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Leer Imaginación Energética (Novela) Capítulo 11 online gratis en español

🏴 Grupo: JedrekImagic✍️ Traducción: JedrekImagic
\*\*\*\* Poco después de terminar, caminamos al campo de entrenamiento de la prueba. Dequinia iba al mismo lugar por lo que íbamos unos metros detrás de ella. Al llegar, vimos un muro muy grande rodeando una amplia zona, estaba decorado con muchas figuras esculpidas alrededor del tamaño de la pared, algunas cargando un sol, otras surcando olas gigantes, otras paradas sobre una rama de un árbol gigante y otras volando con vientos mortíferos, incluso había unas pocas que parecían bailar entre rayos. Por dentro había gradas a cada lado, era un gran coliseo. El espacio de prueba era un óvalo inmenso. La zona del cielo estaba despejada y solo había un techo que cubría las gradas donde miles de personas se sentarían a observar. ¿Cuántas cabrían aquí? ¿Setenta mil o quizás ochenta mil? —Que sitio tan lujoso para la prueba —dijo Alde observando curioso. —¿Habrá gente observándonos? —pregunté. —Tal vez unos pocos. ¿Reclutadores de equipos quizás? De un pasillo oscuro en el segundo piso del coliseo salió un hombre vestido con chaqueta negra llena de bolsillos y pantalones cafés con bolsillos no solo a los lados, sino también por arriba de las rodillas. Parecía un aventurero preparado para todo. —Bienvenidos todos, me presento, soy el maestro Octavio Radán, profesor de física y conocimientos mágicos que les pondrá la prueba de hoy. —El primer piso despejado y amplio del coliseo estaba lleno de alumnos, había casi sesenta. Habló desde el espacio alto con los brazos cruzados mientras iban llegando los demás—. Están en un coliseo donde grandes personas han salido victoriosas en las competencias interescolares, los cuales han viajado para competir en nuevas alturas. Ustedes también podrán llegar a ser como ellos algún día, pero primero, deberán mostrar una capacidad mental absoluta para manifestar lo que desean. La proyección mental lo es todo para controlar la energía y crear Imagis de distintos elementos. Tu imaginación es tu mayor herramienta y arma, por lo tanto, si no tienen la capacidad para imaginar cualquier cosa que deseen tal como quieren que funcione, entonces deberán aprender a hacerlo a partir de ahora o no manifestarán ningún milagro verdadero. Nosotros como maestros les enseñaremos, pero primero tendrán que superar nuestras pruebas. Para cuando había terminado, el piso del coliseo ya tenía casi cien niños. Parece que se habían juntado todos los maestros de la misma especialización para crear esta prueba conjunta. Todos estaban a los lados del profesor Octavio, y los alumnos que vi en el salón de conferencia al principio se habían reunido aquí. —Son cien alumnos nuevos en total, ni más ni menos, quien no haya venido o se haya quedado en su habitación, no tendrá la calificación para tomar la clase en ninguna de nuestras materias porque no tiene interés. El que realmente quiera hacerla hará una prueba diferente. Pero parece que no será necesario, hay noventa y nueve de ustedes en total, por lo que solo una persona faltó —dijo el profesor Octavio. —¡¡Disculpen!! ¡Ya estoy aquí! —mencionó un chico de cabello rojo corriendo por el pasillo oscuro de la entrada del coliseo hacia donde estabamos todos. Luego vio como más de cien personas lo volteaban a ver y se detuvo en seco, tragando audiblemente. —Muy bien, parece que nadie faltó después de todo. ¡Hagan equipos de diez personas! Quien no termine en un equipo será asignado por nosotros. ¡Empiecen! —mencionó Octavio. Yo y Alde estábamos juntos. Vimos que Dequinia y la chica con la que había competido se habían acercado, pero no parecían hablarse, eran más como una conexión creada en plena batalla, pero sin ser nada más allá de eso. —Ven, hay que invitarlas —me dijo Alde acercándose a ellas. Cuando estábamos casi de frente, Alde habló: —¿Equipo? —dijo señalándome y luego a ellas. Dequinia alzó los hombros como indicando que le daba igual cualquier decisión. Luego Alde volteó a ver a la otra chica. —¿Y tú, cómo te llamas? —Aurora Regan —respondió después de unos segundos. —Mucho gusto, mi nombre es