Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 30 online gratis en español
🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
Encontré algo extraño cuando practicaba mis técnicas de espada con mi avatar energético. Se suponía que yo lo controlaba como una marioneta, creando técnicas y combinaciones de ataques que luego yo contraatacaría, sin embargo, empezó a moverse por su cuenta cada vez que lo creaba. Me ganaba todos los enfrentamientos y terminaba herido por mi propia energía. En este momento era igual.
Esquivé un tajo de su espada inclinándome a la derecha y luego contraataqué. Mi avatar se defendió y su espada de aire comprimido desvió la mía de manera sencilla, pateándome el pecho al mismo tiempo. Yo fui empujado hacia atrás unos tres metros, deslizándome por el suelo.
—¡Profesor Idalos! Algo no está bien con mi combate energético. Mi propio avatar me está dando una paliza, ¡yo no lo controlo! —grité.
El profesor se acercó a mí y observó la espada de aire comprimido flotante.
—Hay algunas personas que logran una concentración tan grande, que pueden crear avatares casi independientes, así que no es tan raro en realidad.
—¡Pero mi avatar pelea mucho mejor que yo! —Lo observé frente a mí. Su cuerpo era invisible para los demás, solo su espada no lo era. Su rostro difuso me sonrió y me dio un escalofrío—. ¡Me acaba de sonreír!
—Tú lo hiciste sonreír, Dante. ¿Estás bromeando ya que no puedo verlo?
—¡Lo juro que no! —Lo observé otra vez, pero ya no estaba sonriendo. Estaba quieto y esperando mis órdenes—. ¿Es posible que alguien pueda poseer mi avatar?
—No, ya que es parte de la energía que tú controlas, aunque es posible intercambiarla con la de alguien más. Es como cuando ganas en voluntad al luchar por el dominio de un elemento. Tu energía triunfó sobre la de la otra persona, infundiendo el elemento. Todo esto es diferente, ya que solo alguien que pudiera ver tu avatar imaginario sería capaz de remplazarlo temporalmente.
—¿Quiénes podrían ser capaces de verlo?
—Alguien afín a ti. A veces los padres logran ver la energía de sus hijos por esa conexión sentimental. También hay personas que solo logran sentirla y no verla, pero entienden casi perfectamente lo que está creando la otra persona. En fin, depende de los sentimientos que el otro individuo tenga hacia ti o de su afinidad con el entorno físico. Es posible crear una conexión profunda con un bosque y notar algo que podría estar perturbándolo. Algunos animales e insectos tienen esta capacidad muy desarrollada.
—Ohh, entiendo, gracias.
El profesor se alejó para responder preguntas de los demás en el campo. Mientras tanto yo estaba pensando en si alguien había estado remplazando mi avatar energético.
Me puse en posición para atacar de nuevo mirando mi avatar. De repente, volvió a parecer como si hubiera adquirido vida propia y se movió para atacarme.
—¿Quién eres? —dije en voz baja cuando se acercó, sin querer perturbar a mis compañeros entrenando. El avatar no respondió ni hizo ninguna expresión, simplemente empezó a aplicar toda esa esgrima perfecta y legendaria, dejándome en ridículo con mis pobres movimientos. Sus técnicas eran más avanzadas que las que nos estaba enseñando el profesor. No podía acertar ni un solo golpe. Todos los desviaba o los contrarrestaba golpeando puntos específicos del largo de mi espada, como golpear mi punta con la base del filo de su espada, haciendo que no pueda sostenerla por la increíble fuerza y desarmándome. Según el profesor, este era el principio de la palanca, multiplicando tu fuerza dependiendo de la distancia al punto de apoyo, lo cual es difícil de entender aplicado a un combate de espadas.
Sus movimientos corporales eran rápidos y cortos, muy calculados. Me esquivaba con apenas centímetros o milímetros de separación, se acercaba y alejaba en los mejores momentos. También usaba las artes marciales, como patadas y golpes que a veces no veía venir. Sentía que estaba luchando contra un maestro absoluto e invencible.
¿Sabes qué? No sé quién eres, pero analizaré y copiaré todo lo que haces. Aprenderé todo de ti hasta que logre aguantar más de treinta segundos y luego un minuto. Así hasta que pueda vencerte.
