo y mi garra enfundada cerca de una cajonera junto a la cama. Después colgué mi uniforme extra en el armario y me preparé para la selección de maestros y mis nuevos compañeros.
\*\*\*\*
—Permítanme presentarme. Soy el profesor Brester Sauldron —mencionó un hombre que llevaba una gran túnica holgada oscura frente al atril. Su cabello era rizado y café oscuro, lo suficientemente largo para llegarle a los hombros. Su piel era clara y tenía una voz profunda al hablar—. Soy uno de los profesores de idiomas que pueden elegir para este ciclo. Les enseñaré el lenguaje vibrante de los bardos, el idioma de algunos países humanos extraños, e incluso el idioma Serken de los Berserkers y el idioma Gerión de los gigantes.
Alde, que se encontraba justo a mi lado me susurró:
—Serken suena como un idioma poderoso. Nuestro idioma se llama Melari. No suena muy sorprendente, ¿verdad? —Yo asentí en respuesta.
Como aun no sabíamos quiénes serían nuestros compañeros nuevos ni nuestros salones, no podíamos empezar a conocerlos, sino era casi seguro que Alde hubiera empezado a hablarles y a formar un nuevo grupo. Pero era normal, después de todo ahora solo podríamos vernos cuando fueran nuestros días libres o cuando estemos en el comedor o la residencia de estudiantes. Tal vez ya no nos veamos por tanto tiempo ni tan seguido, aunque yo esperaba que sí.
Al parecer ahora aprenderíamos idiomas para poder visitar sin problemas otros países. No muchos, pero al menos sí los más comunes de encontrar en nuestros viajes.
Volveríamos a tener las mismas materias de antes, con algunos talleres extra que podíamos elegir si queríamos. Podíamos entrar a uno en todo el transcurso de este ciclo, aunque eso haría que saliéramos un poco más tarde cada día. Si decidiéramos entrar semanas o meses después a alguna de estas materias, estarían tan avanzadas que podríamos no entenderlas, pero por suerte podrías recuperarte con esfuerzo.
Yo quería aprender todos los idiomas que pudiera antes de salir, por lo que definitivamente me uniría a la clase de este nuevo profesor y tal vez a una fácil de economía para no sufrir administrando mi dinero. Alde me enseñó un poco, pero sentía que necesitaba más experiencia en la compra y venta.
Escuché que había salones muy grandes que funcionaban como campos de entrenamiento con todas las comodidades disponibles. Quizás por eso casi nunca veía a los alumnos del tercer ciclo teniendo clases; solo en sus momentos libres. Escuché que la mayoría de ellos entrenaban en el coliseo de la escuela ya que necesitaban acostumbrarse a los torneos con otras academias.
Se acercaban los duelos y torneos, ya lo sabía, pero no sabía que esperar. En este ciclo empezarían y luego se harían más intensos según lo que me contó mi hermano antes de entrar.
\*\*\*\*
Veré a mis nuevos compañeros. Pensé mientras me acercaba a mi nuevo salón. Era parecido al que usábamos con el profesor Queros. Vi un arco de piedra en la pared y supe que había llegado. Entré y noté que gran parte de los asientos ya estaban ocupados. Se compartía una mesa larga en cada gran escalón, con unos ocho alumnos separados a cada metro. Los siguientes estaban más arriba y atrás de los demás.
Me fijé en un lugar vacío y me senté junto a un chico que tenía el cabello negro, pero le notaba algunos mechones rojos escondidos por debajo. ¿Será que escondió su color de cabello por algo? ¿O solo se lo pintó?
El profesor de idiomas entró al salón poco después y habló:
—Me he presentado antes, pero lo repetiré de manera breve. Mi nombre es Brester Sauldron y seré su profesor de idiomas. Antes de empezar quisiera que ustedes se presentaran para que pueda dirigirme a ustedes por su nombre. ¿Quieren pasar al frente o hacerlo desde su lugar?
—¡Al frente! —dijo un chico de cabello negro y rasgos afilados mientras se levantaba y bajaba al escenario frente a todos en el salón.
—Bien, tú puedes empezar, después será de manera voluntaria. Si faltaran algunos por pasar después, yo los llamaré —dijo el profesor, apartándose a un lado para dejarle el centro.
Cuando el chico empezó a presentarse, habló con una seguridad casi magnética y mucho orgullo:
—¡Mi nombre es Gáran Bensouli! Soy de la gran familia Bensouli que dirige la ciudad de Las Lagunas junto al río. No es tan grande ni tan famosa como la ciudad de Las Mil Expediciones en la costa del mar, pero les aseguro que es un muy buen lugar para visitar. Las aguas termales son muy comunes gracias a la mina de esferas igníferas que administramos. Tampoco tienen que preocuparse de su seguridad allí. Todos están invitados.
¿Acaso es un comerciante como Alde? ¿O es una familia noble que actúa como comerciantes también? Alde me había dicho que su familia no era de nobles ya que no administraban ciudades ni clanes pequeños, pero sí tenían un gremio que se había extendido por toda la capital y algunas otras ciudades. Cuando terminó su discurso de presentación, regresó a su lugar con una sonrisa.