Aldebarán De Gara, mi amigo aquí —Señalándome con su palma— se llama Dante Meytril y —Señalando a Dequinia—, por si aún no se habían presentado, ella se llama Dequinia Wakes. —Mucho gusto —dijo ella haciendo una ligera reverencia a todos. —Entonces, ¿te unes a nuestro equipo? —le preguntó. Ella asintió. —Muy bien, busquemos a alguien más —dijo Alde. Mirando hacia los lados solo podíamos ver equipos de más de cinco ya formados. —¿Será que tenemos que unirnos a otro equipo de cinco? —dijo Alde. —¿Y si lo invitamos a él? —dije señalando discretamente al chico de cabello rojo que había llegado tarde. Parecía estar tratando de hablar con los que estaban cerca de él, pero no se atrevía del todo y por lo tanto seguía solo. —¿Será que no ha conseguido hablar con nadie desde el primer día? —dijo Alde—. Muy bien, vayamos. Al acercarnos, mientras Aurora y Dequinia nos seguían me adelanté y traté de iniciar la conversación. —Hey, ¿estás buscando equipo? Nosotros seguimos buscando miembros, ¿qué dices, te unes? Él sonrió y asintió con fuerza. —Muy bien entonces, ¿cuál es tu nombre? —le pregunté. —Olvera Reiden. Luego nos presentamos nosotros de nuevo y empezamos a buscar nuevas personas, pero cada vez eran más grandes los grupos ya formados. —Parece que sí tenemos que unirnos a otro grupo de cinco —mencioné inspeccionando cerca. —Bueno, ¿cuál se te hace mejor? Yo estaba viendo a esos de ahí que se ven experimentados —dijo Alde. —Pero no parecen llevarse muy bien, es más como si se hubieran juntado rápidamente. —Entonces vamos con ellos —dijo señalando a otro grupito. Se veían como nosotros casi, un poco cercanos entre sí y no tan incomodos. También tenían a dos mujeres y tres hombres. Un chico y una chica se veían muy cercanos entre sí, parecían conocerse de hace tiempo, y dos de los hombres parecían haber formado una amistad rápido en el momento en que se crearon los grupos. Luego de avanzar hacia ellos y hablarles, se terminó decidiendo que nos juntaríamos. Los que hablaron con nosotros fueron Lana y David que se conocían de hace tiempo, ellos juntaron y crearon su grupo poniéndose como líderes temporales. Los nombres de ellos eran: Lana, David, Arsel, Verónica y Mauro. Arsel y Mauro acababan de conocerse, pero ya se llevaban como hermanos. Seguimos en silencio esperando a que los profesores terminaran de formar los diez equipos. —¡Ahora, pongan atención! ¡Todos acérquense al centro del coliseo y agrúpense! Están a punto de caer unas rocas más allá de su círculo y no queremos que se hagan daño —dijo el profesor Octavio. Luego miró a un maestro a su lado y le habló en voz baja—: Es hora de traerlas —El otro asintió seriamente y cerró los ojos, como sintiendo algo en la lejanía. Unos diez segundos después, varias sombras empezaron a verse agrandándose en la arena del coliseo. Mirando arriba, vi rocas que bajaban a gran velocidad y luego se estrellaron a nuestro alrededor como a veinte metros de distancia de nosotros agitando el suelo, una por una. Tenían como diez metros de altura y cuatro de ancho. —Cada grupo diríjase a una. Su objetivo en la siguiente prueba de cinco que están planeadas, es que deben derrumbar la roca de cualquier manera que piensen. Hay unas cosas que valoramos más por supuesto, por lo que los estaremos viendo y calificando de forma constante —mencionó Octavio— ¡Ahora empiecen! \*\*\*\* —¿Esto es enserio? ¿No es muy fácil esto? —mencioné yo. —¡Por cierto! —explicó el profesor—. Estas rocas son de una composición especial. Son extremadamente pesadas y resistentes. ¡Esfuércense! —Oh, entonces, ¿qué hacemos? —le pregunté a Alde. —No creo que podamos moverla empujándola entre todos, pero igual hay que intentarlo. Dequinia seguía con los brazos cruzados y habló: —Olvídalo, no se puede. Tienes que pensar de otra forma. En otras ocasiones, ¿cómo has sacado rocas atoradas del suelo? —Si es con Imagi, tan solo moldeándola o tomándola en mi mente —dijo Alde poniendo su mano en la superficie dura—. Pero tratar de moldear esta roca se siente como si tratara de pasar una piedra muy grande por un agujero del tamaño de un fideo. —¿Nunca has hecho palanca para sacar algo atorado? —mencionó ella. —Ahh, entiendo, ¿pero