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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 24 online gratis en español

Desde los últimos acontecimientos, dio como resultado que los aprendizajes de la joven costurera progresaran de forma firme y rápida, pero al igual que Mariadna, diera como consecuencia que se sumara en largas horas de estudio, siendo un problema para su reciente salud con ojeras marcadas sobre la bolsa de sus ojos. Tatsir, a pesar de verla trabajar largas horas, en realidad hace rato que empezaba a ser el colmo los últimos intentos fallidos de Mariadna, que en su cabeza cruzaba la idea de abandonar todo esto e incluso regresarle su dinero. Oh, no. Eso último seguramente no. Pero ahora, verla avanzar y entender de mejor forma los fundamentos de las artes de trazos y de puntos; se sintió de cierta forma como un padre ver caminar por primera vez a su pequeña. Aunque, como se repite. La chica está sufriendo cierto agotamiento en estos últimos días. Kilsa en ocasiones reprendió a Tatsir por no detenerla y obligarle a tomar un par de descansos. Pero este se hacía de la vista gorda. No por pereza, sino que olvidaba hacerlo y decírselo. La comparación es absurda, al igual que cómica. Pero, ¿qué se le puede hacer? Tatsir no es concretamente alguien con sentido común. Si no más bien, es asociado con un humor retorcido, crudo y curioso de vez en cuando. Sin embargo, ahora mismo el tema central no orbita sobre el medd artesano que en este justo momento se encuentra a mitad de la calle del centro medd junto a Kilsa, Mariadna y Kulios o Richard en su caso. Algo que sorprendió a los tres. En especial porque Kulios no ha estado muy presente en estos últimos días. Incluso Mariadna lo ha notado cansado. Pero no le ha preguntado al respecto debido a su tema con el vestido. Mariadna camina junto a él, cerca. Kilsa y Tatsir van tomados de la mano. Los cuatro avanzan con calma. Después de que Mariadna al fin tuviese éxito con su primer diseño ilustrado con el arte de trazos y puntos, a sabiendas de que solo se trate de un boceto inicial. Este logro es gracias al entendimiento que gano del arte de trazos, facilitándole el proceso de comprender y llevar a la práctica el arte de los puntos de una forma mucho más sencilla. Tanto como haberse sumergido en largas horas de estudio en la morada como en el estudio de Tatsir. Aun con eso, como se dijo, solo se trata de un boceto conceptual inicial. Por ende, no se trata del diseño final del vestido. Lo cual es un problema. Uno de tantos problemas. Como se puede notar. Debido a que olvidó la carta entregada por los Dararam en la mesa de su casa y Mariadna no recuerda las indicaciones que se le fueron dadas para el vestido. Ironía. Trajo cosas innecesarias consigo, emocionada por esta aventura, y sin embargo olvidó lo más esencial en todo este trayecto. Aunque no es su culpa. A fin de cuentas, Mariadna no es adivina, y tampoco podía esperar o tener idea alguna de que las artes de puntos y de trazos funcionaran de igual modo leyendo textos. Y su imaginación, aunque no es un problema en otros apartados. Sí que es un problema para la creación de un vestido de una princesa mimada. Convirtiendo ese problema en esa misma puerta de problemas y problemas. Ya que estas artes requieren mucho de la imaginación. Oh, no, de la imaginación. Si no, de una "imagen" clara que se pueda proyectar en la mente. Y en caso de no lograr hacerlo. Entonces, "recitar" una imagen en base a algún texto que deje en claro las características de lo que aquella imagen requiere para que las artes proyecten lo buscado o deseado. Oh, algo así es lo que la joven costurera recuerda. —¿A dónde vamos?