\*\*\*\*
—Dante —Se acercó Alde cuando ya había acabado la clase—. Escuché que te das palizas por tu propia cuenta. ¿Te gusta sentir dolor?
—¡No soy yo! ¡Lo juro! Mi avatar es algo diferente —miré a la distancia.
—Yo no puedo controlar tan rápido el mío. Siento que no lo aprovecho como debería para practicar las técnicas.
—Te daría el mío si pudiera.
—¿Para que me dé una paliza? No gracias.
—¿Entonces me crees? —Lo volteé a ver.
—Un poco, pero me cuesta hacerlo. Siento que muchas cosas son posibles en este mundo… ¿Quieres ir a practicar el vuelo? —sonrió burlonamente.
—¿Para volverme a caer como ayer?
—Yo también me caí. No pude aguantar ni diez segundos en el aire. Pero cómo diste vueltas tú me dio mucha risa —se rio a carcajadas.
—El golpe dolió mucho, pero está bien, vamos. Quiero poder lograrlo rápido.
—Deja voy a invitarlas a ellas también.
\*\*\*\*
Llegamos a un claro abierto lleno de pasto largo dentro de la escuela. Cerca había una gran roca que usábamos para nuestro entrenamiento de vuelo. Dequinia y Aurora también trajeron sus tablas de vuelo junto con nosotros. Las caídas en este lugar se amortiguaban gracias a que las plantas estaban muy crecidas.
—¿Quién va primero? —dijo Alde.
—Iré yo, no volveré a fallar como ayer —dije.
Caminé hasta la gran roca partiendo el pasto con mi cuerpo. Tenía la tabla que había comprado bajo mi brazo derecho. Empecé a escalar la roca con mi mano izquierda y mis piernas. Primero me jalaba hacia arriba y luego ponía mis pies en los surcos medianos de la pared, después volvía a buscar un nuevo punto de apoyo con mi mano y seguía subiendo. La roca tenía unos cuatro metros de altura y era plana de la parte de arriba, al menos lo suficiente.
¿Podríamos crear escaleras o subir de otras maneras? Sí, pero esto era como un ritual de iniciación al que ya nos habíamos acostumbrado. Como si importara demasiado este primer esfuerzo para llegar a la cima y luego volar por los cielos.
Cuando llegué a la parte de arriba, caminé cerca del borde. Vi a Alde, Dequinia y Aurora observándome, esperando a ver si lo lograría.
Había espacio suficiente alrededor de la piedra. Los arboles estaban a unos veinte metros de distancia. Puse la tabla en el suelo y después subí mis pies en ella. Imaginé que de las semillas en dos pequeños compartimentos con agua casi sellados crecían raíces y luego me envolvieron los pies, manteniéndolos anclados a la tabla. Traté de separarlos, pero no pude. Estoy listo.
Respiré profundamente. Esta vez lo lograré. Exhalé poco a poco.
Controlando la Imagi de viento frente a la roca, empecé a crear unas corrientes ascendentes pegadas a ella. El aire de los alrededores era succionado y atraído junto a la roca y luego subía desde el suelo. Las ráfagas constantes se volvían más ruidosas mientras más fuertes se volvían. Mi ropa y la de mis amigos allá abajo se sacudían sin parar.
Empecé a empujarme con un muro energético en mi espalda directo hacia la orilla. La tabla se deslizó lentamente y justo cuando estaba a punto de salir del borde, me empujé con fuerza hacia afuera, no cometería uno de los errores de ayer, que fue salir lentamente de él. Eso hizo que el frente de mi tabla se elevara mientras que la de atrás no, por lo que me caí de espaldas.
Cuando fui empujado fuera de la roca, inmediatamente sentí una fuerza desestabilizadora en mis pies mientras empezaba a elevarme. Mi tabla se movía ligeramente hacia adelante por la inercia del empuje anterior. Estaba tratando con toda mi voluntad de no inclinarme demasiado ni hacia adelante, ni hacia atrás, ni hacia los lados. Mantenía el equilibrio queriendo aguantar suficientes segundos sobre el aire. Mi cuerpo y la tabla subieron unos dos metros más alto que la roca.