Su presentación grandiosa hará que las demás se vuelvan complejas. No puedo solo decir mi nombre y que vengo del bosque, ¿o sí?
Ahora pasó al frente una chica con su cabello café amarrado en una coleta. Su tono era nervioso al hablar:
—Mi nombre es Jennifer Laren. Nuestra familia no es tan grande y solo administra un pueblo en las cercanías de la capital. Los invitaría si hubiera alguna atracción importante, pero solo hay selva en los alrededores. Nuestro deber es mantener una zona segura por la que no pasen bestias o insectos muy fuertes hacia los caminos de transporte.
Eso… Eso suena como lo que hace mi familia. Mi padre y mi madre me han dicho que se encargan de cazar y mantener segura una zona del bosque. Aunque nosotros no tenemos un pueblo alrededor, me pregunto por qué, pero ahora puedo copiarle y decir lo mismo, ¡gracias, Jennifer!
Me levanté de mi asiento cuando ella regresaba y empecé a bajar antes de que alguien más lo hiciera.
—Mi nombre es Dante Meytrilis. Mi familia también mantiene una zona del bosque segura cerca de la capital, pero nosotros no administramos ningún pueblo alrededor, solo una casa grande en el denso bosque.
Empecé a regresar a mi asiento y me senté, satisfecho de que no hubiera necesitado decir nada impresionante. Justo en ese momento, el chico con mechones rojos bajo su cabello negro que estaba al lado mío se levantó. No lo había notado, pero era alto. Quizás unos centímetros más que yo.
Bajó de forma calmada y desinteresada con las manos en los bolsillos, presentándose del mismo modo:
—Me llamo Sárdin Oros. Mi familia vive en la capital —Bostezó y empezó a regresarse.
¿Eso es todo? ¿Enserio? Tú no te esforzaste en absoluto. ¿Será de una familia pequeña también?
Escuché a un compañero que habló con un susurro en la fila de abajo hasta la derecha. Apenas pude oírlo:
—La familia noble Oros es mediana, pero no administra minas ni asentamientos fuera de la capital. Están casi a merced de la familia real viviendo aquí dentro.
Hmm, ¿a su merced? ¿A qué se refiere?
Sárdin volvió a sentarse y luego subió sus piernas sobre la mesa, sin importarle que tan irrespetuoso se viera con el profesor.
El profesor le habló, aunque no fue para regañarlo:
—Sárdin, ¿no hay algo más que quieras decir?
—No.
—Bueno, ¿quién sigue?
Es usted muy amable, profesor. Idalos ya le hubiera tronado el aire junto a sus oídos con sus dedos para regañarlo; incluso desde la distancia. Escuché que eso era doloroso por unos segundos y te desorientaba muy fuerte.
\*\*\*\*
Más y más compañeros se presentaron. Algunos mencionaron su familia con mucho orgullo y otros no tanto. Mencionaron algunas importantes como la familia Freyan, la familia Portac y la familia Finnister. Realmente lo que las hace grandes son las ciudades que controlan y los pequeños ejércitos que formaron en sus clanes. Cada una se dedica a un elemento con mucha más importancia que otros, formando técnicas o habilidades raras. Esto me hace recordar a la familia de Aurora y como ella crea formas extrañas de telarañas con distintos elementos y formas.
La familia Finnister se sentía muy orgullosa de sus habilidades y técnicas elementales con armas. Son en su mayoría espadachines especializados en el viento o en el agua según Leyla Finnister, mi nueva compañera que nos invitaba a aprender las técnicas de su clan si lo deseábamos. Pero yo estaba seguro de que no podía ser tan sencillo. Te pedirían algo a cambio y no creo que sean perlas, ya que no les han de faltar. La mayoría de estas grandes familias excavan y extraen minas elementales para el reino según lo que llegué a escuchar del profesor Queros hace tiempo.
Cuando inició la clase luego de las presentaciones, el profesor nos contó una pequeña historia sobre el origen del nombre de cada idioma. Existieron familias muy antiguas que crearon las primeras bases de cada lenguaje: La familia Melari en el continente humano, la familia Serken del continente Berserker y la familia Gerión del continente Gigante. Algunos antiguos reinos e imperios llamaban a sus continentes con estos nombres en honor a ellos, pero se les empezó a llamar de manera general de la otra forma. Solo algunos seguían haciéndolo. Además, el profesor nos contó que estas familias podrían seguir existiendo, pero con otros nombres. Que mantenían oculto su pasado y el alcance de su control sobre otros países. Algunos grupos conspiracionistas creían que existía una élite sobre la élite, dicho de otra forma, un grupo más influyente y poderoso que cualquier realeza. Pero todos estos eran solo rumores y leyendas contadas desde hace algunos siglos, quizás hasta un milenio. En cierto punto de la historia estas familias desaparecieron, como si hubieran sido masacradas, o borradas. Aun así esto era extraño para muchos ya que las familias siempre han sido numerosas en descendientes. No era extraño que cada miembro de la familia tuviera hasta diez hijos, por lo que cada hermano y cada nieto iba sumando mucho más a la gran magnitud familiar. Incluso la familia real de nuestro reino era extremadamente numerosa. El rey tiene muchos hermanos y hermanas, y cada uno de ellos tiene muchos hijos también. Nunca ha faltado comida para alimentarlos gracias a la Imagi de la naturaleza y el potenciamiento de las plantas.
