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Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 31 online gratis en español

🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
Cada día aprendía algo nuevo sobre la energía y nuestra forma de manipularla. Combinaciones de elementos para crear otros fenómenos elementales como el sacrificio de una parte del agua para crear hielo, el lodo o la niebla. Nos enseñaron como crear llamas más poderosas y grandes usando el aire para combustionar más rápido nuestros combustibles. También maneras para defendernos: armaduras provisionales de piedra, cúpulas y escudos de aire comprimido, escudos de agua o hielo. Cada uno era complejo a su manera, algunos más agotadores para la mente que otros. También nos enseñaron a defendernos de los ataques causados con perlas elementales y a atacar con ellas. Controlar sus grandes efectos tenía dificultad, pero no era tan difícil. Podíamos darles forma casi como quisiéramos. Aprendimos a crear cuchillas en movimiento tanto de viento como de agua; con nuestras armas y sin ellas. Las armas servían como catalizadores para crearlas más rápido, pero siempre fue posible luchar sin estas. Una cosa interesante fue aprender que si comprimíamos y dirigíamos agua a mucha presión hacia casi cualquier material desde cerca, podíamos cortarlo como si usáramos algo extremadamente filoso. Aprendimos diferentes estilos de combate con lanzas, espadas, arcos y mazos. También podíamos solicitar aprender estilos con armas específicas además de esas. Una clase interesante que tuve en mi segundo año en la escuela con el maestro Octavio, fue la que sirvió para tener reflejos y reacciones rápidas a ataques que no ves venir de antemano. Nos puso en el bosque de la escuela completamente solos y nos dijo que nos enfocáramos en el entorno. Que oyéramos sonidos extraños con la técnica energética para escuchar a distancia. Luego nos disparó proyectiles de piedra desde lugares lejanos. El sonido de la piedra partiendo el aire y las vibraciones del entorno nos ayudaban a esquivarlas antes de que llegaran, o a defendernos de ellas con escudos de cualquier elemento. Después hizo la clase más difícil. Primero nos hizo escuchar el sonido de flechas cruzando el viento. Eran mucho más silenciosas que un proyectil de piedra grueso. La siguiente clase fue prevenir flechas desde la distancia. Él nos dijo que apuntaría a nuestro estómago, por lo que nos dijo que siempre tuviéramos una armadura de metal puesta. De esa forma empezamos a tratar de esquivarlas o repelerlas sin saber de dónde venían, pero los primeros días eran muy difíciles. Nueve de cada diez flechas siempre nos golpeaban, pero no se encajaban y solo se desviaban o rebotaban gracias a la armadura. Él nos dijo que esas mismas flechas podrían atravesar nuestra armadura si las potenciara con algún elemento, por lo que nunca deberíamos confiar demasiado en nuestra protección física. Nos dijo que siempre debemos ser conscientes de cualquier ataque en todo momento. Nos contó historias de cómo hay emperadores y reyes que han sido atacados desde las sombras, pero que nunca han muerto porque siempre mantienen una barrera de aire comprimido alrededor de sus cuerpos para repeler los ataques. ¡Incluso mientras duermen! ¡¿Cuánto esfuerzo mental hacen durante toda su vida?! ¿Acaso nunca descansan? El profesor nos dijo que esa acción era como estar haciendo fuerza con tu músculo todo el tiempo, excepto que este era el musculo mental. Yo intenté probar a hacer fuerza con mi brazo constantemente, pero solo pude aguantar una hora antes de que se me olvidara. No era necesario hacer mucha fuerza, pero aun así se te puede olvidar si te empiezas a distraer en otra cosa. ¡Son verdaderamente poderosos! Mejoramos mucho nuestras reacciones en esa clase. Primero fueron nueve de diez flechas, después cinco de cada diez, una de diez, y al final, logramos escucharlas a más de treinta metros antes de que llegaran. Según él aun podríamos ser tomados desprevenidos con la participación de los elementos en el ataque, pero esto nos ayudaría mucho contra bestias e insectos de la naturaleza. Dijo que las únicas formas de estar siempre protegidos en todo momento era ser como esos reyes y nobles más poderosos, usar barreras de distintos tipos todo el tiempo y todos los días. Practicar mantenerlas mientras estás en un estado semidormido, y después tu subconsciente podría mantenerlas incluso mientras sueñas