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Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 23 online gratis en español

———Desde la perspectiva de Mariadna de Lordtta en primera persona.——— Los días han transcurrido con su normalidad. Justo ahora me encuentro en el estudio de Tatsir, a solas. Después de que este hiciese algo que molestó a Kilsa y que yo en lo personal no me interese en preguntar. No me importa, no me incumbe. Así que no existe razón por la cual meterme en este lío de parejas. No después... De esa tarde... En fin, no importa. Tatsir y yo llevamos un buen rato intentando que el hilo mágico haga presencia entre mis dedos. Sin embargo, como días posteriores, aún no soy capaz de lograrlo. Y eso me ha puesto de mal humor. —Ahh...— Me tumbé por el tabique. Y entonces mi mente comenzó a divagar entre recuerdos y sucesos que han pasado días atrás. ........ Estos días....... Oh, semanas.... Uh... N-No sé cómo explicarlo o hacerlo más dramático, así que no importa. El punto es que llevo más de siete u ocho días fuera de casa. Si no es que más, perdí la cuenta desde el día en que llegamos a Ysta. No sé nada de mi madre o padre, y en realidad no creo que tampoco les interese saber de mí. De hecho, hace un par de días comienzo a creer en la posibilidad de regresar y mágicamente tener a un hermanito o hermanita esperándome durante el camino de regreso a casa dentro del vientre de mi madre. Vaya..... Ejem, como sea. ¡No importan los números o si mi madre ha estado melosa con mi padre, no son relevantes! Olvidemos eso, ¿vale? Desde el comienzo de este viaje solo puedo describirlo de una sola manera. Maravilloso. No puedo negarlo a pesar de los últimos acontecimientos de estos días. Yo, que muy pocas veces exploré más allá del territorio de mi pueblo, haberme visto con la oportunidad de viajar a otras tierras fue y es sin duda alguna una oportunidad única en el estante de mis experiencias vividas. Aunque es curioso que esta oportunidad me la brindase un dios. O un dios con cara de borracho que resultó ser más amigable a diferencia de cómo es que describen en los libros. Que solo es uno y no cuenta con nada relevante. Bueno, eso es la parte más divertida de todo esto. ¿Verdad? ¡Piensenlo! Un dios de la nada aparece de forma tan abrupta que casi te ocasiona un infarto. Te lleva a otro continente donde una vez más casi mueres de un infarto por tener arañas mutantes frente a ti. Te hacen robar algo superimportante para ellos y días después, ¡bum! Terminas en tierras medds y enanas con ese mismo dios extraño. ¿A que es loco? ¡Pues exactamente eso fue lo que me pasó! Yo... Que era una simple costurera de un pueblo entre medio de la nada en el reino extranjero del sur que corrió con la suerte de hacer un vestido para una princesa de las familias más importantes del reino extranjero del norte.... Ugh.... A veces maldigo mi suerte. En fin... Eso no es lo importante. Lo importante es que estos días me han dado una nueva visión sobre el mundo. Una visión de la cual siempre fui una completa ignorante. Visión que realmente me ha hecho entender que siempre viví bajo una burbuja de privilegios que mis padres me brindaron desde muy pequeña. Y no solo mis padres, sino incluso de mi tía Mistak. Haber visto aquella crisis de Tatsir realmente me ha puesto a pensar mucho. Tatsir. Ese medd tan extraño, pero al mismo tiempo es mucho más humano que muchas personas que conozco de mi pueblo natal. Un tipo que no es perfecto y siempre lo recalca sin falta. En especial cuando Kilsa se encuentra cerca o a su lado. Sin embargo, un tipo que resulta ser un buen amigo, menos un maestro decente con sus métodos de enseñanza pésimos; en mi caso, pero buen medd, sí sabes cómo tratar con él. Aunque es muy quejoso, he de recalcar, ¿vale? Pero, muy, muy quejoso. ¡Demasiado! Incluso infantil si se lo propone. En ocasiones, demasiado infantil. Que roza con la absurdidad. Sin embargo, ¿qué puedo hacer yo al respecto? Sí, a fin de cuentas, Kilsa nunca le reprocha al respecto. ¡Es más, ella parece alimentar ese