cómo conseguimos algo tan grande para sacar esto? —preguntó Alde. —Con Imagi —respondí yo—. El profesor habló sobre cómo debemos ejercitar nuestra imaginación o no lograremos grandes milagros. —Ohh, se me ocurre algo, hay que crear un pilar de piedra muy grande que esté debajo de la roca pero que salga completamente, luego de alguna otra forma tendremos que aplicar mucha presión hacia abajo —dijo Alde. Lana habló a favor de esa sugerencia: —Crear algo así tardaría mucho pero, ¿tratamos de juntar nuestros esfuerzos? —¿Te refieres a unir nuestros dominios? —dudé—. Sería difícil si acabamos de conocernos todos. —No es tan difícil hacerlo —mencionó David—. Lana y yo hemos podido lograrlo más fácilmente gracias a una forma que inventamos. Me di cuenta que tiene que ver con la imagen que creamos en nuestra mente. Si es diferente para cada uno, entonces los esfuerzos se pueden contrarrestar y no suceder, pero si logramos pensar exactamente en lo mismo, todo funciona bien. —¿Te refieres como a jalar una cosa hacia dos lados opuestos y por lo tanto no moviéndose a ninguna parte? —preguntó Alde. —Algo así —dijo David señalándolo—. Por lo que solo tenemos que estar de acuerdo en la imagen que queremos crear y de donde debe salir. De repente Arsel con un aspecto de alguien dispuesto a hacer cualquier cosa, habló: —Eso suena divertido, nunca lo he hecho. Mauro que tenía piel morena y era ligeramente más alto que nosotros asintió. —Entonces hay que intentarlo —Dequinia habló—. ¿Cómo nos ponemos de acuerdo con la imagen? ¿Con un dibujo? —Suena bien —dijo Alde—. Déjenme dibujarlo aquí —Se agachó y empezó a dibujar un pilar con una vara de piedra que creó—. Y creo que deberíamos iniciarlo en esta zona —mencionó haciendo un circulo grande pegado a la piedra. —Yo diría que escarbáramos un poco para ver debajo de la piedra —dije yo y empecé a remover poco a poco con Imagi de tierra. Imaginé cinco palas encajándose y aventando la tierra lejos de la zona señalada. No tardé mucho en ver lo que buscábamos en el agujero de dos metros de ancho que hice. —Muy bien, el pilar puede ser del tamaño del agujero —dijo Alde—. Sin embargo tendremos que hacerlo inclinado, ese es un problema —Se agachó de nuevo y dibujó una inclinación aceptable del pilar—. ¿Así les parece bien? Aurora habló después de mucho rato, sorprendiéndonos a los dos: —¿Sabías que puedes hacerlo mejor? Todos se confundirán y el pilar se retorcerá de muchas maneras si lo planeamos solo con un dibujo —dijo ella y de repente los tapones de sus botellas en su cintura salieron y el agua comenzó a fluir. Poco a poco la envió a un lado de la gran piedra y luego se separó en miles de gotas flotantes que se alinearon poco a poco formando la imagen de un pilar para que la viéramos. —¡¿Cómo hiciste eso?! —pregunté—. ¿Cómo mantienes flotando a tantas gotas? ¿Qué te imaginaste? —Solo imaginé una telaraña en la forma de un pilar. ¿No has visto como las gotas se ven en una telaraña cuando cae una lluvia ligera? ¿Es hermosa no es así? —dijo ella sonriendo. Incluso Verónica que no había hablado hasta ahora soltó una ligera exclamación sorprendida. —No puedo ver la telaraña porque está en tu imaginación, pero las gotas hacen que pueda imaginármela casi, es increíble, no lo habría pensado —mencioné. —Bueno, con esto ya tenemos nuestro plano. Mientras vayamos construyendo el pilar siguiendo la forma de las gotas, empujándolas poco a poco entonces todo estará bien, ¿empezamos? —dijo Alde. Todos asentimos. —A la cuenta de tres. Uno, dos, ¡tres! —gritó Alde y todos hicimos un gesto con nuestras manos como si levantáramos algo debajo del suelo. Solo Aurora no lo hizo ya que ella mantenía el plano para nosotros. Un pilar inclinado empezó a crearse desde debajo de la roca. En la parte de arriba del mismo parecía como si hubiera un pequeño océano revuelto, pequeñas montañas se formaban y se extendían hacia el cielo en formas diagonales y verticales como tratando de tocarlo. Algunas veces se formaban pequeños montes en los lados del pilar dejándolo irregular, eso pasaba porque nos costaba crear algo completamente liso entre muchas personas, pero no le dimos importancia y lo dejamos así. Después de unos