La naturaleza es muy peligrosa, por lo que es normal perder a un hijo o dos por algún peligro imprevisto o muy poderoso. Teniendo muchos hijos se mantenía viva la línea familiar sin extinguirse. Además, desde la antigüedad se valora mucho la lealtad familiar ya que es menos probable que terminen traicionándose. Cada hijo puede ser una potencia a tener en cuenta en el futuro, un soldado, un comandante, un sabio, un elementalista poderoso. Por eso la familia real es la más poderosa de las familias del reino, ya que es más grande que algunas de las familias nobles más grandes combinadas gracias a sus generaciones y generaciones de numerosos hijos.
El profesor nos preguntó si sabíamos el significado de los tres picos del castillo. Como hubo uno que negó con la cabeza se puso a explicarnos. La primera torre alberga a todos los de la antigua generación familiar. Se consideran así cuando cumplen treinta años. La segunda torre alberga a todos los de la nueva generación: los de veintinueve años hacia abajo hasta los niños pequeños y bebés. En cambio la tercera torre es variada, pero en su mayor parte es una grandísima biblioteca que llega desde el punto más alto hasta el suelo.
En el pasado, el castillo solo contenía dos torres o picos gigantes. No había una separación entre la nueva y la vieja generación, pero tuvieron que crear la tercera ya que su familia había crecido demasiado y no tenían suficiente espacio.
El profesor empezó a terminar su explicación histórica:
—Por eso es extraño lo que ocurrió con esas familias que inventaron las bases de nuestros idiomas. Se consideraban unas de las más grandes en cada continente. Poseían muchos conocimientos. No sería tan raro si alguna bestia de clase calamidad las haya extinguido o algún tipo de poder en ese nivel, como lo que le pasó al reino Catiopía que dejó El cañón de los perdidos, ¿pero ningún sobreviviente pudo contar su historia? ¿Las más grandes familias de cada continente desapareciendo todas en algún punto? ¿Extraño no?
Increíble. Así que de ellos proviene el origen de nuestro idioma y tal vez algunos conocimientos. ¿Podrían realmente estar extintos?
\*\*\*\*
La siguiente clase que tuvimos en ese día fue con el nuevo maestro de combate energético llamado Marlo Verstofe. Se veía y sentía como todo lo contrario al maestro Idalos. Llegó con una gran sonrisa y dijo una broma antes de empezar. Después nos contó de donde venía:
—Soy un maestro de intercambio, podría decirse. Mi país natal es Damacia, el hermano de Damaris. La familia Verstofe es conocida allí. Si tienen interés pueden preguntarme sobre cómo es allá o las diferencias.
Jennifer, la chica de cabello café con una coleta preguntó:
—¿Es cierto que allá gobierna una reina?
—Sí, y muy hermosa la verdad. No comprendo como el rey de aquí pudo aguantar perder a tan bellas mujeres. No sé cómo era la reina de ese tiempo cuando se separaron, pero viendo sus descendientes que gobiernan ahora definitivamente salió perdiendo —se rio a carcajadas.
Habiéndome acostumbrado a la seriedad del maestro Idalos, me sentía ligeramente incomodo, pero esperaba poder aprender algo interesante de él al ser de otro país.
—Ahora les haré una ligera prueba. Al primero que logre darme un golpe le enseñaré una técnica secreta. Si no me creen, la probarán ustedes mismos en este momento cuando intenten golpearme. Vengan de tres a la vez —Abrió sus brazos a los lados y nos hizo señas con las manos para que nos acercáramos—. Hagan pequeños grupos y esperen su turno.
¿Con quién hago grupo? Miré a mí alrededor y vi que algunos empezaban a acercarse entre sí para conocerse y agruparse. Gáran Bensouli fue directo a juntarse con otros estudiantes de grandes familias como Karla Freyan y Osvaldo Portac. En cambio Leyla Finnister se juntó con una chica llamada Yuelan Orbes y un chico llamado Farin Dalas.
Yo observé a Sárdin, viendo que no tenía ganas de moverse y buscar compañeros; seguía con sus manos dentro de sus bolsillos del pantalón. Me acerqué a él para preguntarle:
—¿Quieres formar un grupo? —le dije señalando al maestro detrás de mí con el pulgar.
Sárdin levantó los hombros y luego los bajó, sin sacar sus manos de la ropa.
—Como sea.
—Supongo que sí entonces —le dije.
