Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 61 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
«Tenía seis años cuando leí mi primera revista y decidí que quería ser editora.»
«Pasé catorce años estudiando, leyendo, aprendiendo todo lo que pude...»
«Y al final bastó una sola frase para destruir mi sueño: “Tu imagen no es adecuada para nuestra empresa”.»
«A los quince años me enamoré de un chico.»
«Pasé tres años enteros a su lado. Gasté toda mi energía, probé de todo y gasté todo el dinero que tenía intentando conquistarlo.»
«¿Y qué recibí al final?»
«Una burla.»
«Me dijo que... si tan solo fuera un poco más bonita.»
«Y a mis espaldas les decía a sus amigos: “¿Quién querría estar con una mujer tan fea que parece un monstruo?”.»
«Una amiga que yo creía cercana me confesó que cada segundo que pasaba conmigo le daba asco.»
«Solo me tenía a su lado porque conmigo de comparación ella se veía más bonita.»
«En la escuela me desvivía por complacer a los profesores.»
«Cuando empecé a trabajar, hice todo lo posible por agradar a mis superiores.»
«Adulaba a cualquiera que estuviera por encima de mí, con tal de conseguir aunque fuera un poco de espacio para respirar.»
«¡Y aun así, todo ese esfuerzo servía de menos que tener una cara bonita!»
«¿Crees que hacía todo eso porque quería subir de puesto?»
«¿Porque quería tener más que los demás?»
«¡No!»
«¡Yo solo quería tener las mismas cosas que cualquier persona normal!»
«Mis sueños.»
«Mi trabajo.»
«El amor.»
«Todo lo que para los demás era normal...»
«para mí era un lujo.»
«Algo que nunca podía alcanzar.»
«¡Pasé veinte años intentando escapar de este pueblo y al final terminé condenada a quedarme aquí para siempre, igual que ustedes!»
«¡¡Todo por esta cara!!»
Lin Meimei clavó la mirada en su madre.
«¿Crees que me duele que prepares 【Alimento】 para mí?»
«¿Que me duele verte cada vez más delgada?»
«No.»
«Nunca.»
«Ser fea es vivir en el infierno.»
«Y quienes me condenaron a esta fealdad y a todo este sufrimiento...»
«fueron tú y tu esposo, por una unión que jamás debió ocurrir.»
Toda la rabia y el dolor que Lin Meimei había reprimido durante años brotaron de una sola vez.
Cada palabra era una espina que llevaba demasiado tiempo clavada en el corazón.
Al final, de sus labios solo salió una sonrisa seca y amarga.
Quería llorar.
Pero aquel cuerpo que había recibido el 【Bautismo】 ya ni siquiera tenía derecho a hacerlo.
No podía derramar lágrimas para desahogar todas las injusticias que había sufrido.
Y cada vez que recordaba que ya no podía llorar, también recordaba que hacía mucho había perdido el camino de regreso.
«Acepté el 【Bautismo】.»
«Aunque no fuera una salvación.»
«Aunque fuera una maldición...»
«Una maldición que me obliga a usar una y otra y otra y otra vez la vida de otras personas, a pisar su sangre y sus huesos para seguir reparando este cuerpo...»
«aun así, tengo que aceptarla.»
«Mamá.»
«Si, como tú dices, el camino que elegí no es más que un error tras otro...»
«entonces voy a seguir por él.»
«Voy a seguir caminando.»
«Sin darme la vuelta.»
«Hasta el día en que muera.»
«Hasta que de verdad ya no pueda seguir avanzando.»
«La belleza me dio muchas cosas.»
«Me dio todo aquello que las personas normales podían tener.»
«Sí.»
«Soy un monstruo.»
«Soy vanidosa y cruel.»
«Todo lo que ves en este cuerpo es falso.»
«¿Y qué importa?»
«Por lo menos no voy a repetir la vida de ustedes.»
«No pasaré toda mi vida atrapada en este pueblo para luego tener hijos y condenarlos a convertirse también en monstruos.»
«Con eso me basta.»
«Si pude evitarlo...»
«entonces este fue el camino correcto para mí.»
Lin Meimei no creía estar equivocada.
Porque aquel camino había sido su única salvación.
Nadie lo entendería.
Nadie podría comprenderlo.
Ni siquiera su propia madre.
El dolor.
La discriminación que traía consigo la fealdad.
Antes, Lin Meimei no había sido un monstruo.
Pero las personas la habían tratado como si lo fuera.
Ahora se había convertido en un monstruo de verdad...
y, sin embargo, esas mismas personas la elevaban por encima de los demás gracias a una belleza falsa.
Hacía mucho que había dejado de importarle quién era realmente.
Mientras pudiera obtener todo aquello que deseaba...
estaba dispuesta a sacrificarlo todo.
Miró a Li Wu.
«No me sorprende que hayas descubierto todo esto.»