minutos, el pilar cobró forma completamente, aunque quedó un poco feo. En la parte de arriba tenía unas estalagmitas porque algunos se pasaron levemente de la altura definida. —Ya está —Alde sonrió—. Ahora solo falta aplicarle presión hacia abajo y este gigantesco pilar casi de su tamaño levantará la piedra para hacerla caer hacia atrás. —Podríamos imaginar algo pesado —dijo David—. Pero no se me ocurre nada más pesado que esta piedra. —¿Y si imaginamos esta misma piedra encima del pilar? —dijo Mauro. —No es posible —Eso hasta yo lo sabía—. No sabemos exactamente cuánto pesa esta piedra. Sin una medida casi exacta, nuestra imagen solo será ilusoria y no tendrá peso alguno, o muy poco. Es lo mismo que no poder imaginar una montaña encima. De hecho, podríamos terminar matándonos si nos imagináramos una montaña aplastándonos, bueno, solo el que se lo imagine, no afectaría a los demás. Arsel habló: —¡Oh! He escuchado de un caso así. Una persona de repente se convirtió en una masa de carne y charcos porque quería probar visiones irreales, pero parece que fue su perdición. Mauro asintió con los brazos cruzados y habló también: —Hubo alguien que se combustionó en llamas por imaginarse cayendo a un volcán. Luego solo quedaron sus huesos quemados y cenizas. Por eso dicen que la Imagi es una espada de doble filo, capaz de hacernos daño si no la tratamos con cuidado. —Nuestros pensamientos y proyecciones mentales lo son —dijo Alde—. Depende de que tan real sintamos lo que imaginamos. Muy bien entonces, debemos imaginar otra cosa para hacer presión. —¿Y si cada uno imagina lo más pesado que han visto y sentido en su vida ahí arriba? —pregunté. —No creo que sea suficiente, no hemos visto cosas tan pesadas antes —dijo Alde—. O bueno… —Se tocó la barbilla. —Pero inconscientemente puedes sentir que tan pesado es algo también. ¿No es lo mismo que el ejemplo de la montaña y el volcán? Tal vez tengamos la idea de un peso muy intenso con algo que recordemos. Alde pensó por un rato con la mirada perdida: —Cierto… ¿Será que esto vendrá en alguna de las clases de nuestros profesores? —Podría ser. —Intentémoslo —dijo Dequinia con los brazos cruzados—. Creo que tengo algunas memorias que podrían ayudarme. —Adelante —dijo Alde señalando el pilar con la palma. Dequinia avanzó unos cuantos pasos y luego cerró los ojos para concentrarse en la imagen de su proyección mental, tratando de recordarla y hacerla sentir tan real como pudiera. Me preguntó que podría imaginar yo. No se me ocurre nada. Algunas rocas del rio eran muy grandes, pero nunca las intenté cargar para darme una idea de su peso. Mientras seguía pensando escuché el ruido del pilar rechinando levemente. Estaba doblándose unos milímetros, pero incluso eso era increíble, porque podría imaginar que es un peso aplastante. —No la distraigan —mencionó Alde—. Ahora necesitamos crear nuestras propias proyecciones. No se interrumpirá ningún dominio porque no estamos controlando la piedra, solo aplicándole peso arriba con la imagen de nuestra energía, incluso aunque sean cosas distintas. Hagámoslo antes de que pierda la concentración —Dante cerró los ojos. ¿Es porque es energía pura nada más? ¿Ya que no está unida a ningún elemento? ¿Los profesores sabrán porque funciona de esa manera? Todos fueron cerrando los ojos, excepto Aurora que solo miraba arriba del pilar. ¿Será que es capaz de imaginar muchas cosas realistas sin necesidad de cerrar los ojos? Bueno, ciertamente la telaraña no le costó mucho. De repente el pilar comenzó a rechinar más y de hecho, mirando la gran roca, vi que se estaba moviendo centímetro a centímetro hacia atrás. Sin embargo, el pilar estaba empezando a tronar peligrosamente. ¿Y si se rompiera o explotara en pedazos? ¡Ah, ya sé que hacer! Lo mantendré estable, pero, ¿cómo lo hago? Es como cuando un palo se rompe por la mitad, hmm, ¿debería aplicar presión en la parte de en medio del pilar en vez de en la punta como ellos? No, no será servirá, solo se romperá de más abajo, ¿entonces refuerzo el pilar? Puedo construir más capas debajo y eso ayudará a aumentar un poco el peso, pero hacerlo más grueso a la vez, y luego puedo rellenar los huecos donde vea que se