comportamiento! ¿Pueden creerlo? No, no y no. Aunque tampoco es que en realidad pueda meterme en sus asuntos de pareja. De hecho, sería raro si lo hiciese....Bueno.... U-Uhm, tal vez no sea la mejor ni la indicada para criticar a Tatsir por esas cosas. Vale, vale. Me disculpo..... Retomando. Haber presenciado de primera mano la crisis de Tatsir me hizo darme cuenta de muchas cosas. Nada malo en realidad. Simplemente, me he puesto a reflexionar. Como comenté, todo este viaje me ha parecido una aventura divertida. Donde hasta ahora el único peligro constante es mi propia estupidez y de morir de un ataque de coraje por las bromas y comentarios sarcásticos y constantes de Kulios. Y el miedo de no entregar el vestido he que esa princesa no me decapite en su castillo. Lo sé, lo sé. Es bastante estúpido. Teniendo en cuenta que prácticamente he caído por un barranco y de igual modo del cielo a cientos de kilómetros. No obstante, en esas ocasiones, Kulios o el "destino" o mi maldita suerte de alguna forma siempre cuidaba de no hacerme daño. De hecho, es raro y grandioso al mismo tiempo. ¡Lo digo totalmente enserio! En todas esas veces que me resbalé por el barranco lodoso en camino al jardín de las mesetas, fue curioso. En comienzo, porque las caídas no eran ni resultaban peligrosas en realidad. De hecho, si me raspé las rodillas, fue en gran parte por mi culpa, por rozar con piedras o rocas por no haberme dado cuenta mientras subía y no en realidad por las constantes caídas. En ese caso, la única consecuencia de esas caídas fue mancharme la ropa de lodo. Kulios, por supuesto, siempre se mantuvo a mi cuidado, aunque en veces pareciese que le daba completamente igual. Por ello.... Bueno, no sentí un peligro demasiado real. En fin, creo que me estoy desviando mucho del tema. Concentrate, Mariadna, ¡concentrate!... Tatsir y su problema con las drogas. Seré honesta, creí que eso era una de las tantas exageraciones que Kulios y la gente comenzaron a esparcir sobre él. Después de todo, en el tiempo que llevo conociéndolo, jamás le vi ingerir algo. Ni siquiera alcohol. Además de aquel primer encuentro con él en la taberna. En todo caso, lo miraba tranquilo, bromista y siempre amoroso con Kilsa. Una que otra vez, burlándose de mí o de ambos por terminar discutiendo por qué aún no soy capaz de crear un hilo mágico si ya han pasado dos días más desde mi último intento y su crisis repentina. No es mi culpa. Lo juro, no es mi culpa. ¡Yo hago lo que puedo, y esa cosa simplemente no quiere aparecer entre mis manos! En todo caso, es culpa de Tatsir y sus nulas capacidades para ser un maestro decente. Para colmo, aun siendo dos, aún no encontramos una solución. Y Kulios, ni siquiera se digna a darnos alguna pista o ayudita. ¡Es un completo cabrón! Como sea.... El punto no es qué tan buen maestro es, sino lo que Tatsir oculta detrás de sí. Después de aquel día en que presencié su crisis, él y Kilsa me dieron una explicación los días siguientes. Así fuese que les explique, que no hacía falta o necesidad que yo supiese de los problemas de la vida personal de Tatsir o de Kilsa. Sin embargo, en realidad. No fue Tatsir quien me lo contó directamente. Si no, la propia Kilsa en un día en que esta me pidió de favor acompañarle a comprar un par de cosas por el centro medd del municipio. Ahí mismo, entre la multitud, un par de sonrisas en nuestros rostros y una calma reconfortante fue que llegamos a un pequeño restaurante. Que, según en palabras de Kilsa, es su restaurante favorito desde que llegó al municipio hace ya un par de años. No lo negaré, la comida fue rica. A pesar de la gastronomía medd llena de verduras y panes. Sin embargo, Kilsa no me llevó a aquel lugar para hablar sobre comida. Aunque, en principio, comimos y hablamos con calma. Fue solo unos momentos después de haber pedido la cuenta. Que ella me miró con ojos más frágiles y de pronto, simplemente, su corazón y confianza se abrieron. Que me dejó un poco shockeada. —Tengo miedo, ¿lo sabes? Fue lo que me dijo en aquel momento. Yo no supe qué responder. Que simplemente decidí quedarme callada. —Tengo miedo, miedo de que Tatsir vuelva a ser el mismo imbécil de siempre.