arrow_back

Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 28 online gratis en español

🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
Anna subió al cuarto piso. Li Wu y los demás la siguieron de cerca, preparados para cualquier cosa. En realidad, Li Wu solo podía hacer algunas deducciones básicas sobre el cuarto piso a partir de la información que había reunido hasta entonces. Si los 【Ojos】 simbolizaban vigilancia… entonces necesariamente debía existir algún lugar que recibiera toda aquella información. Y ese lugar era precisamente aquello a lo que Anna se negaba rotundamente a enfrentarse. Con toda probabilidad… estaría relacionado con quienes llevaban ocultos detrás de todo desde el principio y jamás habían aparecido personalmente. Los padres de Anna. Pero aunque tuvieran una idea aproximada de lo que podía haber allí… no podían bajar la guardia. Aquel era un mundo que se había apartado por completo de las leyes normales de la ciencia. Si a último momento aparecía alguna otra complicación absurda, Li Wu no pensaba regalar su vida cuando ya estaban tan cerca de terminar. Había aceptado subir al cuarto piso, en primer lugar, por su propia actitud hacia el Trabajo. O no hacerlo… o hacerlo hasta el final y hacerlo bien. Después de haber llegado tan lejos, no tenía sentido abandonarlo a medias. En segundo lugar… Anna era la verdadera parte contratante de aquel Trabajo. Y la satisfacción del cliente normalmente influía tanto en que las futuras colaboraciones se desarrollaran sin problemas… como en el salario. Quién sabía. ¿Y si había una comisión? Desde luego… no tenía absolutamente nada que ver con sentir lástima por una niña que había tenido unos padres monstruosos, una infancia de pesadilla y una vida empujada hasta la desesperación. Había demasiadas personas desgraciadas en el mundo. Especialmente después de trabajar en un hospital. Li Wu había visto una tragedia detrás de otra. ¿De dónde iba a sacar la capacidad para compadecerse de todas? Con tenerse lástima a sí misma ya tenía suficiente. «Voy a abrir la puerta». Anna respiró profundamente. Finalmente introdujo la llave. Giró la cerradura. La escena que apareció delante de ellos era completamente distinta de lo que habían imaginado. La habitación no tenía las luces encendidas. Sin embargo, innumerables «cuadrículas» distribuidas por todas partes emitían suficiente luz para iluminarla. Cada cuadrícula mostraba una «habitación». Dentro de ellas aparecían chicas de distintas edades. Desde niñas pequeñas… hasta mujeres adultas… e incluso ancianas. Sobre las imágenes flotaban incontables comentarios. 【Su ropa es aburrida. Debería llevar una prenda semitransparente y mojarla para que se pegue al cuerpo y deje entrever lo que lleva debajo. Eso despertaría mucho más interés.】 La chica de aquella cuadrícula parecía completamente perdida. Negaba con la cabeza y se aferraba con fuerza a su peluche de conejo. Intentaba resistirse. Pero las «voces» procedentes del exterior la hacían dudar. Y también le daban miedo. Al final… solo podía obedecer entre lágrimas. — 【Es como un ángel. Tan pura y hermosa que dan ganas de sostenerla entre las manos. Quiero que esa belleza continúe. Quiero que tenga un hijo mío. Estoy dispuesto a pagar 100 000 yuanes.】 La chica dentro de la cuadrícula negó repetidamente con la cabeza. Pero alguien atrapado dentro de aquella habitación no tenía derecho a negarse. Un desconocido entró de pronto en el espacio del que ella no podía escapar. Lo que ocurrió quedó expuesto ante las miradas del exterior. — 【Es preciosa cuando está destrozada. ¿Puedo quedarme con uno de sus ojos? El dinero no es problema… Creo que a todos los que están mirando les encantará.】 La muchacha gritó desesperadamente. «¡No!» «¡No pueden!» «¡No pueden!» «Papá… mamá…» «Voy a morir». «Por favor…» «por favor, no acepten». Intentó desesperadamente salir de aquella cuadrícula. Pero aquel pequeño borde parecía haber encerrado todas sus posibilidades de escapar. Desde la primera vez que la llevaron allí… había quedado prisionera para siempre. El intruso sostenía una cuchara cuyo extremo había sido afilado hasta convertirse en una punta peligrosa. Se acercó paso a paso. La muchacha intentó alejarse. Presionó los dedos contra la pared con tanta fuerza que las uñas comenzaron a sangrar. Pero su resistencia no despertó compasión alguna. Al contrario. Solo hizo que su agresor actuara con mayor brutalidad. Al final… ni siquiera la sangre consiguió escapar de aquella estrecha cuadrícula. Y entonces… todas las cuadrículas se tiñeron de rojo. La escena resultaba estremecedora. Como si el mundo entero acabara de derrumbarse. Incontables cuadrículas. Incontables habitaciones. Anna se agarró la cabeza. Comenzó a gritar. A forcejear. Su mente quedó completamente en blanco. Sus ojos se volvieron rojos. Aquello era su pasado. El pasado de todas ellas. Y también… algo que todavía seguía ocurriendo. Las