Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 5 online gratis en español
Tres días.
Setenta y dos horas totales que han transcurrido desde aquel acontecimiento tan loco e inesperado dentro de la vida de la joven Mariadna, que ha mantenido desordenados sus canales cerebrales.
Desorden que viene de pensamientos y preguntas espontáneas cada mañana tras los sucesos ocurridos en el conteo de esos tres días.
"Kulios" y "el dios del abismo", nombre y título que Mariadna se ha dedicado con furtivo desespero a investigar y aclarar las dudas de sus preguntas tras nueva información que obtiene de su extenuante investigación en los confines de la biblioteca de su pueblo. Sin embargo, para la mala fortuna de la joven costurera, la información que ha logrado obtener con el transcurso de estos tres días es.... Digamos, un tanto escasa.
Por no decir que lo es demasiado e incluso no útil para satisfacer su hambre de curiosidad.
—Ahhhgh...— Justo ahora, por esta refrescante noche del pueblo de las estrellas Mariadna, se derrumba contra uno de los tantos muebles de la biblioteca, rendida, frustrada y sobre todo con más dudas que respuestas como estos últimos tres días. Un libro decora al estilo de una maceta sobre su cabeza, sus ojos, cerrados contra ambos brazos que los tiene cruzados. Y un suspiro tan lento que incluso la luna le ha dado tristeza. —¿Por qué no existe nada? ¿Acaso es un misterio? ¡Ah! ¡Que molesto!—
Su queja, fuerte como el grito de un bardo, retumba; sin embargo, pese a estar en la biblioteca, se encuentra a altas horas de la noche, por lo cual ella es la única integrante en los interiores de la biblioteca del pueblo. Ofreciéndole ciertos privilegios. Esto, gracias a la dueña: una anciana de nombre "Fardia" que le dio las llaves solo por pena. Aunque, en sus adentros, cree que se trata por algún estudio. A fin de cuentas, Mariadna es una clienta habitual.
Muchos la consideran una rata de biblioteca. Incluso ella está orgullosa de ese título.
—No importa cuánto busque.... Simplemente, parece que no existe.— Susurra una vez más. Esta vez, más desanimada.
Su dedicada rutina por descubrir más de "Kulios" solo le ha consumido. Debido a lo que se dijo anteriormente, su información es escasa por no considerarla inexistente y, de hecho, en muchos libros solo se le menciona como algún personaje secundario dentro de la historia del propio mundo de los siete continentes y en general del mundo que conforma lo que es Falms, el nombre por el cual se le apoda al corazón, dicho, al planeta.
Su aparición es más clara dentro de la enorme enciclopedia mundial que se apoda: Atlas de Falms: Los siete continentes. Mismo libro que Mariadna, tiene sobre la cabeza.
En el atlas indica y relata principalmente los inicios del mundo, investigaciones, primeras civilizaciones y, en general, todo lo que conforma la historia del mundo en un solo lugar, con cientos y cientos de hojas de las que se han ido haciendo copias con los años tras su primera creación con el fin de esparcir conocimientos a la sociedad con derecho al estudio gratuito. Oh, al menos, así lo hace ver su creador.
Ophos Lutox, el hijo de las estrellas y el señor del reino más importante del mundo.
El reino de Estrellatum.
Kulios protagoniza principalmente durante la primera parte del Atlas: Parte I: Los repartos de territorios. Este primer volumen explica y relata las primeras batallas entre las civilizaciones primerizas que sentaban los cimientos de cada territorio y continente. Relatos de grandiosas y sangrientas batallas, desacuerdos y acuerdos de cada civilización que fue creciendo y cómo otras se extinguieron. Cómo los primeros idiomas nacieron, las primeras culturas, artes y todo aquello por apariciones de personajes importantes. He asi, como el antiguo y supremo viejo continente se separó por primera vez para, posteriormente, tras un segundo evento, ser separado en siete partes distintas.
Una historia larga. Con cantidades de personajes históricos reales. Entre esos personajes, el propio Kulios.
Oh, como se le apoda mejor en los escritos.
El dios del abismo.
Y aunque sus apariciones son breves y en realidad no cuentan ni explican más allá de lo que es Kulios. Lo típico, su forma de ser, gustos y todo ello. Dejan en claro que es un ser peligroso, avaricioso, egocéntrico, intimidante y, en resumen, un ser en el cual nunca confiar. Pero, al respecto de eso. Agregaban algo más, algo que lo volvía especial y único dentro del atlas como el mundo. Eso era y es su enigmático control por el "destino" y cómo, incluso a día de hoy, se desconoce su poder y lo que exactamente hace para que todo, siempre, salga a su favor. Sin importar qué.