— Es que ella pregunta de repente. Tatsir y Kilsa se mantienen en silencio. Kulios, de igual modo. Se mantiene a la escucha. —¿Ahora se quedan callados? He. No, no, no. ¡Estuve a punto de terminar otro boceto del vestido! Explíquense.— Hace un rato, antes de salir al centro medd. Kilsa y Tatsir interrumpieron a Mariadna en mitad de sus prácticas. Ella se quejó; en principio, por la excusa vaga y tonta que le dieron para ameritar interrumpirla. "¡Venga, venga! ¡Necesitas divertirte un ratito! No es bueno trabajar demasiado." Había dicho Kilsa. Tatsir asintió en todo momento. "¡Correcto! Llevas días aquí metida todas las mañanas y hasta la tarde. Ya pareces una inquilina en mi propia casa. ¡Y no te cobro renta!" Fue que Tatsir dijo en ese rato. Mariadna se negó, por supuesto. "¡Pues de igual forma te pagué por ello, maestro inepto!", incluso en ese preciso momento la joven costurera estuvo a nada de morderlos. Sí, como un animal rabioso. Eso no pasó. Ya que Kulios llegó en ese mero instante. Kilsa y Tatsir habían sonreído en complicidad y entonces Kulios la tomó como una mamá gata haría con su cría. Llevando a que ahora estén en esta caminata sin Mariadna tener idea de qué hacen aquí exactamente. Sin recibir una sola respuesta. —¡Digan algo ya, por el santo padre protector!— Bruma una vez más. Kilsa, en esta ocasión, al estar al lado de Mariadna, coloca su mano libre sobre su hombro. —Solo vamos un momento a distraernos, comer algo y, si es posible, ir a explorar un poco. Ya sabes. Para distraerse y todo eso.— ¿Distraerse? Mariadna es lo que menos necesita hacer ahora. Ya se ha distraído mucho y lo peor de todo esto es que no tiene concretada la fecha de entrega del vestido; no, la fecha está concretada. El problema es que no tiene idea de cuál es ese "día" en concreto que se pactó para la fecha de entrega, pues tampoco recuerda quién fue que le mandó la carta, sí, la princesa. ¡Pero no quién le mandó la primera carta importante! Y no aquella amenaza. Esto es solo un andar de problemas y más problemas; he, sin duda, se ha demorado más de la cuenta en este viaje, tanto como fuera de casa. Necesita terminar cuanto antes para regresar a casa de una vez por todas. No tomarse un día libre y esperar a que mañana ya todo se solucione. No cuenta con el tiempo suficiente para esto. Así sea que suene como una amargada. ¡No quiere ser decapitada! —¡Tsk! ¡No tengo tiempo para eso! —¿Y qué más da? Ya estás aquí conmigo y con ellos. Así que, Mariadna. Solo quédate callada.— Menciono Kilsa. Mientras Mariadna piensa que es igual de cabrona que Tatsir. Son el uno para el otro. —¿Ah? ¿Desde cuándo tú...? ¡Ugh!— De pronto Kulios le cubre la boca. —Molestas a la gente. Guarda silencio.— Mariadna intenta safarse, quitarse su agarre. No funciona; así que muerde su palma. El dios ni se inmuta ante la rabia de la joven costurera. —Pff... Se rio Tatsir. Y Mariadna quiso matarlo en ese instante. ‹‹¡Todos son unos completos cabrones! ¡Los odio!›› Piensa ella de nueva cuenta.... Aunque la escena se torna mucho más absurda. En el instante en que aquel pasado grupo de medds infantes que asociaron a Mariadna como una "princesa" se encuentran a la propia princesa originada como producto de las fantasías divertidas de sus mentes infantiles intentando huir de las garras de la bestia. Mientras ellos, jugaban en paz por las calles del centro. Teniendo y viéndose en la obligación de tener que rescatar a la señorita como fieles caballeros y caballeras de la corte. —¡SALVEN A LA PRINCESA!— Brumo una de las niñas. Tatsir y Kilsa apenas tuvieron chance de reaccionar. Cuando la niña del grupo de infantes se trepó encima de Kulios, luego otro y otro y otro, y de esta forma hasta tener a todos los niños encima de él. Todos como pequeños animales rabiosos. Intentando rescatar a la "princesa" del malvado villano o del malvado sirviente en su contexto infantil. —¡Eso, denle más fuerte!