Él era el más cercano a mí, pero tal vez no debí haberlo elegido, siento que no se va a esforzar, pero bueno ya lo hice. ¿A quién más podría invitar que sí se vea como alguien que lo intentará de verdad? Quiero esa técnica secreta.
Todos los grupos empezaban a completarse, por lo que solo quedaban unos pocos que estaban solos, tal vez porque eran más tímidos. Vi que Jennifer estaba buscando con que grupo juntarse, por lo que antes de que le preguntara a otro me acerqué y le hablé:
—Oye, nos falta un integrante, ¿quieres unirte a nosotros?
Ella me miró por un momento, después asintió y respondió:
—¿Quién más forma parte de tu grupo?
—Él —Señalé a Sárdin, pero no estaba donde apuntaba con la mano. Después lo busqué y vi que ya había llegado frente al profesor. Quería que fuéramos los primeros.
¡¿Enserio?! ¡¿Ni siquiera lo habíamos formado por completo y ya estás avanzando?!
Corregí el rumbo de mi mano, señalándolo otra vez y le respondí a Jennifer:
—Es él. Vamos, parece que ya quiere luchar.
Jennifer lo vio y sonrió apreciando su motivación. Después nos acercamos hasta estar los tres frente al profesor. Él nos veía con los brazos cruzados y una sonrisa que parecía peligrosa.
Ellos son tan diferentes. Ojalá estuviera Alde. Creo que hubiera decidido observar primero como lucha el profesor con los demás y luego lo desafiaría. Suspiré. Creo que ya los extraño.
El maestro me habló:
—¿Por qué tan deprimido muchacho? ¿Sientes que perderán por ser los primeros? No te preocupes, los demás tampoco podrán hacerlo —Sonrió—. El encuentro durará tres minutos. Solo tienen que lograr golpearme una vez. Esta técnica solo se la daré al grupo que gane. Ya si ustedes quieren regalar este conocimiento preciado a alguien más será su problema. ¡Inicien!
Sorprendiéndome a toda medida, fue Sárdin el primero y más rápido en salir disparado hacia el profesor con un golpe de puño. El profesor tan solo esquivó hacia un lado y luego constantemente hacia atrás y en zig zag con los siguientes golpes que le estaba enviando.
—¡Vamos! —me dijo Jennifer y corrió en una curva para ponerse detrás del profesor. Yo también hice lo mismo para que quedáramos en una formación de triángulo a su alrededor.
Cuando lo rodeamos, el profesor esquivó nuestras patadas y golpes como si tuviera ojos en la espalda o detrás de su cabeza. ¡¿Pero qué?!
—¿Podemos usar armas? —dijo Jennifer en medio de la contienda.
—Sí, pueden crearlas como herramientas para sus manos, pero si empiezan a usar elementos para atacarme como cuchillas de viento o de tierra que se desplazan por el aire, entonces yo también defenderé con ellos. Piénsenlo bien, ya que esta fase sin elementos podría ser más fácil para ustedes —dijo el profesor tranquilamente mientras seguía sonriendo y agachándose o rodando y luego saltando hacia los lados o hacia atrás—. Les daré una pista para alcanzarme. Pueden usar elementos de apoyo corporal, no defensivos ni ofensivos.
¿Elementos de apoyo corporal? ¡Ah! ¿Cómo impulsar mis golpes haciéndolos más rápidos con empujes de aire tras mis codos? ¡Ya lo estoy haciendo y sigo siendo más lento que tú!
Sárdin complicaba la pelea porque solo buscaba luchar solo y no en equipo. Yo empecé a sincronizar mis movimientos con los de Jennifer para que lo acorralemos entre los dos. Usamos a Sárdin como el muro donde el profesor no tendría para donde moverse y justo cuando nos acercamos demasiado y que parecía no tener escapatoria, el profesor saltó. Mucho más alto que cualquier otro brinco y pasó por encima de nosotros dos. Fue una voltereta hacia atrás en el aire. Volteé mi cabeza hacia arriba y sentí como si el mundo se hubiera ralentizado. La mirada del profesor con su cuerpo al revés sobre nosotros tres tenía esa sonrisa burlona e irritante. Incluso nos guiño un ojo y luego el mundo pareció volver a la normalidad cuando cayó detrás de mí y de Jennifer arreglándose las arrugas de la ropa con calma.
Los tres nos detuvimos por un momento y luego Sárdin volvió a salir disparado, solo que esta vez parecía estar usando plataformas energéticas bajo sus pies ya que sus movimientos parecían saltos por el aire en zigzag. Nosotros también empezamos a improvisar y usar plataformas bajo nuestros pies para cambiar de dirección en medio del aire como un trampolín pequeño.
Por más que lográramos rodear al profesor, parecía como si estuviéramos tratando de golpear una hoja de árbol siendo movida por el viento. Él corría a nuestro alrededor como si estuviera dentro de una cúpula, trotando por las paredes o el techo. A veces saltaba por en medio de nuestros cuerpos como un tigre aventándose tras una presa, y otras veces sobre nosotros por encima de nuestras cabezas y luego deslizándose por el aire en una posición acostada de lado, recargando su cabeza sobre su mano y mirándonos hacia abajo con esa misma sonrisa exasperante.