empiezan a generar grietas, no seré tan rápido, pero ayudará mucho, al menos no se romperá. \*\*\*\* En la zona donde observaban los profesores. —Hey, ¿ya viste? En ese equipo son buenos, no tardaron tanto en idear una forma —dijo un profesor hablando con Octavio, que tenía los brazos cruzados. —Los veo, así que tratan de hacerle palanca y ahora imaginan un peso arriba. Inteligentes, aunque parece que aún no son capaces de imaginar fuerzas indescriptibles. —Ahh, ¿cómo tu extraño método de imaginación anatómica gigante? Sigo sin ser capaz de imaginar algo así, cuando lo intento es más como si solo funcionaran como guantes, aunque sé que hay muchos que se fueron por ese camino. —Es porque se necesitan muestras para entender el interior del cuerpo humano a detalle. Funcionan los bandidos sin embargo. El otro profesor tuvo un escalofrío. —No sería capaz de diseccionar tantos cadáveres humanos, vomitaría constantemente —mencionó riéndose con una mano rascándose detrás de la cabeza—. ¿Tú como harías esto? Me da curiosidad. —Crearía una pierna gigante detallada por dentro y por fuera. Músculos, tendones, carne, huesos y luego aplastaría ese pilar para sacar volando la piedra, o crearía un brazo del mismo tamaño para levantar la roca y aventarla. —Realmente, realmente —enfatizó la palabra el otro profesor—, nunca quisiera pelear contigo —dijo riéndose con fuerza. —Tú también tienes tus métodos, por algo eres un maestro, ¿de qué tienes miedo? —Pero mis métodos no son tan compatibles con los tuyos. No soy capaz de crear tanto caos en tan poco tiempo como tú. —Si tú lo dices —dijo Octavio con un movimiento de hombros—. Ellos pasarán esta prueba fácilmente, aunque hubieran tenido que empezar de nuevo sin el soporte de ese chico ya que el pilar se hubiera roto. El otro maestro asintió y luego miró a los demás equipos, viendo como algunos ya habían decidido sus métodos. Uno de esos equipos le sorprendió. —Mira ahí, parece que tenemos a un niño que ya está practicando tu método sin que le hayas enseñado —Señaló al equipo ocho. —No puede ser, ¿un niño con conocimiento de ese camino energético? ¿Es de esas familias? —Octavio volteó al lugar y vio cómo se habían formado cinco puntos de presión encima de su roca. Incluso se estaba deformando levemente la superficie. “¿Serán los dedos de la mano en su imaginación? ¿La está intentando cargar? ¿Acaso puede simular esa fuerza? ¿Cómo lo aprendió? Trataré de afinarme a su energía para ver su proyección mental”, pensó Octavio y luego cerró los ojos. Empezó a tratar de sentir las emociones del chico, luego abrió los ojos y lo miró fijamente. El niño tenía una sonrisa orgullosa, estaba feliz de haber aprendido esto, pero también se sentía arrogante, pensando que ningún otro chico sería capaz de hacer lo que él hizo. Estaba agradecido con alguien, quizás con su padre, no importaba mucho quien, sino la emoción. Octavio empezó a sentir esas emociones como si fueran las suyas. Para hacerlo más realista incluso recordó la primera vez que logró manifestar y utilizar este método. Recordó su propio orgullo y alegría, y también su antigua arrogancia, sin embargo se sentía un poco inferior a este chiquillo, ya que él lo logró cuando cumplió los diecisiete casi, no a los ocho o a los nueve. Si quería ver su proyección tenía que alejar esa sensación de inferioridad, convertirse en solo las emociones que sentía el chico. Él ya no era arrogante, sabía que había incontables personas capaces de este método, dejó de sentirse orgulloso en su tiempo cuando lo descubrió, pero se olvidó de todo eso para volver a sentir el pasado. Poco a poco una imagen empezó a tomar forma frente a él. En circunstancias normales una persona solo puede ver su propia energía, como ver tu propia imaginación, pero cuando te afinas a las mismas emociones de otras personas, la misma frecuencia, entonces empiezas a ver la energía de los demás. Incluso su energía podría afectarte cuando normalmente no lo hace. La energía solo afecta a los elementos y a ti mismo, pero en este caso, incluso tu imaginación podría influir en alguien más. Sin embargo, es sumamente difícil afinarse a alguien, porque sienten emociones contradictorias o incluso