— Su voz en aquella mañana fue frágil, débil y temerosa. Yo no supe qué hacer. Mi voz no salía de mi garganta. Fue repentino y a la vez shockeante. Nunca fui buena para escuchar a los demás. Nunca lo fui, incluso para escucharme a mí misma. Kilsa no se detuvo y me contó muchísimas cosas que me dejaron frito el cerebro. No porque fueses temas complicados de sobrellevar y analizar por su alta complejidad, como lo era el tema de las artes de trazos y arte de puntos imaginativos con Tatsir. Si no que aquí fueron temas más emocionales de los cuales, y como repetí, nunca conté con la suficiencia necesaria para siquiera comprender los míos propios. Y los de Kilsa.... Ahhh... Sobrepasaron cualquier límite que pude haber imaginado. No quiero sonar como una insensible. Pero en verdad, ¿qué se supone que quería que hiciera al contarme todo eso? ¿Animarla? Mala idea. No soy la mejor chica con la que acudir para recibir algún consejo sentimental. Soy un desastre. No sé por qué y aún continúo preguntándome por qué en su cabeza creyó que contarme todo eso sería una idea excelente. Si soy sincera, hubiese preferido mil veces no saberlo. Sin embargo, no pude evitar no tener simpatía por ella en ese instante. Después de todo, no soy una persona horrenda. Solo y en simplicidad, no era ni soy una opción viable a quien acudir para recibir ánimos o apoyo. No tengo ni la menor idea de cómo hacerlo. Kilsa me relató en principio sobre ella y todo lo que Tatsir le hizo en el pasado. Cómo las drogas provocaron un daño irracional en su relación. Sobre las infidelidades que él cometió por su parte y las que Kilsa estuvo a punto de cometer si no fuese porque siempre a último momento terminaba por arrepentirse. No solo las drogas e infidelidades. Si no, en la propia depresión en que ambos se hundieron y formaron una dependencia emocional que hoy en día continúa con fuerza sujetando de sus cuellos. Como estos últimos días Tatsir ha demostrado cambiar, he intentado no consumir nada más. No obstante, eso no es suficiente. No lo es para ella. Me lo dejó muy en claro cuando mencionó lo siguiente: —¡Es un imbécil y, aunque quiero confiar en él y lo amo con todo mi ser, me da tanto miedo regresar a casa y verlo con los putos ojos mirando al horizonte desorbitados!— Su voz fue desesperada, que se había elevado unos cuantos decibeles en ese momento. Yo, por supuesto, solo tragué saliva. Y como hice desde el comienzo, en que ella explotó, me quedé callada sin decir nada. De verdad, no lo comprendo. ¿Qué pude haberle dicho? ¿Que todo estaría bien, que él cambiara porque la ama? ¿Que todo aquello que pasó solo fueron malos momentos que tiene que dejar en el pasado? Básicamente, un: "Lo del pasado es pasado, ya no hay nada que solucionar más que aceptarlo". ¡Por el santo padre protector, es obvio que no! ¡Solo supe en ese momento que Tatsir sí se tiene bien merecido todos esos rumores o verdades... Ugh! ¡Yo qué sé sobre él! Kilsa es igual de idiota por no dejarlo de una maldita vez. ¡Odio que me metiese en toda esta mierda! ¿Saben lo incómodo que es ahora mirarlos a la cara? ¡Por el amor del santo protector Solitas! Ahhh... De verdad, no tuve idea alguna de qué hacer en ese momento. No miento cuando menciono que lo único que hice fue quedarme callada en todo momento y escucharla mientras esperaba en cada frase que no dijese más. Así sea que apenas comenzaba a considerarla una amiga por la tan buena conexión que ambas tuvimos desde el primer momento en dicha taberna de los barrios bajos. Ahora que lo pienso. Es probable que eso influyece un poco. No soy experta en la psicología médd. Oh, en general no soy buena en todo lo que tenga que ver con un tema psicológico. Sin embargo, por un momento. Solo un momento en toda esa charla me puse en su lugar. Porque, si hubiese sido ella, estoy segura de que también me aferraría tanto a una persona con la cual he compartido mucho tiempo de mi vida, a pesar de que esa persona