¡¿Cómo lo hace?! ¡¿Es esta la técnica que decía?! ¡¿Una para saber de dónde provienen los golpes sin necesidad de verlos?! ¡La quiero!
Empecé a planear de forma secreta. Dijo que podíamos usar elementos, solo que el empezaría a usarlos después de eso. Pero no le daré la oportunidad, ¡porque lo golpearé antes de eso y habremos ganado!
Él está usando el aire para crear plataformas. ¿Detectará si empiezo a rodearlo con una cúpula por encima de la que él ha creado? ¿Quizás con la tierra? Muy visible. ¿Agua? Muy lejana. Los pequeños riachuelos de agua a los lados del campo de entrenamiento están a unos veinte metros del centro. ¿No hay nada más?
Seguí dando patadas y golpes hacia su cuerpo conforme me acercaba, impulsándome con mis propias plataformas energéticas para alcanzarlo en el aire. ¡¿Cuánto tiempo queda?! ¡Es muy poco! ¡Usaré todo! Ya he aprendido a controlar más de un elemento al mismo tiempo. Es más cansado para mi mente que usar uno solo, pero ya no es tan complicado. Crearé una cúpula por encima para aprisionarlo y después usaré la tierra y más viento para crear explosiones a medio metro de profundidad.
Empecé a comprimir pequeñas esferas de aire, dándoles suficiente presión para empujar las piedras hacia arriba. Creé unas cuatro o cinco de forma sigilosa y las metí por debajo de la tierra por unos túneles del tamaño de perlas que había preparado, después rellené los túneles de nuevo y las esferas de aire comprimido habían quedado enterradas. Era una trampa. Me estaba costando luchar bien mientras enfocaba mi mente en preparar esta trampa a su alrededor. Cambiaba constantemente de enfoque para que no se notara que me concentraba en algo más por completo. Después empecé a crear la cúpula de aire comprimido unos metros más arriba de la del profesor. Era muy fácil, extremadamente sencillo cuando empecé a hacerla más pequeña y a aprisionar la otra.
¡Ah! ¡Jennifer o Sárdin han pensado en lo mismo! Nuestros esfuerzos se están juntando por ser el mismo objetivo y se ha vuelto mucho más fácil.
Cuando notamos los esfuerzos de los demás, asentimos y contraímos mucho más fuerte y rápido la cúpula, chocando con la del profesor y empezando a reducirla desde los veinte metros a los quince y luego a los diez.
El profesor seguía sonriendo mientras hablaba:
—Ya había notado sus esfuerzos sobre mí. ¿Creían que no? Solo necesitaba imaginar una vara delgada de aire que alcanzara cien metros de altura para detectar cualquier movimiento extraño fuera de mi alcance.
Empezamos a sentir como si nuestra propia cúpula tuviera un agujero de un centímetro que no vimos y que empezó a abrirse por ahí. ¿En ese lugar estuvo la varilla y ahora se está expandiendo? Increíble que nos haya notado solo con eso.
Estaba seguro de que el profesor planeaba escaparse por allí después de haber agrandado el tamaño del agujero.
Sárdin gritó:
—¡Ustedes enfóquense en no permitir que la abra más! ¡Ganen la batalla de voluntad o manténganla estancada!
La cúpula se había convertido en un muro invisible a nuestro alrededor que se hacía más pequeño, pero nuestra batalla con el profesor por el control del viento hizo que se ralentizara. Solo podíamos seguir haciéndola más pequeña ya que era el esfuerzo combinado de Jennifer y yo.
Sárdin mostró lo que había estado preparando. La superficie de la tierra se amoldó en pequeñas esferas de cinco centímetros flotando en el aire, pero eran muchas, cientos de ellas. Mi trampa seguía unos veinte o treinta centímetros más abajo de la superficie que él usó.
También empezaron a escucharse unos chirridos en el aire de unas cuchillas de viento giratorias que Jennifer formó dentro de la cúpula.
El profesor empezó a atraer la tierra debajo de nosotros a su alrededor en el aire. Parecía que iba a crear una esfera de barrera sobre su cuerpo.
En mi mente, imaginé que jalaba la inmensa red que era la cúpula hacia nosotros, encogiéndola a gran velocidad con la ayuda de Jennifer. Usé tanta fuerza mental que me hizo sentir casi perdiendo el control de mi trampa en segundo plano.
La cúpula se encogió a unos ocho metros de altura y ocho de diámetro a una velocidad visible. Las esferas de tierra de cinco centímetros salieron disparadas con mucha fuerza hacia el profesor desde la superficie del suelo donde flotaban. Empezaron a golpear un ligero muro de tierra esférico que el profesor alcanzó a preparar. Incluso aunque lograron atravesarlo en poco tiempo, seguía habiendo un escudo de aire comprimido que las estaba repeliendo a su alrededor.