algunas que los demás no pueden asimilar o copiar, ya que no han vivido las mismas experiencias. No obstante a veces ocurren casos extraños difíciles de explicar donde muchos pueden ver la energía de los demás, como si fueran dominios o ambientes reunidos en una zona por varios con afines similares. Una mano gigante apareció en la visión del profesor Octavio, estaba agarrando la roca e intentando sacarla o tirarla. Octavio también quería que lo lograra: “Vamos chico, tú puedes”. Sentía su misma emoción, pero luego vio el punto de apoyo de ese miembro. Estaba unido al propio brazo del niño, como si se expandiera como un globo a partir de su hombro. “Mal, muy mal”, pensó, “Su cuerpo como soporte no sirve. Su fuerza corporal es débil comparada con la de ese brazo. No tiene de donde apoyarse y solo podría terminar empujándose a sí mismo, pero no a la roca. Si hiciera un torso gigante que apoye a ese brazo entonces las cosas serían diferentes, por el mayor anclaje y soporte. Error de novato al parecer… Tal vez le enseñe su error, pero más adelante. No debe ser tan fuerte por ahora o habrá muchos problemas con su personalidad después. Es posible que lo aprenda por sí solo con el tiempo de cualquier manera, experimentando. Parece que ya tenemos el próximo primer lugar en la tabla de clasificación de fuerza, a no ser que otros aprendan mucho más rápido que él”. Al volverse tan analítico y crítico de los actos del niño, perdió gran parte de sus antiguas emociones en sintonía con las del chico, y de esa forma ya no podía ver la mano ni el brazo energético, pero fue más que suficiente. “Esta habilidad es muy difícil, pero que suerte que él y yo nos parecimos alguna vez.” Otros niños y niñas en su equipo le estaban ayudando a mover más la roca con sus proyecciones, por lo que pronto, ellos también la tumbaron. El primer equipo fue el de Dante y luego el de ellos. Los demás también usaron métodos parecidos al ver el pilar que creo su grupo. Unos no pudieron unir sus dominios, por lo que tardaron mucho tiempo en formar un pilar. “No se saben la explicación de ese chico, sino lo hubieran hecho igual de rápido. Pero no se preocupen, lo aprenderán después.” Algunos trataron de embestir a la roca con sus proyecciones para tumbarla, pero su dureza no se los permitió, por lo que copiaron a los demás. Cuando todos terminaron, Octavio habló: —Cambio de planes, pensábamos hacerles cinco pruebas, pero tardaron demasiado, solo haremos una más. Esta es más sencilla —Repentinamente Octavio levantó ambos brazos y todas las grandes piedras flotaron hacia el techo del coliseo, saliendo por ahí y siendo llevadas a alguna otra parte. A la vez, otras cosas empezaron a bajar por ahí mismo. Eran dianas de tiro al blanco del tamaño de un metro—. Póngase en el extremo más alejado del coliseo. Su objetivo será darles a estas dianas que estarán a más de doscientos metros. Por cierto, la diana para mi clase es la que está a cuatrocientos. Los maestros cobraban por cuantos alumnos estuvieran enseñando, por lo que muchos buscaban tener grandes cantidades de alumnos, al menos llenar hasta el tope sus salones, pero también habían maestros que le daban menos importancia a las perlas y esferas, dedicándose más a enseñar con mucha calidad a cada alumno. Terminaba siendo más rentable a futuro por las conexiones profundas que hacían. A veces se volvían sus compañeros de aventura. Era el método a largo plazo, y así, las dianas de cada maestro estaban a distintas distancias, unas a doscientos, otras a trescientos y la de Octavio que estaba a cuatrocientos metros. —Muy bien, ese será su límite —dijo haciendo una angosta franja en la arena del coliseo frente a ellos con Imagi—. En cada equipo, al menos cinco integrantes deben atinarle a una sola diana para que sean elegidos, pero con la mía es diferente, entran a mi clase solo los que le atinan. El proyectil tiene que ser uno solo, no puedes disparar muchos al azar esperando atinarle. Pueden empezar. \*\*\*\* —Esto, estará difícil —dijo Alde—. Bueno, es fácil más fácil para algunos, pero yo quiero entrar a la clase del profesor Octavio. Yo estuve de acuerdo. —¿Qué pasa si le damos accidentalmente a uno que no