Leer Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 27 online gratis en español
🏴 Grupo: Bariubal116✍️ Traducción: Bariubal116
«Decidan».
«Quienes vayan a quedarse, levanten la mano».
Las palabras de Li Wu resonaron con firmeza.
Nie Wei parecía haber estado esperando aquel momento.
Levantó la mano inmediatamente.
«Yo me quedo».
Qiu Tong tomó con preocupación la mano de He Cunyu.
Temía que su cuerpo no resistiera.
Ella misma prácticamente no poseía capacidad para combatir.
Aunque llevara consigo algunos medios para proteger su vida, tampoco podrían aportar demasiado en aquella situación.
Solo cuando He Cunyu le dio unas suaves palmadas en la espalda, Qiu Tong finalmente asintió.
He Cunyu dijo:
«Nosotros también nos quedamos».
Chen Xi tardó mucho en levantar la mano.
Después de luchar consigo mismo durante unos momentos, finalmente habló con poca seguridad.
«Yo no tengo ninguna habilidad especialmente útil».
«Haber conseguido sobrevivir hasta ahora ya es una suerte enorme».
«Ahora que por fin tengo la oportunidad de marcharme… no quiero seguir arriesgándome».
«Gracias por haberme cuidado estos últimos días».
Desde el principio había llegado allí para «buscar a alguien».
Como una persona completamente común, ya había conseguido sobrevivir con enorme dificultad hasta ese momento.
Sabía perfectamente que no tenía suficiente fuerza.
Marcharse cuanto antes era la mejor decisión.
Nadie intentó convencerlo.
Las decisiones personales nunca necesitaban la aprobación de los demás.
Una vez que todos eligieron…
aquella noche por fin disfrutaron de una verdadera 【Noche Segura】.
Nie Wei dijo:
«Por seguridad, quizá sea mejor que tampoco durmamos esta noche».
«Aguantamos hasta mañana y luego ya podremos descansar».
Pero todavía no había terminado de hablar cuando la respiración de Li Wu, a su lado, ya se había vuelto completamente regular.
Nie Wei:
«…»
Mientras la miraba en silencio…
Li Wu abrió de repente los ojos.
«El tiempo de descanso fuera del Trabajo es lo más valioso».
«Si ni siquiera puedes descansar, entonces trabajar pierde todo sentido».
«Además, si no conservas suficiente energía para enfrentarte al Trabajo en tu mejor estado, la eficiencia también disminuirá».
«La eficiencia es mucho más importante que desperdiciar el tiempo sin motivo».
«Duerme temprano».
Nie Wei:
«… Está bien».
La explicación tenía bastante sentido.
Así que no añadió nada más.
Pero apenas terminó de responder…
Li Wu volvió a quedarse dormida.
Nie Wei:
«…»
¿Terminaba de dar aquel discurso y luego se dormía sin más?
Qué capacidad tan increíble para dormir como un tronco.
Sin embargo…
Li Wu realmente era una persona peculiar.
Parecía poseer su propio sistema de lógica.
Y lo seguía estrictamente.
Aunque daba la impresión de ser tan avara que estaría dispuesta a inclinarse por dinero…
cuando realmente tenía que actuar, jamás dudaba.
Quizá eso fuera lo que ella llamaba eficiencia laboral.
Mientras escuchaba la respiración de Li Wu…
Nie Wei también empezó poco a poco a sentir sueño.
…
A medianoche.
En otra habitación.
Chen Xi sacó la fotografía familiar que llevaba consigo.
Su esposa y su hija sonreían con una felicidad extraordinaria.
Cada vez que estaba completamente agotado, mirar aquella fotografía siempre conseguía devolverle las fuerzas.
Pero desde aquel incidente…
ya no podía sonreír cuando la veía.
Las lágrimas cayeron una tras otra sobre el papel fotográfico.
Chen Xi las limpió con las yemas de los dedos.
Acarició suavemente los rostros de ambas.
«¿Dónde están…?»
«Lo que vi hoy…»
No terminó la frase.
Su voz se quebró todavía más.
La puerta se abrió.
Alguien llamó.
Chen Xi se apresuró a guardar la fotografía.
Pero, debido a los nervios, esta se le resbaló de las manos.
Como si el destino la estuviera guiando, se deslizó hasta la entrada.
Terminó justo frente a unos zapatos de punta redonda.
Una niña estaba allí de pie.
La niebla de aquella noche seguía siendo espesa.
Su largo cabello caía hasta la cintura.
En su rostro había desconcierto.
«¿Estás… llorando?»
«¿Anna?»
Anna se agachó y recogió la fotografía.
La observó durante bastante tiempo.
Finalmente preguntó:
«¿Ellas son tu familia?»
Chen Xi se acercó de inmediato y recuperó la foto.
Después de comprobar que no se había dañado, asintió.
«Son las personas que más amo en este mundo».
Amor.
Aquella palabra hizo que Anna permaneciera en silencio durante mucho tiempo.
Se quedó allí quieta.
Parecía estar pensando.