Casi, como si el destino le aclamara. Del mismo modo que él fuese capaz de decidir cada camino del destino suyo y el de otros.
Oh, mejor dicho, más o menos igual que si él controlara el destino de todo un mundo entero. Pero eso es absurdo. Muchos piensan que es absurdo. De hecho, lo es. ¿Controlar el destino? Ni siquiera el gran padre protector Solitas es capaz de hacer algo como eso... No obstante... ¿Sí eso realmente fuera posible? Oh, fue gracias a esa pregunta que nació el concepto del Abismo.
Mismo concepto que se relata en un capítulo del atlas exclusivo para descubrir el "secreto" detrás de Kulios. Lastimosamente, la investigación no es clara. Solo ideas sueltas de su propio creador. Ideas como una influencia del universo o alguna arte desconocida antes de la llegada de la diosa de la luna y el dios del sol y su bendición con el maná y la magia a los humanos. O en simpleza, solo una creencia tonta y que Kulios solo era un bastardo con mucha suerte.
Ideas sin mucho sentido o fundamentos. Tratando de explicar algo que en sí no tiene explicación.
Fue por eso mismo que se le apodó "El dios del abismo" haciendo referencia a que su existencia es un "abismo" perdido, del cual. Jamás podrá descubrirse debido al sinfondo al que su existencia le converge.
¿Demasiada información de golpe? En realidad, no.
En todo lo que el atlas contiene, solo la primera parte es donde Kulios es relevante. Además de ser originario del continente abandonado. El continente de las tierras rojas. Hogar de los dragones. Una raza odiada por los demás continentes. La reputación de Kulios también es afectada por su lugar de origen.
Pero, fuera de ello, no existe más.
Y eso no es suficiente para alimentar las intrigas de Mariadna. —Ya es bastante tarde...— Se dice para sí misma. Observando el reflejo de las estrellas por los grandes ventanales de la biblioteca. Su cabeza, aun pensando. Aunque, un tanto más calmada. Sus párpados caen un poco; el sueño y el cansancio son notables. Estos tres días su horario de sueño también se ha visto afectado y con ello se ha encontrado más cansada de lo normal, retrasando varios encargos que ya tendría que haber entregado desde hace un par de horas.
Y todo por culpa de aquel sujeto.
Que, aunque "guapo", como Mariadna siempre lo recalca estos últimos tres días, no deja de ser un idiota con cara de borracho.
Incluso, aquella mano de oro sigue en su habitación y nada aún sucede. Los hilos y materiales que necesitaba siguen sin llegar, las oraciones que hizo al lago tampoco parecen haber servido de mucho y ahora su vida luce venirse en picada. Vaya lástima; en todo caso, Mariadna hubiese preferido una tonta historia de amor a primera vista que esto.
Oh, no.
Ella no es así. Siempre se dice.
Pero, uh, ¿qué quieren que hiciera con un hombre tan guapo como él? Éh, debería irse a medicar. Justo ahora, piensa que está actuando como una idiota. Pero es joven, ¿qué más da? Fantasear un poco no la castigará. Aunque sea pecado al padre protector... No tiene por qué enterarse, ¿a que sí?
—¡Basta!— De pronto se palmea las mejillas con fuerza.
Sí, está actuando como una idiota. Simplemente debe irse a la cama y a dormir. Mañana tiene muchos pendientes que atender en lugar de pensar en un tipo que solo miró una vez en su vida y que seguramente jamás verá de nuevo.
Pff⁓
Suspira.
Sin ganas, ejerce fuerza para colocarse de pie, con el libro sobre su pecho. He de comenzar su recorrido a la estantería por el pasillo donde depositar el atlas en su lugar...
Paso....
Paso....
Un tercer paso mas…
Y de pronto, ¡Clanck!
—¿¡Uh?!— Un fuerte estruendo se escucha. Mariadna ejerce un suave brinco por la sorpresa y el susto repentino, acelerando su corazón. En alerta, inspecciona en todas las direcciones que su cuello le permite observar, pero nada está ahí. Con un trago de saliva duda, sin embargo. Pronto actúa. No, no se acerca. En su contrario, toma el atlas y con todas sus fuerzas lo arroja en dirección de donde el ruido provino. —¡Toma eso, ladron!— Dijo. Aunque... Nada sucedió, nadie salió. Nada de nada, ni siquiera una rata. Se siente un poco decepcionada.