profundamente. ¡Que locura! Con la maestra Samara aprendimos como sobrevivir en la naturaleza incluso sin tener nada a nuestras manos, solo nuestra mente y cuerpo. Aprendimos qué tipo de plantas y animales eran venenosos con solo un toque, como esa rana gigante… Nos mostró una imagen que ella había hecho y se veía extremadamente reluciente y colorida, pero ese color tan brillante y llamativo de su piel era indicativo de que podrías morir incluso por respirar cerca de ella. Eso ya que su fluido que la cubre se evapora con el calor, como un gas venenoso. La rana había aprendido a atacar sin siquiera tocarnos, creando calor dentro de ella y evaporando su veneno; dirigiéndolo contra nosotros. ¡Qué horrible! La maestra dijo que deberíamos mantener una cúpula de aire separada en estos casos, como una burbuja alrededor de nuestros cuerpos que no se combina con el aire circundante. Aguantar la respiración no sería suficiente ya que el gas podría tocar nuestros ojos y hacer que ardan espantosamente. Tocarla con nuestra piel estaba fuera de discusión. Si la golpeáramos con un mazo muy fuerte, sus fluidos podrían salpicarnos. Lo mejor era atacar a distancia. Ella nos enseñó a condensar vapor del aire en agua para beber. Este método era para emergencias ya que dijo que el agua creada y bebida de esta manera haría que tu cuerpo se sintiera débil a largo plazo. No tendrías mucha energía y te darían calambres o espasmos; incluso mareos. Dijo que nuestras comidas podrían aligerarlo y posponerlo mientras usáramos sales y comiéramos ciertas frutas, pero si no lo hacíamos aún podrían pasar estas cosas. Para poder tomarla sin problemas, nos dijo que debíamos comprar sales que vienen de lagos salinos y manantiales subterráneos en los gremios alquimistas. Algunas cuevas de piedra caliza también contenían este tipo de sales. Diluyendo una pizca de sal de mar y de esta sal de manantiales subterráneos en el agua condensada podríamos tomarla sin problemas. Cargar un poco en tu equipaje haría que nunca tuvieras que tener sed ni problemas con ella. Si pusieras demasiada en el agua te daría diarrea, por lo que solo lo que se agarrara con la punta de dos dedos era suficiente. La maestra nos enseñó también distintos tipos de animales que podríamos encontrarnos en grandes cuevas, desiertos, bosques, selvas y hasta manglares. Cómo eran sus territorios, cuáles eran las señales que dejaban para delimitarlos. Quién era el depredador de qué animal, sus comportamientos territoriales y cómo enfrentarlos si amenazaran nuestras vidas. Según ella, uno de los insectos más temidos de la naturaleza eran las hormigas. Cuando estabas cerca de una colonia de hormigas gigantes tú solo o en grupos pequeños, lo mejor era esconderse y viajar sigilosamente. Ellas solas podrían matar a una bestia mucho más grande que ellas si la atacaran juntas. O también se podría volar muy alto por el cielo para evitarlas, pero algún ave podría atacarte. Una compañera preguntó por qué no veíamos tantas aves gigantes sobre la capital, y la maestra dijo que era por el esfuerzo del ejército en las torres de división fronterizas, que las ahuyentaban o mataban con sus números y potencias elementales. Los aventureros también formaban gran parte de este ecosistema de prevención y defensa de la capital. Cuando al ejército se le escapaban algunos intrusos individuales de los combates en grupos, a los aventureros se les encargaban estas misiones. Ellos eran como la segunda capa de defensa del país. Aprendimos a crear refugios provisionales seguros bajo tierra o camuflados en la superficie. A seguir huellas y rastros calculando qué tan recientes eran. A separar y aislar ciertos olores y sonidos para no perderlos. Realmente, era tanto que sería difícil pensar en algo en el momento que lo necesitemos, pero si lo recordáramos no moriríamos de manera fácil. Todo esto fue teórico y con ejemplos no reales, pero ella nos dijo que empezaríamos a aplicarlos de verdad en las expediciones fuera de la capital. Con el maestro Queros aprendimos sobre qué países eran más cercanos al nuestro y cuantas ciudades había cerca de la capital. Nuestro país tenía ciudades más pequeñas y medianas, con algunos pueblos en la redonda. La capital era una metrópolis y el territorio que abarcaba el país incluía la costa. Justo en la orilla del mar había otra ciudad mediana con unos cientos de miles de personas desde donde se podían hacer viajes a otras ciudades costeras e incluso