Finalmente preguntó:
«¿Murieron?»
Aquellas palabras cayeron como una bomba.
Chen Xi perdió el control al instante.
«¡No murieron!»
«Solo…»
«Solo…»
«Solo que todavía no las he encontrado».
Pero apenas terminó de hablar…
todo su cuerpo perdió fuerza.
Hasta su voz se volvió débil.
Porque él mismo sabía que aquellas palabras —«todavía no las he encontrado»— no eran más que un engaño dirigido hacia sí mismo.
¿Cómo podían dos personas perfectamente vivas desaparecer de la faz de la Tierra durante dos años enteros sin dejar ninguna noticia?
Pero…
¿cómo lo sabía Anna?
¿Podía ser que aquello que había visto durante el día fuera real?
De repente comprendió algo.
Miró a Anna con incredulidad.
«Tú…»
«¿las has visto?»
«¿Están aquí?»
Había sido durante el momento más desesperado de su vida…
cuando pidió el deseo de encontrarlas…
que la aplicación 【Contratación Directa del BOSS】 apareció en su teléfono.
La Plataforma le dijo que, mientras completara los Trabajos, podría hacer realidad cualquier deseo.
Por lo que Li Wu y los demás le habían contado, antes de empezar ellos habían tenido opciones entre las que escoger.
Chen Xi no.
Cuando abrió la aplicación…
solo había un único Trabajo disponible.
La habitación de Anna.
Nunca había entendido por qué.
Pero…
si lo que había visto aquel día era real…
entonces empezaba a comprenderlo.
Anna seguía mirando fijamente el rostro desesperado de Chen Xi.
Estaba completamente absorta.
Su silencio hizo que Chen Xi sintiera que podía poseerlo todo y perderlo todo en el mismo instante.
Como un pequeño soldado al que acabaran de arrancarle la armadura.
Su espalda se encorvó.
Cayó de rodillas.
Las lágrimas y los mocos le cubrieron el rostro.
«Yo…»
«te lo suplico».
«Dime si están aquí».
«Lo que vi hoy…»
«¿eran ellas?»
Lloraba tanto que apenas podía hablar.
Le suplicó una y otra vez.
Deseaba escuchar un sí.
Pero todavía más…
deseaba escuchar un no.
Si el precio era la vida de ellas…
prefería no volver a descubrir jamás dónde estaban.
Prefería no volver a verlas durante el resto de su vida.
Anna bajó la cabeza.
Su tono permaneció tranquilo.
«¿Las amas mucho?»
«Si de verdad las amas…»
«entonces ellas querrían que salieras de aquí lo antes posible».
Aquellas palabras atravesaron el corazón de Chen Xi como una flecha.
Su rostro perdió todo el color.
Las fuerzas lo abandonaron.
Su mente se quedó completamente vacía.
Sus labios temblaron.
«Yo…»
«lo entiendo».
«Gracias».
Finalmente ya no consiguió contener las lágrimas.
La siguiente frase pareció hundirse en su propia garganta.
«Lo entiendo…»
Como si hubiera perdido el alma, se levantó tambaleándose y caminó hacia fuera.
Estaba a punto de amanecer.
Anna se volvió para observar su espalda.
Después bajó la mirada hacia sus zapatos.
«¿Amor…?»
Amor.
Aquello que ella había perseguido toda la vida sin conseguirlo.
Aquello de lo que había dependido hasta lo más profundo de su existencia.
Por amor…
alguien incluso podía apostar su propia vida y llegar hasta allí.
Qué envidia.
Anna extendió una mano.
Sacó lentamente la llave que Li Wu le había entregado durante el día.
Sabía perfectamente qué se escondía detrás de aquella puerta.
La desesperación que jamás había tenido el valor de enfrentar.
Una desesperación suficiente para conducirla definitivamente hacia la muerte.
Siempre había pensado que, mientras no empujara aquella puerta…
podría seguir engañándose.
Podría decirse que no pasaba nada.
Que, al menos…
todavía conservaba una esperanza.
Pero ahora…
había empezado a vacilar.
Quería amor.
Quería…
amor de verdad.
…
Séptimo día.
A primera hora de la mañana, el ruido de unos frenos anunció que un automóvil acababa de detenerse frente a la villa.
Chen Xi, con la mirada perdida, subió al vehículo.
Frente a los demás…
Anna dio finalmente la respuesta que había estado considerando durante toda la noche.
«Permítanme hacerles una última petición irrazonable».
«Por favor…»
«enfrenten conmigo todo lo que hay detrás de la puerta del cuarto piso».

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Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) Capítulo 27
Estás leyendo el capítulo 27 de Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela), un novela. El primer día después de quedarse sin trabajo, una misteriosa aplicación aparece de la nada en el celular de Li Wu. Los trabajos que ofrece son fáciles y están demasiado bien pagados. A simple vista, una estafa de… Este capítulo tiene publicado el 26 de junio de 2026, Traducido por el grupo Bariubal116. Hola, jefe Espeluznante—estoy aquí para trabajar (Novela) tiene 195 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.