Leer Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 22 online gratis en español
Tres días han transcurrido.
He Mariadna, quien en el pasado era muy curiosa para aprender cosas nuevas, pero terminando por abandonar todo eso de una forma muy rápida; olvidó, por completo. Lo enormemente frustrante que es, eso mismo. Aprender cosas nuevas, incluso si suenan como temas muy interesantes e intrigantes. Por supuesto, existe gente a la cual le encanta meterse de lleno en estas dificultades que conlleva aprender algo nuevo y desconocido. Sin embargo, Mariadna es toda la excepción.
Sí, es curiosa. Tiene hambre de conocimientos y todo lo que podría atribuirse al potencial de una persona muy talentosa para cualquier cosa. En cambio, y para colmo, tanto en desgracia. Ese talento es opacado por culpa de la "pereza". La pereza que conlleva comprender nuevos fundamentos y reglas de un tema que es complejo con solo escuchar su nombre.
Las artes artesanas de los medds artesanos, sin duda, son una completa pereza llena de complejidades absurdas.
¿Por qué mierda no usan simples hilos y agujas y ya está? Es lo que siempre se pregunta. Pregunta que, al fin y al cabo, no sirve de nada; cuando observa su quinto intento fallido intentando crear aquel hilo de magia desde su primer día hasta el tercero.
—¡Ah! ¡Odio esto!— Su queja brumó como el grito de un cordero molesto. Desparramando su cuerpo por la mesa de tabique que Tatsir le prestó en su estudio; tabique que hizo presencia como un nuevo mueble que Tatsir compró una vez colocó y puso todo en orden para hacer más llevaderas estas clases y prácticas. —Eres pésima.— Tatsir, que cuenta con los brazos cruzados, una expresión cansada y exasperante. Tras haber observado el penoso quinto intento de la joven costurera. Concluye por soltar un suspiro penoso y decepcionado.
Aunque su voz se escucha un poco ansiosa. Lo ha estado desde que Mariadna llegó hoy por la mañana. Ella no ha preguntado al respecto. Tatsir, de nuevo pronto habla.
—No comprendo qué es lo que intentas hacer. Solo necesitas llevar tu poder de un puto a otro punto. ¡Pero haces lo que te sale del...! Ugh...
—¡Eso es lo que hago! ¡Concentro todo desde mis dedos hasta mi cerebro, pero, p-pero de pronto parece desviarse de la nada! Solo.... No sé... Algo estoy haciendo mal.
Tatsir suspira una vez más.
—Ahh... Tomemos un descanso; algo debe interferir en tu proceso al conducir la magia.
Y con un último suspiro, Mariadna asiente, cerrando los ojos. Molesta, frustrada y triste. Recordando todos esos intentos que aún no se convierten en éxito. Preguntándose: ¿Qué es lo que está haciendo mal?", la misma y constante pregunta que su mente ha estado merodeando en estas últimas ochenta y cuatro horas. Pues un día entero; suele durar alrededor de veintiocho horas. La propia justificación de Mariadna para no volverse loca intentando encontrar una respuesta es que... Simplemente, Tatsir no es un buen maestro.
Después de todo, el método de estudio que Tatsir ha llevado a cabo y en práctica es hasta ahora sin duda alguna... Penoso; de hecho, le sorprende a Mariadna si quiera haber comprendido cada información brindada a pesar de cómo fue que Tatsir lo explicó. Método que no fue más que contarle la historia, un poco de su funcionamiento. Mostrarle un pequeño ejemplo y esperar por arte de magia a que Mariadna entendiese todo a la primera. Como si fuese alguna supergenia dotada.
Mariadna no es tonta, por supuesto. Pero Tatsir no puede esperarse a creer o creerse qe Mariadna puede aprender todo a una velocidad absurda.