cruzar al otro lado del mar donde había un país del continente Berserker llamado Vesikem. Cada familia noble del reino de Damaris tenía su propio territorio dentro del país, el cual podría componer una ciudad pequeña o mediana. Algunas seguían considerándose pueblos con poblaciones de solo unos pocos miles o cientos, sin embargo, había grandes nobles con ciudades como la de la costa del reino con cientos de miles de personas, aunque sin sobrepasar los millones como la capital real. La propia capital estaba dividida en municipios controlados por personas de la familia real. Las grandes familias nobles que tenían fincas y mansiones aquí debían cumplir las órdenes de la realeza en comparación con las reglas que podían ejercer en sus propios territorios alejados de la capital. Las familias nobles que no formaban parte de la familia real se regían por obligaciones económicas y militares hacia la realeza, pero ellos tenían la libertad de controlar sus territorios casi como les guste, siguiendo un reglamento permisivo. Nuestro país, Damaris, es una potencia naval. Casi compartiendo frontera se encontraba Damacia, el país hermano, otra potencia naval. Juntos formaban una potencia terrestre. Antes los dos países formaban uno, pero se dividieron en dos por desacuerdos entre la gran familia que lo gobernaba. Hubo pequeños altercados en el pasado, pero nunca una guerra por volverlo a juntar. Ahora hacían actividades y eventos conjuntos, rigiéndose con ligeras diferencias, pero son una alianza formidable cuando se necesitan. En Damaris el mayor poder lo dirige un rey y en Damacia el mayor poder lo dirige una reina. Cada uno tiene conyugues, pero las decisiones son tomadas o por una mujer o por un hombre, de ahí la antigua división. Otro reino cercano, separado por una gran selva y unas montañas es el reino Merua. Un camino ligeramente estrecho entre las montañas era el atajo más corto para llegar desde Damaris, sin embargo, era peligroso gracias a bandas criminales muy fuertes que vivían en la selva cerca de Merua. Solo había comercio con ellos a través de aeronaves y no por tierra. Si Damacia estaba a la derecha de Damaris y casi compartían fronteras, a la izquierda estaba el reino de Eremer, el cual también tenía una gran costa en su territorio, sin embargo, no eran una potencia naval, sino una terrestre. Eremer y Damaris estaban separados por selvas y bosques también, con un gran rio dividiéndolos por en medio. Entre la naturaleza a veces se encontraban pequeñas minas de perlas de algún elemento. Junto a ellas o sobre ellas se formaban algunas ciudades nobles, pero había una mina especial si te dirigías hacia las montañas. No hacia la dirección de Merua, ese estaba a muchos kilómetros de separación. Entre las montañas, a un gran nivel de elevación se encontraba un gigantesco claro rodeado de las amplias formaciones rocosas. En el centro había un gran agujero profundo del que salían ondas supersónicas. En este claro cerca de la gran cueva había una gran ciudad llamada “Grito del abismo”. Se llamaba así por la gran mina ciclónica que provocaba estas ondas. Esta ciudad era controlada por un imperio del otro lado de las montañas llamado Natura Heizem. Este imperio se centraba mucho en salvaguardar reliquias y conocimientos del pasado, por lo que también eran como una gran biblioteca. Sus conocimientos energéticos eran muy poderosos y eran capaces de controlar los rayos con gran precisión. Ellos son una gran potencia aérea y terrestre, con grandes cantidades de aeronaves y mucho comercio con todos sus vecinos y países más lejanos. Colindando con este imperio había otro más lejano separado por la naturaleza: El imperio Imagin. Una de las más grandes potencias del continente humano, tanto terrestre, como naval y aérea. Su riqueza y tecnología era tanta, que eran capaces de luchar contra un imperio del continente gigante sin necesidad de tener la gigantificación ni la evolución Berserker. Cerca del Imperio Imagin había una coalición de reinos que se aliaron para resistir una invasión de su parte hace mucho tiempo, sin embargo, eran pequeños en comparación con Damaris y Damacia. Cerca de la costa oeste a una grandísima distancia había una gran cordillera montañosa llena de sierras con montañas planas en la cumbre. En este lugar se encontraba otra de las grandes superpotencias: El imperio Musiravi. Su palacio formaba parte del pico más alto. Estaba ligeramente incrustado a la roca, sobresaliendo