—Bleh...— He sin más, camina en dirección a recoger el Atlas... Oh, así era el plan. De no ser porque, apenas de haber dado el primer paso, justo frente a ella, en el ventanal de su izquierda, un enorme ojo la observa. Un ojo de reptil... De un dragón, o eso parece a primera vista. Agregando algo más, en la punta de la cabeza de aquella bestia, decora una persona, un hombre... El mismo hombre que ha desordenado la cabeza de Mariadna y quien ahora le saluda con la mano izquierda y una sonrisa de oreja a oreja.
—Así que... No era un sueño..— Murmura, mientras aquel sujeto, Kulios, baja del dragón. Pasando por el cristal sin siquiera tocarlo, como si se tratase de un fantasma. —Agradecido de verte de nuevo, su majestad.— Expreso, avanzando a paso lento, cada uno de forma elegante. Mariadna se mantiene en silencio. —¿Siempre estás así de hermosa?— Espeto de nuevo. En esta ocasión, cerca de Mariadna, estirando su mano y tocando, gentilmente su mandíbula.
—¿S-Siempre eres asi?— Pregunta ella y Kulios solo sonríe. —No, ¿te molesta?— Este tipo. Mariadna quiere matarlo. —N-No....¡D-Digo! ¡S-SI, me molesta! ¡Y mucho!— Kulios sonríe engreídamente ante esta reacción. Sus dedos exploran un poco más el contorno de la mandíbula de Mariadna hasta llegar a su mentón y de ahí, tocar gentilmente sus labios. —¿En serio? No lo parece en realidad, te quejas. Mas, no me apartas.—
El corazón de la pobre está a punto de estallar.
No tiene ni idea de qué hacer. —Y-Yo...— Sin embargo... Todo sucede de pronto.
Porque en un abrir y cerrar de ojos... Se encuentra en los hombros de Kulios, montada como una niña pequeña en la punta más alta de la iglesia de su pueblo. Muy cerca del gran campanario. —¿Honrada de la vista?— Pregunta el. Observando todo el pueblo de las estrellas vislumbrar por la tenue luz de la luna y las estrellas. Mientras Mariadna, bueno, intenta no morir de la vergüenza.
—¡B-Bajame maldito idiota!— Y tras un rato de largo forcejeo.... —Wah, cara de princesa pero actitud de cachorra.— Mariadna con los brazos cruzados, solo bufa, observando a Kulios de rodillas.
—¡Ah! Te lo mereces por irrespetuoso.
—Ya, supongo que si.— Mariadna suspira, y sin mayor sorpresa, también toma asiento por el suelo, observando fijamente a Kulios. —¿Porque tardaste?— Pregunto de repente; incluso tomó por sorpresa a Kulios. ¿Tardarse? Uh, él siempre suele tardarse para todo, incluso llegó tarde a la cena con su mayor enemigo, el dios del sol, cuando estos tendrían una charla para resolver sus "diferencias". Pero esta vez... La queja, si es que es una queja por parte de Mariadna, se siente... Distinta. Solo un poco.
Seguro por ese hilo que no deja de consumir cada parte de su cabeza.
—Estaba ocupado. ¿Qué más? Soy un hombre muy ocupado, ¿sabes?— Fue entonces que respondió. Mariadna no contestó de inmediato. —Si... Bueno, olvida lo que dije. ¿Qué haces aquí? Pensé que no te vería de nuevo.—
—Eh, qué mala. Yo tenia tantas ganas de verte-— Respondio, y Mariadna con los ojos en blanco, contestó de igual forma. —Eres bastante estúpido para ser un "dios", ¿lo sabes?— Su comentario, con sarcasmo camuflado, sacó una risa de Kulios, una genuina. Que ni él jamás había escuchado de sí mismo. —Siempre me lo dicen. Ya sabes, el destino no siempre esta a mi lado. No puedo dejar de ser un "estúpido", como tú dices.—
—supongo que tienes razón. Señor sabio.— Comento Mariadna sin muchas ganas. —Pero... En fin ¿en dónde está el grandulón? Aún no me acostumbro a esas cosas tuyas de estar en un lugar y de pronto estar en otro. ¿Cómo lo haces?— Sin embargo.. Mariadna se detiene por un momento. Recapitulando algo: "El destino no siempre está de mi lado", mencionó él. ¿El destino? Si, el atlas lo mencionaba... ¿Es buena idea preguntarle directamente al respecto? Mariadna no tiene ni idea.