Si lo fuese, si realmente fuese tonta, Mariadna no hubiese entendido todo a pesar de haber necesitado un par de veces que Tatsir le mostrase y explicase algunas partes de la historia o el funcionamiento de ambas artes de trazos y de puntos imaginativos. Habiendo ella que verse en la obligación de crear su propia lógica con el entendimiento de estas artes que Tatsir le brindó. Cosa que en sí es lógica y con sentido. O tiene que serlo.
A fin de cuentas, ¿no es que Tatsir mencionó que esto se guía en base a la lógica que el sujeto quiere dar también? Pues, al parecer, no. Porque Mariadna lo ha intentado con esa propia lógica que ella misma ha intentado canalizar en su cabeza y, sin embargo, no sirve de nada. Y para mala suerte. Tatsir, parece tampoco comprender por qué es que no funciona.
Porque. Aunque Mariadna maneje una "lógica" en realidad. No comprende como tal cómo hacer funcionar esa misma lógica que ella cree comprender. Punto que Mariadna Y Tatsir desconocen por completo. Al ser ambos bastante desesperados y con poca paciencia para intentar buscar y encontrar un resultado que les deje en claro qué es lo que necesitan hacer para poder superar esta primera barrera.
—Ahhh...
Un suspiro sale de sus labios.
Su mente aún en un colapso de preguntas y dudas. Cuando de pronto y sin saber por qué exactamente llegó esto a su cabeza... La imagen de Kulios hizo presencia. Su rostro, sus bromas y todo lo que siempre le saca risas a Mariadna. Algunas divertidas. Otras de fastidio. Pero risas que hacen desaparecer todo malestar de su cabeza. Todo miedo, toda inseguridad. Incluso preguntándose qué estará haciendo justo ahora. Hace un par de horas que desapareció, comentando que iría a hacer un par de cosas. Mariadna no preguntó mucho. Sin embargo..... Ahhh....
Le extraña un poco.
Además, seguramente si estuviese aquí ya habría encontrado una solución, o tal vez no. Debido a que en estos últimos dos días Kulios, en realidad, no se ha entrometido mucho en los estudios de Mariadna. La chica se lo comentó en la primera noche, cuestionándole haber estado muy callado. Él no se enredó tanto en una respuesta elaborada y, en su contrario, le ofreció una respuesta rápida y concisa para dejarle en claro que entrometerse sería básicamente hacer trampa. Sumándole y comentándole que no es tonta y tampoco es cualquiera. Y de alguna u otra forma terminará por aprender todo esto más rápido de lo que cree.
Confiando en ella.
Mariadna, por supuesto, se fastidió. Aun así, de cierta manera le gustó la respuesta.
Le gustó que Kulios, incluso siendo un dios, le considere que no es una chica cualquiera. Y en especial que confíe en ella, en su capacidad, su talento.... En ella. En lo que es Mariadna. No le conmueve el corazón, en absoluto. De hecho, se sentiría bastante denigrante para ella que algo así le moviera el corazón. En todo caso, se sentía bien. Se sentía espectacular, porque en el momento que lo mencionó fue suave, dulce y... En general, algo que provocó un pequeño sonrojo en sus mejillas. Por haber sentido esas palabras un poco más especiales de la cuenta.
Entonces, tal vez sí.
Kulios le conmovió y movió un tantito su corazón. No mucho, pero sí lo suficiente para haberlo insultado con más ganas esa noche.
—Mhmm...— Sus brazos se expanden un poco sobre el tabique, suspirando de nueva ocasión. Tras abrir y cerrar los ojos un momento, desvía su atención a Tatsir al desviar su mirada de reojo al lugar en que se encuentra dentro de la habitación, que es a su lado, pero un poco alejado. Tatsir, quien, a pesar de la molestia, se muestra tranquilo. Oh, en realidad un poco ansioso; su pierna izquierda no deja de temblar. Subiendo y bajando repetidamente.
