Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 59 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
Capítulo 59: 【Pueblo de las Bellezas】 Por esa cara que pones, esa cosa debe estar por llegar
Aunque aquellas masas de 【Alimento】 ya habían perdido sus recuerdos y su conciencia, en lo más profundo de sus almas todavía permanecía el instinto de buscar la libertad y el descanso.
Por eso, cuando Li Wu se acercó, todas aceptaron voluntariamente la inyección.
En el instante en que todos los que había allí perdieron sus signos vitales, Li Wu creyó escuchar dentro de su cabeza unas voces dándole las gracias.
Cuando terminó, sacó una paleta del bolsillo.
Le quitó el envoltorio y la dejó en el centro de la habitación.
Wen Lianyi había presenciado toda la escena y sentía algo difícil de describir.
Se acercó lentamente a Li Wu, intentando romper aquella atmósfera triste.
«¿Y eso para qué? ¿Te quedan más? Dame una.»
Li Wu obedeció y le entregó otra.
Wen Lianyi empezó a quitarle el envoltorio y suspiró.
«¿Tanto me odias? Ni siquiera me la desenvolviste.»
Aunque, considerando lo increíble que había estado lo que Li Wu acababa de hacer...
esta señorita podía hacer el enorme sacrificio de desenvolverla ella misma~
Justo cuando estaba a punto de metérsela en la boca, Li Wu habló.
«Porque esas son para los muertos.»
La paleta ya había entrado en su boca.
El sabor dulce se extendió por su lengua.
Wen Lianyi miró a Li Wu con incredulidad.
Su expresión cambió de una forma extraordinaria.
Durante varios segundos no consiguió decir una sola palabra.
Ahora no sabía si escupir la paleta...
o seguir comiéndosela.
«¡¿Y no podías decirlo antes?!»
Claro.
Como no eras tú la que iba a comérsela.
Li Wu arqueó una ceja.
«Te la comiste y sigues viva, ¿no?»
Era evidente que lo había hecho a propósito.
Wen Lianyi estaba furiosa.
En realidad, no lograba comprender por qué Li Wu había decidido practicarles la eutanasia a aquellas personas.
Incluso por lo que ya sabía de ella, aquella decisión le parecía absurda.
No parecía algo que Li Wu haría.
Desde pequeña, Wen Lianyi había aprendido una cosa:
las vidas humanas también tenían distintos valores.
El destino de los perdedores era quedar a merced de los vencedores.
Si el vencedor quería que vivieras, vivías.
Si quería que murieras, ni siquiera tenías derecho a suplicar.
Por eso Wen Lianyi nunca se había tomado demasiado en serio las vidas ajenas.
Su Qian, por ejemplo...
si no había podido ganarle, entonces podía morir por ella.
Para Wen Lianyi aquello era completamente natural.
Ella había sido la vencedora de aquel juego entre personas.
Su Qian, la perdedora.
Y aquellas personas que hacía tiempo se habían convertido en 【Alimento】 eran todavía más claramente unas perdedoras.
La vida de un perdedor carecía de valor.
Aunque le hubieran dicho de antemano que hacer aquello podía producir un Artefacto Fantasma, Wen Lianyi ni siquiera se habría molestado en mirarlas una segunda vez.
Mucho menos habría recordado sus nombres.
Al pensar en eso, volvió la mirada hacia Li Wu.
«Eres mucho más interesante de lo que imaginaba.»
«Hasta me estás empezando a gustar.»
Li Wu guardó silencio unos instantes antes de responder:
«Ya tengo pareja. Lo siento.»
Wen Lianyi se quedó atónita.
«¿Qué?»
Li Wu sacó un billete y lo sostuvo frente a ella con expresión seria.
«El dinero y yo estamos locamente enamorados.»
«Aunque quisieras ser la otra, no conseguirías separarnos.»
Luego añadió con especial énfasis:
«Lo nuestro es amor verdadero.»
«Y si esa paleta te hizo malinterpretar algo, devuélvemela.»
Decía semejantes tonterías con una expresión tan seria y convencida que el rostro de Wen Lianyi, ya de por sí muy expresivo, se volvió todavía más difícil de describir.
Al final no pudo contenerse.
«¡¿Quién quiere tu paleta?! ¡Si es para muertos, ya no la quiero!»
Wen Lianyi arrojó la paleta que acababa de pedir, dio media vuelta y se marchó hecha una furia.
Pero justo al alejarse...
una sonrisa astuta apareció en la comisura de sus labios.
Li Wu miró la paleta abandonada.
No mostró ninguna expresión.
Sus paletas realmente eran para los muertos.
Un médico no podía salvar a todos sus pacientes.
Li Wu había presenciado innumerables muertes.
También había visto muchas veces cómo las familias se derrumbaban ante ellas.
Era una sensación dolorosa y amarga.