Jennifer lanzó las cuchillas de aire comprimido que empezaron a perseguir al profesor que seguía corriendo en círculos dentro de la cúpula por encima de nosotros. Sárdin convirtió todas las esferas de tierra comprimida en una gran pared de piedra que le impidió el paso al profesor frente a él y después las cuchillas de viento chocaron contra su escudo de aire comprimido. Un aullido y chirrido al chocar dos fuerzas opuestas casi iguales se escuchó. Las cuchillas comenzaron a desvanecerse mientras desgastaban el grosor del escudo comprimido, haciéndolo más delgado. El profesor esquivó la última cuchilla que lograría atravesarlo desvaneciendo la plataforma sobre la que había estado en el aire y cayó al suelo. Después la pared de Sárdin empezó a caer sobre el profesor y él se defendió reuniendo su escudo de aire sobre un solo punto: donde sería aplastado. Eso lo dejó desprevenido por debajo. La cúpula era unos metros más pequeña. Ya no tenía espacio para moverse. Inmediatamente solté la compresión de mis esferas de viento bajo la tierra y se expandieron con fuerza.
El suelo se resquebrajó y luego explotó en distintos puntos como pequeñas bombas sónicas. Una estaba muy cerca del profesor y eso hizo que los escombros salieran disparados hacia su cuerpo y él solo pudo defenderse con sus brazos mientras soltaba un pequeño grito que era más un gruñido de esfuerzo.
Ganamos. Fue golpeado por los escombros que dejaron pequeños moretones y rasguños en sus brazos y en su cuerpo. El profesor descruzó sus brazos y nos miró. Estábamos exhaustos mentalmente. Necesitábamos descansar un poco y recuperar nuestras energías. Sus manos empezaron a aplaudir mientras él hacia una sonrisa ligera y no burlona.
—Bien hecho. Lo hicieron fantástico —Su voz no sonaba cansada en absoluto y su cuerpo seguía firme y recto. ¿Cuánta resistencia tiene?—. Vengan, les diré como lo hacía. Algunos podrían aprenderlo por sí mismos en el futuro si experimentan bien, pero ustedes tendrán ventaja de tiempo sobre ellos.
Los rostros de mis demás compañeros que vieron la batalla asentían con asombro y satisfacción. Algunos aplaudieron también, planeando estrategias similares a la nuestra.
Llegamos los tres junto al profesor lejos de los demás. Él formó una cúpula insonorizada para los de afuera, evitando que pudieran espiar sus palabras.
—La gran mayoría de mi concentración durante la batalla estuvo enfocada en toda el área interior de la cúpula. Específicamente en el viento y el polvo. Cada vez que ustedes se movían yo sentía los movimientos precisos que hacían con sus cuerpos o cada vez que manipulaban el aire en el interior sin necesidad de verlos. Es como si estuvieran dentro del agua, excepto que toda esa agua era como el interior de mi cuerpo, una extensión de mí mismo. Todo dentro de la cúpula siempre lo fue. Yo era el núcleo que sentía los cambios alrededor del viento y el polvo siendo movidos. Si atacaban yo lo sentía desde el instante en que se movieron aunque no me hayan tocado. ¿Entienden el concepto? Tendrán que expandir su atención y alcance dentro de una zona, de forma que esta siga conectada a ustedes como un segundo nervio. La forma de conectarla deben aprenderla ustedes, ya que cada quien tiene su propio método. Las personas tienden a expandir su dominio sin conectarlo a ellos mismos ya que toma mucho más de su atención o necesitan llegar a distancias lejanas para detectar o crear. En realidad algunos ni siquiera saben cómo sentirlo, solo pueden verlo. Espero que lo hayan entendido. Esto es un poco complicado de explicar de otra manera. Experimenten por su cuenta y en algún momento asimilarán este conocimiento.
—Impresionante. Gracias profesor —asentí con la cabeza.
Sárdin solo asintió también y Jennifer dio gracias igual que yo.
El resto de la clase continuó con nuevas peleas, pero de todos los grupitos que se habían hecho, solo tres más lograron golpear al profesor. La misma estrategia ya no funcionaba bien. Algo similar apenas podía afectar al profesor porque ya se había acostumbrado a las estrategias pasadas. El grupo de Gáran Bensouli lo logró y también el de Leyla Finnister. Un grupo de familias nobles medianas con el líder siendo un chico llamado Basar Claves también lo logró. Los demás no pudieron porque ya se habían usado esas mismas estrategias o porque no había otras diferentes que pudieran usarse eficientemente.
Cuando las clases acabaron me dirigí al comedor. Al entrar noté que era mucho más grande que el del primer ciclo y estaba lleno de estudiantes del segundo y el tercero. Muchos grupos recién formados y otros que apenas se creaban ocupaban cada uno una mesa grande o parte de ella. Los alumnos del tercer ciclo eran más altos que nosotros. Todos estaban en sus horas libres y solo unos pocos irían a los talleres que habían elegido para tomar clases extra de otras materias. El taller que yo había elegido de economía solo se daba dos días a la semana, por lo que hoy ya estaba completamente libre.