—¿Estás bien?— Pregunta entonces Mariadna a Tatsir; el mismo es tomado de sorpresa, asintiendo con la cabeza, una, dos, tres veces. —Ah, sí, sí... Solo es un tic nervioso, no te preocupes.— Mariadna asiente, desviando su mirada y de nuevo divagando en su mente. Kulios, una vez más, inunda sus pensamientos. Y de su voz murmura su nombre. —Kulios...— Tatsir no pareció darse cuenta; a Maridna le dio un poco igual. Demasiado abrumada con todo esto para actuar como una niñata.
Con un último suspiro, Mariadna alza la cabeza. Golpeándose un poco las mejillas y prestando su atención al medd. —¿Continuamos?— Pregunta ella después de unos minutos de descanso. Tatsir se sobresalta por la pregunta repentina. Su pierna aún continúa temblando. —A-Ah, sí... Sí, claro.— He Mariadna ladea su cabeza. Confusa y ligeramente preocupada.
—¿Seguro que estás bien? Puedo llamar a Kilsa, si lo necesitas....
—¡Ah! N-No, no, no es necesario. Solo abre la puerta, por favor. Hace un poco de calor.
—Ah, s-si. Tranquilo, respira.... Un poco.— Mariadna, sin mencionar mucho más, asiente. Abriendo un poco la puerta; y pronto regresar a su asiento en el tabique.
Tatsir parece respirar con más calma.
Sin mayor preámbulo, retoman el estudio. Mariadna, notando el temblor de las manos de Tatsir cuando este se acercó a ella ahora con menos fervor. En esta ocasión evita las preguntas. Supone que Tatsir simplemente no desea hablar del tema.
⁂
No pasó mucho tiempo para que las clases se detuvieran.
Unas dos, casi tres horas. Para que Tatsir se encontrase en la necesidad de tener que pausar la orientación. —Ah-Ah.. Ahhh... Espera, por favor. Ugh..— Su pecho, de un momento a otro durante la sesión, recibió una fuerte presión; como si alguien estuviese apretándole el corazón. Su cabeza en un abrir y cerrar de ojos dio vueltas y su respiración se alteró. Ambas manos las llevó con uñas y dientes contra su cabeza, reflejando una desesperación repentina. Su rostro dibujó una llana expresión de pánico y absoluto terror.
—T-Tatsir, tranquilo.
Llamó Mariadna; sin embargo, el medd parece no escucharla. De pronto, empezó a golpearse la cabeza con las manos y lágrimas cayendo de sus ojos. Desesperado, repitiéndose que no puede "caer" de nuevo. Mariadna, asustada y sin idea alguna de qué hacer, no demora ni un solo segundo más en ir en búsqueda de Kilsa en los adentros de la casa. —¡K-Kilsa!— Su voz viajó, Mariadna que encontró a Kilsa sobre el sofá. Cómoda y leyendo un libro, alza su ceja cuando escucha a Mariadna y así mismo la nota alterada. —¿Qué sucede? —preguntó curiosa, dejando el libro de lado y sentándose con la espalda recta.
—¡T-Tatsir se está golpeando la cabeza y está muy... M-Muy desesperado, ansioso, no sé, solo ven!— Kilsa, al instante, se puso de pie; no preguntó, no pensó, de prisa corrió hasta el estudio. Su mente, trabajando con fuerza. Apretando los labios. Imaginando qué es lo que está pasando.
Tan pronto llego al estudio, se detuvo. Justo cuando observo a Tatsir hecho un oblillo. Su corazon, se apreto. Y con calma se acerco.
—Amor, tranquilo...
Llamó ella con cuidado, acercándose a Tatsir, rodeándolo con los brazos. Mariadna, que llegó también, se mantiene en silencio. Ofreciéndole el espacio que ambos necesitan. Pero, estando presente por si de pronto algo necesitan.
—K-Kilsa, no quiero... ¡No quiero! P-Per ¡Mi cuerpo no deja de quererlo! ¡Quiero que se calle!
Tatsir repite, desesperado, asustado. En pánico.