— Animo Mariadna, justo cuando su boca quedó al descubierto. Y los niños, fieles a la princesa. Hicieron total caso. Kulios... Ahhh... Pobre Kulios. ¿Por qué el abismo le hace pasar estas vergüenzas? Tatsir y Kilsa, solo se permiten reírse a carcajadas frente a ellos. Todo es una comedia.... ⁂ Pasó un buen rato para que el grupo de infantes dejase en paz a Kulios. Después de que Mariadna les explicase que solo se trataba de un pequeño juego entre ellos. Debido a que los niños se lo tomaron demasiado en serio. En especial aquel pequeño medd tímido que le propuso matrimonio. —¡B-Bien! Avísenos si algo le sucede... Princesa... ¡N-Nosotros la protegeremos!— Llamó ese mismo medd. Mariadna, de rodillas, a su altura de todos. Sonríe, acariciando la cabeza de las niñas y los niños. Mientras que Kulios, Tatsir y Kilsa le esperan desde lo lejos. —¿Siempre es así cuando salen juntos? Pregunto, Kilsa. Kulios, bufa. —Sigue siendo peor.— Tatsir, ahora es quien habla. —Pues, cierto aire de villano sí tienes... Tu forma de hablar me recuerda a un viejo conocido... Ugh... Me pones los pelos de punta.— El medd no es tan tonto al parecer. Kulios se encuentra genuinamente sorprendido. Tal vez ya sea momento de fastidiarlo. Pero ahora no. En un rato más. Regresando con Mariadna y los niños. —Portense bien, ¿vale? ¡Si no, estaré muy molesta!— Los niños, saltaron sus ojos. Cada uno asintió con prisa. Después de que Mariadna les advirtiese con una sonrisa suave y gentil. —¡Lo prometemos!— Mencionaron al unísono. Y con una última palmada de Mariadna a cada uno en sus cabezas. Se coloca de pie y se despide. Los niños. También lo hacen. —Eres famosa por aquí, ¿eh?— Mencionó Kilsa, aunque Mariadna le rueda los ojos. —Es lo que trae tener una cara bonita... ¿Qué puedo hacer yo al respecto? —¡Ah! ¡No seas una engreída! Quita esa cara de boba. —¿Engreída? Solo menciono la verdad... ¿Ahora está prohibido ser sincera? Kilsa sin duda en estos días ha concluido que Mariadna es fastidiosa cuando se lo propone. En especial cuando quiere presumir. Es lo que le molesta de la gente atractiva. Aunque, ahhh. Mariadna, para su infortunio, le pareció una buena chica. Una buena amiga. Aunque le gustase más cuando parecía mearse en los pantalones durante aquel día en la taberna. No es que le caiga mal ahora... Solo... Muchas veces quiere meterle un pequeño golpe. No fuerte, solo con la fuerza suficiente para que se calle. ¿Acaso eso está mal? Lo está. Pero, ¿qué importa? —En fin, en fin... Sigamos caminando. La tarde apenas comienza— interrumpe Tatsir, cuando notó la tensión entre su mujer y Mariadna. Que, aunque supiese que no era peligroso. Prefería no escucharlas discutir. Escucharlas es molesto. Bajo su propio criterio. —¡Ku-! Quiero decir... ¡Richard, cárgame!— Exigió una vez se colocó frente a él. Kilsa, no lo podía creer. Tatsir menos. Mariadna ha perdido la vergüenza en esta aventura. Ahora, exigirle a Kulios que la cargue frente a personas ya no le resulta molesto. Además de que le duelen los pies. Siempre le duelen los pies. —Mira al cielo, un pajarito. Dijo él, Mariadna, alzando la vista al cielo: No observa ni un pajarito; después de todo, ni siquiera se encuentran en el exterior y solo un techo de tierra coloreó sobre ella. . Cuando agacha la mirada. Kulios, Kilsa y Tatsir se están yendo sin ella. —¡Hey! ¡Eres un bastardo, Richard! Richard le ignora. Mariadna, a toda velocidad, corre y se sube a su espalda. Provocando que su cabeza golpee con el techo del pasadizo. Y Kulios terminase más encorvado. —Dame razones para no dejarte aquí tirada.