es una completa mierda idealizada en mi cabeza. No puedo comparar una situación de mi vida con todo lo que Kilsa me contó. A fin de cuentas, jamás he experimentado una vivencia así y, por el gran Padre protector, espero que nunca me suceda algo similar a lo de ella. Suena grosero. Pero en verdad. No deseo experimentar su mismo dolor. Pero regresando con lo primordial y bajo mi propio criterio, puedo entender de alguna forma por qué tuvo la confianza de contarme todo esto. Oh... No la confianza, sino. El método para dejar que su cabeza dejase de pensar como seguramente Kilsa llevaba días, semanas, meses o años. A la el pensar te corrompe y, si tienes a una persona que te ha escuchado y acompañado al menos por unos cuantos días, sacándote un par de risas. Es casi seguro que quieras abrirte. No por una "confianza", sino, como dije. Solo por el llano motivo de querer dejar de pensar por un rato y no sentirte sola por una vez en tu vida. Así que sí. Es jodido. Aunque, en realidad, no lo comprenda del todo y solo mencione cosas por mencionar sin un fundamento como tal. ¿¡Por qué todo tiene que ser tan complicado!? Después de aquella charla y que ella se disculpase por haberme hecho escuchar todo eso de forma abrupta, yo llegué a la morada. Kulios no estaba. Últimamente, desde el segundo día de clases con Tatsir, él ha actuado raro de forma repentina. No es que me deje sola por completo. De hecho, pasa gran parte de las tardes a mi lado. Comiendo o bromeando. Sin embargo, por las mañanas desaparece; una vez me acompañó hasta la casa de Tatsir. Y él, simplemente, desaparece sin darme explicaciones. No es que me moleste. Me da igual lo que haga. Sin embargo... Ese día, bueno, aunque la tarde apenas comenzaba, llegué a la morada. Él no estaba ahí. Y, si soy muy sincera. Quería verlo. No quería pensar en esa charla que, aunque no me incumbía, me dejó con la cabeza malhumorada. Anhelaba que me hiciese olvidar con sus bromas o quejas o solo sentir su presencia. Para mi mala suerte, no lo estaba. Y me sentí un poco triste en ese momento. Sin kulios ahí y de aquel modo, he, sin nadie a mi lado, entonces mi cabeza y cuerpo decidieron en aquel momento caer derrotados sobre la cama. Con la mente llena de dudas, recuerdos y preguntas. Y no eran preguntas concretas sobre la situación de Kilsa, sino propios recuerdos y preguntas que reavivaron después de lo de Kilsa. Recuerdos que involucraban a mis padres. Viejos amigos y momentos de mi niñez. Momentos que no quiero, ni quise recordar. Pero que inevitablemente invadieron mi cabeza. No, no y no.... Odio rememorar eso. Hice todo lo que pude para dejar todos esos pensamientos atrás. ¿Lo logré? No, eso es obvio. Y en su caso, terminé reflexionando sobre mis propios actos. Él, como he vivido hasta ahora, como una niña mimada, una niña chiqueada que no conoce la realidad detrás del mundo. De la burbuja en que vivía. Que yo, Mariadna de Lordtta. No soy una protagonista de cuentos de hadas. Que no soy nada, no soy nadie. Solo una costurera de un pueblo remoto. Una costurera que nació con la suerte de haber tenido unos padres que me apoyaron en mi sueño. Caso contrario con Tatsir; que su familia no demostró realmente un interés real sobre sus capacidades artesanas. Información que Kilsa me proporcionó en aquella charla en el restaurante. Me quedé pensando, me comparé. No pude evitar hacerlo. Terminé comparando mis problemas de forma inconsciente con los de ellos; un error, sin duda. Sin embargo, me di cuenta de que soy una completa exagerada dramática o tal vez no. En realidad, no lo sé. Intenté justificarme en esa tarde. Repitiéndome que mi situación es muy distinta a la que Tatsir y Kilsa sufren. Que es incluso egoísta y absurdo comparar mi problema principal con la entrega del vestido a los Dararam o directamente un problema de abstinencia por drogas y abusos emocionales. Y eso fue lo que me hizo sentir mal. Que mientras yo "exageraba" que sería decapitada por una princesa y "sufria" por las bromas de Kulio e incluso en cómo "confiaba" en él como si lo