Sus manos intentan golpearse con más fuerza. Sin embargo, Kilsa se lo impide. Quien con calma lo enrolla más fuerte sobre sus brazos. Besando su frente, acariciando sus manos. —Respira, mi amor, respira.— Susurra Tatsir, se muerde los labios. Aprieta sus puños. Sin embargo, su pecho intenta bajar y subir con mejor regularidad, en ese enorme intento de calmar su pensar. —Recuerda que estoy aquí. No estás solo; nunca lo estuviste. No huyas esta vez, quédate conmigo. ¿Sí?— Tatsir no responde. No al instante. Su respuesta demora en llegar en unos segundos. Cuando Tatsir, poco a poco, empieza a relajarse.
—No... Ya no....
Es que murmura, y Kilsa sonríe antes de llevar sus labios contra los de Tatsir, en un beso suave y lento; que incluso hace sonrojar un poco a Mariadna. —Estoy orgullosa de ti, cariño.— Menciona Kilsa, justo cuando se separan, Y Tatsir en esta ocasión sonríe, antes de acurrucarse sobre ella en silencio.
Mariadna aún presente; esta vez se adentra en la habitación. —¿N-necesitan algo?— Es que pregunta. Kilsa, solo niega.
—No, tranquila. Ya está todo bien. Solo... Bueno, discúplanos porque tuvieses que ver esto.— Mariadna, sin demasiada demora, niega con la cabeza. —¡A-Ah, no, no! No te preocupes. Igualmente... Traeré un poco de agua.— Kilsa, sin más respuestas. Asiente.
Y Mariadna, desaparece de la habitación...
Momentos después.
En la sala de la casa, Tatsir decora con una taza humeante entre las manos mientras toma asiento en el sofá de su propia casa. Kilsa, hace un momento preparó un té de hierbas amarillas para relajar el cuerpo y la mente de Tatsir después de su crisis repentina. Mariadna, quien se encuentra un poco incómoda por todo esto que ocurrió de forma repentina. Mantiene su silencio con tal de no originar alguna charla incómoda.
—Gracias, Mariadna.
Fue entonces que Tatsir mencionó, después de dar un suave trago al té. Mariadna se sobresalta. No responde; no tiene idea de cómo hacerlo. Después de todo, ella no hizo nada más que avisarle a Kilsa. —Y disculpa esto... Solo, es un tema complicado con, bueno... las drogas y eso. Estoy en un proceso de dejarlas. Solo a veces... Es complicado.— Kilsa, que pronto llego con ellos. Toma asiento al lado de Tatsir, colocando su mano sobre su muslo, acariciando lentamente en forma de darle confort. Mientras él da un poco de contexto a la costurera sobre su situación.
Mariadna, ante el comentario suelto de Tatsir, ya no puede mantenerse en silencio; así que con cuidado selecciona sus palabras. Después de todo, un tema tan delicado como son las drogas. No es algo de lo cual ella pueda abarcar con muchos conocimientos. Aunque sí que puede deducir que un proceso en busca de dejarlas y desintoxicar el cuerpo, sin duda. Puede ser bastante complicado.
Con más razón después de haber presenciado el estado de Tatsir.
—No.. No pasa nada, no hace falta una disculpa. Entiendo que pueda ser un tema... Complicado, así que no tienes por qué darme explicaciones. Por ello… No te preocupes, ¿vale?
Tatsir, con la boca cerrada, escucha. Y pronto asiente. Después de ver la ligera y suave sonrisa de Mariadna —De acuerdo, te agradezco. — Y Kilsa, al igual, le regala una sonrisa a Mariadna por su respuesta.
De nuevo, el silencio aborda el lugar. Mariadna dirige su mirada a varios puntos del lugar. Y sin espera se coloca de pie. —¡C-Creo que es mejor que vaya! ¿No creen? Tatsir... Necesita descansar y todo eso.— Kilsa suspira; es consciente de la incomodidad de la chica. Y el plan tampoco es retenerla aquí. Así que ella habla por Tatsir.
—Puedo acompañarte si gustas; aún no cae la noche, aun así... Puede ser un poco peligroso el tramo hasta el municipio.
