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Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 60 online gratis en español

🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
La noche había cubierto por completo el pueblo. Sin la luz del sol, hasta el aire parecía podrido. Li Wu caminaba tranquilamente por la calle. La humedad fría parecía convertirse en un par de manos apoyadas sobre sus hombros, haciendo que su cuerpo se volviera cada vez más pesado y que respirar resultara cada vez más difícil. Al llegar a la esquina de un cruce, una farola averiada parpadeó varias veces. Y debajo de ella apareció de repente una persona. Llevaba una camiseta blanca de manga corta y pantalones negros. El cabello, apenas por debajo de los hombros, estaba recogido detrás de la cabeza. La luz que caía desde arriba hundía sus facciones en sombras. Y aquel rostro... era exactamente igual al de Li Wu. Una persona idéntica a ella mantenía la cabeza baja mientras le sonreía de manera siniestra. Al segundo siguiente, se lanzó directamente contra Li Wu. Pero algo la tomó por sorpresa. Li Wu no huyó. Tampoco mostró el menor miedo. Espera... No. Esa reacción no estaba bien. Era como si... ya hubiera sabido que aparecería allí. Para cuando la falsa «Li Wu» se dio cuenta, la verdadera Li Wu ya corría hacia ella. Sin vacilar, le lanzó un puñetazo directo al rostro. Las dos empezaron a pelear de inmediato. Aunque Li Wu no era especialista en combate cuerpo a cuerpo, ninguno de sus movimientos quedó en desventaja. No tardó en derribar a la falsa «Li Wu» contra el suelo. La impostora gritó hacia arriba: «¡¿Qué estás esperando?! ¡Acaba con ella!» Una sombra negra saltó repentinamente desde atrás. Li Wu invocó la maleta al instante y la lanzó contra ella. La falsa «Su Qian» salió despedida por el golpe. Todo su cuerpo se deformó como si fuera una masa de barro y soltó una maldición. Aprovechando ese instante, Li Wu bajó la mirada hacia la persona que tenía el mismo rostro que ella. Sacó el bisturí sin la menor vacilación. Lo hundió en su abdomen. Y, con una velocidad increíble, le abrió el vientre. No había sangre. Tampoco órganos. Dentro del abdomen solo había escondida una masa de carne con un rostro humano. Li Wu la miró. «Huésped, ¿qué tal te quedó mi cara?» Los rasgos de aquella masa eran exactamente iguales a los de la fotografía de identificación que había visto aquella tarde en la habitación. Era Lin Meimei. «¡Muérete!» Humillada y furiosa, Lin Meimei empezó a secretar un extraño líquido verde y trató de escupírselo al rostro. Pero Li Wu lo esquivó de inmediato. Sacó una jeringa. Se apartó del cuerpo falso de Lin Meimei y, cuando la falsa «Su Qian» volvió a abalanzarse sobre ella, Li Wu le sujetó el rostro con una mano. Clavó la jeringa directamente en su abdomen. En apenas un instante, la falsa «Su Qian» empezó a convulsionar por falta de oxígeno. Un segundo después cayó al suelo. Había perdido por completo los signos vitales. Lin Meimei se quedó mirando, atónita. «¡¿Qué hiciste?!» Li Wu respondió con calma: «Quería matarme, así que la maté yo primero. Es lo más normal del mundo.» «Además, ya no me sirve.» «Con dejarte viva a ti es suficiente.» Lin Meimei entendió perfectamente la amenaza implícita en sus palabras. Li Wu acababa de demostrarle que tenía la capacidad de matarlas. De inmediato, Lin Meimei quedó en desventaja. Apretó los dientes. «¿Qué quieres?» «Hacerte unas preguntas.» Lin Meimei soltó una risa fría. «No voy a decirte nada.» Aunque muriera, jamás traicionaría a todo el pueblo. Li Wu sonrió. «No importa.» «Soy médica. Ya encontraré la forma de curarte esa mudez.» Al segundo siguiente, agarró el verdadero cuerpo de Lin Meimei y lo arrancó del cuerpo falso que había moldeado. Después tomó el bisturí y, en la parte superior de aquella masa de carne, talló rápidamente una especie de «asa». La levantó por ahí. Li Wu comentó: «Poder remodelar este cuerpo como quieras