por fuera, pero como en este país se valoraban mucho las vibraciones sonoras, la montaña tenía muchos huecos por los que pasaban corrientes de aire y hacían vibrar toda la montaña como un grandísimo instrumento. Era un lugar de oración y al mismo tiempo un lugar de aprendizaje. Al sentarte en sus pequeñas habitaciones conectadas por pequeños agujeros directamente a los grandes canales de corrientes de viento subterráneas, podías ponerte a meditar y aprender sobre cómo funcionaba este poder. El poder de la vibración era infinito en su aprendizaje. Siempre encontrarías algo nuevo que no habías entendido antes. Sus ciudades se encontraban en cada una de las cumbres, también sobresaliendo de las montañas o como ciudades planas normales. La gran mayoría se encontraban conectadas por grandes puentes que unían cada pico montañoso por sus precipicios enormes. Cuando querían hacer crecer la ciudad, extendían plataformas fuera de los barrancos. Sus edificios podían ser gigantescos por fuera, pero la gran mayoría los encontrarías como túneles y cavernas vibrantes y artísticas en el interior de las montañas. También tenían una ciudad costera la cual conectaba con el otro lado del mar hacia el continente Berserker. Ahí tenían otra gigantesca metrópolis montañosa. El imperio Musiravi era como el hermano adorado y querido de todos, sin importar que su gente fuera una combinación de ambas razas. Sus bardos eran requeridos en ambos continentes como invitados distinguidos. Incluso eran llamados y contratados por familias reales del continente gigante donde tenían otra embajada. Cualquiera podría ir a su país y unirse a un clan para aprender un instrumento. Eran maestros de la música queriendo extender su pasión por todo el mundo. Sus ciudades se dividían en diferentes temáticas elementales. Ciudad de la niebla, ciudad del rayo, ciudad del agua, del fuego, de la tierra, del hielo y muchos elementos más. Cada ciudad tenía una melodía de fondo diferente que no se mezclaba con las demás, como si las cubriera una gigantesca cúpula que mantenía el eco de los sonidos rebotando en ella. Estudiaban un elemento característico a su manera, pero los que vivían allí eran como nómadas en su propio gran país, aprendiendo de cada ciudad al pasar un tiempo en ella. Con sus instrumentos eran capaces de controlar los elementos. Melodías y danzas de batalla, aunque no todos luchaban así. La pasión del maestro Queros por el Imperio Musiravi era grandísima. Fue uno de sus viajes más míticos al llegar ahí como un aventurero. Realmente quisiera cumplir diecisiete ya para viajar allí como mi primer destino lejano. En mi último año de mi primer ciclo escolar, es decir, un año antes de que cumpliera once. Fue uno de los más tranquilos, como la calma antes de la tormenta. Las tablas de clasificación aún no habían cobrado verdadera importancia ya que solo se nos calificaba en nuestro propio grupo. Teníamos combates entre nosotros, pero nuestra bolita de amigos con Dequinia, Alde y Aurora éramos de los top cinco de la clase, cambiando constantemente de lugar entre nosotros. Los demás del salón también eran muy buenos, como el chico listo de lentes que era el top cinco, pero no se esforzaban por quedar en buenos lugares entre nuestro propio grupo. No había competencia. Todos se contenían para cuando empezaran los verdaderos enfrentamientos con grupos del segundo y tercer ciclo. Es decir, con los mayores. Además empezarían las competencias interescuelas. La rivalidad escalaría a niveles muy superiores. Con estos tres años de preparación que tuvimos para aprender todo lo básico e intermedio para defender, atacar y crear energéticamente; para sobrevivir en la naturaleza, estábamos listos para empezar el segundo ciclo. El ciclo donde se crearían grupos famosos de aventureros en el futuro, donde aparecerían personas que destacarían la mayor parte de su vida, donde se formarían amistades profundas o enemigos predestinados. Cuando llegó el momento de cambiar de compañeros de salón y de residencia de estudiantes; habiendo cumplido once años, sabía que a partir de ahora la vida escolar empezaba de verdad. Todo lo anterior sería como una caricia en comparación.

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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 31

Estás leyendo el capítulo 31 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 14 de agosto de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.