—N-No, no, para nada. Tatsir necesita que estés a su lado justo ahora. Además... Conozco el camino a la morada. Ku-— Mariadna se detiene de un momento a otro, por casi mencionar el nombre de Kulios a los cuatro vientos por los nervios. —Que diga, que diga. Richard.. Sí, Richard, debe estar por ahí. No creo que fuese muy lejos.—
Kilsa asiente. Y sin más preámbulos, le regala una sonrisa. Al igual que Tatsir.
—Bien, de igual forma ten cuidado. ¿Vale?
Mariadna asiente varias veces.
—¡Claro, lo tendre!— Y antes de que pudiese retirarse, Tatsir menciona algo más.
—Mañana a la misma hora. Que no se te olvide y no seas una estudiante irresponsable.— Kilsa a modo de broma, le propina un suave golpe en su hombro, sonríe y le susurra "tonto". Mariadna no se detuvo. Y caminando, dándoles la espalda, agita la cabeza.
—Claro, maestro inepto.
—¡Hey!
Y sin mayores sorpresas o más interrupciones. Mariadna, respira. Por este nuevo día pesado de estudios. Lista para descansar en la cama de la morada. Y repasar un poco de lo aprendido. —Espero que este tonto no me deje sola en mitad de la nada.— Murmua para sí misma, una vez se encuentra fuera de la casa. Y comenzar a caminar entre el bosque en dirección al municipio. Kulios, proyectándose una vez más en su mente.
Aunque con su estómago también rugiendo e implorándole por algo de comida. Eliminando rápidamente la imagen del dios.
La pobre no ha tomado un solo bocado desde la mañana.
Minutos después de la caminata, continúa avanzando con calma y cuidado; pensando un poco de nuevo para olvidar su hambre, piensa en esta pareja tan extraña pero curiosa mientras la brisa del bosque golpea sobre su rostro. Una pareja medd que muchos, e incluso ella, considerarían un desastre.
Pero... Que en realidad son mucho más amigables de lo que alguien podría creer.
En especial Tatsir, que hasta ahora Mariadna aún mantiene su postura sobre la exageración de su renombre. Por otro lado, Kilsa se ha convertido en pocos días en una muy buena amiga. A veces compartiendo charlas, chismes o algún té cuando las clases terminan. De igual modo, el haber estado conviviendo con ambos juntos en simultáneos momentos de estos últimos tres largos días. Le ha mostrado y dejado en claro que ambos son una pareja que, aunque se quejen constantemente del uno al otro, intentan apoyarse sin falta; esta misma crisis de tatsir lo demuestra. Demuestra el gran amor que la chica tiene por el medd.
Incluso, en otras ocasiones muy distintas, luciendo más como una madre que una pareja.
Ella no se queja o, al menos, en estos días nunca le ha visto quejarse. Tatsir, incluso a veces se siente culpable de ello y en ocasiones ha escuchado murmullos disculpándose.
Es lindo.
Que le es inevitable no imaginarse con alguien. A su modo; a su relación soñada.
—Son extraños...— Se repite, pero aun así. No puede evitar que una sonrisa se expanda en sus labios. Curiosa y expectante de lo que los días siguientes le tengan preparado con esos dos medds enamorados. Que de vez en cuando, tal vez... Son un poco muy melosos. O, Tatsir más bien, quien en gran parte del día se mantiene en control gracias a Kilsa. Si no fuese así, Mariadna está segura de que este intentaría tomarla en cualquier momento del día.
—Ahhh.. Espero se mejore.
Murmura, rezando al santo padre protector porque brinde paz a Kilsa y su pareja.
Aunque su estómago gruñe en el proceso.