sí que resulta práctico.» Lin Meimei estuvo a punto de volverse loca de rabia. ¡Podían matarla, pero no humillarla! ¿¡Qué significaba eso de cortarle un asa!? Ya de por sí odiaba que su verdadera forma, tan horrible, hubiera quedado expuesta. Y ahora, encima, estaba completamente a merced de otra persona. La humillación era insoportable. Aquel cuerpo monstruoso solo tenía sentido para ella si podía proporcionarle belleza y servir para intimidar a otros. De lo contrario, se convertía en la espina más dolorosa de su corazón, clavándose una y otra vez en aquella autoestima frágil hasta el extremo. «¿Adónde me llevas?» «A tu casa.» La expresión de Lin Meimei cambió de inmediato. «Tú... ¿qué le hiciste a mi mamá?» «Tranquila. Está perfectamente.» Li Wu cargó con el verdadero cuerpo de Lin Meimei durante todo el camino hasta el sótano de su casa. Cuando madre e hija se reencontraron, la madre rompió a llorar de preocupación. Lin Meimei, en cambio, apartó la mirada. Jamás habría imaginado que Li Wu se hubiera quedado atrás deliberadamente precisamente para atraparla. Y mucho menos que realmente poseyera una manera de matarlas. Li Wu encerró a Lin Meimei en la celda frente a la de su madre. Lin Meimei apretó los dientes. «Qué despreciable eres.» Li Wu le lanzó una mirada indiferente. «¿Yo?» «Al menos yo no uso la vida de otras personas como 【Alimento】 para ocultar mi propia fealdad.» La expresión de Lin Meimei se volvió horrible al instante. Que le señalaran directamente aquello que más intentaba ocultar era una sensación insoportable. Apretó los dientes y clavó los ojos en Li Wu. «Hagas lo que hagas, no voy a decir una sola palabra.» Li Wu no respondió. Simplemente sacó la jeringa y apoyó la aguja contra su carne. Con que entrara apenas un poco... Lin Meimei moriría al instante. Ella cerró los ojos. Pero desde la celda contigua llegó de repente la voz suplicante de su madre. «¡No!» La mujer agarró los barrotes con sus manos resecas y gritó desesperadamente: «No la mates...» «Por favor, no mates a mi hija.» «¡Te diré lo que quieras saber!» «¡Déjame hablar a mí!» Al ver aquello, Lin Meimei rugió: «¡No digas nada! ¡No te metas!» Su madre se mordió el labio inferior. Las lágrimas empezaron a escapársele sin control. Hasta su voz perdió parte de la firmeza que había tenido antes. «Meimei... fue mamá quien no supo protegerte.» «Todo esto es culpa mía.» «Yo fui quien te dejó seguir por un camino equivocado una y otra vez.» «Yo fui quien permitió que terminaras convertida en algo que ya no es ni humano ni fantasma.» «Pero no puedo quedarme mirando cómo mueres.» «Matar sin descanso.» «Someterte a cirugías estéticas una y otra vez...» «Aunque durante un tiempo pudiste salir de este lugar, al final sigues atrapada en este pueblo.» «¿Cuándo va a terminar una vida así?» «¡Ya basta!» Lin Meimei interrumpió a su madre. Tenía los ojos enrojecidos. «¡¿Qué sabes tú?!» «¡¿Qué sabes?!» «Siempre dices que todo es culpa tuya.» «Dices que intentas compensarme.» «¡Pero lo único que haces es culparme una y otra vez!» «Tú naciste con una cara normal.» «Aunque no seas hermosa, nadie te mira con asco.» «Tú sí puedes salir de este pueblo.» «¿Pero yo qué?» «Desde el día en que nací fui un monstruo.» «Igual que todos los demás de este pueblo.» «Nací con una cara horrible.» «Tan horrible que, en cuanto salgo de este pueblo, me convierto en un monstruo. » «En una aberración a ojos de los demás.» «Les agradezco que me hayan dado la vida.» «Pero al mismo tiempo los odio.» «Los odio porque... ¿por qué tengo que ser yo la que viva eternamente en el infierno por culpa de ustedes?» «¿Solo por esta cara?» Lin Meimei apretó los dientes. «Sí...» «¡¡Solo por esta cara!!»
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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 60

Estás leyendo el capítulo 60 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 12 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.