Me dirigí a la zona donde elegía los alimentos y tomaba las bandejas. Observé que había distintos tipos de carnes. Algunas provenían de jabalíes gigantes cazados por los aventureros, otras de gallinas evolucionadas a propósito dentro de granjas de la capital, también había carne de otras aves, bestias gigantes y mariscos. Escuché que los animales de granja eran estimulados emocionalmente para que evolucionaran y crecieran, alimentando a muchas personas en vez de a pocas con su carne.
Yo elegí esta vez un corte de res asado que se veía delicioso, acompañándolo con patatas, pan y una ensalada. Se me hacía agua la boca mientras buscaba una mesa donde pudiera sentarme. Primero busqué a Alde y lo encontré con un grupo de chicos y chicas que seguro eran de su salón. Hablaba con ellos y se reían juntos.
¡Qué rápido se adaptó! Sabía que él no volvería a juntarse mucho con sus antiguos amigos, después de todo me contó que formar conexiones llevaba tiempo y eran necesarias para el futuro.
A mí parecer, era más importante permanecer con los amigos que te hayas llevado muy bien, pero podía entender su punto... Aunque así me sentía un poco abandonado.
Esta vez busqué a compañeros de mi salón y encontré a Jennifer hablando con Leyla Finnister. Me hubiera gustado acercarme a hablarle, pero ya estaba con otro grupo pequeño.
Por alguna razón no veía a Sárdin por ninguna parte. ¿Acaso él comía solo después de que se vaciara un poco el comedor? Podía imaginármelo haciendo eso con lo antipático que era.
¡Ah! ¡Ahí está! ¡¿Qué?!
Estaba junto a otro chico y una chica. Así que sí tiene amigos, aunque sean pocos. Ninguno parecía de nuestro salón, así que tal vez eran de su anterior ciclo. Lo soportaban perfectamente, o tal vez ni siquiera les importaba que él tuviera los dos pies sobre la mesa mientras comía con su bandeja recargada sobre sus piernas.
Seguí buscando, preguntándome como estarían Dequinia y Aurora. ¿Ellas estarían juntas o sentadas junto a nuevos amigos recién creados? No las veo. Ah, ahí está Aurora… Está sola en una mesa. ¿No está con Dequinia?
Recordé que Aurora es muy callada y tranquila. Su familia estudia las arañas. ¿Acaso estudiarlas tanto te vuelve así? ¿Sus familiares serán parecidos? Bueno, ¿qué importa? Ya sé dónde sentarme.
Me dirigí a su mesa y me senté frente a ella.
—Hola. Tiempo sin vernos —le dije mientras acomodaba mi bandeja de comida.
—Hola —Ella respondió y asintió con una pequeña sonrisa. Ya había comido una pequeña porción de lo que pidió.
—Creí que estarías con Dequinia —dije mientras partía un trocito de carne y me lo llevaba a la boca. Disfruté de su intenso sabor y después le di un pequeño mordisco al pan que traía.
—No la he visto tampoco —Ella también dio otro pequeño bocado.
Dequinia también tenía dificultades al principio para entablar conversaciones. Recuerdo como parecía querer hablarle a Aurora después de que tuvieron su encuentro de prueba, pero no se atrevía. Ella cambió mucho y se volvió súper habladora con nosotros cuando nos juntábamos. Solo Aurora seguía siendo muy tranquila y hablaba solo cuando sentía que era necesario o cuando le preguntábamos algo.
De repente escuché unos tintineos como unas campanillas vibrantes y armoniosas. Suaves e hipnotizantes. Mientras me dejaba absorber por ese sonido, escuché una voz detrás de mí:
—Así que aquí estaban. ¿Podemos sentarnos? —El sonido se detuvo.
Era la voz de Dequinia. Volteé mi cabeza hacia atrás y noté que había llegado con una chica que no conocía. Tal vez de su nuevo salón. Descubrí de dónde venían estos sonidos. Esa chica desconocida tenía unas cadenitas colgantes en su cabello, adornadas con perlas de distintos colores. Las cadenas parecían ser de oro y seguramente estaban huecas por dentro ya que transmitían vibraciones cuando se frotaban o si se movía su cabello. Solo eran unas pocas: dos a cada lado que terminaban con una pequeña pluma blanca. Su aspecto era muy llamativo. Cabello café oscuro ligeramente rizado, piel clara; un lunar muy pequeño en la mejilla y una sonrisa encantadora, casi misteriosa. Por alguna razón, me costaba apartar la vista.
Dequinia la presentó con un gesto de su mano:
—Ella es una nueva amiga que hice. Fue transferida recientemente a la escuela en este segundo ciclo. Como ella no conocía a nadie, cuando se sentó a mi lado decidí ser yo quien la introdujera a esta escuela. Su nombre es Perla Melarkis.