Tampoco quiere arriesgarse. Quién sabe si sea un secreto tan profundo que contarlo amerite la muerte o algo similar.
Mejor prevenir que lamentar. Así que, con una última acción, agita su cabeza. Provocando que Kulios alce la ceja. —¿Paso algo?— Pregunto. Mariadna negó. —Nada, nada. Pero dime, ¿cómo haces eso de siempre estar en un lugar y luego en otro de la nada? Es... Curioso.— Kulios, demoro unos cuantos segundos en responder. Es consciente de la curiosidad de Mariadna. Él puede verlo, saberlo. Pese a ello, solo sigue el tema a Mariadna.
—Uh, un mago nunca cuenta sus secretos.
—¿Un mago? ¡Oh! ¿Es alguna clase de magia o algo así? Yo no sé mucho de magia en realidad...— He, es un poco tonta. —¿No sabes lo que es la ironia?— Pregunta Kulios, de forma tan genuina que es absurdo. Tal vez sea el sueño y el cansancio lo que hace un poco tonta a Mariadna. Oh, en todo caso, es su estado natural predeterminado. Sea como sea, es lindo. Piensa, Kulios. —¿Que dices...?— Yep, es el sueño.
—Nada, nada...— Kulios, en silencio, se coloca de pie; Mariadna, muy apenas es capaz de mantener los ojos abiertos, su cabeza parlotea de izquierda a derecha. —¿Q-Que haces...?— Pregunta, Kulios no responde. Sin decir nada, carga a Mariadna como una princesa. Esta vez, no se queja. Su sueño, que de pronto le vino como un balde de agua helada, la mantiene callada. Además... Ser cargada así le resulta reconfortante.
Pero para Kulios...—Lo lamento mucho, princesa dormilona, pero aún no es momento para dormir.— He sin rodeos... Kulios la deja caer desde el precipicio de la iglesia. Y Mariadna.... Bueno, pierde el sueño al instante. —¡HYAaaAHHAA!— Kulios desde la cima... Sonríe... —El universo se alineó; las horas espejo actúan. Y la mano de oro bendice tu deseo.— Fue que murmuró al aire suelto......
⁂
La caída duró apenas unos instantes.
Kulios hizo obra de "magia" de nuevo. En esta ocasión, fue distinto. No fue un simple "desaparecer y aparecer" en otro lugar de un momento a otro sin explicación. Esta vez, Mariadna flotó. Literalmente. Y no sobre el aire, si no. Flotar sobre el agua. Su ropa está mojada, su cabello también. ¿Dónde está? No recuerda nada. Su cabeza da vueltas. No lo entiende. ¿Quién es ella? Porque... ¿Por qué todo es blanco?
—¡W-wurgh!— Unas inmensas náuseas golpean su estómago.
El vómito sale de su esófago. No lo puede detener. Se siente muy mal. Todo esto es tan raro. Su cuerpo... Aunque flote en el agua, se siente sólido. Una superficie sólida, curiosa. —Mariadna de Lordtta— Retumbo de pronto en su cabeza. Mariadna no lo escuchó; su mareo es tanto que no tiene ni idea de cómo sigue consciente.
—Tus deseos me fueron escuchados. Lamento la molestia. Pero he de purificar tu cuerpo del abismo. De ello viene tu malestar.— Repite de nuevo esa voz. Una voz grave, distorsionada que Mariadna no comprende en absoluto. Su vista gira, solo un poco, para observar algo. Una mano de oro. Enorme, parlante. Con cinco dedos, que decoran de enormes bocas. Pero.... Apenas puede asimilarlo, cuando su vista, en segundos. Se nubló por completo.
Sin embargo....
Despertó de nuevo. Al instante, su cuerpo sufrió un espasmo; todas esas fuerzas regresaron. El malestar desapareció; su alrededor seguía siendo este mar intenso y blanco. Eh, aquella gran mano de oro, ya no está ahí. En su lugar, solo recorre una pequeña rana de oro que le observa fijamente. — ¿Te sientes mejor? — Pregunto de pronto la rana. Mariadna, confusa, se coloca de pie, tropezando un poco con los pies. Sin embargo, no cayendo al suelo de nuevo, logrando mantener su equilibrio.
—¿D-Donde estoy?— Se pregunta, en voz baja. Avanzando lentamente. Con cuidado, sus pies, desnudos por alguna razón, se mojan. —A-Ah...— Cada paso es lento; su visión se aclara con lentitud. — Tranquila, manten la calma. Todo esta bien — Habla de nuevo, aquella rana dorada. Mariadna, respira; confusa, alza su ceja. Observa a la rana dorada... —Qué feo.— Oh.