— Menciona él; la chica ignora el comentario y responde con su habitual entusiasmo. —¡En marcha, sirviente! Tatsir y Kilsa no comprenden cómo este tipo soporta a una chica como lo es Mariadna. Es incluso... Admirable de alguna forma extraña. Un par de horas despues… El rato pasó en un abrir y cerrar de ojos. Mariadna y Kulios fueron llevados a diversos puntos del centro medd. Donde comieron, hablaron y bromearon junto a Tatsir y Kilsa. Entre risas y comentarios; Kilsa y Tatsir caminaron y caminaron. Mariadna los siguió sin cuestionarlos. Ya que, quiera o no, esta salida repentina le ha ayudado a distraerse. Le ha aclarado la mente y sin duda se ha estado divirtiendo. Habiendo sido todo este transcurso una gran ayuda para su cansancio acumulado. Qué curiosa, ha avanzado siguiendo a este par de Medds. Con el afán de enterarse de qué más tienen preparado para esta tarde. Avanzaron sobre calles. Rodearon callejones. Y de un momento a otro.... —¿Qué es este lugar?— Mariadna se detiene junto al grupo. Habiendo llegado a un lugar misterioso entre los callejones que hace unos minutos recorrieron junto a Kilsa y Tatsir por el centro medd. El sitio se encuentra rodeado de paredes y piedras. Mariadna luce desconcertada. Después de todo, este lugar es demasiado extraño. Su mirada se centra en ambos medds. Quienes, en su caso, lucen estar muy tranquilos. Mariadna, por su parte, espera una respuesta. Kilsa le observa fijamente. Tatsir también. Esto le provoca que trague un poco de saliva y se acerque un poco a Kulios. Quien permanece tranquilo y sereno. —Estos últimos días te hemos visto un poco estresada. Y también... Bueno... Es nuestra forma de disculparnos por todos los inconvenientes que te causamos de alguna manera.— Habló Kilsa de pronto. Mariadna alzó la ceja. Ladeó su cabeza y se expresó confusa. Muy confusa: —¿Qué quieres decir? Si te refieres a lo de hace unos días... N-No hay problema...— Kilsa rápidamente niega con la cabeza. —Sí, sí lo hay. Y los medds, no, no nos gusta quedarnos de brazos cruzados después de haberla cagado. Kilsa, agacha la mirada recordando lo de días atrás. Ese día en que las preguntas, miedo y dudas de su cabeza le hicieron estallar frente a Mariadna. Donde la sumergió en un mar de problemas de los cuales la joven costurera no tenía por qué enterarse. Y ella, desesperada por hablar con alguien, confió ciegamente en la confianza repentina que despertó en ese momento a la chica. Recordarlo le da un poco de vergüenza. En comienzo, por haberse mostrado tan débil y vulnerable frente a alguien que en teoría solo conoce hace un par de días. Lo cual lo convierte en algo patético para la propia Kilsa. Y la culpa, como la vergüenza, ha estado como un barco náufrago en la deriva de su cabeza, que necesita algo para desaparecer esa culpa constante. Así sea que Mariadna le haya repetido en diversas ocasiones que no sucede nada. Y que, al contrario, son amigas pese a las circunstancias. Tatsir, por su parte, pasa por un conflicto interno similar. Además de que se siente un poco idiota por no ser un buen maestro con ella. Así que, en su parte. Es más por querer "recompensar" a su alumna por el buen trabajo que ha hecho por sí misma. Habiendo ambos preparado en secreto una sorpresa para Mariadna. Que, aunque en realidad no es la gran cosa. Esperan que sea suficiente. Sorpresa que fue posible gracias a Hert, quien proporcionó la mano extra para hacer posible todo esto. Y así mismo, de Kulios. Quien fue obligado después de que Kilsa y Tatsir le explicasen la situación. Y debido a los últimos acontecimientos por parte de la propia vida privada de Kulios... Esto le servía de alguna forma para tomarse un respiro. Por eso, no se negó en absoluto. Agregado que le hacía ilusión ver la sonrisa de Mariadna. Aunque fuese raro y extraño. —No es mucho... Pero, con ayuda de Hert... Un amigo, conseguimos un par de boletos.