Tres, cuatro, cinco, seis, sieeete, ocho, nueeeevve, diez. ¡Lo logré! ¿Y ahora? ¿Cómo avanzo? Tenía mi vista puesta en la tabla y mis pies, por lo que cuando miré hacia el frente, sin querer me incliné un poco más hacia mi espalda y ya no pude recuperarme. Mi cuerpo dio un giro completo en su lugar. Cuando volví a quedar de manera vertical, traté de detener mi giro continuo inclinando mi pecho hacia el frente, y de alguna manera, balanceándome un poco de adelante hacia atrás rápidamente, recuperé el equilibrio.
—¡Bien hecho Dante! —gritó Alde.
—¡Tú puedes! —gritó Dequinia.
Casi no podía escucharlos por la fuerza del viento subiendo por mis oídos, pero les agradecí en mi interior. La inercia había hecho que me estuviera acercando demasiado hacia los árboles, por lo que tenía que retroceder, para eso tenía que aplicar peso en mi pie derecho, ya que tenía mi pie izquierdo al frente. Si me inclinara demasiado, podría dirigirme directo hacia la roca y estrellarme, incluso aunque estuviera más alto que ella. Tenía que tener cuidado.
Puse peso sobre mi pie derecho solo unos centímetros hacia abajo y sentí como el viento circulaba deslizándose hacia arriba por debajo de la tabla hasta mi pie izquierdo. Esta ligera inclinación hizo que empezara a retroceder lentamente, pero estaba adquiriendo velocidad muy rápido, por lo que dejé de poner peso en ese pie y me equilibré. Después, la inercia hizo lo suyo y seguí avanzando en reversa sin acelerar más.
—¡¡Sí!! —grité con una gran sonrisa sobre mi rostro.
Ahora puse peso sobre el pie izquierdo, inclinándola unos centímetros hacia abajo. Esta nueva inclinación hizo que el aire se deslizará por debajo de la tabla hasta mi pie derecho, haciéndome avanzar hacia adelante.
Queriendo probar a girar un poco de dirección, jalé mi pie izquierdo hacia un lado, pero fue un horrible error, ya que terminé cayendo hacia adelante y luego volví a dar un giro completo, pero esta vez no pude inclinarme hacia atrás, volviendo a dar un giro y luego otro.
—¡¡Aaaahhh!! ¡No puedo detenerme! ¡Alguien controle el viento a mi favor o seguiré girando hasta chocar con los arboles!
De repente sentí que el aire frente a mí se condensaba justo cuando estaba a punto de dar un nuevo giro hacia adelante, acolchonando mi cuerpo y deteniendo la inercia. Yo podría haber imaginado lo mismo, sin embargo, ya estoy concentrado en las corrientes ascendentes que me mantienen flotando, y además me estaba mareando rápidamente, por lo que no podía enfocarme en otra cosa.
—¡Gracias!
¿Entonces cómo puedo hacer para girar en el aire y no solo moverme de adelante hacia atrás? ¿Tal vez inclinándome yo un poco hacia los lados? Lo intenté y justo cuando me movía hacia el frente, dejé que mi cuerpo se ladeará hacia mi espalda solo un poco. Eso hizo que empezara a ir en una diagonal izquierda.
Increíble… ¿Y si inclino mi pecho hacia el frente? Empecé a seguir una diagonal hacia la derecha. Ohhh, pero no estoy dando vuelta aún. ¿Será que sí tengo que jalar mi pie izquierdo hacia los lados? ¿Pero como hago para no empezar a dar vueltas como loco sobre el mismo lugar? ¡Ahh! ¡Me inclinaré yo mientras los muevo!
Jalé el pie izquierdo hacia la izquierda, pero esta vez yo me incliné hacia atrás, para no empezar a dar vueltas hacia adelante. Esto hizo que empezara a dar un giro pronunciado. Antes de que sintiera que me caería hacia atrás y volviera a dar vueltas, volví a equilibrar la tabla de manera horizontal mientras yo inclinaba mi pecho ligeramente hacia adelante. ¡Lo logré! ¡Hice un giro completo hacia la izquierda! Si quiero hacerlo hacia la derecha, debo jalar mi pie hacia la derecha, pero inclinar mi pecho hacia adelante, para no dar vueltas de espalda hacia atrás.