conociese de años, que eso es un tema distinto porque Kulios... Es bueno. Extraño por sí solo. Que explicar qué es lo que pienso o siento con él es raro y difícil de dejar en claro algo que tenga sentido. Olvidando a Kulios, pensé en Kilsa. Y me compare. Sí, lo hice de nuevo. Después de todo, yo "sufro" entre comillas por cosas estúpidas. Mientras que ella, realmente, sufría un dolor genuino. Y lo peor es que me contase su dolor como si yo fuera una amiga de toda la vida. Es absurdo. Lo sé, ya lo dije. No tiene sentido alguno que compare ambas situaciones. Lo sé, lo sé muy bien. ¡Carajo, que lo sé! Pero... Siempre he tenido este problema desde que soy una niña. Comparar absolutamente todo lo que sucede a mi alrededor. Con tal de querer minimizar lo demás. Porque sí, intenté de alguna forma hacerme creer que Kilsa también solo exageraba. Y que si Tatsir realmente quisiese dejar toda esa porquería, lo haría porque sí. Porque ya no quiere lastimarla. Pero no soy consciente de lo que sucede atrás. Del proceso que existe para poder abandonar todo eso. Actuar como una ignorante y creer que todo es fácil. Y eso me hace pensar que no soy una buena persona. Porque es exactamente eso. ¿Por qué a mí? Sí, sí. Tal vez por la desesperación de ya no querer pensar. Pero. ¿Por qué a mí? ¿Por qué Kilsa no pensó en que toda esa porquería también a mí me dejaría con la cabeza hecha un lío? ¡Carajo! Tal vez sí, no soy una buena persona. Tal vez nunca lo he sido. ¿Es grandioso que un tema que ni siquiera me involucra me obligue a pensar en temas que creía olvidados? No lo sé. Ni quiero saberlo. Esa misma tarde, casi al anochecer, Kulios me encontró en la cama, con esa misma mirada de indiferencia que expresé durante toda la tarde después de la charla en el restaurante. Me pregunto qué pasaba; yo le mentí. Él supo que mentía. Es un dios a fin de cuentas. Sin remedio le conté. Él se rio un poco de mí. No me enojé, no me frustré. Después de todo, sí era gracioso. Era digno de burlarse y reírse por todo el drama e historia mental que me hice yo misma en mi cabeza. Sin embargo.... Su respuesta logró calmar mi pensar. Como lo ha hecho desde que lo conozco. Es irritable. Es demasiado irritable. Carajo, incluso ahora lo estoy recordando. En ese instante se acercó a mí tras su risa. El colchón de hojas cayó un poco por su peso, por el peso de ambos. No me tocó, no en... Bueno, esa forma, si no. Que en sencillez, en silencio, permaneció a mi lado. Un silencio que solo demoró unos cuantos segundos para cuando Kulios habló sin mirarme a los ojos. Su voz... Fue suave, muy suave, que por si fuera poco en el momento me hizo alzar la ceja. —No eres una mala persona, tampoco una mala chica. Solo eres humana. En ocasiones es normal abrumarse por no saber cómo ayudar a alguien. O cómo decir algo que le haga sentir bien. En ocasiones, tu mente te traiciona y comparas situaciones para así poder "comprender" algo que te agobia. Es un método de defensa. Algo natural. Yo, incluso, lo he hecho.— Su mirada, la recuerdo posada sobre el suelo. Yo, por mi parte, seguía curiosa. Le escuché en todo ese rato en silencio. —Por eso mismo, no te abrumes. No pienses mucho. Aunque me sea fácil decirlo. Kilsa y Tatsir afrontarán ellos mismos sus problemas. Tú no tienes por qué estar ahí. Puedes ayudar, claro que sí. Porque a fin de cuentas no tienes por qué comerte la cabeza por ello. Ayudaste a Kilsa, aunque no dijeras mucho. Y eso es lo que mucha gente atesora. Lo que te convierte en alguien mejor que mucha otra gente. Yo no lo hubiese hecho, si soy honesto. Mi voz tembló un poco durante esa tarde. Y Kulios no se detuvo. Era demasiado extraño que me hizo preguntarme: ¿Quién es este tipo realmente? Es un dios, sí. Él mismo lo dijo, los libros lo describen. Sin embargo, en esos momentos en que bromea, habla o explica cosas con una sencillez tan... ¿Tranquilizadora? Me hace cuestionarme eso mismo. ¿Qué es? ¿Por qué me ha ayudado en todo estos días? ¿Por qué incluso me apoyó en esa tarde? ¿Por qué ese día en que pregunté al respecto simplemente