— Mariadna, tomada por sorpresa, balbucea un poco. Antes, observa de reojo a Kulios. Después de dar un vistazo rápido a Kilsa, quien extendió su brazo derecho con la palma de su mano abierta, decorando lo que parece ser eso mismo. Dos boletos. Aunque... Boletos un tanto poco ordinarios.... No porque parezcan sospechosos. Si no, por cómo es que están fabricados. Siendo lo que Mariadna puede deducir como una hoja. Pero, no una hoja cualquiera. Sí, la hoja de un árbol. Un árbol con hojas puntiagudas y redondeadas. —¿B-boletos? ¿Para qué?— Entonces pregunta Mariadna. —Son boletos para una pequeña obra de teatro que el gobernador Medd propuso para hoy. Pensamos que sería una buena opción. Para ambos, tú y RIchard.— Responde Kilsa, con una sonrisa sobre su rostro. Una obra de teatro. No suena nada mal. Piensa la chica. Sin embargo, como se repite y como se ha repetido durante esta mañana, no tiene el tiempo para perder su atención en una obra de teatro. Ya ha desatendido lo suficiente sus asuntos primordiales como para hacerlo una vez más y alargar el tiempo de su estancia por estas tierras. Agradece el gesto, por supuesto. No obstante, tendrá que rechazarlo con respeto. Aunque suene egoísta... —A-Ahh...— Su voz tiembla un poco. Le sienta mal tener que hacer esto, pero no tiene opción. Acercándose, con una sonrisa. Es de pronto detenida por Kulios, que, con su rostro y labios cerca de su oído, le susurra lo siguiente: —Tómalo.— Mariadna no responde, tampoco se queja. Pero fue suficiente para que Mariadna cambiase de opinión. La culpa le ganó a fin del caso. Tatsir y Kilsa compraron esos boletos para ella. Pensaron en ella y de alguna forma en su bienestar. No puede simplemente rechazarlos. Es grosero. Aceptarlos es lo mínimo que debe hacer por respeto a ellos. Con un suspiro, se acerca a Kilsa. Tomando los boletos con calma. Kilsa le sonríe. —Diviértete, seguro que también ahí encuentras inspiración para el vestido.— Mariadna asiente, sosteniendo con cuidado los boletos... Aunque aún falta algo aquí. —Gracias, Kilsa. Solo que, bueno... ¿Dónde será esa obra de teatro? Una pregunta válida. Después de todo, no tiene sentido que la trajesen hasta acá en medio de callejones baldíos solo para entregarle un par de boletos para una obra de teatro. —Ah, aquí mismo. De hecho, está a minutos de comenzar. Responde Kilsa. Mariadna, confusa pregunta. Ya que aquí solo le rodea tierra, piedras y enormes paredes conformadas por lo mismo que ya fue mencionado. —P-Pero, aquí no hay nada.— Kilsa sonríe. —Sopla por la punta de la hoja.— Mariadna una vez más termina confundida, pero al escuchar eso agita la cabeza y toma uno de los boletos en su mano. Antes de haberle dado uno a Kulios. Con uno solo; lo analiza de cerca. Curiosa, sin mucho embrollo. Acerca la punta puntiaguda de la hoja sobre sus labios. Ejerce fuerza en sus cachetes y pulmones y pronto sopla con todas sus fuerzas. Segundos transcurren. Nada parece haber sucedido. —¿Uhm? Y sin aviso, un fuerte remolino de viento rodea su cuerpo. Mariadna apenas le da el momento para pensar. Cuando ya ha desaparecido del lugar. Kulios, quieto de pie, siente las miradas de Kilsa y Tatsir. —¿No irás? Kulios, suspira. —Ya voy, ya voy.... Y así, ambos se pierden de la vista de esta pareja de medds...
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Estás leyendo el capítulo 24 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 9 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.