queríamos? —dijo Olvera Reiden, el chico de cabello rojo al lado de Dante. ¡Me había olvidado por completo de él! ¡Es como un fantasma! No habló nunca en la prueba de la roca. Me reí un poco. —¿Qué pasa? —dijo Olvera. —Nada. El profesor Octavio habló a todos: —Si le dan a otra diana sin querer aún pueden elegir si seguir o no con otra. Creo que él también nos estaba escuchando al igual que Queros e Idalos. Que miedo. ¿No se puede hacer alguna interferencia con Imagi de aire para que no nos escuchen? Olvera avanzó paso a paso y levantó la mano. Poco a poco la tierra y piedras se fueron acumulando a veinte centímetros de su mano en el aire, luego se detuvo cuando alcanzó el tamaño de una pelota de Shaska (futbol de viento explosivo). Se endureció y luego con su otra mano junto su dedo índice y pulgar haciendo un pequeño círculo por el que vio con un solo ojo. ¿Está calculando la trayectoria? Luego la mano que tenía la pelota enfrente la cerró en un puño lentamente y la pelota empezó a vibrar moviéndose apenas visiblemente hacia atrás. ¿Qué está haciendo? Abrió su mano en un instante y la pelota salió disparada con fuerza y mucha velocidad silbando por el aire hacia la diana de Octavio, la cual dio justo en el centro y la atravesó, dejando un hoyo circular en el medio. —¡¿Quééé?! ¡¿Cómo?! —Casi todos dijimos al mismo tiempo. Incluso personas de otros equipos estaban sorprendidas, ya que habían buscado darle a la misma diana. —Bueno… Esto es en lo que soy más bueno y siempre lo practiqué en los terrenos de mi familia —dijo Olvera con una tímida sonrisa—. Pero no se combatir muy bien de cerca. —¿Cuánto tiempo llevas practicándolo? —mencionó Dequinia. —¿Desde los cinco años? —dijo él. —Entonces tres años, ya veo. Bueno, me toca. El profesor Octavio cambió la diana por una nueva que bajó del techo también y flotó en su antigua posición. Dequinia formó una lanza de piedra cerca de ella y la hizo flotar frente a su cuerpo, luego la posicionó para que su visión recorriera el cuerpo de la lanza al mismo nivel, mostrando en la punta la diana del profesor en la distancia. Después levantó levemente la punta para quedar por arriba. Su brazo izquierdo extendido parecía ser el cuerpo de la flecha mientras que con la otra mano empezó a hacer un movimiento de arrastre hacia atrás, creando fuerza. Luego pareció soltar una cuerda invisible de su mano y la lanza salió disparada directo al blanco. Hizo un movimiento de parábola y atravesó la diana, solo un poco alejada del centro, pero certera. —Tu precisión es increíble también —mencioné. Ella solo hizo un gesto de hombros con una sonrisa y se movió a otro lado para que siguiéramos. Mientras tanto, casi diez personas ya habían atravesado la diana de Octavio. Uno utilizó una roca del tamaño del pulgar y la tiró como si fuera una canica con el dedo. Su propulsión fue impresionante, utilizó la Imagi de viento a su favor. No parecía haber utilizado su energía para proyectar algo que le diera impulso. —Por cierto, ¿tú como lo hiciste? —le pregunté a Olvera. —Solo imaginé una resortera muy grande la cual jalé con mi mano derecha, y con la izquierda formé un camino en el aire a seguir. Utilicé pequeños granos de arena que reflejaban el sol en una línea para darme la idea de su camino. Algo como el plano de gotas de agua de antes. —Ohh, ya entiendo, debería ser fácil entonces. —Lo es. Yo he practicado con dianas a más de quinientos metros. Así la resistencia del aire influye más en la trayectoria, por las corrientes y eso. —Wow, ¿algún día me enseñas más? —Claro —Sonrió agradablemente. —Bueno, lo intentaré —Empecé a copiar el método creando una bola de piedra frente a mí. Antes había arrojado lanzas fuera de mi casa, pero nunca apunté a nada en realidad. Me imaginé una gran resortera incrustada en el suelo con una liga ancha para sostener la piedra, era lo suficientemente elástica, pero también resistente a la fuerza de tracción para que pudiera tensionarse más, luego levanté pequeños gránulos de arena posicionándolos en fila desde el centro de la piedra hasta cien metros más adelante formando una larga concentración. No podía llegar más de cien metros, y eso que era más fácil con objetos