me dijo "alguien"? ¡¿Quién es ese alguien?! Porque.... En ocasiones actúa con tanta...... Humanidad. —No te preocupes por intentar comparar el "dolor". No te agobies por cosas que en sí no te involucran. No eres una niña, ellos no son unos niños. Sabrán solucionar sus problemas o tal vez no. Tú eres tú. Construye tu propio "dolor" y compréndelo tú misma. No porque alguien más te haga recordar vivencias. Aprende esas artes. Entrega el vestido. ¿Y qué más da si actúas como una estúpida chiqueada? Eres tú. Y eso es lo que te hará especial. Así, como yo soy el amargado. Tatsir y Kilsa lo saben, por eso. Actúan con tanta familiaridad contigo. Transmites esa confianza. Mariadna. Eso último me hizo reír. Incluso ahora mismo me provocó una risita nasal que me ocasionó cosquillas rascando mi nariz, mientras mi cuerpo aún está extendido sobre el tabique del estudio de Tatsir. Kulios es un completo idiota. Aunque... Hey.... ¿Construir mi propio dolor?.... ¡Ah! ¡Lo he descubierto! El hilo, ese... Ese maldito hilo mágico. ¡Creo saber cuál es mi error y por qué no soy capaz de crearlo! ¡Kulios eres magnífico! Agitando mi cabeza y regresando al presente. Observo mis manos. Cierro los ojos y al instante comienzo a canalizar el poder. Creo haber encontrado de forma inesperada una respuesta al problema principal. Mi viejo error era intentar "entender" la propia lógica en base a lo que Tatsir me explicó. O sea, que intentase realizar un fundamento en base a la lógica establecida por otra persona, esa persona siendo él. ¡Casi similar a lo que repliqué con Kilsa! Intente comprender su dolor. Sin embargo, quise seguir un "camino" que creí entender bajo el concepto de compararlo con mi propio "dolor". Y como se vio, en realidad… ¡No entendía un carajo! O sea... ¡Que replicándolo en lógica del hilo: estaba intentando hacer caminar la energía por un camino que en sí ya estaba pavimentado por alguien más! Peroooooo, que yo aún no conocía el terreno de ese camino, provocando que la energía se resbale de mis manos. ¡Por ende, simple y llanamente necesito construir mi propio camino! Así como dictó Kuliós: "Construye tu propio dolor y compréndelo tú misma". Pues aquí en lugar de usar el "dolor" y lo emocional. Tengo que reemplazar esos dos conceptos por el fundamento inicial de las artes de puntos y trazos y con ello. Entonces.... ¡Construyo mi propia lógica en un camino! Un camino que seas capaz de comprender y conocer al pie de la letra. Para que la "energía" no se pierda, no se caiga. Y así, ¡conecte libremente con mi cerebro! Ahhhh... ¡Todo el tiempo fue algo tan sencillo! ¡Por el gran padre protector! Me siento un poco tonta de haberme demorado unos días... ¡Pero aquí está! ¡Lo he logrado, tengo el hilo entre mis manos! —¡L-lo logré! ¡Tatsir, Kilsa, lo logré! ¡Miren, miren! Llamé como una niña pequeña. Ambos no tardaron en llegar. Aunque, agarrados de los pelos. Eso no me importó; al instante les mostré el hilo. Y Tatsir, al igual que yo, deslumbra con una sonrisa de oreja a oreja. —¡Por fin, maldita alumna deserebrada!— Por supuesto, Kilsa le dio un golpe en la cabeza. Yo le agradecí. Mire el hilo, al igual que escuchar las quejas de Tatsir he... Desde mi profundo pensamiento solo pude agradecer: Gracias, Kulios. Porque, indirectamente. Una vez más, me ayudó a solucionar un problema. De verdad es increíble. Aún no comprendo qué es Kulios, no tengo idea del porqué de su actitud conmigo. Sin embargo, seré paciente. Y cuando él tenga la confianza de contarme algo. Entonces yo lo escucharé. Así como él lo hizo conmigo. Sin siquiera molestarse. Es lo que me hace comenzar a tenerle cierto aprecio en pocos días. Es un buen tipo. Es un buen amigo. Espero que las mañanas sigan siendo a su lado. Después de todo... Los siete continentes no son solo hilos y agujas..... Una frase que he aprendido después de estos largos días...
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Estás leyendo el capítulo 23 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 8 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.