Con el tiempo, cada vez que presenciaba una muerte, dejaba una paleta al lado del paciente fallecido.
Porque, en sus recuerdos...
el azúcar era dulce.
Lo dulce podía aliviar la amargura.
Y también el dolor.
Era el único consuelo que podía ofrecerles a los muertos.
Y la mayor muestra de respeto que podía brindarles ante la muerte.
De repente, la voz de Wen Lianyi llegó desde el piso de arriba.
«¡Oye, Li Wu! ¿Me escuchas?»
Había una sonrisa en su voz.
Una de esas sonrisas que dejaban claro que estaba tramando algo.
Li Wu dirigió la mirada hacia las escaleras.
A Wen Lianyi no le importó si respondía o no.
Continuó hablando.
«La verdad, me la pasé bastante bien contigo esta vez.»
«Pero ya es hora de despedirnos.»
«Ya cayó la noche. En realidad, no debiste perder tanto tiempo con esas personas.»
«Aunque, como al final me ayudaste a conseguir un 【Artefacto Fantasma】 capaz de librarme de la 【Maldición】, te lo voy a perdonar.»
«Puede que ya sea demasiado tarde, pero como agradecimiento por la paleta te daré otro dato.»
«Ten cuidado cuando cae la noche.»
«Y desconfía de cada persona que te encuentres.»
«Me quedaré con el Artefacto Fantasma.»
«Adiós...»
«Ah, no.»
«Hasta nunca.»
¡Pam!
Una puerta se cerró arriba.
Después no volvió a oírse ningún movimiento.
Wen Lianyi había huido.
Li Wu revisó inmediatamente su Artefacto Fantasma de almacenamiento.
Como esperaba...
【Lágrima de la Olvidada】 ya no estaba allí.
Mientras Li Wu practicaba la eutanasia a las masas de 【Alimento】, Wen Lianyi había utilizado 【Reloj de la Cuenta Regresiva】 sobre 【Lágrima de la Olvidada】.
Sin que nadie lo notara, había hecho que regresara al estado en que se encontraba justo cuando apareció sobre el rostro de Fang Xiaoxiao.
Y entonces la había robado.
Pedirle una paleta solo había sido una distracción.
Hasta arrojarla antes de escapar había sido una excusa que Wen Lianyi improvisó sobre la marcha.
Detrás de Li Wu, la anciana que debería seguir inconsciente dentro de la jaula se levantó de repente.
Parecía haberse despertado hacía poco.
Y nada más abrir los ojos se encontró con aquella escena tan ridícula.
No dudó en burlarse.
«Parece que tu compañera te dejó tirada.»
«Ella sí que es lista. Seguro vino bien preparada antes de entrar al pueblo.»
«Lástima por ti...»
«Muy pronto acabarás igual que esas masas de 【Alimento】.»
«Atrapada aquí para siempre.»
Sin embargo, Li Wu no se enfadó.
Estaba sorprendentemente tranquila.
Se volvió hacia la anciana.
«¿Ya despertaste? Parece que te recuperaste bastante bien.»
La observó durante un momento.
«Tú... eres familiar de mi paciente, ¿verdad?»
Su identidad había quedado al descubierto.
Pero la madre de Lin Meimei se limitó a aferrarse a los barrotes con ambas manos.
No mostró el menor rastro de pánico.
«Parece que saben mucho más de lo que imaginaba.»
«¿Ya estás preparada para morir?»
Li Wu parpadeó.
«¿Morir?»
«¿Yo?»
Después soltó una pequeña risa desdeñosa.
«Quizá deberías echar un vistazo a tu alrededor.»
«Me parece que... las cosas no salieron como esperabas.»
Solo entonces la madre de Lin reparó en lo que había ocurrido a su alrededor.
Todas las masas de 【Alimento】...
habían perdido sus signos vitales.
«¿Cómo es posible?»
El terror invadió su rostro de inmediato.
Cayó de rodillas y agarró una de las masas de carne.
«No...»
«No puede ser...»
«¡Mi 【Alimento】!»
«¡Mi 【Alimento】!»
«¿¡Qué hiciste!?»
Su grito estaba tan cargado de odio que parecía querer despedazar a Li Wu con sus propias manos.
Li Wu, en cambio, sacó tranquilamente su bisturí.
Arrastró una silla hasta quedar frente a la jaula y se sentó.
«Señora, no me quedé aquí porque me engañaran.»
«Me quedé porque... ahora que todos se fueron, hay ciertas cosas que son mucho más fáciles de hacer.»
La expresión de la madre de Lin cambió de golpe.
El poco color que aún conservaba desapareció de su rostro.
Se puso completamente pálida.
Giró la cabeza hacia las escaleras.
Li Wu observó su reacción.
«Por esa cara que pones...»
«esa cosa debe estar a punto de llegar, ¿no?»

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 59
Estás leyendo el capítulo 59 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 12 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.