pequeños, pero mantener todas las características de la resortera y lo que hice con la arena ya era mucha multitarea para mi mente. Necesitaría entrenarla más para tener mayor habilidad. Jalé la banda elástica energética junto con la piedra real y dejé que el caminito de arena anclado a la roca se ajustara al mover la banda. No sé por qué, pero pensé que podría ser un juego divertido. Ahora solo necesitaba calcular… Cada vez que estiraba la banda, los gránulos de arena se separaban más, llegando un poco más lejos y si hacía menos fuerza entonces se juntaban un poco. Estaba trabajando con mis proyecciones en capas unidas, funcionando en armonía una con la otra dando diferentes resultados, haciendo más fácil mi trabajo mental. Muy bien, ya lo ajusté a donde quiero, ahora, suelta. La bola salió disparada a gran velocidad silbando pero parecía tener más fuerza de la necesaria por lo que solo rozó la orilla de la diana del profesor Octavio. Se podría contar como que la tocó, pero yo no quería una victoria tan poco certera, por lo que lo volví a intentar y esta vez le di de lleno, más a la orilla que en el centro, pero me hizo no dejar de sonreír. —Bien hecho Dante —me dijo Alde. Él también lo intentó después y le atinó luego de fallar dos veces muy cerca de la diana. Luego los demás de nuestro grupo siguieron, algunos con los mismos resultados que yo, otros con desempeños iguales al de Dequinia y Alde. Estaba seguro de que mejoraríamos muy rápido en esto. \*\*\*\* En la zona de profesores. —Oh, aquí vienes, ¿qué harás tú, chiquillo? —Octavio dijo en voz baja a la vez que miraba al niño con el camino energético de la imaginación anatómica gigante. Para ser tan joven, era alto, quizás el segundo más alto de todos los niños. Tenía el cabello negro y despeinado, su piel era clara y usaba una camisa negra abotonada, con un pantalón negro liso. El chico avanzó cerca del límite establecido y luego la tierra a su alrededor tembló un poco cuando sacó una roca redonda de un metro de alto. Un hueco quedó en su lugar. Flotó en el aire como si la sostuviera con su mano, pero en realidad se sostenía por otra mucho más grande en su imaginación. Se puso en posición de lanzamiento y luego dio un paso fuerte al frente y balanceó con fuerza su brazo lanzando la roca tan veloz como la que lanzó Olvera, incluso aunque era mucho más grande. Silbó al viajar por el aire y destruyó la mitad de la diana del profesor Octavio, continuando hacia las gradas traseras donde fue detenida por una fuerza invisible, como si hubiera una gigantesca manopla de guante, luego fue llevada al suelo y enterrada ahí a la vez que se rellenó el hueco de donde fue extraída. —Ya me lo esperaba. Le gusta usar mucho este método al parecer. Si no aprende a resolver las cosas de otras formas su creatividad se verá severamente limitada. Tendré que advertírselo para que no sufra en el futuro por ver a sus compañeros dejarlo atrás —mencionó Octavio a la vez que movía su brazo derecho sobre el izquierdo para volverlos a cruzar. Él había detenido la roca desde su lugar. Vio como los que no podían atinarle a los blancos fueron ayudados por sus compañeros, haciendo que rápidamente todos lograran atinarle a uno. De los cien estudiantes, solo veintidós le atinaron a la diana de Octavio. La otra gran mayoría, un poco más del cincuenta por ciento le atinó a los de trescientos y los demás a las de doscientos. —Muy bien, eso sería todo. Todos están aprobados. Sus respectivos nuevos maestros anunciarán mañana en que clase y ala de la escuela estarán en el tablero de anuncios. Pueden irse —Octavio descruzó sus brazos y se alejó por el pasillo oscuro de donde había salido.

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Estás leyendo el capítulo 11 de Imaginación Energética (Novela), un novela. En un mundo donde la realidad se controla con la imaginación, debes saber la ciencia detrás de cada fenómeno para manifestar magia, si no lo sabes, las cosas no suceden como deberían, por eso la sabiduría y el… Este capítulo tiene publicado el 28 de enero de 2026, Traducido por el grupo JedrekImagic. Imaginación Energética (Novela) tiene 36 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.