Perla se inclinó ligeramente hacia nosotros, haciendo sonar sus campanillas y luego habló con una voz muy suave, aunque no tanto como la voz de Aurora:
—Muy agradecida por tu ayuda, Dequinia. Tus amigos parecen ser personas tan maravillosas como tú —Por alguna razón terminó su frase mirándome directamente a los ojos por unos instantes.
Sentí un fuerte latido y desvié rápidamente la mirada.
Dequinia se inclinó de lado para verme y me dijo:
—¿Por qué te has puesto rojo?
—¡Por nada! —Di otro gran bocado mientras miraba mi plato, casi tratando de esconder mi cara del escrutinio de ella.
—Entonces, ¿podemos sentarnos? —Dequinia volvió a preguntar.
—Claro —Aurora asintió con una sonrisa.
Sentí que las dos se movían y se sentaban, pero lo que no me esperaba es que no solo Dequinia se sentara a mi derecha, sino que Perla, su amiga, se sentó a mi izquierda. ¿No es raro? ¿Por qué no se sentó del otro lado de la mesa junto a Aurora? ¿O por qué no se sentó junto a Dequinia? Aurora seguía comiendo sola frente a nosotros de su lado de la mesa larga, aunque realmente parecía no importarle.
Acomodaron sus bandejas de platillos y empezaron a comer. Perla tenía mariscos y Dequinia tenía carne igual que yo.
Me siento raro comiendo entre ellas. Aldee, ¿por qué no estás aquí? Me sentiría más cómodo si tú crearas una conversación. ¿Por qué tenías que abandonarnos así?
Dequinia se enderezó en un instante y volvió a hablar súbitamente en medio de un bocado:
—¡Oh! ¡Que tonta, me faltó presentarlos a ustedes! Perla, ella es Aurora Regan —dijo con un gesto de su mano hacia ella—. Y él es Dante Meytrilis —Movió su mano hacia mí—. Espero que se lleven bien. Te presentaría a nuestro otro miembro del grupo, pero es un tonto que prefiere crear conexiones sin cesar así que no está aquí con nosotros y tal vez ni vaya a estarlo, está en esa mesa de allá —Señaló brevemente hacia Alde—. Pero tú ignóralo, se lo merece.
Perla dio una mirada hacia donde había señalado, pero la regresó casi en ese mismo instante. No parecía tener interés por conocer al otro amigo que formaba parte de nuestro grupo.
—Ha de ser un buen comerciante, ¿no es así? —dijo Perla levantando la comisura de sus labios en una sonrisa.
—¿Se nota tanto? —dijo Dequinia.
—Así es como son normalmente, por lo que no debería ser tan raro.
—¿Conoces tanto cómo son ellos?
—Tengo algunos familiares así. Buscan conexiones hasta debajo del agua.
Dequinia se rió. ¿Es eso una broma? ¿Sería posible? ¿Podría alguien vivir bajo el agua?
Los minutos pasaron y cuando terminamos de comer salimos y nos sentamos fuera de la residencia de estudiantes. Buscamos una zona espaciosa bajo un árbol y después nos sentamos a platicar un rato más de lo que nos había pasado en los años anteriores.
—¿Oye Perla, estabas en otra escuela antes? ¿O tuviste clases familiares más largas de lo normal? —le preguntó Dequinia.
—Tenemos clases complejas y largas dentro de nuestra familia, así que esta es mi primera vez en una escuela.
—Lo comprendo. Uno de mis hermanos también recibió clases especiales y no entró a la escuela hasta mucho después —dijo Dequinia mientras se acostaba sobre el tronco curvado.
Cuando vi que habían terminado de hablar, yo le comenté a Perla una cosa mientras sostenía una hoja de pasto entre mis dedos y la frotaba:
—Te llamas igual que las perlas elementales.
—Ah, eso es porqué destrocé una cuando era una bebé.
—¿Pudiste hacerlo sin haber aprendido nada sobre la energía? ¿Por puro instinto? Increíble. ¿No te pasó nada?
—Me protegieron —dijo ella con una sonrisa que se veía un poco triste—. Creo que por eso recibí mucha atención…
Sentí que no debía preguntarle qué pasó. ¿Cuánta fuerza tenía a esa edad? ¿Qué habrá imaginado?
El día continuó con unas pláticas cortas y luego nos separamos para ir a practicar nuestras lecciones. Ya había logrado aguantar más de un minuto los ataques y técnicas de mi avatar energético, pero siempre seguía sorprendiéndome aplicando algún movimiento nuevo. Ahora era una rutina para mí que había creado en estos tres años. Una que disfrutaba aprendiendo.
\*\*\*\*
—¿Lo has hecho? —Se escuchó una voz profunda y grave en el silencio de una habitación.
Un tintineo hechizante y armonioso se escuchó.
—Perfectamente, maestro.
—Cómo deben ser las cosas. Cumple con tu propósito.
—Sí, maestro.
—No falles.
—No lo haré, maestro.
—Por la familia.
—Por la familia.
Continúa leyendo
Imaginación Energética (Novela)
Capítulo 34
Imaginación Energética (Novela) Capítulo 33
Estás leyendo el capítulo 33 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 5 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.