cuadrículas. Las habitaciones. Todo. Los recuerdos que Anna había decidido olvidar fueron arrancados a la fuerza desde lo más profundo. El miedo hizo que todo su cuerpo temblara. Hasta la sangre pareció enfriársele. ¡Corre…! ¡Corre…! ¡Corre! Las cuadrículas parpadearon con colores extraños. El mundo pareció darse vuelta. «¡AAAAAH!» Anna soltó un grito agudo. Se dio la vuelta para escapar. Pero Li Wu apareció frente a ella. Anna apretó los dientes. «¡¿Por qué me detienes?!» «¡¿Tú tampoco vas a dejarme escapar?!» Li Wu permaneció frente a ella. «No te estoy deteniendo». «Solo estoy aquí». «Puedes apartarme cuando quieras». «Igual que puedes abrir las puertas de esas habitaciones». «Es así de sencillo». «Después… puedes escapar». Anna intentó avanzar. Extendió una mano. Pero cuando estaba a una fracción minúscula de tocar a Li Wu… aquella distancia pareció transformarse en un abismo imposible de cruzar. No podía tocarla. Exactamente igual que aquellas cuadrículas. Abrir una puerta. Dar un paso. Salir. Algo que debería haber sido tan sencillo… pero que ella no podía hacer. ¿Por qué? ¿Por qué? ¡¿Por qué?! Anna cayó de rodillas. Su cuerpo empezó a sufrir cambios violentos. A cada instante parecía convertirse en alguien distinto. Durante un momento… innumerables figuras parecieron superponerse sobre ella. Rostros diferentes. Cuerpos diferentes. Edades diferentes. Estados diferentes. Todas las chicas atrapadas dentro de aquellas habitaciones. «¡No retrocedas…!» «¡Avanza!» La voz de Nie Wei llegó desde atrás. «¡Si no puedes salir… entonces rompe todo lo que te encierra!» ¡Crac! Algo se hizo pedazos. Anna levantó bruscamente la cabeza. Nie Wei tenía el rostro helado. Acababa de descargar un puñetazo contra una de las cuadrículas. En cuanto se rompió, los fragmentos le abrieron varias heridas en el brazo. En sus ojos había ferocidad. Había odio. Pero, por encima de todo… había una determinación absoluta que parecía surgir directamente de su alma. La cuadrícula comenzó a reconstruirse. El brazo de Nie Wei seguía sangrando. El daño no se detenía. Incluso rebelarse dolía. ¿Y qué? «¡Jamás voy a retroceder!» «¡Si no puedo romperla con un golpe, serán dos!» «¡Si dos no bastan, serán tres!» «¡Una y otra vez!» «¡Hasta que ya no pueda levantar el puño!» Volvió a golpear. Una vez. Otra. Cada vez que la cuadrícula se rompía… volvía a reconstruirse. Y cada vez aparecían nuevas heridas sobre el brazo de Nie Wei. Pero ella seguía gritándose a sí misma: «¡Adelante!» «¡Adelante!» «¡Adelante!» «¡A la mierda las cuadrículas!» «¡A la mierda esta vida!» «¡A la mierda tener que ceder!» «¡Jamás voy a ceder!» Nie Wei destrozó todas las cuadrículas que tenía alrededor. La mente de Anna volvió a quedarse en blanco. No podía salir. ¿Verdad? Ni siquiera tenía el valor de tocar aquella puerta. Y aunque consiguiera salir… ¿qué cambiaría? Aunque rompiera las cuadrículas… ¿qué cambiaría? De todos modos, siempre volverían a reconstruirse. Llevaba demasiado tiempo hundida en el lodo. Nadie iba a extender una mano para sacarla. Entonces… Nie Wei arrancó violentamente una de las cuadrículas de su sitio. Ya estaba gravemente herida. Mantuvo la cabeza baja. Avanzó tambaleándose hasta quedar frente a Anna. Su cabello le cubría el rostro. Entre los mechones, levantó un ojo y la miró. «¡Rómpela!» Sin importar cuál fuera el resultado… por fin había lanzado aquel golpe. Un golpe por Anna. Un golpe por ella misma. Y todavía más… un golpe por las incontables chicas atrapadas dentro de aquellas cuadrículas. Entonces Li Wu extendió una mano. Sujetó la muñeca de Anna. La guio hacia la cuadrícula que Nie Wei había colocado frente a ella. Anna solo necesitaba levantar un dedo. Solo tocarla. Li Wu dijo: «Rómpela». Anna cerró los ojos con fuerza. Gritó, como si estuviera luchando contra algo que llevaba dentro. Finalmente… su dedo tembló. Y en aquel instante… todo se detuvo. La habitación recuperó su estado original. Al fondo… había dos figuras sentadas. Sus rostros resultaban imposibles de distinguir. Un hombre. Una mujer. Ambos hablaron con Anna. «Anna… sé una buena niña». «Estamos aquí». «¿No dijiste que… mientras nosotros fuéramos felices, estarías dispuesta a hacer cualquier cosa?» «Te daremos muchísimo…» «muchísimo de aquello que tanto quieres». «Amor». «Buena niña…» «déjalo». «Haz caso». «Regresa a tu habitación». La mano de Anna se detuvo. Todo su cuerpo tembló desesperadamente. Las lágrimas salieron sin control. Era como si alguien le hubiera vaciado el alma. Miró hacia delante con los ojos perdidos. Murmuró: «Papá…» «mamá…»
Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)

Continúa leyendo

Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela)

Capítulo 29

Siguiente Capítulo ›

Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 28

Estás leyendo el capítulo 28 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 28 de junio de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.