—......— Vaya, Mariadna es un poco despistada.
—_Me tomare la molestia de ignorar dicho comentario…._
—No, que de verdad. Qué feo.
...............
Y en menos de un segundo, todo lo que había alrededor de Mariadna desapareció. Despertando, confusa y desorientada. Sintiendo su cabeza y cuerpo por encima de algo. —¿Bonito sueño?— Pregunto alguien, quien es Kulios, tras Mariadna observarlo de mejor manera. —No, había una rana bastante fea.— Kulios permanecio en silencio. Aunque pronto se rio a carcajadas.
—¡Ah! ¡Enserio que eres grandiosa!— Mariadna, en silencio, no reaccionó. En serio, que esa rana era bastante fea. Pero curiosa. Ya, ella nunca a sido muy fan de las ranas. Le dan un poco de ñáñaras, al igual que las arañas. Así que esto no es gracioso. De hecho, ofensivo que Kulios se burle. —¡Que en serio era muy fea! No te rias.—
—Ya, ya... Sí, es fea. La rana más fea del mundo.
—¡Exacto! Así que silencio.— Dicta Mariadna, a lo cual Kulios. Asiente. Al final, tras minutos en silencio, Mariadna suspiró. —Fue un sueño extraño... Al principio tuve muchas ganas de vomitar y me sentia fatal, después, todo eso desapareció de la nada y todo era agua. Muy extraño... No entendía nada... —Sus ojos se posaron sobre Kulios; Mariadna no es tonta, está segura de que él tiene alguna idea de esto. No por nada, la dejó caer desde la catedral y todo eso sucedió inesperadamente.
—Sueltalo.
Kulios le miró justo cuando sintió la mirada pesada de Mariadna sobre él. —¿Soltar qué? ¿Soltarte de nuevo de la iglesia?—
—¡Claro que no! Pero... Sé que tienes idea de algo. Todo se vuelve extraño cuando tú estás cerca. Incluso estos tres días... Han sido raros. ¡Asi que sueltalo ya!—He Kulios, sin poder negarse, accedió bastante rápido. —Pues, ¿qué puedo decir... Un mago jamás cuenta sus secr—
¡BOINK!
Resonó en el momento en que Mariadna le propinó una suave bofetada en la cabeza a Kulios.
—¡Eres idiota, de verdad!
—¡Hey! ¡Ya te dije que no puedes andar golpeando a la gente porque si!
—¡Entonces deja de actuar como un idiota!
—No puedo hacerlo, es mi estado natural.
—Pues vaya estado de mierda.
Tras segundos en silencio, Kulios habló. —Como sea, no es algo importante. Esa rana... Eh, bueno, digamos que no nos llevamos bien. De hecho, me odia. Yo también. Y si llegaste ahí, fue casualmente por el efecto de aquella mano dorada. Que cumpla tus sueños.— ¿Cumplir sus sueños? Ahora que Mariadna lo recuerda vagamente, rememora haber leído al respecto de una mano dorada que se manifestaba en aquellos que se hospedaban en el reino extranjero del norte... Sin embargo, no están en el norte. He, sería mucha casualidad.
No obstante..
Los arañaktas, Kulios.... Todo esto que ha pasado.... Sería lo lógico, ¿no? Mariadna no tiene ni idea; antes de estos tres días, su única preocupación en su vida era comer, dormir y tejer prendas para los clientes que llegaban espontáneamente.... Y ahora, ¿tiene a un dios? Oh, algo que en los libros relatan como un dios, que encima es idiota; coqueto y detestable. Ah, y esa misma mano de oro en su habitación que seguramente deba tirar a la basura.
En fin....
—Uhg.... —Aún tengo sueño.— Repitio Mariadna Kulios, sonrio. —Aun es bastante tarde. La luna sigue en pie, Liliana, te arropa en sus brazos.—
—¿Liliana?— Pregunta ella. Kulios, agacha la cabeza. Observándola fijamente. —La diosa de la luna.— Dice. He mariadna, en silencio permanece.
—Ya veo...
A veces el destino....
Es tan raro....... Y esta noche ha sido extraña, pero sintiéndose única. ¿Es Kulios realmente tan malo como dicen en el atlas? Para Mariadna... Suena un poco exagerado. Tiene cara de malo, pero actúa más como un cachorro. Es tierno, de alguna forma.

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Hilos Del Destino (Novela)
Capítulo 6
Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 5
Estás leyendo el capítulo 5 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 1 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.