«Pero en este pueblo hay demasiadas personas como yo.»
«Personas que piensan igual que yo.»
«Así que no voy a decirte nada.»
Hizo una pausa.
«Este camino...»
«aunque esté mal, sigue siendo el correcto.»
Y acto seguido se lanzó directamente contra la aguja que Li Wu sostenía frente a ella.
«¡Meimei!»
El grito de su madre fue desgarrador.
Los restos del medicamento tenían en el Mundo de la Niebla una eficacia muy superior a la que habrían tenido en el mundo normal.
Cuando Lin Meimei sintió que su vida estaba a punto de terminar, mantuvo los ojos puestos en su madre.
Poco a poco, su mirada comenzó a apagarse.
«Perdón...»
«No debí enojarme contigo.»
«Pero no puedes contárselo a nadie.»
«Nunca.»
Lin Meimei cerró los ojos.
Li Wu dejó escapar un suspiro.
Como siempre, desenvolvió una paleta y la dejó en silencio frente a ella.
Al principio sí había pensado utilizar la vida de Lin Meimei para presionar a su madre.
Lo que no había previsto era que Lin Meimei tomaría aquella decisión por su cuenta.
Li Wu abrió su celda.
Después abrió también la de su madre.
La mujer parecía haber perdido el alma.
Prácticamente se arrastró hasta el cuerpo de su hija y lo abrazó, reuniendo hasta la última pizca de fuerza que quedaba en aquel cuerpo reseco.
A veces, el dolor no se manifiesta con gritos.
A veces, simplemente te deja sin sentir nada.
La madre de Lin tampoco conseguía emitir sonido alguno.
Solo podía dejar caer las lágrimas, una tras otra.
Tras una respiración entrecortada, de su garganta escapó una voz baja y ronca, como si hubiera conseguido abrirse paso por una grieta en medio de la desesperación.
«¿Cómo podría no entenderlo?»
Li Wu se quedó observándola durante unos instantes.
Después se dio vuelta y se encaminó hacia las escaleras.
Pero antes de marcharse se detuvo.
Volvió la mirada hacia la madre de Lin.
La mujer respiró profundamente.
«Ven.»
Li Wu no bajó la guardia.
Apretó el bisturí y se acercó lentamente.
La madre de Lin miró el arma que llevaba en la mano.
Parecía haber perdido ya toda esperanza.
«Meimei ya se fue.»
«Ya no tengo ninguna razón para hacerte daño.»
«Tampoco voy a culparte.»
«Porque en este pueblo hay demasiadas personas como Meimei.»
«Aunque no hubiera muerto por tu aguja, tarde o temprano todo esto se habría vuelto contra ella.»
«Y cuando llegara ese momento... habría sufrido mucho más que ahora.»
«Hemos visto demasiados casos así en este pueblo.»
«Esa belleza falsa... simplemente no puede durar para siempre.»
Levantó la cabeza y miró a Li Wu.
«Voy a respetar aquello que mi hija quiso proteger incluso a costa de su vida.»
«Aunque yo no esté de acuerdo con ella.»
«Pero tampoco quiero que lo ocurrido hoy siga repitiéndose una y otra vez en este pueblo.»
«Este ciclo de sufrimiento...»
«nos hace sufrir a todos.»
Bajó la cabeza.
Después empezó a relatarlo todo con una calma casi vacía.
«Hace mucho tiempo, una enfermedad se extendió por este pueblo.»
«Todos quedaron atrapados aquí.»
«El aislamiento se prolongó durante tanto tiempo que los habitantes originales, casi sin darse cuenta, empezaron a reproducirse dentro de un círculo cada vez más cerrado.»
«Supongo que ya entendiste a qué se refería Meimei cuando habló de una “unión equivocada”.»
La madre de Lin guardó silencio un instante.
«La mayoría de las parejas de este pueblo son parientes cercanos.»
«Y después tuvimos que pagar el precio.»
«Las deformidades de las generaciones siguientes fueron cada vez más graves.»
«Eso hizo que cada vez menos personas pudieran salir.»
«Y tampoco se permitía que salieran.»
«Así que las uniones entre parientes cercanos se hicieron todavía más frecuentes.»
«Y la situación siguió empeorando.»
«Personas afortunadas como yo somos muy pocas.»
«Nosotros sí podemos salir del pueblo...»
«pero los demás no quieren dejarnos ir.»
«Porque, para ellos, los pocos que nacemos así representamos una oportunidad de corregir el problema.»
«Y al mismo tiempo... también somos objeto de sus celos.»
«Este círculo vicioso lleva repitiéndose en el pueblo desde hace generaciones.»
«Nadie puede escapar de él.»
La madre de Lin hizo una pausa.
«Hasta que...»
«esa muchacha, He Rui, trajo el 【Bautismo】.»

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)
Capítulo 62
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 61
Estás leyendo el capítulo 61 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 12 de septiembre de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.