Podía sentir el ligero vértigo que me daba estar haciendo giros pronunciados y ver pasar el paisaje distorsionado frente a mis ojos, pero poco a poco los hacía más rápido, ganando confianza. Ya podía moverme casi como quería. Ahora, me había mantenido a una cierta altura, porque me daba miedo subir más, pero esta vez controlé las corrientes ascendentes para tener su curvatura hacia arriba más cerca de la tabla, de esta forma, las corrientes en el suelo empezaron a ser menos fuertes, ya que el lugar donde se curvaban y subían estaba más alto.
Mi cuerpo empezó a subir más y más metros. Ahora estaba a unos diez metros del suelo.
—¡Dante, ten cuidado! —gritó Dequinia, haciendo eco con sus manos.
Ahora mantuve las corrientes ascendentes unos cinco metros sobre el suelo, de esa forma podía mantenerme en diez metros de altura sin subir ni bajar más.
¡Woow! ¡Ahora puedo ver casi la totalidad de la escuela!
¿No será este el método más fácil para volar de todos los que hay? ¿O habrá alguno incluso más sencillo?
Si quisiera ir incluso a más velocidad, ¿tendría que hacer que las corrientes ascendentes fueran más diagonales y menos verticales? En algún momento lo probaré, pero primero me acostumbraré a esto.
Volví a descender lentamente bajando la zona de corrientes ascendentes al ras del suelo y luego empecé a deshacer los vientos. De esa forma aterricé suavemente con la tabla sobre el pasto.
Dequinia y Alde se acercaron corriendo a felicitarme. Aurora llegó caminando y también me felicitó, después ellos también lo intentaron. Habiendo visto mis errores y después de que les explicara lo que yo entendí en mi proceso de aprendizaje, fue igual de fácil para ellos lograr un vuelo lento, pero estable. Nomás Alde terminó girando una vez, pero Aurora y Dequinia siguieron los pasos a la perfección, acostumbrándose rápidamente como yo al final.
Después de unas horas de práctica, se empezaba a hacer de noche, por lo que salimos de la zona de iniciación —como le llamamos— y nos fuimos al comedor. Ahí encontramos a Lana y David junto con Olvera. Ya que ellos eran de diferentes salones no encontramos la ocasión para practicar juntos, pero aun así les contamos nuestras experiencias y ellos nos contaron las suyas. También habían estado aprendiendo a volar, pero se les complicaba más que a nosotros. Después de que les explicáramos como lo logramos, ellos se sintieron mucho más seguros para conseguirlo.
Después de cenar, salimos juntos hasta la residencia de estudiantes; ese gran edificio lleno de ventanas y tres pisos. Entramos y nos separamos después de saludar a la encargada tras el mostrador. Llegué a mi habitación por el amplio pasillo lleno de puertas y lo abrí. Entré y cerré detrás de mí. Justo al lado de una cajonera junto a mi cama, se encontraba mi garra dentro de su funda. Recargué mi tabla de vuelo cerca de ella. El baño estaba cerca de la entrada y la ventana que se encontraba junto a mi cama era amplia. Las estrellas llenaban el cielo nocturno. Al no haber activado la pequeña perla eléctrica en el techo de mi habitación, estaba tan oscura como el exterior. Aunque se veían las luces de algunas farolas de perlas e incluso algunas antorchas.
Me recargué en la orilla abierta de la ventana y sentí el viento frío contra mi piel. Era cómodo. Los sonidos de los grillos y otros insectos se escuchaban chirriando en la naturaleza. Tendría que estar muchos años en esta escuela, pero cada vez se sentía mucho más divertido aprender en ella. Me pregunto cómo sería la vida de los aventureros. ¿Daría miedo? ¿O sería emocionante? Quería que pasaran rápido los años para poder visitar otros países y lugares interesantes como la mina magnética que leí en ese libro. O la mina ciclónica que nos contó el dueño de la tienda de armas.
Esperaba el futuro con ansias y emoción.
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Imaginación Energética (Novela)
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Imaginación Energética (Novela) Capítulo 30
Estás leyendo el capítulo 30 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 6 de agosto de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.