⁂
Mientras tanto, en otra punta del mapa, Medd y Enana. Kulios se encuentra en medio de la nada, por la copa de un árbol recostado. En silencio, observando el cielo dorado repleto de nubes viajando. Su mente en todo este rato no se detiene, incluso si ya ha intentado callarla desde hace un buen rato; no, mejor dicho, lo ha intentado desde que pisó estas tierras junto a Mariadna, sin éxito. Cientos y cientos de pensamientos le han invadido desde entonces. Pensamientos que involucran a "alguien".
Eso le ha comenzado a fastidiar de una manera que roza lo agobiante.
Y ese alguien no es Mariadna. No es esa chica joven apasionada por la costura.
Si no... Algo más; algo que supera lo "transcendental". No es una persona, no es un humano ni mucho menos alguien de otra distinta raza. No, es algo. Un "algo" que toda la existencia de Kulios intentó averiguar su origen, que es lo que era. Y nunca logro hacerlo. Nunca encontró una respuesta y simplemente decidió rendirse en algún momento después de frustrarse en todos esos largos intentos.
—¿Qué se supone que quieres que haga? Explicate mejor.
Kulios, sobre la rama de la copa del árbol; con su brazo sobre su rostro. Cansado y agotado. Pero no solo agotado, sino en un estado físico deplorable. La primera vez que luce y se encuentra en un estado como lo es este. Y todo en culpa de aquel que él mismo apoda como:
El abismo...
—He hecho todo lo que me has pedido; la he protegido, le he dado apoyo constante. Incluso, comparto historias y conocimientos. ¿Qué más quieres? ¿Por qué estás tan molesto?— Kulios, habla con él; aunque no esté acompañado de nadie. Aquello, la nada que converge al abismo, le responde. Y Kulios frunce el ceño.
—¿El idiota de Ryktso? ¡Ya te dije que fue un puto error! Quería divertirme y fastidiarte un poco a ti y a la chica. Deja de molestar.
Ante su respuesta, Kulios recibe un fuerte apretón en su corazón. Dolor que llega y recorre hasta su abdomen. En donde, desesperado, coloca las manos, en un tonto intento de curar el dolor. —¡Ya basta, idiota!— Bruma Kulios. Débil y muchísimo más agotado. El dolor cesa en un abrir y cerrar de ojos. Kulios alza y levanta su prenda superior. Permitiendo ver el daño de su abdomen. Donde aquella cicatriz de aquel golpe aún permanece de forma horrenda en el centro.
Cicatriz que fue un regalo de esos dos idiotas infantiles.
Ghoto powa y Nanoptha Yugual. Dos jóvenes demonios que se hacen llamar los próximos y supremos futuros monarcas demonio, con una personalidad que él detestó desde el primer momento en que se los encontró en el continente demoníaco. Justo en la zona baldía del continente. —C-Carajo... ¡Bien, bien! Quitaré esa protección de mierda de ella y su hilo y arreglaré mi error. ¿Feliz? Ahora deja de joder, puto bastardo.— Kulios Bruma, y sus ojos se cierran. Respirando con calma, mientras sus dedos recorren la cicatriz de su abdomen.
Pronto abre los ojos. Para observar los hilos que decoran frente a él. Cientos, miles. Millones de hilos. Y solo uno es el que le ha ocasionado problemas, momentos divertidos y nuevas sensaciones que jamás había experimentado.
Mariadna de Lordtta.
Esa chica que últimamente le ha hecho pensar como un humano.
—¿Qué pensará Lorelei de mí si me viera justo ahora…?
Aunque, al instante, se arrepiente de haber mencionado dicho comentario. No es bueno nunca mencionar el nombre de esa tipa.

Continúa leyendo
Hilos Del Destino (Novela)
Capítulo 23
Hilos Del Destino (Novela) Capítulo 22
Estás leyendo el capítulo 22 de Hilos Del Destino (Novela), un novela. Mariadna De Lordtta, desde su infancia, fue una apasionada por la moda. Sin embargo, las dificultades de su hogar le impedían mostrar su propia visión para esto que ella misma considera un "arte". Su más ansiado sueño… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026. Hilos Del Destino (Novela) tiene 28 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.